Entre los
numerosos errores del inexperto y fatuo Pedro Sánchez, quizá el más corrosivo haya
sido su concepción de la democracia como un método, no para construir el
futuro, sino para destruir al contrario. El invento no es suyo. Ya lo puso en
práctica el PSOE de Zapatero y de Maragall con el Pacto del Tinell y la
creación de un “cordón sanitario” para aislar al Partido Popular.
En la campaña
electoral de junio de 2016, Pedro Sánchez echó mano de algunas generalidades
como que el gobierno del PP había llevado a cabo los mayores recortes sociales
de la Historia. Como si no hubiera sido un gobierno del PSOE el que en 2010
había congelado las pensiones, reducido el sueldo de los funcionarios,
promulgado una reforma laboral, y aplicado un drástico tijeretazo a la
inversión pública.
Pero la
principal idea fuerza de toda la campaña fue el “no a la derecha”, “no al PP”, “no
a Rajoy”. No decía “votad al PSOE para que yo gobierne”, sino “votad al PSOE
para echar a Rajoy”. No pedía el voto, sino el antivoto. Trabajaron en una democracia destructiva, donde el Partido
Popular no es un adversario político ni un competidor electoral, sino El
Enemigo. Ya lo había dicho Pedro Castro unos años antes: “¿Y por qué hay tanto tonto de los cojones que todavía vota a la derecha?”.
No sólo los dirigentes del PP son El Mal, sino que los que les votan son tontos
de los cojones.
Pero votar es
un acto positivo. No se puede meter en la urna una papeleta antinadie. Cada
elector sólo puede votar en positivo, dando el voto al partido que considere
más conveniente. Lo que pedía Sánchez era no votar al PP, sin darse cuenta de
que para eso servía cualquier voto (excpeto al PP), y que puestos a votar lo
más alejado del PP, muchos españoles prefirieron votar a Podemos y no al PSOE.
El segundo
gran error de Sánchez fue no enerarse de que el 24 de junio terminó la campaña
electoral. Los españoles votaron el 26, y el resultado no fue precisamente un “no
a Rajoy”. Sin embargo el bisoño dirigente del PSOE, como caballo desbocado,
continuó su carrera hacia ninguna parte. Desoyendo las recomendaciones de otros
experimentados miembros de su partido –a ninguno de los cuales le gustaba la
idea de que Rajoy pudiera seguir siendo presidente-, que se daban cuenta de que
Sánchez estaba metiendo al PSOE en un callejón sin salida. Al final han tenido
que echarle una zancadilla, única manera de derribarlo.
El resultado
de la insensatez de un líder puede ser letal para una organización. Si Zapatero
dejó al PSOE en tan mal estado que dio lugar a la mayoría absoluta del PP en
2011, todo indica que Sánchez ha logrado
hundirlo aún más propiciando la primacía de Podemos en el campo de la izquierda
española. Gracias, Pedro Sánchez.
D. Manuel, parece Vd. del PSOE de Felipe González. Como bien dice los ciudadanos no somos bobos. Pero el poder lo ostenta quien lo tiene. En España lo tiene el ibex 35 y los banqueros y en Europa, en abstracto,lo tienen los lobys de las multinacionales y su gestora Merkel. Entonce tendríamos que partir del principio y por consiguiente para que queremos un parlamento, cobrando de todos, supeditado a los intereses extranjeros. El problema no es el PP&PSOE el problema radica en que en España nos gobiernan y NOS ROBAN de europa. Entonces el ANTIVOTO sería no votar a siglas que no defiende el interes de los españoles. A estos antiespañoles PP&PSOE se les llena la boca de primero España y luego el partido ¿pero qué es España sin los españoles? Los dos partidos salidos de la transición-transación nos ha metido en la OTAN Y EN EUROPA quitandonos toda soberania; empezó Felipe González quitando todo el tejido industrial y de paso dejando un solar a las organizaciones obreras. Después nos quitaron la moneda (la peseta) y por último la deuda privada la hicieron pública. Dicha deuda es impagable pero los intereses, de momento dependiendo como suba la prima de riesgo, los seguiremos pagando a costa de la investigación, educación, sanidad y pensiones. dígame D. Manuel cuál es el problema que desaparezca el PP&PSOE.
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