Preguntas y reflexiones sobre la sociedad, su evolución, y las relaciones entre las personas.
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martes, 24 de julio de 2012
El espíritu de D'Artagnan
Los burócratas que canibalizan el poder político, tanto en Bruselas como en Berlín, París, Roma o Madrid, han olvidado la lección de 1939. Adocenados en suntuosos despachos, son incapaces de ver Europa, y sólo ven las urnas de su propio país. Todo parecía ir medio bien mientras los PIB aumentaban cada año. En cambio, cuando la recesión impone su tiranía reaparecen los intereses nacionales. La idea inicial al estilo D’Artagnan “todos para uno y uno para todos” se transforma la clásica de los naugragios: “sálvese quien pueda”.
Exactamente igual que ha ocurrido en España. A la muerte de Franco, el recuerdo de la Guerra Civil inyectó una buena dosis de sentido común a los políticos del momento, que fueron capaces de firmar los Pactos de la Moncloa. Pero se promocionó de forma desmedida el sentimiento nacionalista-regionalista-aldeano de la gente, y 35 años después, al igual que en Europa, tenemos 17 nacioncitas, con sus aeropuertitos, sus televisioncitas, y sus banderitas.
Mientras había crecimiento, la cosa iba funcionando: cada virreinato se daba por satisfecho con ir arrancando algo del Estado. Malcriaron a sus ciudadanos diciéndoles que les regalaban toda clase de cosas innecesarias: universidades en poblaciones de 40.000 habitantes; líneas AVE para unir ciudades sin pasajeros; polideportivos para pueblos de 200 habitantes envejecidos. Crearon cientos de miles de puestos de trabajo ficticios: en la minería para extraer carbón que no se utiliza; en las televisiones autonómicas para emitir programas calcados de las privadas; en las universidades para dar clases en carreras que ninguna empresa necesita.
Los españoles, nuevos ricos, llevábamos a nuestros hijos a estudiar para que fueran ingenieros, abogados, biólogos marinos o educadores sociales. Con nuestros hijos estudiando ocho años carreras que deberían aprobarse en cinco, hacían falta camareros, peones agrícolas, trabajadores de la construcción, de la limpieza, del servicio doméstico. Y vinieron de África, de América, de Europa del Este a hacer esos trabajos. Nos compramos pisos a precios astronómicos sin tener dinero ni para pagar una tienda de campaña decente. En verano, las ciudades europeas y las playas del Caribe rebosaban de españoles felices y confiados, que habían pedido un préstamo para pagarse unas buenas vacaciones.
¿Y ahora, qué? ¿Quién le explica a los funcionarios que muchos de ellos sobran porque no deberían haber obtenido su plaza? ¿Quién les dice a los jubilados que sus exiguas pensiones son demasiado altas? ¿Quién les cuenta a los padres que sus niños tienen que hincar los codos porque no puede haber un maestro por cada diez alumnos? ¿Seremos capaces de entonar el lema de los tres mosqueteros? ¿O nos disputaremos unos a otros los salvavidas en el naufragio?
jueves, 5 de julio de 2012
¿Para qué sirve UPyD?
La economía española está agonizando, a causa de la mala gestión de unos, la avaricia de otros, y la irresponsabilidad de casi todos. El hundimiento de Bankia ha dañado gravemente la estructura financiera del país, y ha contribuido de manera importante a la desconfianza internacional. Además ha dado lugar a que miles de personas perdieran sus ahorros, y ha hecho subir dos puntos el enfado social ante las multimillonarias retribuciones de los gestores que tan mal han gestionado.
Y en ese panorama la partitocracia se ha mostrado completamente insensible. Ni el gobierno, ni el mayor partido de la oposición; ni los defensores oficiales de los pobres; como IU, BNG; ERC, CHA, etc.; ni los tahúres de dos barajas de CiU y el PNV; ni los come-ricos de UGT y CC.OO.; han movido un sólo dedo para intentar aclarar lo qué ha pasado en Bankia y en las cajas de ahorro que la formaron.
Sólo gracias a la existencia de un partido joven, sin hipotecas, sin ataduras, que llama a las cosas por su nombre, y que tiene ideas en vez de un catecismo ideológico, se ha podido dar el primer paso para aclarar lo sucedido. Todos los demás partidos se han negado a que los directivos de Bankia dieran explicaciones en el Congreso. Ningún partido y ningún sindicato han tomado la iniciativa de presentarse ante un juez. Ejemplo lamentable de la gran hipocresía nacional: todo el mundo critica a todo el mundo, pero nadie toma medidas porque todos están chupando de la vaca.
Ahora la justicia tendrá que investigar, y en su momento dictar sentencia, que puede ser absolutoria o condenatoria. Pero sea cual sea el resultado, ahora los ciudadanos saben con mayor claridad para qué sirve un partido como UPyD. Sin duda, el único que, si los ciudadanos quieren, –y con mucha dificultad- podría llegar a limpiar este establo político-financiero llamado España. Los que están instalados en el sistema perverso no lo van a hacer porque el sistema perverso son ellos. Ahora se entiende por qué les molesta tanto UPyD, y no sólo porque sea el único partido que no ha aceptado venderse a cambio de un cargo institucional.
martes, 26 de junio de 2012
El virus de la insidia
Veamos uno de los métodos de propagación del virus:
V le dice a A en un lugar discreto: “Voy a contarte algo porque mereces toda mi confianza. Pero no se lo digas a nadie. X es un borracho, aunque lo disimula muy bien”.
Después, V –de nuevo en plan confidencial- le transmite a B el mismo virus: “X es un borracho”.
“No me digas, nunca le he visto bebido”, responde B.
“Claro, lo disimula perfectamente. Pregúntale a A y verás”.
Y va repitiendo el mensaje a C, a D, etc. Ninguno tiene motivos para desconfiar de V; y todos ellos se sienten halagados por la confianza que V ha depositado en ellos.
Pero A, B, C, y los demás se relacionan también entre sí. Un día C le comenta a B: “creo que X tiene problemas con el alcohol”, a lo que B responde: “sí, eso tengo entendido”, demostrando así a C que está bien informado. Escenas parecidas se van repitiendo, y al final todos están absolutamente seguros de que X es un bebedor incorregible, aunque ninguno de ellos le haya visto tomar una gota de alcohol.
Existen numerosos expertos en el lanzamiento de insidias. A menudo se trata de personas mediocres, carentes de escrúpulos y que desconocen el significado del la palabra “ética”, y que utilizan esa táctica para medrar en el mundo laboral, social, o político. Otras veces son individuos con patologías mentales, que buscan desesperadamente el protagonismo para sentirse importantes. En ocasiones, se combinan ambas cosas.
En cualquier caso, el daño que pueden hacer es muy grande. Si bien es cierto que la verdad suele terminar imponiéndose antes o después, no es menos cierto que ese camino puede ser largo, y destruir en el proceso a una empresa o una organización. Y en el mejor de los casos, siempre habrá alguien que siga observando a X, intentando descubrir en él un ligero temblor de manos.
miércoles, 20 de junio de 2012
El catalanés
viernes, 15 de junio de 2012
Tocar fondo antes de remontar
viernes, 8 de junio de 2012
Menos gestos, y más hechos
jueves, 7 de junio de 2012
Jibarizar el Estado
martes, 5 de junio de 2012
Ponerse las pilas
miércoles, 30 de mayo de 2012
Despersonalizando el personalismo
Hace pocos días ha presentado la dimisión la que ha sido durante dos años Coordinadora del Consejo Territorial de Aragón, Cristina Andreu. Tal como ella ha manifestado, no existen discrepancias ideológicas con el partido, y afirma que continuará defendiendo los mismos principios como simple ciudadana. Tras esa dimisión, el Consejo de Dirección ha nombrado a Carlos Aparicio para dirigir la Comisión Gestora que regirá el partido en Aragón hasta que los afiliados elijan a un nuevo Consejo Territorial en los próximos meses. Todo ello supone una refutación de ese sambenito de “personalismo”, que tanto jalean los partidos mayoritarios y los nacionalistas. Por una parte porque Cristina Andreu, que ha desarrollado una importante labor política durante su mandato, ha sido coherente con lo que predica UPyD, y cuando no se ha sentido cómoda en el partido ha decidido apartarse. Podría haber tratado de capitalizar que ha llegado a ser una persona conocida en Aragón con una maniobra “personalista”, pero ha hecho lo razonable: dejar que el partido continúe su evolución natural, que viene siendo de lento, pero continuo crecimiento desde su fundación. La segunda prueba de que UPyD tiene menos de personalista de lo que dicen sus adversarios es que el Consejo de Dirección no ha designado al frente de la Gestora a uno de los fundadores de la formación, ni a una “personalidad” de las más destacadas del partido. Ha optado por un hombre riguroso y equilibrado, que ha venido desempeñando con eficacia y discreción la función de Responsable de Comunicación y Prensa, y que ha demostrado no tener el menor interés en destacar “personalmente”. Lo más alejado que pueda pensarse del dichoso “personalismo”. Y en tercer lugar la inmensa mayoría de afiliados y simpatizantes de Aragón, que continúan adelante trabajando para dar a conocer a los ciudadanos unas propuestas políticas que resultan revolucionarias: regenerar la política y la sociedad; poner las ideas por delante de los intereses personales; mantener el mismo discurso en cualquier lugar de España; actuar coherentemente con lo que se predica; y pedir a los españoles que actúen como ciudadanos y no como súbditos. Esos afiliados y simpatizantes que conocían a la anterior Coordinadora, y que respetando su decisión, se disponen a seguir participando en política, con independencia de quién dirija el partido, demuestran claramente que también para ellos lo importante no son las personas, sino las ideas. Algo muy poco común en la práctica política española, y de lo que deberían aprender aquellos que acusan a UPyD de ser un partido “personalista”.
viernes, 18 de mayo de 2012
La niña bonita ha perdido la virginidad
lunes, 14 de mayo de 2012
La burbuja del Estado
viernes, 11 de mayo de 2012
El peso de los escombros
martes, 8 de mayo de 2012
La importancia de las motos
viernes, 27 de abril de 2012
Quimioterapia social
martes, 24 de abril de 2012
Sálvese quien pueda
La reacción ha sido inmediata. Los maestros y profesores, y el personal sanitario, a través de sus variopintos sindicatos han visto venir la pérdida de miles de puestos de trabajo interino, y puede que empiecen a sentir el vértigo de un futurible despido de funcionarios con oposición. En otros países ha ocurrido, y no hay razón para pensar que en España no llegue a ser posible.
Por su parte, los padres de alumnos, los universitarios, los enfermos, y los candidatos a enfermos –que somos todos- también han puesto el grito en el cielo, temiéndose que van a verse perjudicados por una u otra vía.
Es curiosa la diferente vara de medir que utilizamos las personas para evaluar las situaciones y establecer soluciones. La conciencia de que existe un gasto público desmesurado es universal. La asunción de la necesidad de reducir gastos y servicios se extiende cada día más. Pero cuando llegamos a lo concreto, y esa reducción se plasma en consecuencias que nos afectan directamente a cada uno, olvidamos lo anterior, y exigimos que a nosotros no nos toquen los derechos adquiridos.
No sé si España será capaz de salir airosa de esta dura y larga prueba. Se necesitaría mucha cordura, visión de futuro, y sentido de estado por parte de los dirigentes políticos; y no son esas las características que más les distinguen. Pero haría falta también grandes dosis de responsabilidad y coherencia por parte de los ciudadanos. Si todos nos obstinamos en que los sacrificios los hagan los demás, podemos entrar en la peligrosa espiral del “sálvese quién pueda”.
viernes, 20 de abril de 2012
Recortes o reformas
Con todo, las medidas anunciadas en Sanidad no me parecen las más convenientes. Dejando aparte el hecho de que todo el alud de medidas del gobierno deja en evidencia la falsedad y la cobardía que desplegó el PP durante la campaña electoral –hecho gravísimo en sí mismo-, en todas ellas se aprecia la imperiosa necesidad de recortar, y una insuficiente elaboración de reformas estructurales imprescindibles.
Las medidas de racionalización en Sanidad podrán ser aplicadas o no en las CC.AA., con lo que pueden aumentarse la diferencia en los derechos de los españoles en función de la región en que habitan. Si no todas las CC.AA. las aplican, el efecto esperado en cuanto a recuperar confianza de los mercados internacionales se habrá perdido en buena medida. Como viene proponiendo UPyD, habría sido necesario, primero, devolver al Estado las competencias normativas sobre estos servicios, para que la Sanidad fuera la misma para todos, aunque siguiera estando gestionada por lso gobiernos autonómicos.
Se crea, además, un sistema complejo, ligado a la renta de cada usuario, lo que supondrá un elevado coste, una mayor burocracia, y abrirá una puerta más al fraude y al chanchullo –cosas en las que somos expertos en España-. Nada garantiza que muchos médicos vayan a dejar de recetar alegremente todo lo que le piden sus pacientes. Nada garantiza que los pensionistas –y ahora también los parados sin prestación- sigan consiguiendo recetas para toda la familia. No se hace nada para evitar el abuso de las urgencias, ni de las consultas de atención primaria.
En definitiva: un parche para ir tirando. Una leve mejora respecto a lo anterior. Pero todavía muy lejos de una reforma que fomente la responsabilidad de los usuarios y del personal sanitario. Aceptamos el recorte. Pero esperamos la reforma.
jueves, 19 de abril de 2012
Sanidad de buffet libre
La reacción de una parte de la opinión pública ha sido explosiva: inadmisible; ataque a la sanidad; los jubilados tendrán que escoger entre comer o medicarse; afectará a la salud de los más pobres, etc. Me pregunto por qué en España tenemos tanta dificultad para contemplar con serenidad los asuntos. Aquí no hay términos medios: o las cosas son maravillosas o terroríficas. Ángeles o demonios.
Resulta increíble la ceguera de aquellos que no entienden que el sistema actual es completamente irracional, además de insostenible. No es razonable que España se haya convertido en el primer destino mundial de turismo sanitario, porque aquí se proporciona sanidad gratuita a cualquiera que viene. No tiene sentido que un mileurista con dos hijos pague el 40% de los medicamentos, y un jubilado con pensión de 3.000 euros los obtenga gratis. No es eficiente que las urgencias se utilicen generalizadamente en sustitución de la atención primaria. No puede ser que los botiquines domésticos estén atiborrados de medicamentos. No es legítimo que familias enteras obtengan medicinas gratis a través de la tarjeta sanitaria del abuelo.
Se argumenta, con razón, que ya pagamos la sanidad a través de las cotizaciones y los impuestos. El gran fallo de este método es que existe gran distancia entre el que paga y el que recibe. Todos pagamos la sanidad –la utilicemos o no-, pero al no pagar según su uso, se dispara la tendencia a abusar del sistema. Igual que ocurre en los restaurantes de buffet libre: al mismo precio, la gente tiende a atiborrarse, y al que sólo se come un plato de ensaladilla se le pone cara de idiota.
Con todo, creo que la reforma anunciada no va a terminar con las ineficiencias. Pero eso lo explicaré mañana.
martes, 17 de abril de 2012
Hítler y los recortes
Como siempre que se hace una comparación con Hítler, la intención es sacudir a alguien, en este caso al gobierno del PP. Pero, aparte de eso, hay algo de verdad en las palabras de De la Vega. La Alemania de los años 20 padeció las durísimas condiciones que los Tratados de Versalles habían impuesto como reparaciones de guerra, en 1919. Se produjo una inflación desorbitada, y se llegaron a utilizar meros papeles como sustitutos del dinero. La patria de Kant y de Hegel no podía resignarse a ser los pordioseros de Europa, y el discurso de Hítler tenía el terreno abonado.
Nadie sabe cómo puede terminar la profunda crisis en la que se debate España. Tanto la situación del país como las circunstancias internacionales son muy diferentes a las de 90 años atrás. Pero no deberíamos dejar de preocuparnos, y convendría exigir a los líderes políticos de todos los partidos una visión más amplia que la mezquina de intereses electorales que suelen exhibir.
No es el hambre lo que provoca revoluciones y las guerras. Países en los que millones de personas viven en la penuria se mantienen pacíficamente, soportando su destino con resignación. Lo que da lugar a las explosiones sociales es la frustración de las expectativas, con independencia del nivel objetivo de bienestar que tenga una sociedad. Un habitante de Somalia no se moverá si mañana sigue igual que hoy: sin poder comer más que un puñado de arroz. En cambio, un chaval de París o de Madrid puede llegar a asaltar el Elíseo o La Moncloa si de repente se queda sin poder echar gasolina a su moto.
viernes, 13 de abril de 2012
Padres al cole
¿Quería saber cuáles eran los puntos débiles de su hijo? ¿O preguntar de qué manera podría él contribuir desde casa a que el chico estudiara más?
No. Era que el padre no estaba de acuerdo con las calificaciones. Exigió ver los exámenes, y las notas que habían merecido los trabajos realizados por su hijo en casa. No estaba de acuerdo con ellas: “Este trabajo NOS ha costado hacerlo casi diez horas a mi hijo y a mí. No puede ser que le ponga un 4”.
Me pregunto quién debería ir a cole ¿el hijo o el padre?
miércoles, 11 de abril de 2012
Escuelas democráticas
Se trata de una idea que ya surgió a finales del siglo XIX, y que –a primera vista- parece atractiva, y más aún a la vista del alto grado de fracaso escolar que produce el sistema generalmente aceptado. Además, contiene elementos de indudable interés, como el papel de la mediación en la resolución de conflictos; el fomento del debate y de la toma de decisiones por mayoría. Sin embargo, el hecho de que sea la antítesis del autoritarismo exacerbado no hace que la “escuela democrática” se convierta en la mejor vía para la educación y el aprendizaje. Ni un extremo, ni otro.
Si profundizamos más allá del mero voluntarismo bienintencionado, pronto veremos que se trata de una propuesta idílica, pero que contradice buen número de realidades biológicas, psicológicas, y sociales. Quizá bastaría decir que si la idea fuera tan buena como creen sus defensores, no se explica que –tras más de cien años- no haya conseguido extenderse en ningún país del mundo.
Surgen, además, muchas dudas: ¿a qué edad se inicia? ¿a los tres años, a los seis, a los doce? Si es a los tres, ¿deben decidir los niños democráticamente a qué hora se van a la cama o cuándo se duchan? Si es a los seis, ¿deciden ellos qué programas de televisión pueden ver o qué alimentos toman? Si es a los doce, ¿ellos deciden cuándo tienen que ir al médico? Por otra parte, ante la ausencia de evaluaciones y calificaciones ¿cómo se garantiza que al final de la escolarización estén capacitados para acceder a una universidad? ¿cómo pueden saber los padres si van evolucionando adecuadamente en la adquisición de conocimientos?
La idea puede ser atractiva, sí. Pero olvida que el aprendizaje requiere ciertas condiciones: curiosidad, esfuerzo y constancia. Y lo cierto es que no todos los niños poseen esas cualidades en el mismo grado ¿qué hacemos si una mayoría de niños de una clase tienen poca curiosidad, pocas ganas de esforzarse, y ninguna constancia? ¿tiene que resignarse la minoría que sí tenga esas cualidades a avanzar al ritmo de los más perezosos mayoritarios?
Y por último: el proceso educativo –como otras actividades humanas- no es igualitario. No puede serlo porque no es simétrico. El profesor, igual que los padres, ocupan una posición diferente, y superior en su ámbito, a la de los alumnos y los hijos. Exactamente igual que en un quirófano el cirujano no está en el mismo plano que el paciente. Igual que el capitán de un barco no lo está respecto a los pasajeros. El capitán de un barco sabe a dónde tiene que ir el barco, sabe qué rumbo hay que seguir, qué velocidad conviene, y cómo organizar a la tripulación. Los pasajeros no pueden decidir democráticamente cómo se gobierna un barco. Los alumnos tampoco puede decidir cómo se lleva una clase. Los experimentos, con gaseosa.