Los “indignados”, tras obtener la tolerancia y el aplauso de muchos medios de comunicación, de todos los partidos políticos, y de buena parte de una sociedad aquejada de buenismo congénito, van dando pasos para demostrar en qué consiste eso que ellos llaman “democracia real”. Hoy han impedido la entrada al Parlamento de Cataluña de los diputados y han zarandeado a uno de ellos –ciego, para más gloria del movimiento-. En Madrid, ayer acosaron al alcalde Ruiz Gallardón cuando paseaba con su familia, y hoy han increpado y arrojado agua al diputado Cayo Lara.
Es lo previsible cuando las instituciones democráticas se pervierten, se abandona la noción de autoridad legítima en favor del todo vale, y una reducida chusma se apropia de la representación de un pueblo al que sus políticos olvidan por completo, excepto en vísperas de las campañas electorales. Es lo lógico cuando un país lleva siete años dirigido por una persona que no cree en la nación para la que trabaja, que hace todo lo que puede para que no se cierren las viejas heridas, que piensa que las palabras no importan, y que entiende la política en términos de buenos y malos.
El pasado día 22 yo no he votado al partido de Ruiz Gallardón, ni al de Artur Mas, ni al de Cayo Lara. Soy de los que creen que padecemos la peor clase política de la etapa democrática, y soy de los que creen que una parte de las reclamaciones que han expuesto los “indignados” son absolutamente necesarias. Pero, con todas las carencias y perversiones que tantas veces he denunciado de los políticos, me sitúo del lado de éstos y no de esta chusma que sólo se representan a sí mismos. Los ciudadanos libres hemos permitido que unas castas políticas hayan implantado en España una partitocracia maloliente. Si en lugar de buscar vías democráticas alternativas ahora entregamos el poder a la chusma, habremos descendido varios peldaños más en el camino hacia el caos.
Preguntas y reflexiones sobre la sociedad, su evolución, y las relaciones entre las personas.
............
jueves, 16 de junio de 2011
martes, 14 de junio de 2011
El principio de Peter
El principio de Peter dice que “cualquier persona que hace bien su trabajo asciende en la organización hasta que alcanza un nivel en el que resulta incompetente”. Y lo peor del postulado es que, generalmente, ahí se quedan.
El fenómeno se da en ámbitos empresariales, políticos, administrativos, educativos, asociativos, etc. Las consecuencias son enormemente perjudiciales para la sociedad. Un encargado de taller incompetente puede llevar a la ruina a la empresa, si el gerente no se da cuenta a tiempo. Hemos visto ejemplos de malos gestores en las finanzas internacionales, que han propiciado la actual crisis económica mundial, además de haber provocado la quiebra de su banco.
En lo político, estamos asistiendo a un largo proceso en el que un incompetente secretario general del PSOE está conduciendo a éste al borde del abismo. Pero lo mismo puede ocurrir en un partido pequeño, en cualquier provincia, en un sindicato o en una ONG. Una persona –que puede ser competente para otras cosas- puede destruir en poco tiempo el trabajo de muchas otras, si está situada en un puesto para el que carece de habilidad o capacidad. La organización chirría, se resiente, los demás miembros se desmotivan, reducen su nivel de desempeño, o sencillamente abandonan.
Cuando esto sucede, casi todo el mundo se da cuenta de la causa del problema. Todos excepto quien ha designado al incompetente para su función. Especialmente si éste consigue filtrar los flujos de información, de manera que el máximo responsable no pueda evaluar acertadamente la magnitud del desastre que se le viene encima.
Es, probablemente, uno de los principales errores del actual presidente del gobierno: haberse rodeado de incompetentes muy poco capacitados para resolver problemas, pero muy hábiles para pelotear al jefe y hacerle creer que es listísimo y que todo lo que funciona mal es siempre culpa de terceros. Naturalmente, la catástrofe es inevitable. El daño que puede hacer un incompetente situado fuera de lugar es letal para la organización, y siempre arrastra en la caída al que lo nombró. Hábil para nadar y guardar la ropa, incluso puede sobrevivirle.
El fenómeno se da en ámbitos empresariales, políticos, administrativos, educativos, asociativos, etc. Las consecuencias son enormemente perjudiciales para la sociedad. Un encargado de taller incompetente puede llevar a la ruina a la empresa, si el gerente no se da cuenta a tiempo. Hemos visto ejemplos de malos gestores en las finanzas internacionales, que han propiciado la actual crisis económica mundial, además de haber provocado la quiebra de su banco.
En lo político, estamos asistiendo a un largo proceso en el que un incompetente secretario general del PSOE está conduciendo a éste al borde del abismo. Pero lo mismo puede ocurrir en un partido pequeño, en cualquier provincia, en un sindicato o en una ONG. Una persona –que puede ser competente para otras cosas- puede destruir en poco tiempo el trabajo de muchas otras, si está situada en un puesto para el que carece de habilidad o capacidad. La organización chirría, se resiente, los demás miembros se desmotivan, reducen su nivel de desempeño, o sencillamente abandonan.
Cuando esto sucede, casi todo el mundo se da cuenta de la causa del problema. Todos excepto quien ha designado al incompetente para su función. Especialmente si éste consigue filtrar los flujos de información, de manera que el máximo responsable no pueda evaluar acertadamente la magnitud del desastre que se le viene encima.
Es, probablemente, uno de los principales errores del actual presidente del gobierno: haberse rodeado de incompetentes muy poco capacitados para resolver problemas, pero muy hábiles para pelotear al jefe y hacerle creer que es listísimo y que todo lo que funciona mal es siempre culpa de terceros. Naturalmente, la catástrofe es inevitable. El daño que puede hacer un incompetente situado fuera de lugar es letal para la organización, y siempre arrastra en la caída al que lo nombró. Hábil para nadar y guardar la ropa, incluso puede sobrevivirle.
viernes, 10 de junio de 2011
Indignados e indignos
¿Qué habrá más?
¿Indignados manifestándose contra los políticos indignos?
¿O políticos indignos haciéndose los sordos?
¿Indignados manifestándose contra los políticos indignos?
¿O políticos indignos haciéndose los sordos?
lunes, 6 de junio de 2011
Gamberros, mendaces, y pícaros
El Secretario de Organización del PSOE, Marcelino Iglesias, ha declarado que el PP practica “el gamberrismo político” cuando anuncia que las CC.AA. que han estado gobernadas por los socialistas durante décadas se encuentran al borde de la ruina.
Es llamativa la capacidad que tienen los dirigentes del PSOE de adjetivar a los adversarios. Casi ante cualquier crítica o denuncia, la respuesta se centra en hacer un diagnóstico del crítico o denunciante, y nunca en demostrar la falsedad del hecho denunciado.
Entremos, pues, en ese juego. Dejemos de comprobar si hay una inflación de altos cargos o de funcionarios. Olvidemos el agujero negro de las empresas y organismos públicos. Corramos un tupido velo sobre la locura del derroche de miles de millones en planes E o planes Z. Hagamos la vista gorda respecto a los cientos de millones que se destinan a sindicatos y partidos políticos. Pasemos por alto el absentismo laboral, la economía sumergida, los fraudes y las corruptelas. Dejemos aparte el endeudamiento del Estado, de las CC.AA. de los ayuntamientos, de las empresas y de los particulares.
Hagamos sólo una evaluación de la España de 2011 en términos de adjetivos: un gran partido de gamberros; otro de mendaces… y una sociedad de pícaros. Y una vez diagnosticados todos ¿cuáles son las soluciones?
Es llamativa la capacidad que tienen los dirigentes del PSOE de adjetivar a los adversarios. Casi ante cualquier crítica o denuncia, la respuesta se centra en hacer un diagnóstico del crítico o denunciante, y nunca en demostrar la falsedad del hecho denunciado.
Entremos, pues, en ese juego. Dejemos de comprobar si hay una inflación de altos cargos o de funcionarios. Olvidemos el agujero negro de las empresas y organismos públicos. Corramos un tupido velo sobre la locura del derroche de miles de millones en planes E o planes Z. Hagamos la vista gorda respecto a los cientos de millones que se destinan a sindicatos y partidos políticos. Pasemos por alto el absentismo laboral, la economía sumergida, los fraudes y las corruptelas. Dejemos aparte el endeudamiento del Estado, de las CC.AA. de los ayuntamientos, de las empresas y de los particulares.
Hagamos sólo una evaluación de la España de 2011 en términos de adjetivos: un gran partido de gamberros; otro de mendaces… y una sociedad de pícaros. Y una vez diagnosticados todos ¿cuáles son las soluciones?
martes, 31 de mayo de 2011
Democracia mediática
Pasados quince días desde su aparición, el tutti-frutti de los indignados continúa en sus campamentos urbanos. Todo el mundo habla de ellos, las televisiones emiten sus declaraciones, los periódicos analizan sus propuestas, y los políticos intentan arrimarse a su sombra. En sus asambleas deciden sobre la economía nacional, la postura ante la banca, la gestión del medio ambiente o la política militar. Los medios de comunicación reproducen todas y cada una de sus propuestas, y en Sol o en la Plaza del Pilar hay casi más cámaras y enviados especiales que acampados.
Nadie los ha elegido, no se representan sino a sí mismos. Sin embargo, entre todos los acampados suman menos que los votos obtenidos por un partido ecologista, del que nadie habla, y cuyas opiniones no son expuestas por medio de comunicación alguno. ¿Por qué han obtenido tanta relevancia? Sencillamente porque no tienen votos, pero tienen respaldo mediático. Los medios lo pueden todo. Pueden hacer que lo de Libia sea un escándalo o que no exista. Pueden encumbrar a un movimiento social improvisado y sin ideas coherentes, y pueden hacer que un partido riguroso y democrático pase desapercibido.
Franco decía que España era una democracia orgánica. Los países del bloque soviético se denominaban democracias populares. Los acampados piden democracia real. Lo cierto es que una democracia no es tal si necesita un apellido. Eso le ocurre a nuestra actual democracia mediática.
Nadie los ha elegido, no se representan sino a sí mismos. Sin embargo, entre todos los acampados suman menos que los votos obtenidos por un partido ecologista, del que nadie habla, y cuyas opiniones no son expuestas por medio de comunicación alguno. ¿Por qué han obtenido tanta relevancia? Sencillamente porque no tienen votos, pero tienen respaldo mediático. Los medios lo pueden todo. Pueden hacer que lo de Libia sea un escándalo o que no exista. Pueden encumbrar a un movimiento social improvisado y sin ideas coherentes, y pueden hacer que un partido riguroso y democrático pase desapercibido.
Franco decía que España era una democracia orgánica. Los países del bloque soviético se denominaban democracias populares. Los acampados piden democracia real. Lo cierto es que una democracia no es tal si necesita un apellido. Eso le ocurre a nuestra actual democracia mediática.
lunes, 30 de mayo de 2011
El dedito
El comité federal del PSOE ha designado a Pérez Rubalcaba como candidato del partido a las elecciones generales, tras ser convenientemente convencidos por Rodríguez Zapatero. El veterano ministro tendrá que competir contra el humo en las primarias, y dispondrá de unos pocos meses para convencer a los españoles de que él es la renovación del PSOE, él no ha tenido nada que ver con el gobierno de Zapatero, él es la esencia de la juventud y el futuro del PSOE. Capacidad de convicción no le falta, y algunos se lo creerán.
Todos recordamos cuando la cúpula del PP aclamó a Mariano Rajoy como sucesor de Aznar, a petición de éste. Aquello fue un dedazo. El PSOE y su infantería mediática no han dejado ni un sólo día de repetir lo del “dedazo” de Aznar. ¿Ahora resulta que la izquierda también recurre al “dedazo”? No, en absoluto.Rubalcaba ha sido designado por el dedito de Zapatero, y no por un dedazo.
En la conciencia colectiva de los españoles se ha instalado la noción de que todo lo que proviene de la izquierda –o de los que dicen ser de izquierdas- goza de un plus de legitimidad, de un marchamo de calidad ética y democrática. Se trata de una creencia irracional, naturalmente, pero lo que cuenta en las creencias no es su veracidad o falsedad, sino las consecuencias que producen. Todo el mundo está convencido de que sus creencias son verdaderas, y por lo tanto actúa como si lo fueran. Así que, una vez construido el espejismo de que todo lo que proviene de la izquierda es bienintencionado, solidario, respetuoso, legal, veraz, virtuoso y benéfico, la gente se comporta como si así fuera, y cuando observa evidencias de que no es así, considera que se trata de meras excepciones que confirman la regla.
Por eso los gobiernos de la derecha recurren a decretazos invasiones y a un gran dedazo; mientras que los gobiernos de izquierda sólo emplean ajustes, ayudas humanitarias, y... un dedito.
Todos recordamos cuando la cúpula del PP aclamó a Mariano Rajoy como sucesor de Aznar, a petición de éste. Aquello fue un dedazo. El PSOE y su infantería mediática no han dejado ni un sólo día de repetir lo del “dedazo” de Aznar. ¿Ahora resulta que la izquierda también recurre al “dedazo”? No, en absoluto.Rubalcaba ha sido designado por el dedito de Zapatero, y no por un dedazo.
En la conciencia colectiva de los españoles se ha instalado la noción de que todo lo que proviene de la izquierda –o de los que dicen ser de izquierdas- goza de un plus de legitimidad, de un marchamo de calidad ética y democrática. Se trata de una creencia irracional, naturalmente, pero lo que cuenta en las creencias no es su veracidad o falsedad, sino las consecuencias que producen. Todo el mundo está convencido de que sus creencias son verdaderas, y por lo tanto actúa como si lo fueran. Así que, una vez construido el espejismo de que todo lo que proviene de la izquierda es bienintencionado, solidario, respetuoso, legal, veraz, virtuoso y benéfico, la gente se comporta como si así fuera, y cuando observa evidencias de que no es así, considera que se trata de meras excepciones que confirman la regla.
Por eso los gobiernos de la derecha recurren a decretazos invasiones y a un gran dedazo; mientras que los gobiernos de izquierda sólo emplean ajustes, ayudas humanitarias, y... un dedito.
miércoles, 25 de mayo de 2011
Arrimar el hombro en caso de guerra
El ganador de las elecciones locales en Zaragoza, Eloy Suárez, ha propuesto un pacto con el PSOE para gobernar la ciudad. El presidente en funciones del gobierno de Aragón y secretario de organización del PSOE, Marcelino Iglesias, ha replicado de inmediato que “con el PP se pacta sólo en caso de guerra o en circunstancias excepcionales”.
Es evidente que no estamos en guerra (aunque en el PSOE tendrían que explicar por qué en Afganistán no estamos en guerra y en Irak sí que lo estábamos). Pero me gustaría saber qué considera el señor Iglesias que son “circunstancias excepcionales”. En mi opinión, un ayuntamiento fuertemente endeudado, pringado en una maraña de entidades público-privadas de las que no se conocen las cuentas, que continúa alargando la demora en el pago a sus proveedores, que no tiene expectativas de mejorar sus finanzas a causa del parón inmobiliario, y que carece de una ley de financiación local adecuada, se encuentra en una situación muy excepcional.
Pero lo más llamativo es esa desvergüenza con la que desde el PSOE utilizan los mismos argumentos para una cosa y para la contraria, esa absoluta falta de rigor en el discurso. El mismo partido que ahora dice que con el PP sólo se pacta en caso de guerra es el que lleva siete años rasgándose las vestiduras por que el PP no les ha apoyado en cuestiones como la negociación con ETA, las reformas estatutarias, o las medidas contra la crisis. “¡El PP no quiere arrimar el hombro!”, decían. Ahora ellos están dispuestos a arrimar el hombro todo lo que haga falta… en cuanto estalle la guerra.
Es evidente que no estamos en guerra (aunque en el PSOE tendrían que explicar por qué en Afganistán no estamos en guerra y en Irak sí que lo estábamos). Pero me gustaría saber qué considera el señor Iglesias que son “circunstancias excepcionales”. En mi opinión, un ayuntamiento fuertemente endeudado, pringado en una maraña de entidades público-privadas de las que no se conocen las cuentas, que continúa alargando la demora en el pago a sus proveedores, que no tiene expectativas de mejorar sus finanzas a causa del parón inmobiliario, y que carece de una ley de financiación local adecuada, se encuentra en una situación muy excepcional.
Pero lo más llamativo es esa desvergüenza con la que desde el PSOE utilizan los mismos argumentos para una cosa y para la contraria, esa absoluta falta de rigor en el discurso. El mismo partido que ahora dice que con el PP sólo se pacta en caso de guerra es el que lleva siete años rasgándose las vestiduras por que el PP no les ha apoyado en cuestiones como la negociación con ETA, las reformas estatutarias, o las medidas contra la crisis. “¡El PP no quiere arrimar el hombro!”, decían. Ahora ellos están dispuestos a arrimar el hombro todo lo que haga falta… en cuanto estalle la guerra.
lunes, 23 de mayo de 2011
Bocadillo de collejas
En 2004 los españoles le dieron una fuerte “colleja” al PP. En una sociedad con pocos matices, en la que predominan las ideas sencillas y los análisis superficiales, darle una colleja a alguien supone entregar una medalla a su oponente. Igual que los forofos del Barcelona se alegran cuando pierde el Real Madrid.
El 22 de mayo de 2011 los españoles le han dado una fuerte “colleja” al PSOE. Como la sociedad no ha cambiado, como la memoria es frágil si no se la mantiene viva con leyes como la de la memoria histórica, la manera de hacerlo ha sido premiar al PP. Igual que los forofos del Real Madrid se alegran cuando pierde el Barcelona.
Todo sigue igual. Bocadillo de collejas. Partidos fijos-discontinuos en los gobiernos. Clase política mediocre, pancista y apesebrada. Campañas electorales con partidos derrochando millones en carteles, festivales, y gorras y mecheros para regalar a ávidos ciudadanos que se conforman con un mechero a cambio de su voto.
Hay dos rarezas en este panorama desalentador. Una la que se plasma en el movimiento 15-M, que recoge el descontento generalizado y variopinto, sin orientación concreta hacia soluciones posibles. Es la voz del hartazgo pasivo. El grito de los que exigen que alguien solucione sus problemas. Un fenómeno interesante, pero que también abona el terreno al surgimiento de movimientos totalitarios: si la democracia no nos sirve, prescindamos de la democracia.
La otra la del proyecto UPyD, que pretende canalizar el descontento hacia reformas profundas del sistema democrático, desde la democracia hacia una democracia de mayor calidad. Incrementando la participación y no sólo la votación. No durmiendo en una tienda de campaña a la espera de un amanecer mejor, sino caminando hacia un horizonte mejor.
Pero aún tienen pocos seguidores. Insuficientes –al menos de momento- para desarticular el bocadillo de collejas que suponen la alternancia sucesiva de PP y PSOE.
El 22 de mayo de 2011 los españoles le han dado una fuerte “colleja” al PSOE. Como la sociedad no ha cambiado, como la memoria es frágil si no se la mantiene viva con leyes como la de la memoria histórica, la manera de hacerlo ha sido premiar al PP. Igual que los forofos del Real Madrid se alegran cuando pierde el Barcelona.
Todo sigue igual. Bocadillo de collejas. Partidos fijos-discontinuos en los gobiernos. Clase política mediocre, pancista y apesebrada. Campañas electorales con partidos derrochando millones en carteles, festivales, y gorras y mecheros para regalar a ávidos ciudadanos que se conforman con un mechero a cambio de su voto.
Hay dos rarezas en este panorama desalentador. Una la que se plasma en el movimiento 15-M, que recoge el descontento generalizado y variopinto, sin orientación concreta hacia soluciones posibles. Es la voz del hartazgo pasivo. El grito de los que exigen que alguien solucione sus problemas. Un fenómeno interesante, pero que también abona el terreno al surgimiento de movimientos totalitarios: si la democracia no nos sirve, prescindamos de la democracia.
La otra la del proyecto UPyD, que pretende canalizar el descontento hacia reformas profundas del sistema democrático, desde la democracia hacia una democracia de mayor calidad. Incrementando la participación y no sólo la votación. No durmiendo en una tienda de campaña a la espera de un amanecer mejor, sino caminando hacia un horizonte mejor.
Pero aún tienen pocos seguidores. Insuficientes –al menos de momento- para desarticular el bocadillo de collejas que suponen la alternancia sucesiva de PP y PSOE.
miércoles, 11 de mayo de 2011
Homenaje a los "indecisos"
Las encuestas de intención de voto nos ofrecen los escaños o concejalías que obtendría cada partido, en base a lo que dicen los encuestados que van a votar. Al mismo tiempo suelen decirnos también que existe determinado porcentaje de electores que, al preguntarles, han respondido que todavía no saben a qué partido votarán. A esos electores –que oscilan entre el 20% y el 35%-. los medios suelen denominarles “indecisos”.
La RAE define “indeciso” como “perplejo, irresoluto, que tiene dificultad para decidirse”. Es decir: nos imaginamos al indeciso como a alguien sin mucha personalidad, poco informado, o incapaz de tomar una decisión. En las encuestas, los indecisos aparecen casi como el pelotón de los torpes.
Sin embargo, para mí los indecisos son precisamente todo lo contrario: son los que mejor entienden la democracia; los que saben que en democracia los protagonistas son ellos, y no los candidatos. Es en las dictaduras donde los dueños de todo son los políticos. Los “indecisos” son los que no se sienten obligados con ningún partido, los que no les deben el sueldo a ningún partido. Son los que no han renunciado a su libre albedrío, los que conservan íntegra su capacidad crítica, los que deciden si las cosas evolucionan o se mantienen inamovibles. Son los que hacen imprescindible la existencia de las urnas porque, si no fuera por ellos, bastaría con hacer encuestas.
Habría que hacerles un homenaje a esos mal llamados “indecisos”. Su verdadero nombre es “responsables”. El día que no queden “indecisos” la sociedad estará madura para otra dictadura, o para otra confrontación.
La RAE define “indeciso” como “perplejo, irresoluto, que tiene dificultad para decidirse”. Es decir: nos imaginamos al indeciso como a alguien sin mucha personalidad, poco informado, o incapaz de tomar una decisión. En las encuestas, los indecisos aparecen casi como el pelotón de los torpes.
Sin embargo, para mí los indecisos son precisamente todo lo contrario: son los que mejor entienden la democracia; los que saben que en democracia los protagonistas son ellos, y no los candidatos. Es en las dictaduras donde los dueños de todo son los políticos. Los “indecisos” son los que no se sienten obligados con ningún partido, los que no les deben el sueldo a ningún partido. Son los que no han renunciado a su libre albedrío, los que conservan íntegra su capacidad crítica, los que deciden si las cosas evolucionan o se mantienen inamovibles. Son los que hacen imprescindible la existencia de las urnas porque, si no fuera por ellos, bastaría con hacer encuestas.
Habría que hacerles un homenaje a esos mal llamados “indecisos”. Su verdadero nombre es “responsables”. El día que no queden “indecisos” la sociedad estará madura para otra dictadura, o para otra confrontación.
viernes, 6 de mayo de 2011
¡Pammm!
Sonó el pistoletazo de salida. Tras cuatro años de precampaña, ha comenzado la campaña electoral oficial. A partir de hoy veremos a los líderes políticos colgados de las farolas –sólo su foto, por ahora-. Vehículos con estridente megafonía nos aturdirán con mensajes simplones, tratando de nublar aún más nuestra capacidad crítica. Los principales líderes recorrerán miles de kilómetros, apareciendo en plazas de toros y polideportivos, tratando de estoquear y de meterle un gol al adversario.
Nos repetirán hasta la náusea las maldades de “los otros”: son incompetentes, sectarios, tramposos, corruptos, y ¡hasta fumadores! En España siempre tienen la culpa de todo “los otros”. Gastarán decenas de millones en propaganda, carteles, espacios en prensa, viajes, y regalos.
Y el día 22 amanecerá con tres categorías de españoles:
1) Los que nacieron con el anagrama de un partido impreso en los pañales. Los que votarán a “los suyos” pase lo que pase, y hagan lo que hagan.
2) Los que no irán a votar, desilusionados, resignados, y convencidos de que esto será siempre igual, y de que los políticos son una raza aparte que no tiene remedio.
3) Y aquellos que no quieren resignarse, que saben que en otros países más avanzados la democracia es otra cosa, que no quieren renunciar a ser los árbitros en esta pelea de gallitos en que los partidos de siempre han convertido la política. Los que saben que su voto es suyo, y piensan cuidadosamente antes de prestárselo a unos o a otros.
Estos últimos son los que deciden siempre las elecciones. Si sobreviven al hartazgo de la campaña electoral, éstos son los que tendrán la palabra para que España continúe su camino a trompicones, o para que enderece el rumbo hacia la racionalidad, la veracidad, y la transparencia.
Nos repetirán hasta la náusea las maldades de “los otros”: son incompetentes, sectarios, tramposos, corruptos, y ¡hasta fumadores! En España siempre tienen la culpa de todo “los otros”. Gastarán decenas de millones en propaganda, carteles, espacios en prensa, viajes, y regalos.
Y el día 22 amanecerá con tres categorías de españoles:
1) Los que nacieron con el anagrama de un partido impreso en los pañales. Los que votarán a “los suyos” pase lo que pase, y hagan lo que hagan.
2) Los que no irán a votar, desilusionados, resignados, y convencidos de que esto será siempre igual, y de que los políticos son una raza aparte que no tiene remedio.
3) Y aquellos que no quieren resignarse, que saben que en otros países más avanzados la democracia es otra cosa, que no quieren renunciar a ser los árbitros en esta pelea de gallitos en que los partidos de siempre han convertido la política. Los que saben que su voto es suyo, y piensan cuidadosamente antes de prestárselo a unos o a otros.
Estos últimos son los que deciden siempre las elecciones. Si sobreviven al hartazgo de la campaña electoral, éstos son los que tendrán la palabra para que España continúe su camino a trompicones, o para que enderece el rumbo hacia la racionalidad, la veracidad, y la transparencia.
jueves, 5 de mayo de 2011
Milagro en el Tribunal Constitucional
El Tribunal Constitucional ha adquirido merecida fama por la lentitud con la que se producen sus sentencias. Los recursos interpuestos contra el Estatuto de Cataluña tuvieron que esperar tres años hasta que se produjera fumata blanca. Tres años durante los que el gobierno tripartito catalán fue poniendo en marcha decisiones inspiradas por un Estatuto que pendía de un hilo. Lo mismo ha ocurrido con docenas de recursos sobre cuestiones delicadas y fundamentales.
No queda claro si esa demora –que tan gravemente deteriora la eficacia de la Justicia- es debida a la dificultad de los asuntos, a la obsesión por la precisión jurídica, al sometimiento a la presión de los políticos, o a que los señores magistrados se toman con calma su trabajo.
En cambio, hoy el TC va a decidir sobre el recurso de Bildu contra la decisión del Tribunal Supremo de anular sus candidatural en menos de 24 horas. Antes de las 12 de la noche habrán publicado su resolución. ¿Cómo es posible semejante milagro? ¿Quizá por que el asunto es poco complejo? ¿porque van a olvidarse en esta caso de la precisión jurídica? ¿acaso les habrá dado un ataque de hiperlaboritis?
Todo es posible. Pero lo que nadie duda es que la presión de los políticos va a ser decisiva en su decisión. Sea cual sea ésta –y tras el asesinato de Montesquieu por parte de Alfonso Guerra- ya nadie en España confía en una justicia independiente.
No queda claro si esa demora –que tan gravemente deteriora la eficacia de la Justicia- es debida a la dificultad de los asuntos, a la obsesión por la precisión jurídica, al sometimiento a la presión de los políticos, o a que los señores magistrados se toman con calma su trabajo.
En cambio, hoy el TC va a decidir sobre el recurso de Bildu contra la decisión del Tribunal Supremo de anular sus candidatural en menos de 24 horas. Antes de las 12 de la noche habrán publicado su resolución. ¿Cómo es posible semejante milagro? ¿Quizá por que el asunto es poco complejo? ¿porque van a olvidarse en esta caso de la precisión jurídica? ¿acaso les habrá dado un ataque de hiperlaboritis?
Todo es posible. Pero lo que nadie duda es que la presión de los políticos va a ser decisiva en su decisión. Sea cual sea ésta –y tras el asesinato de Montesquieu por parte de Alfonso Guerra- ya nadie en España confía en una justicia independiente.
martes, 3 de mayo de 2011
Terrorismo islamista
Los estadounidenses se han cargado a Bin Laden. Casi diez años buscándolo debajo de las piedras en Afganistán, y ha resultado que estaba en un edificio bien visible, y en Pakistán. Por mi parte, asunto cerrado: un fanático sanguinario menos en la Humanidad. Con lo que ya sólo deben quedar unos 500 millones de fanático sanguinarios de todo pelaje y de todo color.
El asunto me sirve de excusa para comentar otra de las manifestaciones de lo “políticamente correcto”: la de cambiar el nombre de las cosas intentando conseguir el objetivo imposible de no molestar a nadie. Algunos sectores ideológicos y de los medios se refieren sistemáticamente a Al Qaida como “terrorismo internacional” -lo que es tremendamente difuso y vago- para evitar pronunciar las palabras “terrorismo islamista”.
Es cierto que muchos musulmanes de bien se han quejado de la denominación de “terrorismo islamista”, como muchos vascos de bien se quejan de la de “terrorismo vasco”. Pero el terrorismo de Al Qaida es islámista, y el de ETA es vasco. Porque los primero matan en nombre del Islam y los segundos en nombre del País Vasco. ¡Qué le vamos a hacer! Son ellos los que manchan el nombre de los musulmanes y los vasos de bien, no aquellos que preferimos llamar a las cosas por su nombre.
Y me parece una bobada argumentar que se ofende a todos los musulmanes o a todos los vascos. Cuando hablamos de “cava catalán” nadie interpreta que todos los catalanes fabriquen cava, y lo mismo sucede si hablamos de terrorismo vasco o islamista. Pero en eso consiste lo “políticamente correcto”: en una interminable sucesión de bobadas para hacer un poco más bobos a los que las adoptan.
El asunto me sirve de excusa para comentar otra de las manifestaciones de lo “políticamente correcto”: la de cambiar el nombre de las cosas intentando conseguir el objetivo imposible de no molestar a nadie. Algunos sectores ideológicos y de los medios se refieren sistemáticamente a Al Qaida como “terrorismo internacional” -lo que es tremendamente difuso y vago- para evitar pronunciar las palabras “terrorismo islamista”.
Es cierto que muchos musulmanes de bien se han quejado de la denominación de “terrorismo islamista”, como muchos vascos de bien se quejan de la de “terrorismo vasco”. Pero el terrorismo de Al Qaida es islámista, y el de ETA es vasco. Porque los primero matan en nombre del Islam y los segundos en nombre del País Vasco. ¡Qué le vamos a hacer! Son ellos los que manchan el nombre de los musulmanes y los vasos de bien, no aquellos que preferimos llamar a las cosas por su nombre.
Y me parece una bobada argumentar que se ofende a todos los musulmanes o a todos los vascos. Cuando hablamos de “cava catalán” nadie interpreta que todos los catalanes fabriquen cava, y lo mismo sucede si hablamos de terrorismo vasco o islamista. Pero en eso consiste lo “políticamente correcto”: en una interminable sucesión de bobadas para hacer un poco más bobos a los que las adoptan.
viernes, 29 de abril de 2011
De la súplica a la exigencia
En los tiempos de la dictadura, los ciudadanos se dirigían a la Administración mediante “instancias”. El modelo de instancia constaba de tres bloques:
Siempre me llamó la atención ese “SUPLICA”. No importaba qué injusticia o qué arbitrariedad hubiera podido cometer la Administración, el ciudadano siempre tenía que suplicar para obtener lo que le correspondía.
El Foro de la Inmigración y la Ciudadanía presentó el miércoles un documento reivindicativo a los representantes de los partidos PSOE, PP, IU, UPyD, PAR, y CHA. Contenía una veintena de puntos –unos más razonables que otros- sobre cuestiones que a ellos les gustaría que hiciera la Administración. Pero lo que más me llamó la atención fue la palabra con la que comienza la redacción de cada punto. ¿Era “suplicamos”? ¿quizá, “rogamos”? ¿”deseamos”? ¿”pedimos”? ¿”esperamos”?
No. Cada uno de los puntos empezaba con la palabra “Exigimos”.
¡Cuánto ha cambiado este país! Hemos pasado de una situación en la que los ciudadanos españoles tenían que suplicar que se les hiciera justicia, a otra en la que los extranjeros exigen que se cumplan sus deseos. Y me asalta una duda ¿exigen lo mismo a los gobernantes de sus países?
En otros tiempos se nos exigía a los españoles que suplicásemos. Yo les suplicaría a estos señores que fueran un poco menos exigentes.
- El que suscribe… (con todos los datos del ciudadano).
- EXPONE (aquí venía la descripción del caso).
- SUPLICA (y aquí se reflejaba lo que se pedía).
El documento terminaba con la fórmula: “Gracia que espera alcanzar de Vd.
En otros tiempos se nos exigía a los españoles que suplicásemos. Yo les suplicaría a estos señores que fueran un poco menos exigentes.
miércoles, 27 de abril de 2011
Todos al submarino
Estos días se viene hablando mucho de la economía sumergida. Algunas estimaciones calculan que puede rondar el 25% de la economía nacional. Para el próximo viernes se anuncia un plan del gobierno para conseguir que aflore parte de esa actividad oculta.
Parece obvio que en España tiene lugar mucha actividad no paga la Seguridad Social ni impuestos, unos empresarios que acumulan dinero negro, y unos trabajadores que se ven obligados a aceptar lo que hay o que suman lo poco que ganan al subsidio de desempleo. Sólo así se entiende que con cinco millones de parados oficiales ninguno haya ido a apedrear La Moncloa, y que los hoteles estuvieran llenos en Semana Santa.
Hace unos días un pequeño empresario intentaba convencerme de que la salida de la crisis se halla en la economía sumergida. Decía que con el dinero de la economía sumergida se compran cosas y así todo funciona mejor. Sólo se le olvidaba que la Sanidad, la Educación, las pensiones, y las carreteras no las paga la economía sumergida. Claro que al gobierno también se le olvida decirnos que el incremento de economía sumergida es una consecuencia directa de la alta presión fiscal. Cuanto más dinero nos quita el Estado, más razones hay para evitarlo. Pero el Estado no se decide a tomar medidas realmente contundentes para reducir sus gastos corrientes. Han congelado pensiones y bajado sueldos de funcionarios. Pero ni un sólo cargo político se ha quedado sin trabajo.
Después de todo, lo de la economía sumergida es lo más propio para un Estado que se hunde. Tengo que preguntar en mi banco, a ver si me conceden una hipoteca para comprar un submarino.
Parece obvio que en España tiene lugar mucha actividad no paga la Seguridad Social ni impuestos, unos empresarios que acumulan dinero negro, y unos trabajadores que se ven obligados a aceptar lo que hay o que suman lo poco que ganan al subsidio de desempleo. Sólo así se entiende que con cinco millones de parados oficiales ninguno haya ido a apedrear La Moncloa, y que los hoteles estuvieran llenos en Semana Santa.
Hace unos días un pequeño empresario intentaba convencerme de que la salida de la crisis se halla en la economía sumergida. Decía que con el dinero de la economía sumergida se compran cosas y así todo funciona mejor. Sólo se le olvidaba que la Sanidad, la Educación, las pensiones, y las carreteras no las paga la economía sumergida. Claro que al gobierno también se le olvida decirnos que el incremento de economía sumergida es una consecuencia directa de la alta presión fiscal. Cuanto más dinero nos quita el Estado, más razones hay para evitarlo. Pero el Estado no se decide a tomar medidas realmente contundentes para reducir sus gastos corrientes. Han congelado pensiones y bajado sueldos de funcionarios. Pero ni un sólo cargo político se ha quedado sin trabajo.
Después de todo, lo de la economía sumergida es lo más propio para un Estado que se hunde. Tengo que preguntar en mi banco, a ver si me conceden una hipoteca para comprar un submarino.
lunes, 25 de abril de 2011
Opinión pública y opinión publicada
A finales de los 80, Felipe González acuñó la distinción entre “opinión pública” y “opinión publicada”. La primera corresponde a lo que piensan los ciudadanos. La segunda consiste en lo que dicen los medios de comunicación que piensan los ciudadanos. Suena parecido, pero es muy diferente.
Los ciudadanos tienden a creer que los medios de comunicación cuentan la realidad, pero eso es una media verdad, y por lo tanto, una mentira. Los medios construyen la realidad. Dependiendo de lo que cuentan y lo que omiten, de lo que resaltan y lo que difuminan, de la redacción de los titulares, y de los adjetivos que emplean, las cosas existen o no, y tienen un significado u otro. Las guerras, los movimientos sociales, las catástrofes naturales, incluso las leyes, pueden “existir” o no en función de la conveniencia o el capricho de los medios.
Lamentablemente, los ciudadanos siguen pensando que lo que aparece en los medios es la realidad, toda la realidad, y nada más que la realidad. Por ejemplo: todo el mundo estaría de acuerdo en que estos días Heraldo de Aragón ha publicado una encuesta electoral sobre las próximas elecciones autonómicas y municipales. Pero no es así. No han publicado ninguna encuesta, sino las conclusiones a las que llega el periódico a partir de los datos (no publicados) de una encuesta. Verdades a medias.
En el pronóstico sólo aparecen los diputados y concejales que supuestamente obtendrían cinco partidos. Los de siempre. Aliándose a los intereses de esos partidos, Heraldo silencia datos como la abstención, el voto en blanco, y los votos de los que no piensan votar a los de siempre, sino a otras opciones. UPyD –que fue la tercera fuerza más votada en las últimas elecciones al Parlamento Europeo en Zaragoza- no aparece por ninguna parte.
Muchos lectores pensarán que van a tener que decidir entre una de esas cinco opciones. Al omitir otras alternativas el diario está, no sólo falseando la realidad, sino contribuyendo a que mucha gente piense que esas opciones no existen. Sin embargo, ya son muchos los electores que acceden a Internet y que se toman la molestia de informarse más allá de la medias verdades. Heraldo de Aragón puede seguir construyendo su realidad, puesto que ha sobrevivido muchas décadas haciéndolo. Lo que falta por saber es qué sobrevivirá en el largo plazo: el periódico o la realidad.
Los ciudadanos tienden a creer que los medios de comunicación cuentan la realidad, pero eso es una media verdad, y por lo tanto, una mentira. Los medios construyen la realidad. Dependiendo de lo que cuentan y lo que omiten, de lo que resaltan y lo que difuminan, de la redacción de los titulares, y de los adjetivos que emplean, las cosas existen o no, y tienen un significado u otro. Las guerras, los movimientos sociales, las catástrofes naturales, incluso las leyes, pueden “existir” o no en función de la conveniencia o el capricho de los medios.
Lamentablemente, los ciudadanos siguen pensando que lo que aparece en los medios es la realidad, toda la realidad, y nada más que la realidad. Por ejemplo: todo el mundo estaría de acuerdo en que estos días Heraldo de Aragón ha publicado una encuesta electoral sobre las próximas elecciones autonómicas y municipales. Pero no es así. No han publicado ninguna encuesta, sino las conclusiones a las que llega el periódico a partir de los datos (no publicados) de una encuesta. Verdades a medias.
En el pronóstico sólo aparecen los diputados y concejales que supuestamente obtendrían cinco partidos. Los de siempre. Aliándose a los intereses de esos partidos, Heraldo silencia datos como la abstención, el voto en blanco, y los votos de los que no piensan votar a los de siempre, sino a otras opciones. UPyD –que fue la tercera fuerza más votada en las últimas elecciones al Parlamento Europeo en Zaragoza- no aparece por ninguna parte.
Muchos lectores pensarán que van a tener que decidir entre una de esas cinco opciones. Al omitir otras alternativas el diario está, no sólo falseando la realidad, sino contribuyendo a que mucha gente piense que esas opciones no existen. Sin embargo, ya son muchos los electores que acceden a Internet y que se toman la molestia de informarse más allá de la medias verdades. Heraldo de Aragón puede seguir construyendo su realidad, puesto que ha sobrevivido muchas décadas haciéndolo. Lo que falta por saber es qué sobrevivirá en el largo plazo: el periódico o la realidad.
martes, 12 de abril de 2011
Psicología y mala leche
Rosa Díez ha presentado una proposición de ley para impedir que personas imputadas por delitos puedan formar parte de las candidaturas electorales. La iniciativa puede ser discutible. Hay que tener en cuenta el principio de la presunción de inocencia, pero también el efecto de “mal ejemplo” que se da a toda la sociedad cuando figuran en las listas individuos sobre los que recaen sospechas de corrupción.
Pero no quería hablar de eso, sino de una moda muy extendida que es la de ejercer de psicólogos amateurs. He visto en un foro como alguien insertaba la noticia de la iniciativa de Rosa Díez, y titulaba su post así: “¿Oportunismo mediático?”.
Resulta curiosa esa manera de desviar la atención de lo sustancial –una iniciativa parlamentaria real- a lo psicológico –una imaginaria intencionalidad de la diputada de UPyD-. La moda es muy recurrente: si el PP alerta de que España está a punto de entrar en una grave crisis, se dice que son antipatriotas. Si el PSOE promueve una reforma de la ley del aborto, se dice que les gusta asesinar niños. Y ya no hace falta analizar lo acertado o no de los hechos en sí.
Se hable de lo que se hable, siempre hay algún psicólogo amateur que nos dice lo que pasa por la cabeza de los demás. Colón descubrió América porque quería hacerse rico en China. La OTAN ataca al ejército de Gadaffi porque le quieren quitar el petróleo. El Supremo juzga a Garzón porque le tienen manía. Y Newton formuló la ley de la gravedad porque era un vago y dormía debajo de un manzano.
Se dice que Argentina es el país en el que hay más psicólogos por metro cuadrado. Pero es falso: en España cada ciudadano conoce las intenciones (siempre perversas) de todo aquél que hace o dice algo. Y nadie lo hace o dice porque crea en ello. Hay mucho psicólogo frustrado, y mucha mala leche bien repartida.
Pero no quería hablar de eso, sino de una moda muy extendida que es la de ejercer de psicólogos amateurs. He visto en un foro como alguien insertaba la noticia de la iniciativa de Rosa Díez, y titulaba su post así: “¿Oportunismo mediático?”.
Resulta curiosa esa manera de desviar la atención de lo sustancial –una iniciativa parlamentaria real- a lo psicológico –una imaginaria intencionalidad de la diputada de UPyD-. La moda es muy recurrente: si el PP alerta de que España está a punto de entrar en una grave crisis, se dice que son antipatriotas. Si el PSOE promueve una reforma de la ley del aborto, se dice que les gusta asesinar niños. Y ya no hace falta analizar lo acertado o no de los hechos en sí.
Se hable de lo que se hable, siempre hay algún psicólogo amateur que nos dice lo que pasa por la cabeza de los demás. Colón descubrió América porque quería hacerse rico en China. La OTAN ataca al ejército de Gadaffi porque le quieren quitar el petróleo. El Supremo juzga a Garzón porque le tienen manía. Y Newton formuló la ley de la gravedad porque era un vago y dormía debajo de un manzano.
Se dice que Argentina es el país en el que hay más psicólogos por metro cuadrado. Pero es falso: en España cada ciudadano conoce las intenciones (siempre perversas) de todo aquél que hace o dice algo. Y nadie lo hace o dice porque crea en ello. Hay mucho psicólogo frustrado, y mucha mala leche bien repartida.
viernes, 8 de abril de 2011
Cordilleras y desiertos
Esperanza Aguirre ha dado a conocer un plan para crear aulas reservadas para los estudiantes de bachillerato que hayan obtenido las notas más altas durante la ESO, y que así lo deseen. Como era de esperar, la iniciativa ha movido a escándalo a la progresía oficial, mediática, y social. ¡Qué barbaridad! ¡crear guetos! ¡el programa oculto del PP! ¡quieren discriminar a los más desfavorecidos! ¡aumentarán las diferencias!
Y sin embargo a mí me parece una medida de lo más acertada, que tendría tres efectos muy beneficiosos:
1) Permitiría a los alumnos que desean trabajar y esforzarse, obtener una mejor formación sin verse frenados por tener que adaptarse al mediocre ritmo de la mayoría.
2) Estimularía a muchos, que verían que no da igual estudiar que no estudiar, lo que tendría un efecto pedagógico importante, ya que en la vida adulta tampoco es lo mismo esforzarse que tumbarse en el sofá.
3) Supondría el máximo respeto para el principio de la igualdad de oportunidades. Las nuevas aulas no serían para los más ricos o los más guapos, sino que podrían acceder a ellas ricos y pobres por igual, puesto que la inteligencia y el esfuerzo no son patrimonio de ninguno de ellos.
Lamentablemente, la progresía oficial, mediática y social continúa empeñada en hacernos a todos iguales, al precio que sea, y como no es posible hacer que todos seamos mejores, hace lo que puede para que todos seamos peores. No les gustan las cordilleras, en las que coexisten altas cumbres junto a profundos valles. Pero si les dejamos hacer van a convertir España en un magnífico desierto: un lugar muy igualado, en el que no brota nada, y donde la vida es casi imposible.
Y sin embargo a mí me parece una medida de lo más acertada, que tendría tres efectos muy beneficiosos:
1) Permitiría a los alumnos que desean trabajar y esforzarse, obtener una mejor formación sin verse frenados por tener que adaptarse al mediocre ritmo de la mayoría.
2) Estimularía a muchos, que verían que no da igual estudiar que no estudiar, lo que tendría un efecto pedagógico importante, ya que en la vida adulta tampoco es lo mismo esforzarse que tumbarse en el sofá.
3) Supondría el máximo respeto para el principio de la igualdad de oportunidades. Las nuevas aulas no serían para los más ricos o los más guapos, sino que podrían acceder a ellas ricos y pobres por igual, puesto que la inteligencia y el esfuerzo no son patrimonio de ninguno de ellos.
Lamentablemente, la progresía oficial, mediática y social continúa empeñada en hacernos a todos iguales, al precio que sea, y como no es posible hacer que todos seamos mejores, hace lo que puede para que todos seamos peores. No les gustan las cordilleras, en las que coexisten altas cumbres junto a profundos valles. Pero si les dejamos hacer van a convertir España en un magnífico desierto: un lugar muy igualado, en el que no brota nada, y donde la vida es casi imposible.
lunes, 4 de abril de 2011
Una alternativa diferente
Ayer domingo estuve en el mitin de UPyD en la plaza de toros de Vistalegre. Para mí era casi como perder la virginidad porque nunca había asistido a ningún mitin. No fui para aplaudir incondicionalmente a Rosa Díez porque a estas alturas no me siento incondicional de nadie. Tampoco fui para conocer las propuestas de UPyD porque ya las conozco. Ni para llenarme de optimismo ante un necesario cambio político y social, porque soy consciente de que ese cambio no va a resultar fácil. Fui porque quería tener mi propia versión de los hechos, y no la que me contaran los medios de comunicación.
Y encontré muchas diferencias interesantes.
Primero, me tuve que gastar 30 euros en el viaje porque nadie me pagó un autobús con los impuestos de todos. Después pagué un euro para entrar porque UPyD prefería asistentes interesados en la política, y no jubilados aburridos. Y me tuve que pagar la comida porque nadie me dio un bocadillo pagado con los impuestos de todos.
Pero hubo más diferencias: No se insultó ni se criminalizó a otros partidos. No se pidió el voto a los asistentes, sino que se les recomendó que lo prestaran a quién quisieran, y que si se lo prestaban a UPyD y el partido no cumplía, que los “mandaran a la porra”. No se abogó por la alternancia, sino por la alternativa. No se pidió confianza ciega sino un voto reflexivo y vigilancia constante a los políticos. En vez de alentar el resentimiento de las dos Españas clásicas, se sugirió la apuesta por una tercera España: la de los que no quieren participar en esa rancia batalla.
Se transmitió confianza en que lo “imposible” es posible si la gente quiere que lo sea. Igual que parecía imposible hace diez años que la gente se manifestara contra el terrorismo en el País Vasco. Y fue posible. Igual que parecía imposible hace cuatro años que se formara un partido nuevo como UPyD y que llegara a las instituciones. Y ha sido posible.
Se defendió el estado autonómico, pero un estado autonómico en el que cada parte no sea más importante que el todo, y en el que cada parte no compita por arrancarle un pedazo más grande que las demás al todo. Se defendió la reforma de la Ley Electoral para que los votos de todos los ciudadanos valgan lo mismo, habiten donde habiten.
Y a diferencia de lo que hacen todos los demás partidos no se dijo que el “voto útil” es votar a UPYD, sino votar individualmente, no como grupo, y que cada uno “vote a quien le dé la gana”.
Sí que es una alternativa diferente: los ciudadanos tenemos en nuestra mano –si queremos- hacer posible lo que los medios de comunicación dicen que es imposible. Y si no queremos, también tenemos derecho. A no querer, y a continuar cuatro años más quejándonos de la clase política. O toda la vida. ¡Es tan cómodo quejarse!
Y encontré muchas diferencias interesantes.
Primero, me tuve que gastar 30 euros en el viaje porque nadie me pagó un autobús con los impuestos de todos. Después pagué un euro para entrar porque UPyD prefería asistentes interesados en la política, y no jubilados aburridos. Y me tuve que pagar la comida porque nadie me dio un bocadillo pagado con los impuestos de todos.
Pero hubo más diferencias: No se insultó ni se criminalizó a otros partidos. No se pidió el voto a los asistentes, sino que se les recomendó que lo prestaran a quién quisieran, y que si se lo prestaban a UPyD y el partido no cumplía, que los “mandaran a la porra”. No se abogó por la alternancia, sino por la alternativa. No se pidió confianza ciega sino un voto reflexivo y vigilancia constante a los políticos. En vez de alentar el resentimiento de las dos Españas clásicas, se sugirió la apuesta por una tercera España: la de los que no quieren participar en esa rancia batalla.
Se transmitió confianza en que lo “imposible” es posible si la gente quiere que lo sea. Igual que parecía imposible hace diez años que la gente se manifestara contra el terrorismo en el País Vasco. Y fue posible. Igual que parecía imposible hace cuatro años que se formara un partido nuevo como UPyD y que llegara a las instituciones. Y ha sido posible.
Se defendió el estado autonómico, pero un estado autonómico en el que cada parte no sea más importante que el todo, y en el que cada parte no compita por arrancarle un pedazo más grande que las demás al todo. Se defendió la reforma de la Ley Electoral para que los votos de todos los ciudadanos valgan lo mismo, habiten donde habiten.
Y a diferencia de lo que hacen todos los demás partidos no se dijo que el “voto útil” es votar a UPYD, sino votar individualmente, no como grupo, y que cada uno “vote a quien le dé la gana”.
Sí que es una alternativa diferente: los ciudadanos tenemos en nuestra mano –si queremos- hacer posible lo que los medios de comunicación dicen que es imposible. Y si no queremos, también tenemos derecho. A no querer, y a continuar cuatro años más quejándonos de la clase política. O toda la vida. ¡Es tan cómodo quejarse!
miércoles, 30 de marzo de 2011
El absentismo no está en crisis
El presidente de la patronal, Juan Rosell, ha asegurado que un millón y medio de trabajadores al día abandonan o no se presentan en su puesto de trabajo. A los que lo hacen sin causas verdaderamente justificadas, unos 400.000, los ha denominado “profesionales del absentismo”.
Llevamos tres años mirando con cara de pocos amigos a los banqueros, a los constructores, y al gobierno, como supuestos causantes, cómplices y encubridores de esta maldita crisis que parece no tener fin.
Sin embargo, ¿no deberíamos ampliar el horizonte de nuestra mirada? ¿no tendrán algo de culpa esos “profesionales del absentismo”? ¿y los médicos que firman partes de baja injustificados? ¿y los sindicatos que jamás han dicho ni “mu” respecto al absentismo?
Y cada uno de nosotros: Cuando sabemos que un familiar o un conocido falta al trabajo injustificadamente, ¿alguna vez le hemos dicho “tú eres un cara dura, tú eres un sinvergüenza, tú no eres mejor que los banqueros”?
A ver si va a resultar que de la crisis económica no tienen sólo la culpa los que lo parecen.
Llevamos tres años mirando con cara de pocos amigos a los banqueros, a los constructores, y al gobierno, como supuestos causantes, cómplices y encubridores de esta maldita crisis que parece no tener fin.
Sin embargo, ¿no deberíamos ampliar el horizonte de nuestra mirada? ¿no tendrán algo de culpa esos “profesionales del absentismo”? ¿y los médicos que firman partes de baja injustificados? ¿y los sindicatos que jamás han dicho ni “mu” respecto al absentismo?
Y cada uno de nosotros: Cuando sabemos que un familiar o un conocido falta al trabajo injustificadamente, ¿alguna vez le hemos dicho “tú eres un cara dura, tú eres un sinvergüenza, tú no eres mejor que los banqueros”?
A ver si va a resultar que de la crisis económica no tienen sólo la culpa los que lo parecen.
martes, 29 de marzo de 2011
El repago
El presidente de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, ha pedido establecer el copago en Sanidad y Educación.
La palabra es confusa, porque da a entender que los servicios los pagaría en parte el Estado y en parte los usuarios. Pero no es cierto: ahora ya lo pagan todo los ciudadanos. Siempre lo pagamos los ciudadanos. Así que cuando hablan de “copago” deberían decir “repago”, porque la cosa consiste en que, además de pagarlo todos por la vía de los impuestos, volvamos a pagarlo también cada vez que lo utilizamos.
Y de nuevo nos han engañado. A la hora de pedir dinero al Estado, todas las CC.AA. utilizan la excusa de que el dinero es para pagar la sanidad y la educación, pero ahora resulta que no les llega. No nos dicen que es también para pagar una enorme plantilla de funcionarios; para pagar subvenciones a particulares, organizaciones, sindicatos y partidos políticos; y para pagar la publicidad con la que ellos se hacen propaganda; para sufragar sus ocurrencias, sus caprichos y sus meteduras de pata.
Yo propongo que se implante primero el copago para los partidos políticos: en cada proceso electoral, los votantes tendrían que abonar dos euros para poder depositar su voto. Ese dinero se destinaría a los partidos, que no recibirían nada más del Estado. Así los partidos tendrían que mantenerse sólo con lo que los ciudadanos decidieran transferirles. Y sobre todo, los ciudadanos se pensarían mucho más a quién le dan sus dos euros, o si no se los dan a nadie.
La palabra es confusa, porque da a entender que los servicios los pagaría en parte el Estado y en parte los usuarios. Pero no es cierto: ahora ya lo pagan todo los ciudadanos. Siempre lo pagamos los ciudadanos. Así que cuando hablan de “copago” deberían decir “repago”, porque la cosa consiste en que, además de pagarlo todos por la vía de los impuestos, volvamos a pagarlo también cada vez que lo utilizamos.
Y de nuevo nos han engañado. A la hora de pedir dinero al Estado, todas las CC.AA. utilizan la excusa de que el dinero es para pagar la sanidad y la educación, pero ahora resulta que no les llega. No nos dicen que es también para pagar una enorme plantilla de funcionarios; para pagar subvenciones a particulares, organizaciones, sindicatos y partidos políticos; y para pagar la publicidad con la que ellos se hacen propaganda; para sufragar sus ocurrencias, sus caprichos y sus meteduras de pata.
Yo propongo que se implante primero el copago para los partidos políticos: en cada proceso electoral, los votantes tendrían que abonar dos euros para poder depositar su voto. Ese dinero se destinaría a los partidos, que no recibirían nada más del Estado. Así los partidos tendrían que mantenerse sólo con lo que los ciudadanos decidieran transferirles. Y sobre todo, los ciudadanos se pensarían mucho más a quién le dan sus dos euros, o si no se los dan a nadie.
martes, 22 de marzo de 2011
Escamotear el presente
Es muy llamativa la moda que se ha impuesto en España desde hace unos años. De los tres tiempos verbales clásicos –pasado, presente y futuro-, el presente está siendo eliminado cuidadosamente de la conciencia colectiva. Por una parte se ha enfatizado el pasado, hasta el punto de promulgar nada menos que una Ley de Memoria Histórica. Los políticos de siempre se interpelan unos a otros conjugando todos sus verbos en pretérito: “ustedes hicieron”; “ustedes han mentido”, “nosotros hemos conseguido”, “nosotros fuimos los primeros”. El discurso entre políticos se orienta siempre al pasado.
Por otra parte, cuando esos mismos políticos se dirigen a la opinión pública cambian el tiempo verbal, y todo se vuelve futuro: “pronto saldremos de la crisis”; “se empezará a crear empleo”; “ganaremos las elecciones”; “no tocaré los gastos sociales”; “ustedes nos llevarán a la ruina”.
¿Por qué les gusta tanto a los políticos escabullirse del presente? ¿Será porque no resistirían una confrontación con la realidad? ¿Será porque su realidad no tiene nada que ver con la de los ciudadanos corrientes? ¿Será porque es fácil mentir respecto al pasado porque nos falla la memoria, respecto y al futuro porque nos habrá vuelto a fallar la memoria cuando llegue?
Y lo que es mucho más grave: ¿por qué los ciudadanos corrientes se dejan arrastrar a un pasado que no volverá? ¿por qué se dejan seducir por un futuro que casi nunca llega? ¿por qué no apagan el televisor cada vez que un político escamotea el presente, blableando sobre el pasado o el futuro?
Por otra parte, cuando esos mismos políticos se dirigen a la opinión pública cambian el tiempo verbal, y todo se vuelve futuro: “pronto saldremos de la crisis”; “se empezará a crear empleo”; “ganaremos las elecciones”; “no tocaré los gastos sociales”; “ustedes nos llevarán a la ruina”.
¿Por qué les gusta tanto a los políticos escabullirse del presente? ¿Será porque no resistirían una confrontación con la realidad? ¿Será porque su realidad no tiene nada que ver con la de los ciudadanos corrientes? ¿Será porque es fácil mentir respecto al pasado porque nos falla la memoria, respecto y al futuro porque nos habrá vuelto a fallar la memoria cuando llegue?
Y lo que es mucho más grave: ¿por qué los ciudadanos corrientes se dejan arrastrar a un pasado que no volverá? ¿por qué se dejan seducir por un futuro que casi nunca llega? ¿por qué no apagan el televisor cada vez que un político escamotea el presente, blableando sobre el pasado o el futuro?
lunes, 21 de marzo de 2011
Diálogo a la española
Se tropezaron en la acera, como cada día.
- Hola Fernando.
- Buenos días Paco.
- ¿Qué te parece lo de los ERE’s de Andalucía?
- Lo peor es lo de Gurtel, y los trajes de Camps.
- ¿Y te has enterado que cazas españoles intervienen en el ataque a Libia?
- Nada que ver con lo de la foto de las Azores. Lo que me preocupa es que siguen muriendo mujeres asesinadas por sus parejas.
- Más grave es que se asesinen niños antes de nacer.
- Pues anda que lo de los casos de curas pedófilos…
- Eso me recuerda lo de la obsesión por quitar crucifijos de todas partes.
- Bueno… que tengo que ir a comprar Público. Me alegro de verte.
- Igual que yo. Vengo de comprar La Gaceta. Que pases buen día.
Los dos vecinos se alejaron uno del otro caminando despacio. Como dos clones, sus cerebros producían dos pensamientos idénticos:
“A ver si se cree éste que me iba a dejar convencer. Es un pobre fanático. Apañados vamos con gente así”.
- Hola Fernando.
- Buenos días Paco.
- ¿Qué te parece lo de los ERE’s de Andalucía?
- Lo peor es lo de Gurtel, y los trajes de Camps.
- ¿Y te has enterado que cazas españoles intervienen en el ataque a Libia?
- Nada que ver con lo de la foto de las Azores. Lo que me preocupa es que siguen muriendo mujeres asesinadas por sus parejas.
- Más grave es que se asesinen niños antes de nacer.
- Pues anda que lo de los casos de curas pedófilos…
- Eso me recuerda lo de la obsesión por quitar crucifijos de todas partes.
- Bueno… que tengo que ir a comprar Público. Me alegro de verte.
- Igual que yo. Vengo de comprar La Gaceta. Que pases buen día.
Los dos vecinos se alejaron uno del otro caminando despacio. Como dos clones, sus cerebros producían dos pensamientos idénticos:
“A ver si se cree éste que me iba a dejar convencer. Es un pobre fanático. Apañados vamos con gente así”.
jueves, 17 de marzo de 2011
Soberbios, pero vulnerables
Se cree que han muerto unas 12.000 personas en Japón. Muchas menos que en Haití hace un par de años, en otro terremoto. Además, la central nuclear de Fukushima tiene al mundo entero acongojado.
Existe el riesgo de que una nube de radiación pase a la atmósfera, y que se extienda lentamente hasta cualquier rincón del planeta.
Existe el riesgo de que millones de personas terminen padeciendo las insidiosas secuelas de la radioactividad. En unos meses, o en muchos años.
Existe el riesgo de que la economía nipona se hunda, y arrastre en su caída a los demás países desarrollados, creando más desempleo y más penuria.
Existe el riesgo de que haya que cerrar centrales nucleares en muchos países, aumentando la dependencia energética respecto al petróleo.
Existe el riesgo de que todo ello desencadene un colapso general de las finanzas mundiales, que haga parecer un chiste el “crash” de Wall Street, en 1929.
Hay razones para echarse a temblar en Occidente. Hemos construido un complejo entramado económico-tecnológico, que nos permite vivir con gran confort, y a salvo –o eso creemos- de imprevistos y calamidades. Pero ese esquema tiene los pies de barro. Nos hace peligrosamente vulnerables, ya que cada sociedad –y cada individuo- depende imperiosamente de que todo funcione correctamente: el transporte, la distribución de energía, el abastecimiento de agua, el comercio, las comunicaciones, los servicios y el mantenimiento.
A veces, los occidentales contemplamos con cierta soberbia a los que viven en pequeñas aldeas del Tercer Mundo. Gentes sencillas que caminan descalzas, y a las que les basta un plato de mandioca, o de maíz cada día para ser felices. Les falta casi todo lo que a nosotros les sobra. Incluido el miedo a perderlo. Después de todo, un haitiano sólo puede perder la vida en un terremoto.
Existe el riesgo de que una nube de radiación pase a la atmósfera, y que se extienda lentamente hasta cualquier rincón del planeta.
Existe el riesgo de que millones de personas terminen padeciendo las insidiosas secuelas de la radioactividad. En unos meses, o en muchos años.
Existe el riesgo de que la economía nipona se hunda, y arrastre en su caída a los demás países desarrollados, creando más desempleo y más penuria.
Existe el riesgo de que haya que cerrar centrales nucleares en muchos países, aumentando la dependencia energética respecto al petróleo.
Existe el riesgo de que todo ello desencadene un colapso general de las finanzas mundiales, que haga parecer un chiste el “crash” de Wall Street, en 1929.
Hay razones para echarse a temblar en Occidente. Hemos construido un complejo entramado económico-tecnológico, que nos permite vivir con gran confort, y a salvo –o eso creemos- de imprevistos y calamidades. Pero ese esquema tiene los pies de barro. Nos hace peligrosamente vulnerables, ya que cada sociedad –y cada individuo- depende imperiosamente de que todo funcione correctamente: el transporte, la distribución de energía, el abastecimiento de agua, el comercio, las comunicaciones, los servicios y el mantenimiento.
A veces, los occidentales contemplamos con cierta soberbia a los que viven en pequeñas aldeas del Tercer Mundo. Gentes sencillas que caminan descalzas, y a las que les basta un plato de mandioca, o de maíz cada día para ser felices. Les falta casi todo lo que a nosotros les sobra. Incluido el miedo a perderlo. Después de todo, un haitiano sólo puede perder la vida en un terremoto.
martes, 15 de marzo de 2011
La otra "memoria histórica"
Muammar Gaddafi está derrotando a los sublevados de su país que pedían un cambio de régimen.
Europa y EE.UU. están deshojando la margarita. Acaban de descubrir que el coronel libio es un impresentable, y dicen que hay que ayudar a los insurrectos. Pero una cosa es decirlo y otra actuar. La ONU continúa inoperante, como casi siempre, demostrando que es una institución que nos cuesta un pastón, y que no sirve para solucionar nada.
Por su parte, el gobierno español del PSOE ha dedicado enormes esfuerzos a resucitar lo que ellos llaman “memoria histórica”, que se circunscribe a un periodo muy concreto de la Historia, y cuyo único objetivo es que nadie se olvide de lo malísimo que fue Franco y todos los de derechas que le apoyaban. El resto de la Historia no les importa, y a nadie parece importarle.
Pero hay un periodo también reciente de la Historia de España, que se parece muchísimo a lo que está ocurriendo –y a lo que va a ocurrir- en Libia. Se trata del periodo 1936-1939, durante la guerra civil. Entonces también las potencias europeas decían apoyar a la II República y decían repudiar a los sublevados de Franco. Pero lo que hicieron fue llegar a un acuerdo de no intervención, y dejaron que los rebeldes fueran avanzando hasta completar lo que ellos llamaron “liberación”. Como a un cirujano indeciso, Europa se lo pensó tanto para intervenir que se le murió la malherida democracia española.
Y lo peor de todo: pocos meses después de esa defunción, Hítler desencadenó el ataque que dio lugar a 60 millones de muertos. Nunca lo sabremos, pero es probable que si Hítler hubiera visto en Francia y Gran Bretaña mayor determinación para defender la democracia, se lo hubiera pensado dos veces antes de atacar Polonia. Pero con su tibieza demostraron que no querían líos. Como ahora Europa. Los sátrapas de todo el mundo tomarán buena nota de ello.
Europa y EE.UU. están deshojando la margarita. Acaban de descubrir que el coronel libio es un impresentable, y dicen que hay que ayudar a los insurrectos. Pero una cosa es decirlo y otra actuar. La ONU continúa inoperante, como casi siempre, demostrando que es una institución que nos cuesta un pastón, y que no sirve para solucionar nada.
Por su parte, el gobierno español del PSOE ha dedicado enormes esfuerzos a resucitar lo que ellos llaman “memoria histórica”, que se circunscribe a un periodo muy concreto de la Historia, y cuyo único objetivo es que nadie se olvide de lo malísimo que fue Franco y todos los de derechas que le apoyaban. El resto de la Historia no les importa, y a nadie parece importarle.
Pero hay un periodo también reciente de la Historia de España, que se parece muchísimo a lo que está ocurriendo –y a lo que va a ocurrir- en Libia. Se trata del periodo 1936-1939, durante la guerra civil. Entonces también las potencias europeas decían apoyar a la II República y decían repudiar a los sublevados de Franco. Pero lo que hicieron fue llegar a un acuerdo de no intervención, y dejaron que los rebeldes fueran avanzando hasta completar lo que ellos llamaron “liberación”. Como a un cirujano indeciso, Europa se lo pensó tanto para intervenir que se le murió la malherida democracia española.
Y lo peor de todo: pocos meses después de esa defunción, Hítler desencadenó el ataque que dio lugar a 60 millones de muertos. Nunca lo sabremos, pero es probable que si Hítler hubiera visto en Francia y Gran Bretaña mayor determinación para defender la democracia, se lo hubiera pensado dos veces antes de atacar Polonia. Pero con su tibieza demostraron que no querían líos. Como ahora Europa. Los sátrapas de todo el mundo tomarán buena nota de ello.
miércoles, 9 de marzo de 2011
Privilegios y dignidad
Los empleados de tierra de AENA han anunciado un calendario de huelgas desde Semana Santa hasta el verano, justamente en los días de mayor movimiento de viajeros. Han tomado la medida para presionar a la empresa (al gobierno), intentando evitar la aplicación del decreto por el que se pondrá en manos privadas el 49% de la empresa.
Como todos los trabajadores, tienen derecho a recurrir a la huelga para lograr sus intereses. Además, han planteado una huelga legal, anunciada de antemano, y en la que se aplicarán en su momento los correspondientes servicios mínimos. Pero a diferencia de otros trabajadores, tienen en su mano causar graves perjuicios a millones de personas y a la economía de España. Le echan un pulso al gobierno retorciendo la muñeca de los viajeros.
Lo fácil –y más con un gobierno tan inepto como éste- es echarle la culpa, y presionarle para que ceda a las exigencias de los huelguistas. Pero lo sensato es apoyar al gobierno. El decreto –nos guste más o menos- es legítimo, y se debe aplicar la legalidad.
El gobierno –nos guste o no- nos representa a todos, mientras que los de AENA se representan únicamente a ellos, a sus privilegios que ellos llaman “derechos”. En este caso hay que estar con el gobierno, ya que los de AENA van a estar contra nosotros. A ninguno nos apetece tener que modificar las fechas de nuestras vacaciones. Pero más vale eso que ceder –una vez más- al chantaje descarado de los que usan su trabajo como un arma para coaccionar a un gobierno y a toda una sociedad. Tienen derecho a defender sus privilegios. Nosotros tenemos derecho a defender nuestra dignidad.
Señor Blanco: usted, al igual que su jefe, me parecen unos perfectos incompetentes, manipuladores y mentirosos. Pero en este caso cuente usted con mi apoyo. Por una vez, manténganse firmes en la aplicación de la ley, no se tambaleen, no se acojonen. No tienen nada que perder. No nos hagan perder a los españoles otra vez la dignidad.
Como todos los trabajadores, tienen derecho a recurrir a la huelga para lograr sus intereses. Además, han planteado una huelga legal, anunciada de antemano, y en la que se aplicarán en su momento los correspondientes servicios mínimos. Pero a diferencia de otros trabajadores, tienen en su mano causar graves perjuicios a millones de personas y a la economía de España. Le echan un pulso al gobierno retorciendo la muñeca de los viajeros.
Lo fácil –y más con un gobierno tan inepto como éste- es echarle la culpa, y presionarle para que ceda a las exigencias de los huelguistas. Pero lo sensato es apoyar al gobierno. El decreto –nos guste más o menos- es legítimo, y se debe aplicar la legalidad.
El gobierno –nos guste o no- nos representa a todos, mientras que los de AENA se representan únicamente a ellos, a sus privilegios que ellos llaman “derechos”. En este caso hay que estar con el gobierno, ya que los de AENA van a estar contra nosotros. A ninguno nos apetece tener que modificar las fechas de nuestras vacaciones. Pero más vale eso que ceder –una vez más- al chantaje descarado de los que usan su trabajo como un arma para coaccionar a un gobierno y a toda una sociedad. Tienen derecho a defender sus privilegios. Nosotros tenemos derecho a defender nuestra dignidad.
Señor Blanco: usted, al igual que su jefe, me parecen unos perfectos incompetentes, manipuladores y mentirosos. Pero en este caso cuente usted con mi apoyo. Por una vez, manténganse firmes en la aplicación de la ley, no se tambaleen, no se acojonen. No tienen nada que perder. No nos hagan perder a los españoles otra vez la dignidad.
martes, 8 de marzo de 2011
El síndrome del Ángel de la Guarda
Cuando yo era niño me decían que el Ángel de la Guarda estaba siempre cerca de mí, y su trabajo consistía en protegerme para que no me pasara nunca nada malo. Yo me lo creía, claro, aunque me mosqueaba bastante cuando me daba un coscorrón y me dolía un buen rato.
Felipe González se ha sumado a los que dicen que si alguien no puede pagar la hipoteca de su piso, la deuda debería quedar saldada con la entrega de dicho piso, aunque el valor de mercado del piso no fuera suficiente para cubrir la deuda con el banco.
Hay que reconocer que perder tu vivienda por no poder pagarla es, como diría, Fernández Toxo “una gran putada”. Gordísima. es cierto. Pero también es verdad que el banco lo que presta no es un piso, sino dinero contante y sonante, y que parece lógico que quiera recuperar el total de lo que prestó, y no un piso devaluado.
Por otra parte, de ponerse en marcha esa medida, repercutiría inmediatamente en una gran restricción en los préstamos, en una subida de los tipos de interés, y en un incremento de las exigencias de garantías. Lo que en la práctica se traduciría en una mayor dificultad para obtener préstamos.
Lo que era un consuelo para niños ha llegado a convertirse en un fraude para adultos. Porque –nos digan lo que nos digan los obispos o los gobiernos- la vida es riesgo. La vida es tomar decisiones. Acertar en unas y equivocarse en otras. Salir beneficiado en las primeras y quedar perjudicado en las segundas.
Lo más corrosivo –socialmente hablando- del síndrome del Ángel de la Guarda es que estimula la toma de decisiones precipitadas, aventuradas, e irracionales. Si la gente adulta cree que hay un Ángel de la Guarda que les salvará de sus meteduras de pata, que cancelará sus deudas, que les dará de comer sin trabajar, que les devolverá lo que han derrochado, tenderá a comportarse precipitada, aventurada, e irracionalmente.
El Estado-Providencia se convierte así en un sustituto laico de la tradicional Providencia Divina. Millones de personas creen firmemente en la segunda. Al parecer, el resto cree igual de firmemente en la segunda. El resultado: una sociedad que se considera adulta, pero que actúa como los niños de ocho años. Algo muy malo para la sociedad. Algo excelente para la tranquilidad de los gobernantes.
Felipe González se ha sumado a los que dicen que si alguien no puede pagar la hipoteca de su piso, la deuda debería quedar saldada con la entrega de dicho piso, aunque el valor de mercado del piso no fuera suficiente para cubrir la deuda con el banco.
Hay que reconocer que perder tu vivienda por no poder pagarla es, como diría, Fernández Toxo “una gran putada”. Gordísima. es cierto. Pero también es verdad que el banco lo que presta no es un piso, sino dinero contante y sonante, y que parece lógico que quiera recuperar el total de lo que prestó, y no un piso devaluado.
Por otra parte, de ponerse en marcha esa medida, repercutiría inmediatamente en una gran restricción en los préstamos, en una subida de los tipos de interés, y en un incremento de las exigencias de garantías. Lo que en la práctica se traduciría en una mayor dificultad para obtener préstamos.
Lo que era un consuelo para niños ha llegado a convertirse en un fraude para adultos. Porque –nos digan lo que nos digan los obispos o los gobiernos- la vida es riesgo. La vida es tomar decisiones. Acertar en unas y equivocarse en otras. Salir beneficiado en las primeras y quedar perjudicado en las segundas.
Lo más corrosivo –socialmente hablando- del síndrome del Ángel de la Guarda es que estimula la toma de decisiones precipitadas, aventuradas, e irracionales. Si la gente adulta cree que hay un Ángel de la Guarda que les salvará de sus meteduras de pata, que cancelará sus deudas, que les dará de comer sin trabajar, que les devolverá lo que han derrochado, tenderá a comportarse precipitada, aventurada, e irracionalmente.
El Estado-Providencia se convierte así en un sustituto laico de la tradicional Providencia Divina. Millones de personas creen firmemente en la segunda. Al parecer, el resto cree igual de firmemente en la segunda. El resultado: una sociedad que se considera adulta, pero que actúa como los niños de ocho años. Algo muy malo para la sociedad. Algo excelente para la tranquilidad de los gobernantes.
viernes, 4 de marzo de 2011
Estilo español
Salió de Zaragoza en vuelo hacia Londres. Del aeropuerto a la ciudad en autobús. Cinco días en la capital del viejo imperio británico. Visitas a museos y monumentos tradicionales. Gente por todas partes.
Otra vez la cola del bus para volver al aeropuerto, la cola para el embarque con destino Copenhague. Cola para recoger equipaje a la llegada al país nórdico, y cola para otro autobús. Seis días visitando nuevos lugares de interés. Más colas.
De nuevo el viaje. Ahora en tren hasta Berlín. Museo de Opel, el Reichstag, la torre de comunicaciones… Colas, colas, colas.
Al fin llega el momento de regresar. Ahora es el aeropuerto de Berlín. Facturación, control de seguridad, embarque… Pero se nota algo raro. Una sensación diferente. Las cosas no ocurren como durante los quince días anteriores ¿Qué es?
¡Claro! Es la cola. No es una cola como todas las que ha hecho estos días. A diferencia de todas ellas, aquí hay gente que se cuela. Los listos de siempre. Esos que se van acercando poco a poco, y van haciéndose un hueco en medio. Tras tantos días de respetuoso civismo, el hecho llama la atención ¿Qué ocurre hoy? ¿qué le pasa a la gente?
Y entonces descubre la razón del extraño cambio: es la cola de los viajeros con destino Madrid. En su inmnensa mayoría españoles, con su estilo inconfundible.
Otra vez la cola del bus para volver al aeropuerto, la cola para el embarque con destino Copenhague. Cola para recoger equipaje a la llegada al país nórdico, y cola para otro autobús. Seis días visitando nuevos lugares de interés. Más colas.
De nuevo el viaje. Ahora en tren hasta Berlín. Museo de Opel, el Reichstag, la torre de comunicaciones… Colas, colas, colas.
Al fin llega el momento de regresar. Ahora es el aeropuerto de Berlín. Facturación, control de seguridad, embarque… Pero se nota algo raro. Una sensación diferente. Las cosas no ocurren como durante los quince días anteriores ¿Qué es?
¡Claro! Es la cola. No es una cola como todas las que ha hecho estos días. A diferencia de todas ellas, aquí hay gente que se cuela. Los listos de siempre. Esos que se van acercando poco a poco, y van haciéndose un hueco en medio. Tras tantos días de respetuoso civismo, el hecho llama la atención ¿Qué ocurre hoy? ¿qué le pasa a la gente?
Y entonces descubre la razón del extraño cambio: es la cola de los viajeros con destino Madrid. En su inmnensa mayoría españoles, con su estilo inconfundible.
miércoles, 2 de marzo de 2011
Mortadelo
El alcalde de Getafe, y Presidente de la Federación de Municipios y Provincias, Pedro Castro, se ha reunido con el ministro de Industria, Miguel Sebastián, para abordar la cuestión del ahorro energético.
Entrevistado sobre ese encuentro en Onda Cero ha declarado que han decidido que se van a cambiar las bombillas de todas las farolas de España, y que se iba a comenzar a hacer dentro de 40 días. El periodista le ha preguntado que de cuántas farolas estaban hablando, y el bueno de Castro ha respondido que eso no lo sabían. El periodista ha tratado de saber también cuánto iba a costar esa sustitución. Y la respuesta ha vuelto a ser que eso no lo sabían.
Ante semejante nivel de improvisación, incompetencia e ignorancia uno se pregunta si está escuchando las palabras de unos dirigentes políticos o a la escenificación de una historieta de cómic. De Mortadelo y Filemón, concretamente. Escuchando al presidente del Gobierno, a sus ministros, y a todo tipo de altos cargos, cada vez me recuerdan más a Mortadelo, con sus incesantes meteduras de pata, su torpeza extrema, y su capacidad para hacer lo contrario de lo que conviene.
Me pregunto dónde están y qué piensan los miles de militantes del PSOE que tienen sentido común, formación, experiencia, y capacidad. Me pregunto a qué esperan para rebelarse contra esta tribu de descabezados que ocupa las altas instancias del Estado. Me pregunto dónde están los que les votaron en 2004, y en 2008, creyendo que colocarían en la cúspide de las instituciones a personas serias y rigurosas. Y me pregunto si volverán a votarles otra vez dentro de dos meses y medio.
¿Es viable una nación que pone su futuro en manos de Mortadelos?
Entrevistado sobre ese encuentro en Onda Cero ha declarado que han decidido que se van a cambiar las bombillas de todas las farolas de España, y que se iba a comenzar a hacer dentro de 40 días. El periodista le ha preguntado que de cuántas farolas estaban hablando, y el bueno de Castro ha respondido que eso no lo sabían. El periodista ha tratado de saber también cuánto iba a costar esa sustitución. Y la respuesta ha vuelto a ser que eso no lo sabían.
Ante semejante nivel de improvisación, incompetencia e ignorancia uno se pregunta si está escuchando las palabras de unos dirigentes políticos o a la escenificación de una historieta de cómic. De Mortadelo y Filemón, concretamente. Escuchando al presidente del Gobierno, a sus ministros, y a todo tipo de altos cargos, cada vez me recuerdan más a Mortadelo, con sus incesantes meteduras de pata, su torpeza extrema, y su capacidad para hacer lo contrario de lo que conviene.
Me pregunto dónde están y qué piensan los miles de militantes del PSOE que tienen sentido común, formación, experiencia, y capacidad. Me pregunto a qué esperan para rebelarse contra esta tribu de descabezados que ocupa las altas instancias del Estado. Me pregunto dónde están los que les votaron en 2004, y en 2008, creyendo que colocarían en la cúspide de las instituciones a personas serias y rigurosas. Y me pregunto si volverán a votarles otra vez dentro de dos meses y medio.
¿Es viable una nación que pone su futuro en manos de Mortadelos?
martes, 1 de marzo de 2011
El poder hereditario
El carácter hereditario del poder es una característica propia de las monarquías. En cambio, en los modernos estados de derecho el poder lo ostentan gobiernos elegidos directa o indirectamente por los ciudadanos cada cierto tiempo. Se entiende que el poder ya no se hereda, sino que se renueva y se legitima en cada proceso electoral, en función de los deseos de los electores.
Pero en España se ha consolidado una nueva modalidad de poder hereditario: el que se establece por la vía de acaparar el poder por los grandes partidos, y aplicar unas reglas de juego que dificultan de manera extrema la incorporación de nuevos partidos a la arena política. Existen unas barreras casi invisibles, pero altamente eficaces. La más aparente consiste en el reparto por parte del Estado de cuantiosas sumas entre los partidos que ya tienen representación en las instituciones, obligando a los nuevos a moverse en franca desventaja. El dinero se traduce en campañas, publicidad, actos, publicaciones y visibilidad social. Y la falta de dinero implica incapacidad para hacerse oír y dar a conocer nuevas ideas y propuestas.
Otra barrera -no declarada, -pero igualmente eficaz- es la que opera a través de la desatención de los medios de comunicación. Cada medio tiene su ideología, y eso se nota en la presencia que condecen a unos u otros partidos. Pero todos los medios tienen como principal ideología el interés empresarial, y no pueden desdeñar el suculento pastel de la publicidad institucional o el de la propaganda partidista, ambas dependientes de la voluntad de los grandes partidos, que disponen de más dinero –el que reciben directamente, y el que controlan desde los diferentes gobiernos-. Como consecuencia, los partidos nuevos sufren un pertinaz ostracismo, ya que no son unos clientes interesantes para los medios.
Por último, también existe una sutil barrera que consiste en transmitir y mantener en la conciencia social la impresión de que “hay lo que hay”. La percepción de que los ciudadanos tienen que optar por uno de los partidos consolidados, y desestimar otras opciones. Con la inestimable ayuda de la indiferencia de gran parte del electorado hacia la política, el mecanismo funciona perfectamente, y a la hora de votar, millones de ciudadanos terminan eligiendo entre Guatemala y Guatepeor. De esta manera, después de treinta y cuatro años de democracia, los grandes partidos se han venido heredando a sí mismos en el poder, y han conseguido transmitir a gran parte de los ciudadanos la idea de que no hay alternativa. No deja de ser una jugada maestra de prestidigitación, para establecer en un estado democrático moderno la vieja práctica del poder hereditario.
Pero en España se ha consolidado una nueva modalidad de poder hereditario: el que se establece por la vía de acaparar el poder por los grandes partidos, y aplicar unas reglas de juego que dificultan de manera extrema la incorporación de nuevos partidos a la arena política. Existen unas barreras casi invisibles, pero altamente eficaces. La más aparente consiste en el reparto por parte del Estado de cuantiosas sumas entre los partidos que ya tienen representación en las instituciones, obligando a los nuevos a moverse en franca desventaja. El dinero se traduce en campañas, publicidad, actos, publicaciones y visibilidad social. Y la falta de dinero implica incapacidad para hacerse oír y dar a conocer nuevas ideas y propuestas.
Otra barrera -no declarada, -pero igualmente eficaz- es la que opera a través de la desatención de los medios de comunicación. Cada medio tiene su ideología, y eso se nota en la presencia que condecen a unos u otros partidos. Pero todos los medios tienen como principal ideología el interés empresarial, y no pueden desdeñar el suculento pastel de la publicidad institucional o el de la propaganda partidista, ambas dependientes de la voluntad de los grandes partidos, que disponen de más dinero –el que reciben directamente, y el que controlan desde los diferentes gobiernos-. Como consecuencia, los partidos nuevos sufren un pertinaz ostracismo, ya que no son unos clientes interesantes para los medios.
Por último, también existe una sutil barrera que consiste en transmitir y mantener en la conciencia social la impresión de que “hay lo que hay”. La percepción de que los ciudadanos tienen que optar por uno de los partidos consolidados, y desestimar otras opciones. Con la inestimable ayuda de la indiferencia de gran parte del electorado hacia la política, el mecanismo funciona perfectamente, y a la hora de votar, millones de ciudadanos terminan eligiendo entre Guatemala y Guatepeor. De esta manera, después de treinta y cuatro años de democracia, los grandes partidos se han venido heredando a sí mismos en el poder, y han conseguido transmitir a gran parte de los ciudadanos la idea de que no hay alternativa. No deja de ser una jugada maestra de prestidigitación, para establecer en un estado democrático moderno la vieja práctica del poder hereditario.
lunes, 28 de febrero de 2011
110 km/h
El pasado viernes, el gobierno se ha sacado otro conejillo de la chistera: limitación de la velocidad máxima en autovías y autopistas a 110 km/h. Dicen que así se ahorrará un 15% en el consumo de combustible. La melancolía nos apabulla: otra chorrada esperpéntica. Como la de la bombilla de regalo, como la de ponerse la corbata para ahorrar en aire acondicionado.
Un profesor de ingeniería lo explicaba muy bien: “Se ahorraría un 15% si todos los vehículos circularan a 120 km/h, y todos bajaran la velocidad a 110 km/h”. Pero es que la cosa no es así. Por una parte porque los mayores consumos se producen en el transporte pesado y en las ciudades. Resulta que a los camiones y autobuses no les va a afectar la medida porque ya tienen limitada su velocidad a 100 km/h. Por su parte, el tráfico urbano está limitado a 50 km/h, y tampoco van a reducir el consumo porque se limite la velocidad en las autopistas. Conclusión del experto: “Se pude obtener un ahorro de en torno al 1%.
Señor Rubalcaba: ¿No cree que estaría bien que antes de salir a la palestra a decir bobadas se tomara unos minutos para asesorarse bien? Además, si el ministro Sebastián acaba de decir que el suministro está garantizado en España ¿a qué viene esa urgencia en tomar una medida estrafalaria, que ningún país europeo ha tomado?
Un profesor de ingeniería lo explicaba muy bien: “Se ahorraría un 15% si todos los vehículos circularan a 120 km/h, y todos bajaran la velocidad a 110 km/h”. Pero es que la cosa no es así. Por una parte porque los mayores consumos se producen en el transporte pesado y en las ciudades. Resulta que a los camiones y autobuses no les va a afectar la medida porque ya tienen limitada su velocidad a 100 km/h. Por su parte, el tráfico urbano está limitado a 50 km/h, y tampoco van a reducir el consumo porque se limite la velocidad en las autopistas. Conclusión del experto: “Se pude obtener un ahorro de en torno al 1%.
Señor Rubalcaba: ¿No cree que estaría bien que antes de salir a la palestra a decir bobadas se tomara unos minutos para asesorarse bien? Además, si el ministro Sebastián acaba de decir que el suministro está garantizado en España ¿a qué viene esa urgencia en tomar una medida estrafalaria, que ningún país europeo ha tomado?
miércoles, 23 de febrero de 2011
Libia
Tras lo ocurrido en Egipto, es ahora en Libia donde la gente sale a la calle para pedir la salida de un dictador.
Los optimistas antropológicos quieren ver en todo esto el fin de un rosario de dictaduras basadas en el Corán. Pero la cosa no es tan simple, aunque a los occidentales nos encantaría que así fuera. Además de Libia está Argelia, otro importante proveedor de gas; y Marruecos, cuya sociedad espera la prosperidad a 14 km. de nosotros. Pero ahí no termina la cosa: Arabia Saudí y Abu-Dabi están gobernadas por unos déspotas, y en su subsuelo se conserva la parte más sustancial de las reservas de petróleo.
Además, todos esos tiranos son dictadores, pero cada uno tiene su estilo. En Egipto, el ejército no ha atacado a la población. En Libia sí ¿está Europa preparada para admitir –o para rechazar- a una oleada de millones de inmigrantes que huyen del caos?
Y hay otra cosa llamativa ¿dónde están los activistas europeos en defensa de los derechos humanos? ¿por qué nadie ha organizado una manifestación para exigir que Gadaffi deje de asesinar a su pueblo? ¿dónde están los actores españoles, tan beligerantes ellos? ¿nadie mueve un dedo si no es contra los abusos de EE.UU.?
Los optimistas antropológicos quieren ver en todo esto el fin de un rosario de dictaduras basadas en el Corán. Pero la cosa no es tan simple, aunque a los occidentales nos encantaría que así fuera. Además de Libia está Argelia, otro importante proveedor de gas; y Marruecos, cuya sociedad espera la prosperidad a 14 km. de nosotros. Pero ahí no termina la cosa: Arabia Saudí y Abu-Dabi están gobernadas por unos déspotas, y en su subsuelo se conserva la parte más sustancial de las reservas de petróleo.
Además, todos esos tiranos son dictadores, pero cada uno tiene su estilo. En Egipto, el ejército no ha atacado a la población. En Libia sí ¿está Europa preparada para admitir –o para rechazar- a una oleada de millones de inmigrantes que huyen del caos?
Y hay otra cosa llamativa ¿dónde están los activistas europeos en defensa de los derechos humanos? ¿por qué nadie ha organizado una manifestación para exigir que Gadaffi deje de asesinar a su pueblo? ¿dónde están los actores españoles, tan beligerantes ellos? ¿nadie mueve un dedo si no es contra los abusos de EE.UU.?
martes, 22 de febrero de 2011
Los otros diecisieta
Desde hace 30 años, cuando en España se habla de 17, todos pensamos en las 17 CC.AA., o en sus 17 parlamentos, o en sus 17 presidentes. Pensando en los 17 nos vienen a la mente los Pujol, los Chaves, los Bono, los Fraga, los Rodríguez Ibarra, los Ibarretxe, o los Camps.
Ahora acaban de aparecer otros 17. Tienen también mucho poder, pero son otros nombres: los Alierta, los Álvarez, los Brufau, los Botín, los Lara o los Roig. Ellos son menos conocidos, pero las empresas que dirigen nos suenan bastante más: Telefónica, El Corte Inglés, Repsol, Banco Santander, Planeta o Mercadona. Entre todos ellos gestionan el 35,5% del PIB, como los 17 de siempre, pero manejan su dinero, y no el nuestro, como los de siempre.
Dicen que se han unido para “rescatar la marca España”. Es decir, que por lo visto se van a dedicar a todo lo contrario de lo que vienen haciendo los 17 de siempre, muy afanados ellos en construir marquitas autonómicas a costa de la marca España.
Dicen que quieren recuperar la cultura del esfuerzo, que la LOGSE enterró hace años,, y formar un laboratorio de ideas para elaborar propuestas que nos ayuden a levantarnos de este batacazo que nos hemos dado, por culpa de una crisis que sólo era internacional.
Por mi parte, bienvenidos. En España andamos sobrados de ideologías, pero nos hacen mucha falta ideas.
Ahora acaban de aparecer otros 17. Tienen también mucho poder, pero son otros nombres: los Alierta, los Álvarez, los Brufau, los Botín, los Lara o los Roig. Ellos son menos conocidos, pero las empresas que dirigen nos suenan bastante más: Telefónica, El Corte Inglés, Repsol, Banco Santander, Planeta o Mercadona. Entre todos ellos gestionan el 35,5% del PIB, como los 17 de siempre, pero manejan su dinero, y no el nuestro, como los de siempre.
Dicen que se han unido para “rescatar la marca España”. Es decir, que por lo visto se van a dedicar a todo lo contrario de lo que vienen haciendo los 17 de siempre, muy afanados ellos en construir marquitas autonómicas a costa de la marca España.
Dicen que quieren recuperar la cultura del esfuerzo, que la LOGSE enterró hace años,, y formar un laboratorio de ideas para elaborar propuestas que nos ayuden a levantarnos de este batacazo que nos hemos dado, por culpa de una crisis que sólo era internacional.
Por mi parte, bienvenidos. En España andamos sobrados de ideologías, pero nos hacen mucha falta ideas.
martes, 8 de febrero de 2011
El punto de ebullición
Llamamos punto de ebullición a la temperatura en la que un líquido comienza a hervir. En el caso del agua al nivel del mar esa temperatura es de 100”. A menor presión, se necesita más temperatura. Otros líquidos hierven a temperaturas inferiores o mucho más altas.
Me pregunto cuál es el punto de ebullición de la sociedad española. De momento, parece innegable que está ya muy caliente. La desastrosa gestión de diferentes gobiernos (centrales, autonómicos y locales) ha venido calentando en gran manera el líquido social. El escalofriante endeudamiento público; los cientos de casos de corrupción, el derroche de dinero público en fastos de todo tipo, los privilegios de los altos cargos, las mentiras constantes de los gobernantes, la ausencia de ideas basadas en un compromiso ético, los aumentos de impuestos, los recortes de salarios, la reducción de gastos sanitarios, el mal estado de la educación, la congelación de las pensiones, los casi cinco millones de parados, la economía sumergida…
Hemos visto en otros lugares cómo algunas sociedades han entrado en ebullición. La sociedad berlinesa en 1.991; o muy recientemente las de Túnez o Egipto. ¿Puede empezar a hervir cualquier día la nuestra?
Es imposible decirlo con antelación. Pero en estos momentos se dan las condiciones objetivas suficientes. Sólo hace falta una gota que desborde el vaso, y un catalizador. La sociedad casi nunca se moviliza por sí misma. Pero cuando está lo suficientemente caliente, sólo necesita de alguien que lance la primera piedra, pàra que cientos de miles le sigan de inmediato. Los políticos de los partidos de siempre deberían saberlo. Están jugando con fuego. y si esto empieza a hervir, ellos siempre suelen escapar a tiempo. Somos nosotros los que podemos quedar completamente abrasados.
Me pregunto cuál es el punto de ebullición de la sociedad española. De momento, parece innegable que está ya muy caliente. La desastrosa gestión de diferentes gobiernos (centrales, autonómicos y locales) ha venido calentando en gran manera el líquido social. El escalofriante endeudamiento público; los cientos de casos de corrupción, el derroche de dinero público en fastos de todo tipo, los privilegios de los altos cargos, las mentiras constantes de los gobernantes, la ausencia de ideas basadas en un compromiso ético, los aumentos de impuestos, los recortes de salarios, la reducción de gastos sanitarios, el mal estado de la educación, la congelación de las pensiones, los casi cinco millones de parados, la economía sumergida…
Hemos visto en otros lugares cómo algunas sociedades han entrado en ebullición. La sociedad berlinesa en 1.991; o muy recientemente las de Túnez o Egipto. ¿Puede empezar a hervir cualquier día la nuestra?
Es imposible decirlo con antelación. Pero en estos momentos se dan las condiciones objetivas suficientes. Sólo hace falta una gota que desborde el vaso, y un catalizador. La sociedad casi nunca se moviliza por sí misma. Pero cuando está lo suficientemente caliente, sólo necesita de alguien que lance la primera piedra, pàra que cientos de miles le sigan de inmediato. Los políticos de los partidos de siempre deberían saberlo. Están jugando con fuego. y si esto empieza a hervir, ellos siempre suelen escapar a tiempo. Somos nosotros los que podemos quedar completamente abrasados.
jueves, 3 de febrero de 2011
Egipto
Egipto lleva ya varios días en situación prerrevolucionaria. Hasta ahora el ejército no ha intervenido contra la multitud, pero ya se han producido enfrentamientos entre manifestantes de uno y otro bando, desabastecimiento, saqueos, y algún intento de ocupar el Museo de El Cairo, donde se hallan innumerables obras de valor incalculable.
De nuevo asistimos al acelerado ritmo de otro acontecimiento histórico. Sus consecuencias pueden ser tan relevantes –incluso mucho más- que la desintegración de la URSS. Ahora no se trata del desmoronamiento del comunismo real, sino, quizá, de la extensión del islamismo teocrático. Egipto podría convertirse en un nuevo Irán.
Moubarak es un sátrapa. Pero Moubarak ha formado parte de la Internacional Socialista hasta hace una semana. Moubarak es un dictador, pero ha venido siendo un importante aliado de EE.UU. y un vecino cómodo de Israel. Ahora Occidente dice que Moubarak es un impresentable, pero Moubarak es uno de los socios principales de ese engendro llamado Alianza de Civilizaciones. Moubarak es un tirano, pero ha garantizado el transporte por el Canal de Suez y ha contribuido a la estabilidad de una zona de altísimo valor estratégico en la que se extrae la mayor parte del petróleo que da vida a las sociedades occidentales. Las sociedades occidentales ahora se indignan contra el funesto Moubarak, aunque no han dicho ni pío de él durante 30 años.
¿Cuál es la alternativa a los Moubaraks del mundo? ¿la barbarie de las turbas descontroladas o el orden divino que manda el Corán?
La Historia nos enseña que las turbas sirven para derribar reyes y gobiernos, pero son incapaces de gobernar una nación. Ocurrió en la Revolución Francesa, y ha ocurrido siempre. Alguien vendrá a sentarse en el palacio de Moubarak, y las turbas aceptarán un nuevo culo en el viejo trono, y se marcharán a sus casas a lamerse las heridas. Sería estupendo que a Moubarak le sucediera un sistema genuinamente democrático. Pero no me parece posible. Sería el primer país musulmán en el que tal cosa ocurre. Ojalá que dentro de cinco años no echemos de menos a Moubarak.
De nuevo asistimos al acelerado ritmo de otro acontecimiento histórico. Sus consecuencias pueden ser tan relevantes –incluso mucho más- que la desintegración de la URSS. Ahora no se trata del desmoronamiento del comunismo real, sino, quizá, de la extensión del islamismo teocrático. Egipto podría convertirse en un nuevo Irán.
Moubarak es un sátrapa. Pero Moubarak ha formado parte de la Internacional Socialista hasta hace una semana. Moubarak es un dictador, pero ha venido siendo un importante aliado de EE.UU. y un vecino cómodo de Israel. Ahora Occidente dice que Moubarak es un impresentable, pero Moubarak es uno de los socios principales de ese engendro llamado Alianza de Civilizaciones. Moubarak es un tirano, pero ha garantizado el transporte por el Canal de Suez y ha contribuido a la estabilidad de una zona de altísimo valor estratégico en la que se extrae la mayor parte del petróleo que da vida a las sociedades occidentales. Las sociedades occidentales ahora se indignan contra el funesto Moubarak, aunque no han dicho ni pío de él durante 30 años.
¿Cuál es la alternativa a los Moubaraks del mundo? ¿la barbarie de las turbas descontroladas o el orden divino que manda el Corán?
La Historia nos enseña que las turbas sirven para derribar reyes y gobiernos, pero son incapaces de gobernar una nación. Ocurrió en la Revolución Francesa, y ha ocurrido siempre. Alguien vendrá a sentarse en el palacio de Moubarak, y las turbas aceptarán un nuevo culo en el viejo trono, y se marcharán a sus casas a lamerse las heridas. Sería estupendo que a Moubarak le sucediera un sistema genuinamente democrático. Pero no me parece posible. Sería el primer país musulmán en el que tal cosa ocurre. Ojalá que dentro de cinco años no echemos de menos a Moubarak.
lunes, 31 de enero de 2011
Propietarios, inquilinos, y okupas
La Constitución española, en su artículo 1.2 establece que la soberanía nacional reside en el pueblo español. No obstante, otros preceptos de la Carta Magna se encargan de proporcionar a los partidos políticos el protagonismo absoluto en la actividad política. Este hecho, que resultaba comprensible en 1978, tras cuatro décadas de ausencia de partidos en España, ha dado lugar a una configuración en la que los partidos políticos tradicionales han usurpado buena parte de la soberanía que corresponde a los ciudadanos.
En la práctica, los ciudadanos han sido desalojados de su soberanía, y los usurpadores se limitan a pedirles un cheque en blanco cada cuatro años, cuidando con esmero que sea casi imposible que nuevos partidos entren en escena. En estas condiciones, sólo les queda el recurso de las vías extrarrepresentativas, es decir: salir a la calle para manifestarse más o menos ruidosamente.
Pero ese canal también ha sido cuidadosamente controlado por otras organizaciones -los grandes sindicatos de clase- que tienen el monopolio casi exclusivo de decidir cuándo los ciudadanos tienen que salir a gritar a la calle y cuándo no.
Si la soberanía fuera una vivienda de tres habitaciones, en dos de ellas –las mejores- estarían cómodamente instalados unos inquilinos a perpetuidad: los dos grandes partidos. La tercera habitación estaría compartida por una pareja de okupas: los dos principales sindicatos de clase, disfrutando de alojamiento gracias a su capacidad para proteger a los inquilinos de las iras de los propietarios.
Y los propietarios de esa vivienda, de esa soberanía, los ciudadanos españoles, corriendo con todos los gastos. Pagando todos los recibos y todas las facturas. Cada día más perplejos, cada día más desconcertados. Cada día preguntándose con más fuerza si esta democracia que les han regalado esos inquilinos no será un timo descomunal.
Afortunadamente para todos, parece que cada vez más ciudadanos van descubriendo que la auténtica democracia es otra cosa.
En la práctica, los ciudadanos han sido desalojados de su soberanía, y los usurpadores se limitan a pedirles un cheque en blanco cada cuatro años, cuidando con esmero que sea casi imposible que nuevos partidos entren en escena. En estas condiciones, sólo les queda el recurso de las vías extrarrepresentativas, es decir: salir a la calle para manifestarse más o menos ruidosamente.
Pero ese canal también ha sido cuidadosamente controlado por otras organizaciones -los grandes sindicatos de clase- que tienen el monopolio casi exclusivo de decidir cuándo los ciudadanos tienen que salir a gritar a la calle y cuándo no.
Si la soberanía fuera una vivienda de tres habitaciones, en dos de ellas –las mejores- estarían cómodamente instalados unos inquilinos a perpetuidad: los dos grandes partidos. La tercera habitación estaría compartida por una pareja de okupas: los dos principales sindicatos de clase, disfrutando de alojamiento gracias a su capacidad para proteger a los inquilinos de las iras de los propietarios.
Y los propietarios de esa vivienda, de esa soberanía, los ciudadanos españoles, corriendo con todos los gastos. Pagando todos los recibos y todas las facturas. Cada día más perplejos, cada día más desconcertados. Cada día preguntándose con más fuerza si esta democracia que les han regalado esos inquilinos no será un timo descomunal.
Afortunadamente para todos, parece que cada vez más ciudadanos van descubriendo que la auténtica democracia es otra cosa.
lunes, 24 de enero de 2011
Tenemos la cola más larga
La Asociación Nacional de Desempleados ha organizado para hoy una cola de parados desde el Congreso hasta el Palacio de La Moncloa para escenificar el terrible drama que supone el desempleo en España.
La noticia nos puede dar un toque de orgullo en estos tiempos tan propicios para la depresión. España, un país en el que continúa existiendo un fuerte toque de machismo en la sociedad, va a poder alardear de tener la cola más larga del mundo.
Un sencillo cálculo basta para constatar que si los cuatro millones de desempleados españoles se pusieran en una apretada fila, formarían una cola aún más larga que llegaría desde Madrid hasta Berlín. Seguramente eso sería mucho más útil que hacer cola ante La Moncloa para pedir trabajo. Allí no solamente han demostrado que no saben fomentar el empleo privado, sino que los que la ocupan están a punto de perder el suyo propio.
Quizá una cola bien larga pudiera impresionar a la “fracasada” Merkel, y hacer que moviera una ceja para ayudar a esta sociedad que se está despertando lentamente de un bonito sueño.
La noticia nos puede dar un toque de orgullo en estos tiempos tan propicios para la depresión. España, un país en el que continúa existiendo un fuerte toque de machismo en la sociedad, va a poder alardear de tener la cola más larga del mundo.
Un sencillo cálculo basta para constatar que si los cuatro millones de desempleados españoles se pusieran en una apretada fila, formarían una cola aún más larga que llegaría desde Madrid hasta Berlín. Seguramente eso sería mucho más útil que hacer cola ante La Moncloa para pedir trabajo. Allí no solamente han demostrado que no saben fomentar el empleo privado, sino que los que la ocupan están a punto de perder el suyo propio.
Quizá una cola bien larga pudiera impresionar a la “fracasada” Merkel, y hacer que moviera una ceja para ayudar a esta sociedad que se está despertando lentamente de un bonito sueño.
jueves, 20 de enero de 2011
Esperpento
Además de un género literario que desarrolló Valle-Inclán, un esperpento es, según la RAE “un hecho grotesco o desatinado”. Dada la fiebre innovadora de la prestigiosa institución, me permito sugerir a los sesudos académicos que amplíen la definición del término:
Esperpento: Hecho grotesco o desatinado. Senado.
Porque si existiera un premio Nóbel al esperpento, el Senado español sería uno de los más firmes candidatos a obtenerlo. La imagen de un señor andaluz hablando en catalán, mientras otro señor andaluz le escucha a través del sistema de traducción simultánea en español, o la de un traductor pagado para traducir al catalán lo que dice un senador que habla en valenciano no necesitan comentarios.
Contratar 25 traductores para convertir los discursos a cinco lenguas distintas, cuando todos los que intervienen dominan a la perfección una de ellas es, quizá, el gasto más inútil e inverosímil de los muchos a los que nos tienen acostumbrados estos políticos. 12.000 euros por sesión nos cuesta la broma. Y esto se produce mientras se reducen sueldos a los funcionarios, se congelan las pensiones de los jubilados, y se aumentan los impuestos. Por si fuera poco, la institución en la que se comete esta majadería carece de sentido, no sirve para legislar, y tiene como única utilidad la de dar un cargo y un sueldo a los políticos venidos a menos en cada partido.
Sus señorías han escenificado una razón más para justificar el desprecio de los españoles hacia unos políticos que insisten en demostrar que están interesados en cosas completamente diferentes de las que preocupan a los ciudadanos.
Esperpento: Hecho grotesco o desatinado. Senado.
Porque si existiera un premio Nóbel al esperpento, el Senado español sería uno de los más firmes candidatos a obtenerlo. La imagen de un señor andaluz hablando en catalán, mientras otro señor andaluz le escucha a través del sistema de traducción simultánea en español, o la de un traductor pagado para traducir al catalán lo que dice un senador que habla en valenciano no necesitan comentarios.
Contratar 25 traductores para convertir los discursos a cinco lenguas distintas, cuando todos los que intervienen dominan a la perfección una de ellas es, quizá, el gasto más inútil e inverosímil de los muchos a los que nos tienen acostumbrados estos políticos. 12.000 euros por sesión nos cuesta la broma. Y esto se produce mientras se reducen sueldos a los funcionarios, se congelan las pensiones de los jubilados, y se aumentan los impuestos. Por si fuera poco, la institución en la que se comete esta majadería carece de sentido, no sirve para legislar, y tiene como única utilidad la de dar un cargo y un sueldo a los políticos venidos a menos en cada partido.
Sus señorías han escenificado una razón más para justificar el desprecio de los españoles hacia unos políticos que insisten en demostrar que están interesados en cosas completamente diferentes de las que preocupan a los ciudadanos.
lunes, 17 de enero de 2011
Una marea magenta
Tuve ocasión de asistir el pasado sábado, en Madrid, al acto en el que Unión Progreso y Democracia presentaba a sus cabezas de lista para ayuntamientos y CC.AA. en las próximas elecciones del 22 de mayo.
Se percibía ilusión, confianza en que es posible otro camino, determinación de no sucumbir a la cómoda resignación. No se escuchó ni un solo insulto. Hubo críticas a la gestión de los partidos de siempre, pero hubo, sobre todo, propuestas de futuro, ideas para renovar, para devolver a los ciudadanos el protagonismo de lo público. Hablaban el lenguaje de la calle. Se les entendía. Eran ciudadanos corrientes que han decidido dedicar parte de su tiempo y su energía a trabajar en un proyecto para una España más limpia, más transparente, más justa y más sosegada. Gente que piensa que España tiene que ser el resultado de la suma del trabajo de todos. Gente que cree que España no puede ser un despojo del que todos tratan de llevarse algo.
Rosa Díez protagonizó la intervención final y hablo de una marea magenta. Un magenta que no quiere recordar ninguna batalla, sino que sencillamente alude al color escogido por UPyD. Una marea para limpiar. “Millones de españoles son de UPyD, aunque todavía no lo saben” -dijo. Y es posible que tenga razón, porque millones de españoles sólo quieren vivir, trabajar, estudiar, amar, reír, sin que en cada telediario aparezcan los líderes de los partidos de siempre amargándoles el día con sus mutuas acusaciones, reproches, insidias, mentiras o insultos.
Puede que tenga razón. Sólo hace falta que esos millones de españoles se den cuenta de que su voto puede ser la llave que les abra la puerta de otra democracia más auténtica.
Intervinieron una docena de candidatos de diversos puntos del país. Un cartero prejubilado, un profesor de universidad, un ama de casa. En la mayoría de ellos se percibía el nerviosismo de algo a lo que no estaban acostumbrados: hablar para un auditorio de varios centenares de personas. No eran políticos. Eran gente corriente que había decidido dar un paso para intentar cambiar cosas, para hacer política de otra manera.
Se percibía ilusión, confianza en que es posible otro camino, determinación de no sucumbir a la cómoda resignación. No se escuchó ni un solo insulto. Hubo críticas a la gestión de los partidos de siempre, pero hubo, sobre todo, propuestas de futuro, ideas para renovar, para devolver a los ciudadanos el protagonismo de lo público. Hablaban el lenguaje de la calle. Se les entendía. Eran ciudadanos corrientes que han decidido dedicar parte de su tiempo y su energía a trabajar en un proyecto para una España más limpia, más transparente, más justa y más sosegada. Gente que piensa que España tiene que ser el resultado de la suma del trabajo de todos. Gente que cree que España no puede ser un despojo del que todos tratan de llevarse algo.Rosa Díez protagonizó la intervención final y hablo de una marea magenta. Un magenta que no quiere recordar ninguna batalla, sino que sencillamente alude al color escogido por UPyD. Una marea para limpiar. “Millones de españoles son de UPyD, aunque todavía no lo saben” -dijo. Y es posible que tenga razón, porque millones de españoles sólo quieren vivir, trabajar, estudiar, amar, reír, sin que en cada telediario aparezcan los líderes de los partidos de siempre amargándoles el día con sus mutuas acusaciones, reproches, insidias, mentiras o insultos.
Puede que tenga razón. Sólo hace falta que esos millones de españoles se den cuenta de que su voto puede ser la llave que les abra la puerta de otra democracia más auténtica.
martes, 11 de enero de 2011
¡Qué tiempos aquellos!
¡Qué tiempos aquellos!
Hubo una vez un tiempo en el que la palabra tenía un valor. Había gente que cerraba transacciones comerciales de mucho dinero con un simple apretón de manos. La mentira existía, claro, pero era algo propio de villanos de malhechores y de truhanes. Las personas decentes no mentían, o lo hacían en contadísimas ocasiones. Los grandes hombres no lo hacían nunca. Una mentira era una mancha horrorosa que nada podía lavar. Los gobernantes, obligados a mantener el equilibrio entre grandes responsabilidades, se veían a veces obligados a falsear la realidad, pero no se atrevían a mentir con absoluta desfachatez.
¿Por qué se me ocurre esto ahora?
¿Será porque ETA ha anunciado otro alto el fuego?
¿Será porque Pérez Rubalcaba ha considerado que ese anuncio merecía una comparecencia ante la prensa?
¿Será porque el ministro no ha admitido preguntas de los periodistas?
¿Por qué será que cada vez que habla alguien de este gobierno me acuerdo de aquellos tiempos?
Hubo una vez un tiempo en el que la palabra tenía un valor. Había gente que cerraba transacciones comerciales de mucho dinero con un simple apretón de manos. La mentira existía, claro, pero era algo propio de villanos de malhechores y de truhanes. Las personas decentes no mentían, o lo hacían en contadísimas ocasiones. Los grandes hombres no lo hacían nunca. Una mentira era una mancha horrorosa que nada podía lavar. Los gobernantes, obligados a mantener el equilibrio entre grandes responsabilidades, se veían a veces obligados a falsear la realidad, pero no se atrevían a mentir con absoluta desfachatez.
¿Por qué se me ocurre esto ahora?
¿Será porque ETA ha anunciado otro alto el fuego?
¿Será porque Pérez Rubalcaba ha considerado que ese anuncio merecía una comparecencia ante la prensa?
¿Será porque el ministro no ha admitido preguntas de los periodistas?
¿Por qué será que cada vez que habla alguien de este gobierno me acuerdo de aquellos tiempos?
lunes, 10 de enero de 2011
Srs. constructores
El gobierno ha presentado el Proyecto de Ley de Igualdad de Trato. En el se contemplan sanciones de hasta 500.000 euros, y además prevé que serán los acusados de discriminación los que tendrán que demostrar su inocencia. La ministra Pajín ha declarado que la ley pretende: “construir una sociedad que no humille a nadie y en que nadie sea humillado”. Es esa intención lo que me parece más preocupante: este gobierno pretende nada más y nada menos que ¡construir la sociedad! Semejante ocurrencia me parece fruto de una cultivada ignorancia, y por eso creo necesario proporcionarles alguna información.
Señores constructores:
Les comunico que ustedes no pueden construir la sociedad por la sencilla razón de que la sociedad existe desde muchos siglos antes que el señor Rodríguez Zapatero hubiera descubierto el buenismo como doctrina política. Es más, debo decirles que es la sociedad la que construye los gobiernos, y no al revés. Son los gobiernos los que emanan de la sociedad y los que se parecen a ella. (Esto también me preocupa en gran medida).
Sepan también que cuando una sociedad madura elige un gobierno no está nombrando un tutor para sí misma, sino un gestor que administre los bienes comunes y que garantice el cumplimiento de las leyes y el libre ejercicio de la iniciativa privada de todos los ciudadanos.
Lamento comunicarles que esa tendencia a actuar con la sociedad como padres benevolentes, vigilantes y ordenancistas no es un invento de ustedes. Sé que se van a ofender mucho, pero la realidad es que ese estilo de gobernar como si los ciudadanos fueran menores de edad o incapacitados mentales estuvo presente en España desde 1939 hasta 1975. (Les recomiendo recurrir a sus sesudos tratados de Memoria Histórica).
Comprendo que ustedes están tan ocupados en hacerle la oposición a la oposición que no han tenido tiempo de informarse de estas elementales cuestiones. Pero les exijo que dejen de intentar construir la sociedad conmigo dentro. Les ruego que no me traten como a un ladrillo (que ya sabemos la mala opinión que tienen ustedes del ladrillo). Déjenme utilizar el idioma. Déjenme llamar “negros” a los negros y “blancos” a los blancos. No me prohíban decir que mi vecina está gorda, si está gorda; ni que mi cuñado es feo, si es horroroso. Permítanme decir que unos gobernantes son majaderos, cuando actúan como tales.
Gracias por su atención, y espero impaciente las próximas elecciones para construir otro gobierno... con ladrillos y no con zoquetes.
Señores constructores:
Les comunico que ustedes no pueden construir la sociedad por la sencilla razón de que la sociedad existe desde muchos siglos antes que el señor Rodríguez Zapatero hubiera descubierto el buenismo como doctrina política. Es más, debo decirles que es la sociedad la que construye los gobiernos, y no al revés. Son los gobiernos los que emanan de la sociedad y los que se parecen a ella. (Esto también me preocupa en gran medida).
Sepan también que cuando una sociedad madura elige un gobierno no está nombrando un tutor para sí misma, sino un gestor que administre los bienes comunes y que garantice el cumplimiento de las leyes y el libre ejercicio de la iniciativa privada de todos los ciudadanos.
Lamento comunicarles que esa tendencia a actuar con la sociedad como padres benevolentes, vigilantes y ordenancistas no es un invento de ustedes. Sé que se van a ofender mucho, pero la realidad es que ese estilo de gobernar como si los ciudadanos fueran menores de edad o incapacitados mentales estuvo presente en España desde 1939 hasta 1975. (Les recomiendo recurrir a sus sesudos tratados de Memoria Histórica).
Comprendo que ustedes están tan ocupados en hacerle la oposición a la oposición que no han tenido tiempo de informarse de estas elementales cuestiones. Pero les exijo que dejen de intentar construir la sociedad conmigo dentro. Les ruego que no me traten como a un ladrillo (que ya sabemos la mala opinión que tienen ustedes del ladrillo). Déjenme utilizar el idioma. Déjenme llamar “negros” a los negros y “blancos” a los blancos. No me prohíban decir que mi vecina está gorda, si está gorda; ni que mi cuñado es feo, si es horroroso. Permítanme decir que unos gobernantes son majaderos, cuando actúan como tales.
Gracias por su atención, y espero impaciente las próximas elecciones para construir otro gobierno... con ladrillos y no con zoquetes.
sábado, 8 de enero de 2011
Más igualdaz
Una vez conseguida por ley la igualdaz entre hombres y mujeres (sólo falta corregir pequeños detalles, como que los hombres puedan abortar, y que las mujeres puedan lucir frondosas barbas), ahora el gobierno lanza la nueva ley de Igualdad de Trato.
Aunque pudiera parecerlo, no consiste en hacer que todo el mundo se trate con igual respeto, sino en eliminar cualquier discriminación: por edad, origen social, raza, religión o aspecto físico.
A mí me parece perfecto. Ahora ya no se rechazará a nadie para jugar al baloncesto por medir 1, 55 cms. Tampoco podrá ningún adolescente rechazar las insinuaciones amorosas de una mujer de 60 años; ni se pondrán inconvenientes para que los ciegos obtengan el carnet de conducir.
Es tan sencillo... Con una simple ley se acabaron para siempre las preferencias de unas personas hacia otras. A partir del momento en que sea aprobada todo el mundo nos parecerá igual, nos suscitará la misma simpatía, y todos seremos igual de amigos.
Es un paso más hacia la construcción de un mundo feliz, un mundo de cuento.
Espero que pronto saquen otra ley que obligue a que nos gusten por igual todos los alimentos, todas las músicas, todos los colores, todas las novelas, y todos los bares.
Entonces habremos alcanzado el estado social más perfecto. Todos iguales, todos idénticos. Los hombres ya no necesitarán pensar, no podrán comparar, no tendrán que decidir. Por fin se habrá logrado una sociedad en la que la libertad sea un anacronismo completamente innecesario.
Aunque pudiera parecerlo, no consiste en hacer que todo el mundo se trate con igual respeto, sino en eliminar cualquier discriminación: por edad, origen social, raza, religión o aspecto físico.
A mí me parece perfecto. Ahora ya no se rechazará a nadie para jugar al baloncesto por medir 1, 55 cms. Tampoco podrá ningún adolescente rechazar las insinuaciones amorosas de una mujer de 60 años; ni se pondrán inconvenientes para que los ciegos obtengan el carnet de conducir.
Es tan sencillo... Con una simple ley se acabaron para siempre las preferencias de unas personas hacia otras. A partir del momento en que sea aprobada todo el mundo nos parecerá igual, nos suscitará la misma simpatía, y todos seremos igual de amigos.
Es un paso más hacia la construcción de un mundo feliz, un mundo de cuento.
Espero que pronto saquen otra ley que obligue a que nos gusten por igual todos los alimentos, todas las músicas, todos los colores, todas las novelas, y todos los bares.
Entonces habremos alcanzado el estado social más perfecto. Todos iguales, todos idénticos. Los hombres ya no necesitarán pensar, no podrán comparar, no tendrán que decidir. Por fin se habrá logrado una sociedad en la que la libertad sea un anacronismo completamente innecesario.
martes, 14 de diciembre de 2010
Cuando salí de Cuba
Me acuerdo de la vieja canción de Luis Aguilé al ver la nueva chapuza con la que el gobierno parece querer solucionar un grave problema: el del control aéreo.
No cabe duda de que el abandono masivo del puesto de trabajo por parte de los controladores el pasado día dos fue un acto gravísimo que causó perjuicios a cientos de miles de personas y unas pérdidas económicas aún no calculadas.
Pero sin quitar ni un ápice de la responsabilidad que les corresponde por ese acto, no se puede dejar de señalar la también grave irresponsabilidad de unos gobiernos que, primero aceptaron unas condiciones laborales desorbitadas, y después han sido incapaces de establecer un plan para racionalizar ese servicio.
Al final, se ha recurrido a un mecanismo de excepción previsto en la Constitución, lo que ha supuesto un gran alivio para los pasajeros que estaban tirados en los aeropuertos. Lo malo es que eso no soluciona el problema, sino que sólo es un parche –uno más- para salir del paso. Ahora el gobierno piensa pedir a las Cortes la prórroga del estado de alarma, y como es probable que el PP se oponga, tendrán otra razón para acusarles de antipatriotas.
¿Hasta cuándo piensa el señor Zapatero mantener el estado de alarma? ¿quizá hasta las elecciones generales de 2012? ¿Piensa militarizar también a los sindicatos si convocan nuevas huelgas generales? ¿Declarará en rebeldía al PP, IU, ERC y UPyD si no le apoyan? ¿Si no lo consigue, declarará el estado de sitio?
Si no fuera dramático, sería para morirse de risa. El presidente que quería parecerse a Obama, y que no se cansa de proclamar su aversión a “la derecha”, termina imitando a Ronald Reagan. Pero es seguro que él no piensa en Reagan. La afición a controlar la libertad individual se parece mucho más a otros estilos de gobierno. El de Hugo Chávez, por ejemplo. O el de Fidel Castro: solución de problemas manu militari.
España salió de Cuba en 1898 ¿Acaso querrá Zapatero que sea ahora Cuba la que entre en España emulando el estilo de gobierno totalitario? ¿Es esa su única salida en la alocada huída hacia adelante que emprendió hace unos meses?
No cabe duda de que el abandono masivo del puesto de trabajo por parte de los controladores el pasado día dos fue un acto gravísimo que causó perjuicios a cientos de miles de personas y unas pérdidas económicas aún no calculadas.
Pero sin quitar ni un ápice de la responsabilidad que les corresponde por ese acto, no se puede dejar de señalar la también grave irresponsabilidad de unos gobiernos que, primero aceptaron unas condiciones laborales desorbitadas, y después han sido incapaces de establecer un plan para racionalizar ese servicio.
Al final, se ha recurrido a un mecanismo de excepción previsto en la Constitución, lo que ha supuesto un gran alivio para los pasajeros que estaban tirados en los aeropuertos. Lo malo es que eso no soluciona el problema, sino que sólo es un parche –uno más- para salir del paso. Ahora el gobierno piensa pedir a las Cortes la prórroga del estado de alarma, y como es probable que el PP se oponga, tendrán otra razón para acusarles de antipatriotas.
¿Hasta cuándo piensa el señor Zapatero mantener el estado de alarma? ¿quizá hasta las elecciones generales de 2012? ¿Piensa militarizar también a los sindicatos si convocan nuevas huelgas generales? ¿Declarará en rebeldía al PP, IU, ERC y UPyD si no le apoyan? ¿Si no lo consigue, declarará el estado de sitio?
Si no fuera dramático, sería para morirse de risa. El presidente que quería parecerse a Obama, y que no se cansa de proclamar su aversión a “la derecha”, termina imitando a Ronald Reagan. Pero es seguro que él no piensa en Reagan. La afición a controlar la libertad individual se parece mucho más a otros estilos de gobierno. El de Hugo Chávez, por ejemplo. O el de Fidel Castro: solución de problemas manu militari.
España salió de Cuba en 1898 ¿Acaso querrá Zapatero que sea ahora Cuba la que entre en España emulando el estilo de gobierno totalitario? ¿Es esa su única salida en la alocada huída hacia adelante que emprendió hace unos meses?
jueves, 2 de diciembre de 2010
El Plan Z
Hace unos pocos meses el presidente Zapatero anunció una serie de duras medidas que incluían el recorte de salarios de funcionarios y la congelación de pensiones. A pesar de ello, no se logró recuperar la confianza en la solvencia de España. Voces como la de Fernández Ordóñez avisaron de que convendría que el gobierno tuviera listo un “Plan B” por si acaso el Plan A no daba resultado. Desde el gobierno saltaron como panteras negando toda necesidad de un “Plan B”, puesto que el “Plan A” era más que suficiente.
Como era de esperar –puesto que lo habían negado- ayer Zapatero anunció el Plan B. Venta de aeropuertos y loterías, y supresión de los 426 euros que cobran los que han agotado el subsidio de desempleo, entre otras cosas.
Los mercados han reaccionado bien, en principio a esos anuncios. Pero me pregunto si ese rebrote de confianza se mantendrá en el tiempo o durará tan poco como los buenos propósitos del presidente. Ojalá no sea así. Pero si algo ha acreditado Rodríguez Zapatero es que el número de sus anuncios es muy superior al de sus cumplimientos. Y eso lo van notando los inversores internacionales.
Que nadie se extrañe si dentro de un mes nos anuncia el “Plan C”, y después el “D”... Espero equivocarme. Pero me da la impresión de que mientras no se racionalice la Administración, incluyendo CC.AA. y ayuntamientos. El estado autonómico que hemos construido no será viable. Las CC.AA. han alcanzado tal peso en el manejo del dinero público, han creado tal red de clientelismo, y han quedado tan fuera de control del gobierno central, que sólo una cirugía de fondo podrá hacer manejable lo que queda de España.
Y tampoco hay que descartar que la confianza esté definitivamente perdida mientras el piloto que dirige esta nave se llame Rodríguez Zapatero. Probablemente la única medida definitiva sería el “Plan Z”, es decir: un plan de jubilación anticipada para el presidente, y un gobierno de concentración con otros protagonistas.
Como era de esperar –puesto que lo habían negado- ayer Zapatero anunció el Plan B. Venta de aeropuertos y loterías, y supresión de los 426 euros que cobran los que han agotado el subsidio de desempleo, entre otras cosas.
Los mercados han reaccionado bien, en principio a esos anuncios. Pero me pregunto si ese rebrote de confianza se mantendrá en el tiempo o durará tan poco como los buenos propósitos del presidente. Ojalá no sea así. Pero si algo ha acreditado Rodríguez Zapatero es que el número de sus anuncios es muy superior al de sus cumplimientos. Y eso lo van notando los inversores internacionales.
Que nadie se extrañe si dentro de un mes nos anuncia el “Plan C”, y después el “D”... Espero equivocarme. Pero me da la impresión de que mientras no se racionalice la Administración, incluyendo CC.AA. y ayuntamientos. El estado autonómico que hemos construido no será viable. Las CC.AA. han alcanzado tal peso en el manejo del dinero público, han creado tal red de clientelismo, y han quedado tan fuera de control del gobierno central, que sólo una cirugía de fondo podrá hacer manejable lo que queda de España.
Y tampoco hay que descartar que la confianza esté definitivamente perdida mientras el piloto que dirige esta nave se llame Rodríguez Zapatero. Probablemente la única medida definitiva sería el “Plan Z”, es decir: un plan de jubilación anticipada para el presidente, y un gobierno de concentración con otros protagonistas.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
WikiLeaks
Pues esta es la nueva palabreja que hemos tenido que aprendernos todos en las últimas semanas. Se trata de un sitio web creado para publicar todo tipo de informaciones “secretas” de gobiernos, empresas, y todo tipo de organismos. Los administradores de la web garantizan el anonimato a sus fuentes, y utilizan las posibilidades de internet para escabullirse de los controles oficiales.
En la última entrega han aparecido conversaciones de altos funcionarios de diferentes embajadas de EE.UU. por todo el mundo. Gracias a ellas sabemos que los embajadores hacían labores de espionaje que más bien pertencen al ámbito del cotilleo; que han informado de que Zapatero era un político cortoplacista con ideas de una izquierda trasnochada, y que han presionado a toda clase de funcionarios en interés de EE.UU.
El revuelo es monumental, y desde mi punto de vista, desproporcionado. ¿Acaso no se sabe que los embajadores en cada país se ocupan de averiguar todo lo que pueden y remitirlo a sus gobiernos? ¿o es que eso sólo lo hace EE.UU.? ¿Acaso no tienen como misión “trabajar” por los intereses de su país? ¿Para qué se les paga si no es para eso? Lo grave no es eso, sino –si fuera así- que los funcionarios presionados hubieran cedido a esas presiones.
Y respecto a los cotilleos y opiniones sobre mandatarios de todo el mundo, pues nada muy diferente de los cotilleos y opiniones que todos hacemos sobre familiares, compañeros, vecinos y conocidos. ¿Acaso no quedaríamos todos en evidencia si se hicieran públicos muchas de las cosas que decimos en privado? ¿No hemos hecho bromas crueles o dicho barbaridades sobre una cuñada, una tía, un vecino o un amigo?
martes, 30 de noviembre de 2010
Leones y corderos
Más le temo a un ejército de corderos conducido por un león que a un ejército de leones dirigido por un cordero.
La frase se le atribuye a Alejandro Magno, y ha sido reeditada en diversas ocasiones a lo largo de la Historia.
Podemos preguntarnos si tiene alguna semejanza con la situación actual de España. ¿Pueden definirse las relaciones de competencia en un mundo globalizado como una batalla entre diferentes ejércitos? ¿las actividades de los inversores internacionales se parecen a una guerra? ¿la sociedad española está formada principalmente por corderos o por leones? ¿el presidente que la dirige se parece más a un felino o a un óvido?
Y se me ocurre otra posibilidad: La de una sociedad de corderos dirigida por otro cordero. En este hipotético caso es probable que los corderos permanezcan mucho tiempo felices, encantados de tener al frente a uno de los suyos.
Pero ¿Qué posibilidades de éxito tendría un ejército así si tuviera que confrontarse con otros?
La frase se le atribuye a Alejandro Magno, y ha sido reeditada en diversas ocasiones a lo largo de la Historia.
Podemos preguntarnos si tiene alguna semejanza con la situación actual de España. ¿Pueden definirse las relaciones de competencia en un mundo globalizado como una batalla entre diferentes ejércitos? ¿las actividades de los inversores internacionales se parecen a una guerra? ¿la sociedad española está formada principalmente por corderos o por leones? ¿el presidente que la dirige se parece más a un felino o a un óvido?
Y se me ocurre otra posibilidad: La de una sociedad de corderos dirigida por otro cordero. En este hipotético caso es probable que los corderos permanezcan mucho tiempo felices, encantados de tener al frente a uno de los suyos.
Pero ¿Qué posibilidades de éxito tendría un ejército así si tuviera que confrontarse con otros?
lunes, 29 de noviembre de 2010
El bandazo
Podemos medir el resultado de las elecciones al Parlamento de Cataluña en dos dimensiones claramente distintas: el eje izquierda-derecha de toda la vida, y el eje nacionalistas-no nacionalistas.
Desde el primero de ellos, y dejando al margen a C’s y SL, que no resultan muy homologables ni en la izquierda ni en la derecha, vemos que la suma de CiU y PP –partidos de derechas- da 80 diputados, frente a la suma de PSC, IU y ERC –partidos de izquierdas-, que da 48. Por lo tanto, el 59,25% de los catalanes han votado a partidos de derecha, mientras que sólo el 35,55% lo han hecho a partidos de izquierdas.
En el segundo eje la suma de CiU, ERC y SC, -partidos nítidamente nacionalistas- da un 56,29%, y la de los no nacionalistas un 43,70%. Eso considerando al PSC un partido no nacionalista, cosa bastante discutible desde la llegada a la Generalidad de Pascual Maragall.
Con ese 60% de voto a la derecha no es de extrañar la euforia del PP, que ve en estas elecciones el presagio de lo que ocurrirá en las próximas generales. Y probablemente tengan razón. Pero deberían tener cuidado con el exceso de alegría. El bandazo que pueden dar los ciudadanos españoles hacia la derecha no es mérito de Mariano Rajoy y sus muchachos, sino de la incapacidad histórica que han venido demostrando los de izquierda para sacar a los países de las crisis económicas, agudizada en el caso español por la ineptitud y la mendacidad del presidente del gobierno.
Nada nuevo bajo el sol. Volvemos al viejo dilema: “La derecha es más eficaz para producir riqueza, aunque la reparte de manera desigual. La izquierda la reparte mejor, pero no consigue crearla. En coyunturas extremas como la actual, esto es lo que, probablemente, nos espera con el actual gobierno de España: el reparto más igualitario… de la pobreza.
Desde el primero de ellos, y dejando al margen a C’s y SL, que no resultan muy homologables ni en la izquierda ni en la derecha, vemos que la suma de CiU y PP –partidos de derechas- da 80 diputados, frente a la suma de PSC, IU y ERC –partidos de izquierdas-, que da 48. Por lo tanto, el 59,25% de los catalanes han votado a partidos de derecha, mientras que sólo el 35,55% lo han hecho a partidos de izquierdas.
En el segundo eje la suma de CiU, ERC y SC, -partidos nítidamente nacionalistas- da un 56,29%, y la de los no nacionalistas un 43,70%. Eso considerando al PSC un partido no nacionalista, cosa bastante discutible desde la llegada a la Generalidad de Pascual Maragall.
Con ese 60% de voto a la derecha no es de extrañar la euforia del PP, que ve en estas elecciones el presagio de lo que ocurrirá en las próximas generales. Y probablemente tengan razón. Pero deberían tener cuidado con el exceso de alegría. El bandazo que pueden dar los ciudadanos españoles hacia la derecha no es mérito de Mariano Rajoy y sus muchachos, sino de la incapacidad histórica que han venido demostrando los de izquierda para sacar a los países de las crisis económicas, agudizada en el caso español por la ineptitud y la mendacidad del presidente del gobierno.
Nada nuevo bajo el sol. Volvemos al viejo dilema: “La derecha es más eficaz para producir riqueza, aunque la reparte de manera desigual. La izquierda la reparte mejor, pero no consigue crearla. En coyunturas extremas como la actual, esto es lo que, probablemente, nos espera con el actual gobierno de España: el reparto más igualitario… de la pobreza.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Lo urgente y lo importante
La policía encontró en Madrid, a las 3 de la madrugada, a un niño de 6 años que lloraba solo en el interior de un coche. Poco después encontraron a los padres, borrachos, que habían dejado al niño en el coche para irse de copas.
Es un lamentable ejemplo de lo que puede ocurrir cuando no se sabe discernir entre lo que es urgente y lo que es importante. Probablemente los padres quieren mucho a su hijo. Es casi seguro que si se les pregunta, jurarán que ese hijo es lo más importante para ellos.
Pero el hecho es que no dudaron en abandonar lo importante para acometer lo urgente: una noche de marcha, copas y juerga.
Hay miles de conductas semejantes en otros ámbitos muy diferentes. No es mal ejercicio pararse un poco a pensar en ellos.
¿A alguien se le ocurre algún ejemplo en el que por abordar lo urgente se deje de lado lo importante?
Es un lamentable ejemplo de lo que puede ocurrir cuando no se sabe discernir entre lo que es urgente y lo que es importante. Probablemente los padres quieren mucho a su hijo. Es casi seguro que si se les pregunta, jurarán que ese hijo es lo más importante para ellos.
Pero el hecho es que no dudaron en abandonar lo importante para acometer lo urgente: una noche de marcha, copas y juerga.
Hay miles de conductas semejantes en otros ámbitos muy diferentes. No es mal ejercicio pararse un poco a pensar en ellos.
¿A alguien se le ocurre algún ejemplo en el que por abordar lo urgente se deje de lado lo importante?
viernes, 19 de noviembre de 2010
La diosa Paridad
Con una crisis que no tiene pintas de solucionarse, con la incertidumbre sobre la solvencia de España revoloteando en los mercados internacionales, con casi cinco millones de parados, con miles de empresas que han tenido que cerrar, con cientos de ayuntamientos que no pagan a sus proveedores porque están en quiebra técnica, Zapatero anuncia que el gobierno dará preferencia en los contratos públicos a las empresas que tengan paridad de hombres/mujeres en sus cargos directivos.
Hijos de la Ilustración, los revolucionarios de la Francia de 1789 elevaron la Razón a la categoría de diosa. En 2004 los hijos de la LOGSE han proclamado diosa a la Paridad. Y ahí los tenemos: adorando la Paridad, confiando en que ella solucionará todos los problemas, convencidos en que la Paridad en los cargos directivos hará que las empresas sean más competitivas y eficientes. No es cuestión de inteligencia, de trabajo, de esfuerzo, de capacitación, no. La salida de la crisis depende de la Paridad.
¡Abajo la Razón! ¡Viva la Paridad!
Hijos de la Ilustración, los revolucionarios de la Francia de 1789 elevaron la Razón a la categoría de diosa. En 2004 los hijos de la LOGSE han proclamado diosa a la Paridad. Y ahí los tenemos: adorando la Paridad, confiando en que ella solucionará todos los problemas, convencidos en que la Paridad en los cargos directivos hará que las empresas sean más competitivas y eficientes. No es cuestión de inteligencia, de trabajo, de esfuerzo, de capacitación, no. La salida de la crisis depende de la Paridad.
¡Abajo la Razón! ¡Viva la Paridad!
jueves, 18 de noviembre de 2010
Defensor del profesor
Viendo este vídeo me asalta una gran duda.
¿Qué está pasando en una sociedad en la que mucha gente sensata cree que debe proclamarse defensora de los profesores?
martes, 16 de noviembre de 2010
Paso a paso hacia el abismo
El vértigo regresa a la economía mundial. Hace unos pocos meses Grecia tuvo que hincar la rodilla y renunciar a su soberanía en materia económica, a cambio de que la UE impidiera que se sumiese en el negro abismo de la quiebra.
¡España no es Grecia! dijo entonces Zapatero, con ese mismo aire solemne con el que asegura que el Sol gira en torno a la Tierra.
Estos días el segundo de la lista de PIGS se encamina cabizbajo al matadero. Tras la humillación de Zorba, parece que ahora le toca a Molly Malone.
¡España no es Irlanda! ha asegurado la ministra Salgado. Gracias al gobierno estamos aprendiendo geografía. Pronto les oiremos decir que España no es Portugal, y entonces será el crujir de huesos y el rechinar de dientes.
Tras la crisis que nunca iba a llegar a España; tras la recuperación del empleo que iba a empezar hace año y medio; tras los brotes verdes que nadie ha visto; tras ir viendo rapar una tras otra las barbas de nuestros vecinos; llegaremos –si alguien no lo remedia antes- a asumir algo tan sencillo como que España es España.
La nación de cuyo sentido duda su propio presidente de gobierno. El Estado que se ha dividido en 17 partes desiguales, de manera caótica, y sin que nadie pueda ya controlar el inmenso derroche. La sociedad que abrió sus brazos a cinco millones de inmigrantes en seis años. El país cuyos sindicatos paleolíticos tienen tanto poder como el gobierno democrático. El lugar en el que los niños cada vez aprenden menos en los colegios. El gallinero en el que todo el mundo sabe que hay que tomar medidas muy duras, pero en el que nadie quiere que le afecten a él. El sistema político en el que la oposición sólo piensa en derribar al gobierno, y cuyo gobierno sólo piensa en pisarle el cuello a la oposición. El establo en el que todo el mundo trata de chupar de la vaca, sin darse cuenta de que la vaca sólo se nutre del trabajo y el esfuerzo de los ciudadanos.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Sahara
La intervención del ejército marroquí en el campamento de El Aaiún ha vuelto a poner en el primer plano de la actualidad la cuestión del Sahara Occidental. Una historia penosa, se mire por donde se mire.
Penosa la situación de unos saharauis a los que se niega el derecho a la autodeterminación, expresamente reconocido por la ONU.
Penosa la actitud de Marruecos, que viene desoyendo ese mandato, que se niega a elaborar un censo, que ignora los derechos humanos, y que impide la presencia de medios de comunicación en la zona.
Y penoso el papel de los sucesivos gobiernos de España. Del último gobierno de Franco que salió huyendo de la zona, abandonando a los saharauis a su suerte. De los de Suárez que dejaron correr el asunto mientras Mohamed V afianzaba su posición. Del de Felipe González que miraba para otro lado, renegando de la tradicional defensa de los intereses del pueblo saharaui que siempre había ejercido el PSOE. Del de Aznar, que aunque se mostró firme frente a Marruecos en el asunto de Perejil, prefirió no mover un dedo respecto al Sahara. Y del de Zapatero, empeñado en una política exterior modelo “Tampax”: No se nota, no se mueve, no traspasa.
lunes, 8 de noviembre de 2010
Pero ¿ustedes qué son?
A medida que UPyD va consolidándose en la mente de los ciudadanos como una opción digna de ser tenida en cuenta, es cada vez más habitual escuchar la misma pregunta: “Pero UPyD ¿es de izquierdas o de derechas?”. Los responsables del partido suelen eludir pronunciarse al respecto, e insisten en explicar sus propuestas dejando que sean los propios ciudadanos los que extraigan su opinión sobre el asunto.
Los medios de comunicación insisten en lo mismo: “Vale. Lo que ustedes dicen suena bien, pero ¿son de derechas o de izquierdas?”
Reflexionando sobre la cuestión, es fácil darse cuenta de que en España se ha producido una importante perversión conceptual, En cualquier país con una sólida tradición democrática son las ideas y las propuestas de los partidos los que determinan si se encuentran más a la izquierda o más a la derecha. Cada partido tiene su visión de la realidad social, y sus recetas para mejorar la sociedad y solucionar los problemas existentes. En función de esos diagnósticos y de esas soluciones, los ciudadanos saben dónde situar a cada partido en el eje izquierda-derecha.
En España, en cambio, ocurre algo muy diferente. Cada partido ha escogido la etiqueta que desea colocarse, y se autoproclama “de izquierdas” o “de derechas”. Una vez colocada la etiqueta, una buena parte de los ciudadanos ya no necesitan examinar lo que hacen esos partidos. Les basta con fijarse en la etiqueta. De esa manera los electores de derechas saben a qué partidos pueden votar y a cuáles no, y lo mismo ocurre con los de izquierdas.
Llegados a ese punto da casi igual lo que hagan los partidos, sus propuestas o sus decisiones de gobierno. Sean de derechas o de izquierdas pueden subir o bajar impuestos, poner el acento en la libertad individual o en el interés colectivo, o aumentar o disminuir la intervención del Estado en la sociedad. No importa. Pocos se fijan en lo que hacen, puesto que basta con mirar la etiqueta para que un ciudadano sepa si un determinado partido es “de los suyos” o no. El problema estriba en que no hay ningún organismo que certifique que la etiqueta responde al contenido.
Por eso resulta tan sorprendente para muchos la ambigüedad de UPyD: ¡No se han colocado la etiqueta! Y por eso mismo resulta tan saludable para la higiene democrática: al no disponer de una banderita que identifique una supuesta ideología, obliga a informarse, a enterarse de lo que proponen, a comparar argumentos y no sólo eslóganes. Y lo más novedoso: obliga a los electores a pensar.
Los medios de comunicación insisten en lo mismo: “Vale. Lo que ustedes dicen suena bien, pero ¿son de derechas o de izquierdas?”
Reflexionando sobre la cuestión, es fácil darse cuenta de que en España se ha producido una importante perversión conceptual, En cualquier país con una sólida tradición democrática son las ideas y las propuestas de los partidos los que determinan si se encuentran más a la izquierda o más a la derecha. Cada partido tiene su visión de la realidad social, y sus recetas para mejorar la sociedad y solucionar los problemas existentes. En función de esos diagnósticos y de esas soluciones, los ciudadanos saben dónde situar a cada partido en el eje izquierda-derecha.
En España, en cambio, ocurre algo muy diferente. Cada partido ha escogido la etiqueta que desea colocarse, y se autoproclama “de izquierdas” o “de derechas”. Una vez colocada la etiqueta, una buena parte de los ciudadanos ya no necesitan examinar lo que hacen esos partidos. Les basta con fijarse en la etiqueta. De esa manera los electores de derechas saben a qué partidos pueden votar y a cuáles no, y lo mismo ocurre con los de izquierdas.
Llegados a ese punto da casi igual lo que hagan los partidos, sus propuestas o sus decisiones de gobierno. Sean de derechas o de izquierdas pueden subir o bajar impuestos, poner el acento en la libertad individual o en el interés colectivo, o aumentar o disminuir la intervención del Estado en la sociedad. No importa. Pocos se fijan en lo que hacen, puesto que basta con mirar la etiqueta para que un ciudadano sepa si un determinado partido es “de los suyos” o no. El problema estriba en que no hay ningún organismo que certifique que la etiqueta responde al contenido.
Por eso resulta tan sorprendente para muchos la ambigüedad de UPyD: ¡No se han colocado la etiqueta! Y por eso mismo resulta tan saludable para la higiene democrática: al no disponer de una banderita que identifique una supuesta ideología, obliga a informarse, a enterarse de lo que proponen, a comparar argumentos y no sólo eslóganes. Y lo más novedoso: obliga a los electores a pensar.
viernes, 5 de noviembre de 2010
Regardez la gilipolluá
En un insuperable sketch de Tip y Coll, Tip concluye una serie de bobadas surrealistas sobre la forma de llenar un vaso de agua con la frase “regardez la gilipolluá”. Me ha venido a la mente esa expresión ante la medida del gobierno que hará que el orden de los apellidos de los niños sea por orden alfabético, si los padres no se ponen de acuerdo.
Hay que felicitar al gobierno. Ha sabido captar que el mayor problema de los ciudadanos era ese. Millones de padres se divorcian a causa de la discrepancia sobre los apellidos de sus hijos. Decenas de miles de bebés sufren graves trastornos psicológicos porque les han tocado unos apellidos mal colocados. Y lo que es más importante: esta medida tan reclamada por toda la sociedad pondrá fin definitivamente a las discriminaciones, las vejaciones y los sufrimientos de todas las mujeres. Ya se sabe: el orden alfabético en los apellidos de un bebé garantizan la prosperidad económica, el respeto en la pareja, y la felicidad eterna.
No obstante, sólo es un primer paso. Habrá que dar más. Habría que votar el orden de los apellidos de cada uno de los hijos. En caso de empata en la votación, deberían votar los abuelos, después los tíos, y por último los vecinos. También habría que crear un Observatorio de la Igualdad de Apellidos, para velar por el reparto equitativo entre los apellidos del padre y los de la madre.
Lo mismo debería hacerse con el nombre del niño. Si el padre quiere ponerle Zacarías, y la madre Abel, se registrará como Abel, por orden alfabético. Por las mismas razones, tendría que legislarse la manera de poner nombre a las mascotas, que son dramáticos los conflictos en los matrimonios cuando él quiere llamar al perro Tom, y ella quiere que se llame Toby.
Y la sociedad contempla pasmada como un gobierno camina de gilipolluá en gilipolluá hacia no se sabe dónde.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Mas, y más, y más
En plena precampaña electoral catalana, el candidato independentista Artur Mas no para de comparecer en los medios de comunicación. Se trata de aprovechar cualquier oportunidad para conseguir espacio mediático, y hacer propaganda electoral gratis.
Ayer dijo que el Papa tiene que ser consciente de que “viene a visitar una nación (Cataluña), y no una región mediterránea). El Tribunal Constitucional acaba de dictaminar que eso no es así, pero a los nacionalistas desbocados les importa un pimiento el TC, la Constitución, y todo lo que no sea su capricho enloquecido.
Hace dos o tres días le escuché en una entrevista en Onda Cero: hablaba del proceso de desarrollo autonómico, de las etapas que había que cubrir, de nuevas exigencias. El periodista le apostilló: “Pero, ese proceso tendrá un límite ¿no?”. Y él respondió tan tranquilo: “No. No hay límite en el proceso. Es un ciclo sin límites”.
Sorprendido, el periodista replicó: “Pero un ciclo, por definición, es algo siempre limitado”. A lo que Mas, reinventando la física y la geometría concluyó: “Este ciclo no tiene límites”.
No ha dicho nada nuevo. Cualquiera que analice la dinámica nacionalista sabe que es así: un proceso progresivo de distanciamiento de España que sólo concluye en la independencia. Es legítimo y democrático perseguir ese objetivo.
Lo que no es legítimo ni democrático es hacer trampas en el juego. Acogerse únicamente a las reglas que les conviene y despreciar las demás.
Y lo que es de una torpeza suicida es el aplauso, la comprensión, y el seguidismo que vienen haciendo los dos grandes partidos nacionales a ese proceso disgregador que no tiene fin. Probablemente, los libros de Historia de dentro de cien años describirán como la torpeza, la miopía, y la falta de grandeza de los dirigentes del PSOE y el PP les impidieron ponerse de acuerdo para legislar de manera que el proceso autonómico tuviera una línea de llegada. Podrían hacerlo. Entre los dos podrían reformar la Constitución.
Pero no lo van a hacer. Unos y otros van entregando miserablemente pedacitos de la nación a una minoría desvergonzada y tramposa. El nacionalismo es eso: Mas, y más, y más.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
