Preguntas y reflexiones sobre la sociedad, su evolución, y las relaciones entre las personas.
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domingo, 24 de marzo de 2019
La felicidad y el odio
domingo, 10 de marzo de 2019
Sobre feminismo y antisemitismo
martes, 28 de abril de 2015
UPyD contra el viento
jueves, 20 de junio de 2013
La escayola mental
lunes, 13 de mayo de 2013
Niño: eso no se dice
martes, 16 de abril de 2013
El mito de la república
viernes, 30 de noviembre de 2012
El festival del sofisma
jueves, 20 de septiembre de 2012
Las tres caras del miedo
lunes, 5 de abril de 2010
Sobre buenos y malos
El debate sobre el asunto viene de muy antiguo, y, quizá, los representantes más conocidos de una y otra postura sean Rousseau y Hobbes. El primero afirmaba que el hombre era bondadoso por naturaleza, hablaba del “buen salvaje” y aseguraba que es la sociedad la que corrompe a ese ser angelical.
Por contra, Hobbes defendía que el hombre era un lobo para el hombre, y que sólo la sociedad lograba moderar esos impulsos naturales hacia el mal.
Los partidos políticos actuales han resuelto a su manera el dilema. Los de izquierdas tienen muy claro que los de derechas son malvados por naturaleza; y los de derechas están totalmente convencidos de que los de izquierda son auténticos malvados.
¿Quién tiene razón? ¿Rousseau o Hobbes? ¿los de derechas o los de izquierdas? ¿Todos al mismo tiempo? ¿Ninguno?
Y más aún: ¿Existen la maldad y la bondad en sí mismas? ¿o sólo hay personas que hacen el bien o el mal? ¿Hay alguien que sea siempre malo o siempre bueno? ¿y qué pasa cuando lo que es bueno para unos es malo para otros?
martes, 9 de febrero de 2010
El mereciómetro
¿A qué se puede deber esa asimetría? Porque admitiendo que el mundo no es justo, lo normal sería que esa falta de equidad se diera en los dos sentidos: mientras unos obtendrían menos de lo que merecen, otros tendrían que obtener más.
También es interesante ver cómo mucha gente reclama cosas a la Administración (un centro de salud, un colegio, un puesto de trabajo, una vivienda “digna”) dando como único argumento “porque nos lo merecemos”,
Me gustaría saber dónde venden los “mereciómetros”.
miércoles, 27 de enero de 2010
Querer es poder
Ahora bien: nuestros sentidos nos engañan continuamente, nuestros conocimientos son siempre incompletos, las creencias son a menudo infundadas, y las propias experiencias pueden estar sesgadas.
Dentro del apartado de las creencias, muchas de ellas se sustentan en sentencias populares muy extendidas, que hemos escuchado desde pequeños, y que pocas veces nos atrevemos a poner en cuestión.
Una de esas sentencias es la que afirma que querer es poder.
Pero ¿realmente es así? ¿basta con desear algo con mucha intensidad para conseguirlo? ¿cuando algo se nos resiste es simplemente porque no lo deseamos suficientemente? ¿O bien se trata de una afirmación errónea?
martes, 29 de septiembre de 2009
Dos Hermanas y una falla
Pero al mismo tiempo algo huele a quemado en el PP de Valencia. Si el asunto de los trajes podía ser una anécdota de escasa relevancia, las grabaciones policiales que ahora se han conocido parecen indicar irregularidades de mucho mayor calado. El PP debería también tener valor para afrontar los problemas. No los de España –que eso le toca al gobierno- sino sus propios problemas internos.
El progresismo ha conseguido extender la noción de que el PP encarna a los viejos fantasmas de España: la Iglesia, los ricos, los caciques, los herederos del franquismo, los fachas. Y sin duda parte de los restos de aquellos fantasmas se acomodan en el seno del PP, aunque sólo supongan una muy escasa minoría. Es por ese motivo que al PP no se le perdona ni una. Se le dio una gran oportunidad en 1996 y en 2000, que Aznar echó a perder al casarse con Bush.
El PSOE, en cambio, ha conseguido atribuirse las mejores cualidades: la solidaridad, la tolerancia, el diálogo, el pacifismo, y la igualdad. No importa que sea mentira que en el PP se esconden los demonios del infierno y que el PSOE tenga más santos que el calendario. “Cría buena fama y échate a dormir”. Es la percepción dominante hoy en día. Y por eso el PP sólo podrá sustituir al PSOE en el gobierno si aparece absolutamente limpio. La sociedad perdonó a Felipe una marea de corrupción durante seis años, pero no parece dispuesta a permitirle al PP ni la menor mancha –como debería hacerse siempre-.
Si el PP no ataja con energía cualquier asomo de corrupción en su seno, actos como el de Dos Hermanas se convertirán en humo en la falla de Valencia.
viernes, 25 de septiembre de 2009
¡Qué raritos son los suizos!
Si no te necesitan...adiós. Si tu no estas contento...te vas.
Parece lógico ¿Por qué la empresa tiene que indemnizar al trabajador si lo despide y el trabajador no tiene que indemnizar a la empresa si la deja colgada?
Creo que la mentalidad de la gente ya es que no quieren subsidios, ni ayudas "especiales"
Aquí sí.
puesto que si es un porcentaje del salario...pues ya pagan mas los que mas ganan
Aquí se espera que los que más ganan paguen aún más.
Claro que votamos mucho... Pero eso te obliga a informarte, y a valorar los pro- y los contras.
Aquí no necesitamos informarnos. Nos basta con saber que Fulanito nos cae bien o que Menganito nos cae mal.
un empleado intenta que le paguen su trabajo lo mejor posible, pero no dice es que este patrón me esta explotando
Aquí todos los empresarios explotan a todos los trabajadores.
mi hijo pequeño dijo que claro que iba a votar porque pagáramos todos el mismo porcentaje... que el no pensaba ser "pobre" toda su vida.
Este comentario me ha parecido especialmente revelador. El hijo de Pilar asume que su estado actual de “pobre” es accesorio a su persona, y está dispuesto a hacer lo que pueda para dejar de ser “pobre”. Aquí el que se considera “pobre” lo ve como algo inherente a su persona (como si hubiera nacido cojo o sordo). Asume que siempre será “pobre”, y la única manera de dejar de serlo que se le ocurre es que le toque la lotería (España es el país del mundo en el que más dinero se gasta en loterías).
cuando se habla de plafonar los "bonus" a los presidentes de los bancos..o de la Nestle...si se votara saldría un NO rotundo...si no se les paga...se irán a otro pais, y si la gente "capacitada" se va...seria una catástrofe.
Aquí nadie piensa que los que ganan mucho dinero sean “competentes”. Son unos chorizos. Aquí creemos que todos valemos lo mismo. Todos somos iguales. Por eso nos parece tan injusto que unos ganen más que otros. Y si se van “los ricos” ¡buen viaje!
Esa es la manera en que pensamos los españoles. Con todas las excepciones que se quiera. Pero esa es la tónica dominante en la mentalidad colectiva.
lunes, 22 de junio de 2009
Progres y fachas ¿Una dicotomía?
Desde mi punto de vista, la alternativa es doblemente falaz. Primero porque oculta el hecho de que los progres y los fachas no son sino dos entre las muchas ideologías posibles. Y segundo porque trata de identificar a los progres con la izquierda y a los fachas con la derecha, y ambas cosas son groseras simplificaciones –muy propias de progres y fachas-.
Existen muchas personas de izquierda y de derecha, que no son ni progres ni fachas. Existe una sólida base teórica para las ideas de derecha y para las de izquierda. Hay importantes intelectuales de derecha y de izquierda. Ambas corrientes realizan análisis de la realidad social diferentes, y a partir de esos análisis expresan propuestas diferentes para llegar a objetivos diferentes.
Pero las personas de derechas o de izquierda no tienen por qué ser malvados ni imbéciles. Pueden discutir sus postulados respetándose mutuamente, escuchando con atención al otro, y tratar de no caer en la fantasía.
Ser progre o ser facha es otra cosa. Son subproductos de la derecha y de la izquierda. Representan a esas ideologías tanto como un monigote pintado por un niño de tres años representa a un ser humano. Adoptan dos o tres ideas de la derecha o de la izquierda, y sin llegar a entenderlas del todo, se las hacen tatuar en el cerebro. Son incapaces de escuchar con atención a los que ellos consideran sus enemigos, y que sólo son personas con ideas diferentes.
Unos y otros forman parte de ese gran rebaño humano que bala a coro, expresando una consigna sagrada, y que son incapaces de ver nada fuera del rebaño. Dependiendo del rebaño, unos balan ¡Abajo los fachas! ¡Mueran los rojos! ¡Abajo el Barça! ¡Muera el Islam! ¡Abajo el capitalismo! ¡Nucleares no! ¡No al aborto!
En ambos se detectan los mismos tufos: el rencor, la envidia, el odio, la desconfianza, el miedo, la soberbia, la prepotencia, y el fanatismo.
Hace un tiempo hablábamos aquí de la respetabilidad de todas las ideas. A mí las ideas fachas y las progres me merecen el mismo respeto: ninguno.
lunes, 15 de junio de 2009
El destino
La noticia tiene su punto. Y nos acerca a ese concepto, mitad magia, mitad fe- al que llamamos “destino”.
¿Existe eso que llamamos “destino”? Es decir: ¿todos tenemos preestablecido un devenir que es ajeno a nuestros actos? Y si es así, ¿quién ha diseñado ese “destino”?
Yo no creo en absoluto en tal cosa. Los que defienden la existencia del “destino” suelen argumentar que “sólo ocurre lo que tenía que ocurrir”. En realidad es una inversión lógica. Lo podemos afirmar es algo diferente: “Sólo ocurre lo que ha ocurrido”.
Evidentemente, una vez que ha ocurrido, nada puede modificarlo. Pero afirmar, a partir de eso, que “nada podría haber ocurrido de otra manera” me parece un osado salto en el vacío. Y sin embargo… son millones las personas que creen que existe el “destino”.
¿A qué se debe esa tendencia tan extendida a creer en algo sobrenatural, inexplicable, mágico? ¿De verdad el hombre es –como suele repetirse- un animal racional?
miércoles, 20 de mayo de 2009
Todas las ideas no son respetables
¿Es realmente así? ¿O sólo es una afirmación “políticamente correcta”? ¿O quizá es el último recurso que tiene quien se queda sin argumentos para defender “su idea”? ¿Hay ideas no respetables?
Quizá a veces confundimos lo que debe ser el respeto a las personas –como seres humanos- haciéndolo extensivo a ciertos atributos de esas mismas personas.
Pero una persona puede merecer todo el respeto del mundo, y no así su conducta.
No es respetable la conducta del que quema coches para divertirse, ni la del que espera agazapado en un parque para acosar sexualmente a una niña.
Lo mismo ocurre con las ideas. No es respetable la idea de que los judíos deben ser exterminados. Tampoco merece mucho respeto la idea de asar la manteca, o la de poner la zorra a cuidar del gallinero.
Lamentablemente, las personas solemos tomar nuestras propias ideas como parte de nosotros mismos –y en cierto modo lo son-, con lo que a menudo consideramos un ataque personal lo que no es sino el rechazo a una de nuestras ideas.
Es un error que suele hacer muy difícil el diálogo y el entendimiento. Nos ponemos a la defensiva; es decir: al ataque, y nos cerramos completamente a admitir la posibilidad de que podamos haber tenido una idea insensata.
Sin embargo, en contra de lo que afirmaba Forrest Gump, tonto no es el que dice tonterías, sino el que crea más problemas de los que soluciona.Los más grandes sabios de la Historia también han tenido alguna idea desacertada.
lunes, 4 de mayo de 2009
Amén
La primera ha perdido mucha fuerza, a medida que la ciencia ha ido desvelando gran parte de los misterios que la naturaleza nos ocultaba.
La segunda sigue siendo igual de útil, y millones de personas se sirven de su fe como una muleta que les ayuda a soportar los sinsabores de la vida.
En cuanto a la función de control social la evolución ha sido muy diferente. En muchos países –especialmente en las teocracias islámicas- continúa ejerciendo un alto control sobre las conductas individuales y colectivas. Pero en otros –como ocurre en España- la religión ha perdido para millones de personas su papel de guía y referente.
La pregunta es ¿está la sociedad en condiciones de prescindir de ese control religioso?
Dicho de otra forma ¿pueden todos los individuos ejercer de vigilantes de sí mismos?
A todos nos gusta sentirnos libres, pero ¿estamos todos dispuestos a aceptar la responsabilidad del ejercicio de esa libertad? ¿O en el fondo preferimos que haya alguien que nos señale el camino?
¿No será que estamos trasladando la dependencia y la sumisión religiosas a una dependencia y una sumisión equivalentes, pero ahora hacia el Estado?
martes, 10 de febrero de 2009
Las creencias irracionales
El psicólogo estadounidense Albert Ellis introdujo el concepto de “creencias irracionales”, que son una serie de postulados que condicionan los pensamientos y las conductas de la mayoría de la gente, al menos en el ámbito de Occidente. Éstas son alguna de ellas:
- Uno debería ser querido y aceptado por cualquier persona de su entorno.
- Las cosas deberían ser como uno espera que sean, y es un desastre cuando no es así.
- La felicidad o la desgracia dependen sobre todo de factores externos.
- La conducta de alguien depende invariablemente de hechos del pasado.
- Uno debe sentirse fuertemente afectado por los problemas de los demás.
Estas creencias no se basan en ninguna realidad, y contribuyen a generar malestar, infelicidad, y problemas relacionales. Afectan negativamente al equilibrio emocional y al comportamiento individual.
Junto a esas creencias sobre uno mismo, existen otras que podríamos denominar creencias irracionales sociales.
- La sociedad debería ser justa. Es dramático cuando no lo es.
- La sociedad tiene una evolución predeterminada, que supone un avance ininterrumpido hacia mejores niveles en todos los campos.
- Mis costumbres y mis estilos de vida son mejores que los de otras gentes.
- En cualquier conflicto social hay unos que son intrínsecamente malos y otros que tienen toda la razón.
- A uno no debería ocurrirle nada malo, si no ha hecho nada para merecerlo.
- Si todo el mundo pensara como yo, desaparecerían muchos problemas sociales.
- Antes o después todo el mundo tiene el premio o castigo que merece.
Estas y muchas otras son también creencias infundadas, que sólo contribuyen a la frustración y la infelicidad. Como son falsas, casi todo lo que sucede a nuestro alrededor viola esas presunciones, dando lugar a desasosiego, preocupación, desorientación y tristeza.
Sin embargo, en lugar de sacar las conclusiones lógicas de esa contradicción –revisando las creencias irracionales-, las personas tendemos a mantener las creencias, atribuyendo la infinidad de acontecimientos que las refutan a causas excepcionales.
Contra viento y marea, solemos empeñarnos en mantener nuestro punto de vista. En lugar de reconocer que el mundo –la sociedad- es como es, y no como a nosotros nos gustaría que fuese, persistimos en el autoengaño y preferimos pensar que la sociedad “normal” es como nosotros pensamos, y que todo lo que se sale de ese modelo ideal son anomalías pasajeras, que terminarán por desaparecer.
Desde Platón hasta hoy, pasando por los defensores del socialismo utópico, los seres humanos se empecinan en soñar con un mundo perfecto, que no ha existido ni existirá jamás. Cabe preguntarse si no sería mucho más productivo para las personas y las sociedades que toda la energía empleada en construir quimeras se destinara a aprender a adaptarse al mundo real, y a encontrar mejor acomodo en él.
Soñar con lo que yo haría si me tocara la lotería y entristecerme o enfadarme porque no me toca, no parece una actitud muy inteligente. Sin duda sería mucho más feliz aceptando la realidad de mi escaso sueldo, y organizando mi vida para vivir lo mejor posible con él.