Mes tras mes los barómetros del CIS señalan que la corrupción y el fraude suponen, después del paro, el principal problema que padece España. En torno al 40% de los encuestados consideran que es el problema más grave.
Los ciudadanos se debaten entre la indignación por el elevado número de casos de corrupción que van apareciendo, y la resignación ante un estado de cosas que parece consustancial con las prácticas políticas. Parece que las conductas fraudulentas se han convertido en España en algo endémico. Un mal que todo el mundo condena, pero que nadie sabe cómo erradicar.
Todo el mundo parece creer que la corrupción es cosa de otros. Sin embargo, es cosa de todos. Porque todos podemos estar practicando pequeñas corruptelas en nuestra vida cotidiana, y porque todos tenemos la obligación de combatirlas. Las nuestras y las de las personas de nuestro entorno.
Hemos llegado a esta situación por la combinación de tres versiones diferentes de corrupción: personas potencialmente corruptas, que se mueven en una sociedad corrupta que lo tolera, y con un sistema político-institucional que lo facilita.
España necesita lejía, estropajo y jabón. Lejía para desinfectar partidos, sindicatos e instituciones. Jabón para limpiar la suciedad que existe en las conductas individuales: la picaresca general y los pequeños fraudes. Y estropajo para arrancar los nidos de paràsitos que prosperan a costa de lo público.
Preguntas y reflexiones sobre la sociedad, su evolución, y las relaciones entre las personas.
............
lunes, 27 de enero de 2014
martes, 21 de enero de 2014
La gamonalita
Los investigadores sociales de la
universidad de La Barricada han descubierto una nueva sustancia. Se trata de la
gamonalita, un compuesto cuyos efectos inmediatos más visibles son la capacidad
de anular las decisiones tomadas por ayuntamientos que han sido elegidos
libremente por los ciudadanos.
Para su fabricación se necesita
un cabreo latente en una parte de la población, el apoyo interesado de los
partidos que aspiran a sustituir a los que ahora gobiernan, y la actuación
decidida de una minoría violenta, todo ello sazonado con fuertes dosis de
populismo y demagogia.
Una vez se dispone de esos
materiales, sólo se necesita un desencadenante que haga saltar la chispa en ese
compuesto altamente inflamable. Puede ser la urbanización de una calle, la
construcción de una línea de tranvía, o el cierre de un hospital. Eso es lo de
menos.
Seguramente, los vecinos del
barrio burgalés de Gamonal tienen razones de peso para no querer las obras que
había decidido su ayuntamiento. Probablemente no es una remodelación lo que más
necesita Burgos en estos momentos. Pero el proyecto estaba en el programa de
todos los partidos –excepto en el de UPyD-, y una abrumadora mayoría de
burgaleses habían votado a esos partido.
Pero la principal característica
de la gamonalita es su capacidad destructiva de los principios democráticos.
Cuando una sociedad admite que unos contenedores ardiendo representan mejor al
pueblo que unas urnas selladas, está admitiendo también la inutilidad de las
urnas. Una docena de contenedores de basura cuestan mucho menos dinero que unas
elecciones libres. Sustituir la voluntad democrática por la dictadura del más
fuerte, del que más grita, o del que más escaparates destroza es una opción política.
Pero resulta paradójico que prefieran esa opción aquellos que día sí y día
también se declaran enemigos irreconciliables de una dictadura que terminó hace
casi 40 años.
lunes, 13 de enero de 2014
Programa, conciencia y pesebre
El
pasado martes la diputada del PP, Celia Villalobos, pidió, en la Comisión Ejecutiva
de su partido, libertad de voto en la reforma de la ley del aborto. Una
petición que nos hace reflexionar sobre otra de las perversiones que aquejan al
sistema político, y que lo convierte en partitocrático en lugar de democrático.
La
Constitución establece que los diputados no estarán sometidos a mandato imperativo,
con la intención de que puedan ejercer la representación directa de los
ciudadanos que les han elegido. Por otra
parte, los candidatos a diputado se presentan en una lista avalada por un
partido determinado, lo que implica que asumen como propias las propuestas del
programa electoral de ese partido. En consecuencia, cada diputado se debe en primer
lugar al programa, y en segundo lugar a su conciencia, en todo aquello que no
esté especificado en el programa.
Sin
embargo, en la práctica, los diputados se limitan a votar lo que en cada caso
les indica su jefe de grupo, en aplicación del principio aconstitucional de "disciplina
de voto". Saben que nadie podría impedirles votar de manera diferente,
pero también saben que si lo hicieran su partido no volvería a incluirles en la
siguiente candidatura, ni serían designados para cargo alguno.
Con
el sistema actual de listas cerradas y bloqueadas los aparatos de los partidos
secuestran la democracia, apropiándose de la lealtad que los legisladores deben
al programa, a sus electores y a su conciencia. Por su parte, muchos diputados venden
su dignidad al partido a cambio de la expectativa de disfrutar de un buen
pesebre durante muchos años.
Y
los electores regalan su soberanía cuando entregan ciegamente su voto a unas
siglas, sin preocuparse mucho de conocer los programas, ni la integridad de los
candidatos que figuran en la lista.
jueves, 26 de diciembre de 2013
Un sueño de Navidad
Dejándome llevar por el espíritu
navideño, ese que hace que todos nos sintamos en la obligación de ser felices,
generosos, amables y bondadosos; me animé a escribir un cuento de Navidad, sin
ánimo de menospreciar al gran Dickens.
Había un país en el no eran
peores los que iban a misa que los que se postraban hacia La Meca. En el que
los hombres no veían a las mujeres como siervas, ni ellas les veían a ellos
como tiranos. Donde los “de derechas” no pensaban que los “de izquierdas”
fueran unos parásitos, y donde estos no creían que los primeros fueran unos
déspotas.
Un país en el que los empresarios
no veían a sus empleados como hienas, ni los trabajadores a los empresarios
como sanguijuelas. Una nación en la que los habitantes de cada pueblo eran
vecinos y no enemigos. En el que los diferentes eran una incógnita, pero no una
amenaza. Un lugar en el que los políticos no pensaban en los ciudadanos como
conejillos con los que experimentar, y los ciudadanos no pensaban que la única
obsesión de los políticos era fastidiar a la gente.
Escribí el cuento. Pero al releerlo me di cuenta de que el argumento era tan descabelladamente increíble que rebasaba los límites de la fantasía. Como mucho, podría valer para el 24 de diciembre, pero quedaría completamente desfasado el 26. No servía para ser un cuento. Sólo podía ser un sueño.
jueves, 19 de diciembre de 2013
Los desfavorecidos
Las fechas navideñas constituyen
el momento álgido para el altruismo. De repente, todo el mundo siente la
necesidad de ayudar a los que más lo necesitan. Por doquier se organizan
rastrillos, recogida de alimentos y conciertos “solidarios”. Una oleada de
generosidad que puede servir para calmar la mala conciencia de unos dispendios
navideños que en muchos casos exceden lo razonable. Los medios de comunicación
nos bombardean con apelaciones a la solidaridad, y una y otra vez nos recuerdan
la existencia de los “desfavorecidos”.
Los desfavorecidos han venido a
sustituir en el lenguaje políticamente correcto a los pobres de toda la vida,
de igual manera que la solidaridad ha sustituido al altruismo. Para muchos es
sencillamente una cuestión de modas en el lenguaje, aunque el lenguaje nunca es
casual y siempre esconde los postulados de la ideología dominante en cada
sociedad.
Dice el diccionario que “pobre”
significa “necesitado, que no tiene lo suficiente para vivir”. En cambio, “desfavorecer”
es “dejar de favorecer a alguien, desairarle”. La diferencia no es banal. En el
primer caso se trata de un sustantivo que se corresponde con una situación
objetiva que posee el “pobre”. Define un hecho sin pronunciarse sobre el origen
del mismo.
En cambio, el término “desfavorecido”
implica la necesaria existencia de otros –los que desfavorecen-. Induce a
pensar que junto a cada persona necesitada hay alguien que le ha privado de lo
que le correspondía, de lo que se deduce que sin la presencia de ese malvado no
existiría tal necesidad.
Este sesgo del lenguaje construye
así dos nociones profundamente ideológicas: por una parte, que los que padecen
una situación de pobreza no tienen ninguna responsabilidad en ello; que son
meros sujetos pasivos, víctimas indefensas y eternas de otros; y que no está en
su mano acabar con su situación. Y en segundo lugar que la sociedad está
formada por dos clases de personas: los inocentes desfavorecidos, y los
malvados desfavorecedores.
No niego que pueda haber algo de esto. Pero creer que es así de forma general supone aceptar que la pobreza es un estado consustancial del que no se puede salir si no es gracias a la bondadosa solidaridad de otros. Supone negar la capacidad de esas personas para encontrar la manera de ayudarse a sí mismas. Supone admitir que se necesita un Estado protector que cuide de unas personas incapacitadas para sobrevivir sin su ayuda, que tienen que estar agradecidas a su bondad, y que -por lo tanto- no pueden ejercer de ciudadanos críticos, sino votar ciegamente al que les da de comer.
jueves, 12 de diciembre de 2013
Hechos consumados
Los partidos secesionistas
catalanes han acordado la fecha y las preguntas para la consulta que quieren
realizar bajo el falaz amparo del “derecho a decidir”. Pasito a pasito, desde
1975, los independentistas han recorrido un largo camino hacia su objetivo
final, que ya acarician con la punta de los dedos.
Es el penúltimo capítulo de una
sucesión de hechos consumados. No es cierto que se trate de un callejón sin
salida. Se trata de un callejón del que se saldrá rompiendo algo para abrir
camino. Quedan pocas alternativas: o el gobierno aplica la Constitución e
impide la consulta por la fuerza, suspendiendo incluso la autonomía de
Cataluña. O le tiemblan las piernas y acepta resignadamente lo inevitable.
En el primer caso se acentuarán
los sentimientos de victimismo, aumentará el deseo de independencia, y no puede
excluirse una deriva violenta, con enfrentamientos, atentados y víctimas.
El segundo caso supondría firmar
el acta de defunción de España como nación (eso que Zapatero decía que era “discutido
y discutible). ¿Cuánto tardarían los independentistas vascos en seguir el
ejemplo? ¿Y los gallegos? Al igual que ocurrió en 1978 con la fiebre
autonomista (hasta Segovia quería ser autónoma), ninguna de las actuales CC.AA.
querría ser menos. Canarias, Aragón, Andalucía, Baleares emprenderían también
el viaje hacia el pasado, hacia la irracionalidad. España quedaría reducida,
probalemente, a lo que ahora es la Comunidad de Madrid.
- Los que redactaron una Constitución que introdujo el concepto de “nacionalidades y regiones”.
- Los gobiernos del PSOE que entregaron la Educación a los nacionalistas para que pudieran ir adoctrinando en la falsedad a las nuevas generaciones.
- Los gobiernos del PP que continuaron cediendo competencias del Estado, y que renunciaron a exigir lealtad constitucional a los gobiernos de CiU y del tripartito.
- El presidente Rodríguez Zapatero que alentó el nuevo Estatuto de Cataluña.
- El Tribunal Constitucional que dio validez a gran parte del contenido de ese estatuto.
- Los medios de comunicación que entonces clamaban “España no se rompe”.
- Los millones de españoles que también decían “España no se rompe”, aunque sólo fuera por llevarle la contraria a Aznar.
- Los millones de españoles que durante tres décadas han aplaudido sus banderas autonómicas, despreciando la bandera nacional de todos.
- Todos los que han eliminado de su vocabulario la palabra “España”, sustituyéndola por eufemismos como “este país”, “el Estado español”, “el conjunto del Estado”, o “la península ibérica”.
miércoles, 11 de diciembre de 2013
El buscapegas
En el edificio donde vivo hay un
vecino, jubilado él, que pasa el día merodeando por escaleras, sótanos y
rellanos. No es el presidente de la comunidad, pero vigila constantemente que
todo marche debidamente. Cambia bombillas fundidas, detecta una filtración,
encuentra unas llaves perdidas, y recoge unos papeles tirados en el suelo. Le
llamamos cariñosamente el “Salvatodo”.
Hay otro vecino que es la
antítesis del anterior. Jamás ha cambiado una bombilla ni recogido un papel,
pero es un tipo muy responsable y no se pierde ninguna reunión de la comunidad.
Yo creo que espera cada año la convocatoria, que estudia el orden del día, y
que prepara meticulosamente su intervención ante el resto de propietarios.
Su aportación a la asamblea es
fundamental. Gracias a él nos enteramos de todo lo que no se ha hecho bien, nos
cuenta cómo habría que haberlo hecho, y nos ilustra sobre lo que habría que
hacer, y de cuándo y cómo hacerlo. Pide que le enseñen todas las facturas,
pregunta por cada detalle, y se escandaliza porque no se le consultó cuando
hubo que llamar a los bomberos para sacar a una vecina atrapada en su balcón.
Le llamamos el “buscapegas”, aunque el Salvatodo suele referirse a él como “el
tocawebs”.
martes, 26 de noviembre de 2013
Chorizo al trullo
La Audiencia de Castellón ha
condenado a cuatro años de prisión al que fuera presidente de la Diputación de
esa provincia, Carlos Fabra: La pena impuesta es por cuatro delitos de fraude
fiscales, pero le absuelve de los de cohecho y tráfico de influencias.
Pero el ciudadano común no suele
entender mucho de tipos delictivos. Cohecho, prevaricación, tráfico de
influencia, falsedad en documento público, apropiación indebida. Todo se reduce
a un concepto muy hispánico: “chorizo”.
Lo mismo ocurre con las penas,
prisión preventiva, sentencia en primera instancia, segundo grado son sutilezas
que tampoco tienen gran aceptación entre el gran público. Lo que la gente
entiende muy bien se resume en dos palabras: “al trullo”.
En España se vive una atmósfera irrespirable en todo lo que
afecta a los asuntos públicos. En todos los niveles de la Administración, desde
la Casa Real hasta las concejalías de muchos pequeños pueblos, el hedor es ya
insufrible. Un Estado mastodóntico, inflado de organismos, cargos, subcargos,
carguetes y subcarguetes, mantenido cada vez con más dificultad por una
población cada vez más mosqueada.
Es imprescindible abordar una profunda reforma de la Administración, reducir su estructura, eliminar el parasitismo, y liberar recursos para estimular la economía productiva, y aqtender debidamente las necesidades más imperiosas. Si los viejos partidos no son capaces de abordar esas reformas, no es imposible que se llege a alcanzar un punto de no retorno, y que masas justamente enfurecidas arrasen un sistema que muchos hemos añorado durante décadas: la democracia.
viernes, 15 de noviembre de 2013
Las caras de la gentuza
Con frecuencia hemos visto chocantes decisiones gubernamentales
o judiciales. Verdaderas piruetas legales que sus autores han justificado en
nombre de la “alarma social”. Pues para alarma social, la que está produciendo
la liberación masiva de asesinos y violadores, en aplicación de la sentencia
del Tribunal de Estrasburgo.
La ley es la ley, y debe cumplirse siempre. Nos guste o no.
Sin excepciones. Pero una cosa es que haya que aplicar la decisión de
Estrasburgo (por cierto, con una celeridad inaudita en nuestro sistema
judicial), y otra cosa es que la sociedad no tenga todo el derecho moral a
repudiar a esos canallas, por medios distintos a los estrictamente judiciales.
Por ejemplo, ¿por qué no se publican las fotografías de esta
gentuza? ¿por qué no tenemos todos los ciudadanos derecho a conocer sus caras,
a reconocerles si les vemos en un bar, en un parque, o en una estación?
Argumentar que tienen derecho a la privacidad es una hipocresía mayestática, ya
que vemos constantemente imágenes de personas –especialmente si son de
relevancia pública- que son detenidas, o que acuden a declarar a un tribunal.
Muchas de ellas son absueltas de toda culpa, pero sus caras permanecen en
nuestro recuerdo durante años.
Argumentar que ya han cumplido legalmente su pena es
irrelevante para el caso. Dejar de tener cuentas pendientes con la Justicia no
les convierte en buenas personas. Continúan siendo despreciable gentuza.
lunes, 11 de noviembre de 2013
Hay que frenarlos
En su intervención en la clausura de la Conferencia Política
del PSOE, Pérez Rubalcaba ha señalado que el objetivo del PSOE es “frenar a la
derecha”. En paralelo, desde el PP, aunque no lo confiesan tan abiertamente, establecen
sus estrategias con el fin de “frenar a la izquierda”.
Se mantienen las dos Españas; los buenos y los malos; los
nuestros y los enemigos. Las dos Españas de Ortega y Gasset; las que llegaron a
la guerra civil. Las que consiguieron reconciliarse en el 78, y las que Rodriguez
Zapatero, en su insensato delirio, volvió a enfrentar.
Frenar a la derecha es frenar a diez millones de españoles
que se sienten de derechas. Frenar a la izquierda supone frenar a otros tantos
millones que se sienten de izquierdas. El resultado es una España frenada. Una
España incapaz de avanzar, en la que el odio ahoga la confianza, y el rencor
apaga la ilusión. Es hacer política, no “para algo”, sino “contra alguien”.
PP y PSOE intentar aparecer como dos partidos muy distintos.
Pero comparten mucho más de lo que parece. Los dos están de acuerdo en mantener
el sistema tal como está, asegurándose la alternancia en el poder cada cuatro u
ocho años. Los dos ven a los españoles como votantes a los que seducir, y no
como ciudadanos a los que servir.
Como dos orates caídos al mar, agarrados mutuamente del cuello, empecinados en ahogar al otro, el PP y el PSOE parecen incapaces de darse cuenta de que en esa lucha cainita no se están jugando su propio futuro como partidos, sino el de todos los ciudadanos. Y si los ciudadanos libres no les frenamos, al final nos ahogarán a todos.
viernes, 8 de noviembre de 2013
UPyD y las alianzas
Mucha gente pregunta que por qué UPyD no se alía con
Ciutadans para sumar votos y conseguir más representación, ya que muchas de sus
propuestas son parecidas. Incluso no son pocos los afiliados de UPyD que creen
que esa alianza sería ventajosa para ambos.
Lo que quizá olviden unos y otros es que UPyD nació no sólo para implantar otras políticas, sino –y quizá principalmente- para hacer política de otra manera. Y hacer política de otra manera significa –entre otras cosas- que este partido aspira a ser decisivo, incluso a gobernar, pero no quiere crecer a cualquier precio.
Ciutadans nació en Cataluña como respuesta a la peculiar
situación de esa región, en la que los viejos partidos nacionales habían
desistido de enarbolar la bandera de un Estado unitario, fuerte, y cohesionado
en la diversidad. En ese sentido, Ciutadans merece todo mi respeto, y apoyaré cualquier
propuesta suya que me parezca razonable.
En cambio UPyD nació con la vocación firme de ser un partido
nacional, con implantación en toda España, y que propone las mismas políticas
en cualquier lugar del país. No tiene la menor intención de convertirse en una
amalgama de partidos regionales, ni caer en la esquizofrenia en que se
encuentra el PSOE con respecto al PSC. Y mucho menos convertirse en una
constelación de grupúsculos variopintos, como es el caso de IU.
Puedo entender perfectamente que Albert Ribera tenga la
ambición de extender su partido por toda España. Puedo entender que Albert
Ribera quiera aliarse con UPyD para adquirir un peso del que carece fuera
de Cataluña.
Pero lo que no consigo entender son las motivaciones de las personas que fuera de Cataluña se afilian a Ciutadans. Si
es cierto –y lo es- que buena parte de las propuestas de Ciutadans coinciden con
las de UPyD; si fuera cierto –que podría serlo- que alguien de Segovia, o de Cuenca,
o de Zaragoza cree en esas ideas; entonces ¿por qué no se afilia a UPYD
directamente? ¿Por qué prefiere afiliarse a Ciutadans, para inmediatamente pedir que
UPyD se alíe con ellos?
Con toda mi simpatía hacia Ciutadans, tengo que deducir que al menos una parte de las personas que les apoyan fuera de Cataluña no buscan cambiar la política, no quieren hacer política de otra manera. Quieren, como los viejos partidos, hacerse un hueco en el sistema partitocrático. Justamente lo que UPyD quiere cambiar.
miércoles, 6 de noviembre de 2013
Canal 9
El Gobierno de la Comunidad Valenciana ha anunciado el
cierre de la televisión autonómica, tras la anulación del ERE que había
presentado el ente. Con esta medida un buen número de personas perderán el
empleo. Se trata, sin duda, de una malísima noticia para esos empleados y sus
familias; y se entiende perfectamente su descontento y sus protestas por la
medida.
Por otra parte, cabe preguntarse si es razonable que el
Estado gaste cientos de millones en mantener medios de comunicación, al mismo
tiempo que reduce toda clase de prestaciones en sanidad, educación, dependencia
y pensiones. Más aún: cabe preguntarse si es razonable que las administraciones
públicas destinen dinero a mantener empresas de comunicación, que están
fundamentalmente al servicio del interés electoral del gobierno que las
controla.
El drama al que se enfrentan miles de empleados de la
televisión valenciana es terrible. Pero no más terrible que el drama al que se
enfrentan cinco millones de trabajadores de grandes, medianas y pequeñas
empresas que se han quedado sin trabajo en toda España. NI más ni menos
terrible.
Esta sociedad sufre –entre otras cosas- de una llamativa
perversión en la jerarquía de valores y principios. Una de esas perversiones
consiste en dar por supuesto que las administraciones, corporaciones y
organismos públicos están para dar trabajo a los ciudadanos. Evidentemente, no
es así. Los hospitales se construyen para curar a los enfermos. Los colegios
para enseñar a los niños. Para ello hay que contratar personal sanitario y
maestros. Pero esta creación de empleo es una característica secundaria, y no
deberíamos que los que se benefician de ello lo conviertan en la razón de ser
de los hospitales y los colegios.
Quizá nunca habría debido ponerse en marcha la
televisión valenciana. Si así se hubiera hecho, las personas que ahora pierden
su empleo, no lo perderían por la sencilla razón de que no se habría creado.
lunes, 4 de noviembre de 2013
Otra forma de hacer política
Hace seis años decidí afilarme a
UPyD. Me costó dar el paso. A pesar de interesarme la política, siempre había
pensado que comprometerme con unas siglas concretas era una forma de perder mi
libertad de pensamiento. Sin embargo, las ocurrencias simplonas de adolescente
visionario en la presidencia del gobierno, me convencieron de la necesidad de
hacer algo para intentar cambiar la deriva de una sociedad que caminaba hacia
ninguna parte.
Este fin de semana he participado
en el II Congreso del partido. Junto a otros 499 delegados he estudiado
ponencias, analizado enmiendas, participado en los debates, y decidido con mi
voto las líneas maestras de UPyD durante los próximos cuatro años. 500
afiliados que han sido elegidos delegados por sus compañeros, mediante listas
abiertas, en votación secreta. 6.200 afiliados que han podido presentar su
candidatura a delegados sin más requisitos que enviar un correo electrónico.
Los medios de comunicación
hostiles seguirán repitiendo sus latiguillos, pero yo he comprobado en este
partido hay libertad y democracia interna.
Este fin de semana he comprobado
que hay mucha gente como yo. Gente que quiere hacer política porque son ciudadanos,
y no porque busquen trabajo en la política. Gente que nos se juega su pan
participando en el partido, y que por eso se siente libre para pensar, libre
para decir, libre para votar. Gente que se toma en serio lo que hace UPyD
porque quieren que UPyD sea el ejemplo de cómo debería ser la política en
España. Gente políticamente incorrecta. Gente que habla claro, que llama al pan
“pan”, y al vino “vino”. Gente que dice lo que va a hacer, que explica por qué
lo va a hacer, y que luego hace lo que ha dicho que haría.
Cada vez hay más españoles que descubren que son de
UPyD y no lo sabían. También hay ciudadanos que –como gatos escaldados- temen
que cuando UPyD llegue al poder se convierta en un partido como los demás. Yo
no tengo la bola de cristal para leer el futuro. Pero sí tengo memoria: los
ciudadanos no podemos estar seguros de que UPyD será fiel a sus principios y
seguirá cumpliendo lo que dice. Pero lo que sí sabemos todos es lo que han
hacho hasta ahora los partidos viejos.
jueves, 31 de octubre de 2013
De puente a puente
Me entero de que la Generalidad de Cataluña tiene editado un libro en el que se incluyen como propios de esa región 16 puentes de piedra situados en Aragón. A estas alturas, no me sorprende ninguna fanfarronada nacionalista, ninguna tergiversación histórica, ninguna desvergüenza y ninguna deslealtad. Pero esta obsesión enfermiza por soñar que el mundo les pertenece se encuentra en el término medio entre lo patético y lo delirante.
Me recuerdan esas películas en las que un psicólogo mediocre le dice a su cliente que se mire al espejo y repita cien veces “soy guapo, soy inteligente, valgo mucho, no hay nadie mejor que yo”.
Así andan buen número de ciudadanos de Cataluña: mirándose cada mañana el ombligo en un espejo de aumento. Se empieza evadiéndose de la realidad, y se termina creyendo que la rueda la inventó un payés de Vic. También pueden empezar creyéndose que los puentes de piedra de Aragón son suyos, y terminar jurando que el puente de Brooklyn atraviesa el Llobregat.
Así andan buen número de ciudadanos de Cataluña: mirándose cada mañana el ombligo en un espejo de aumento. Se empieza evadiéndose de la realidad, y se termina creyendo que la rueda la inventó un payés de Vic. También pueden empezar creyéndose que los puentes de piedra de Aragón son suyos, y terminar jurando que el puente de Brooklyn atraviesa el Llobregat.
Y mientras tanto, los sucesivos gobiernos de España siguen mareando la perdiz. No sé si aplicando aquello de que “a los locos y a los borrachos hay que darles la razón”
martes, 15 de octubre de 2013
Obras son amores
Tanto el presidente del gobierno como sus ministros
llevan varias semanas anunciando que el final de la crisis económica ha llegado
por fin. Aprovechan cualquier comparecencia en España o fuera de ella para
repetir que los indicadores apuntan hacia la recuperación, y que estamos
empezando a salir del famoso túnel –ese que Zapatero decía que no existía-.
Los cinco millones de personas que buscan un trabajo
que echarse a las manos deben andar escarbando entre los escombros del Estado
de Bienestar en busca de alguno de esos indicadores que les sirva para llenar
el carrito en Mercadona. Y día tras día vuelven de vacío, y algunos se tienen
que conformar con escarbar en los contenedores de basura.
Al presidente del gobierno le faltan muchas cosas.
En la campaña electoral le faltó gallardía para anunciar las duras medidas que
tendría que tomar. En la sesión de investidura le falto valor para pronunciar
el discurso de “sangre, sudor y lágrimas”, que era lo que se nos avecinaba. Le
ha faltado coraje para abordar una profunda reforma y racionalización de la
estructura de la administración. Y ahora le falta entereza para aguantar el
desgaste electoral, y ha caído en la misma tentación que su predecesor,
intentando vender la piel del oso antes de haberlo cazado.
Señor Rajoy: obras son amores, y no buenas palabras.
martes, 8 de octubre de 2013
La decisión de Jordi
Jordi se
despertó obsesionado por eso de lo que todo el mundo hablaba en su pueblo: el
derecho a decidir. Confuso, viajó para ver al Gran Maestro de la Sabiduría.
- Maestro
–preguntó- ¿tengo yo derecho a decidir?
-
Naturalmente –respondió el anciano-. Tienes derecho a decidir sobre tu vida.
- Eso es
lo que yo pensaba, pero leo que hay gente que dice que no –explicó con alivio-.
En ese caso, pasaré el próximo fin de semana con Sandra Bullock.
- Eso no
puedes decidirlo tú. Depende de la voluntad de ella.
- Bueno –Jordi
meditó unos instantes-. Pues voy a decidir los precios de los productos de
Mercadona.
- Tampoco
eso está a tu alcance.
- Bien
–insistió Jordi-. Pero podré decidir el sueldo que me tienen que pagar en mi
trabajo. –El sabio negó con la cabeza, en silencio.
- Entonces
decido cambiar la Ley de la Gravitación Universal, insistió el joven.
- Siento
decirte que es otra cosa que no puedes decidir –le dijo el Maestro, sonriendo
con tristeza.
- Vale. Por
lo menos ¿podré decidir el nombre de la calle en la que vivo?
- Lo
siento, Jordi, pero tampoco tienes capacidad para decidir eso.
- Pero
Maestro, me habías dicho que tengo derecho a decidir, y al final no puedo
decidir casi nada.
- Te dije que tienes
absoluto derecho a decidir sobre tu vida. Pero en todo lo que afecte también a
otros, sólo podrás decidir sobre aquello en lo que tengas capacidad de hacerlo.
Lo primero que tienes que saber es sobre qué puedes y sobre qué no puedes.
Jordi volvió a su pueblo
cabizbajo. Al llegar frente al ayuntamiento sacó de bolsillo el carné de
Convergencia, y tomando una decisión lo rompió en mil pedazos.
martes, 17 de septiembre de 2013
¿Se puede mejorar la enseñanza?
Empieza
otro curso escolar. Esta vez muy marcado por toda clase de alteraciones,
recortes, reclamaciones y protestas. Padres y profesores unidos por el
descontento. Los primeros por que hay menos dinero para libros, becas de
comedor, y clases de apoyo. Los segundos por que se reduce su número, y el
resultado es que habrá que hacer el mismo trabajo con menos personal.
Pero ¿quién
se preocupa de la salud de la enseñanza? Todas las protestas se amparan en ella,
pero lo que piden es dinero. ¡Cómo si el aprovechamiento de la enseñanza
dependiera sólo del dinero!
Me pregunto
por qué –además de exigir al gobierno que disponga más medios para el sistema
educativo- nadie se pone a pensar de qué manera se podrían compensar los
recortes. Y hay tantas cosas que hacer en ese sentido…
¿Y si los
padres confiaran más en los profesores? ¿y si muchos padres dejaran de ser
defensores ciegos de sus hijos? ¿y si dejaran de suponer que los profesores
están ahí para fastidiarles? ¿y si permitieran menos horas de televisión a la
semana? ¿y si no se adelantaran a dar a sus hijos todo lo que no necesitan? ¿y
si les enseñaran a que las cosas hay que ganárselas con esfuerzo? ¿y si muchos
profesores no intentaran ser amigos de sus alumnos, sino maestros?
viernes, 13 de septiembre de 2013
Del tocamiento a la violación
Ella era muy joven, casi una niña. Ellos sabían muy bien lo que
querían, y estaban dispuestos a conseguirlo. Sólo pensaban en lo único, y para lograrlo
estaban dispuestos a todo. A la mentira, al engaño, a la falsedad, a la
amenaza, al halago y a las falsas promesas.
Ella era muy joven. Se sentía insegura y deseaba obtener el aprecio
de todos. Ellos le dijeron palabras amables, se acercaron y le acariciaron el cabello.
Ella sonrió, creyendo que era una caricia amistosa.
En su candor juvenil, ella creyó que sus intenciones eran limpias.
Por eso no se opuso cuando ellos la abrazaron con una sonrisa, pensando que era
sincera. Incluso se puso muy contenta cuando ellos le besaron el cuello.
Se sintió confusa y algo alarmada cuando ellos, sin dejar de
besuquearla, pasaron su mano bajo su blusa y le tocaron los pechos. Se dejó hacer.
Ahora no podía rechazarles bruscamente. Si lo hiciera, ellos se enfadarían, y
ella necesitaba sentirse querida. Por un momento pensó en darles una bofetada,
pero no se atrevió.
Sin darse cuenta, se encontró medio desnuda entre ellos. Y horrorizada
vio cómo se bajaban la bragueta de sus pantalones. Entonces despertó a la
realidad, y se dio cuenta de lo que se avecinaba: ¡se disponían a violarla!
Ella había sido ingenua y amable. No supo prever que sus
concesiones a los primeros besos y tocamientos sólo provocarían que ellos se
excitaran cada vez más. Ahora ya nada podría detener su lascivia. Demasiado
tarde, comprendió que tendría que haberse mantenido pura desde el principio,
que nunca debería haber tolerado las primeras confianzas.
viernes, 6 de septiembre de 2013
Lo que nos une
El sábado, 7 de septiembre, los afiliados de UPyD en Aragón
eligen a los delegados que les van a representar en el II Congreso del partido,
que se celebrará en Madrid a primeros de noviembre.
Unión Progreso y Democracia es un partido que presume de ser
diferente, y demuestra esa diferencia en la manera en que los afiliados
participan en las decisiones. En primer lugar porque los delegados que
aprobarán las ponencias en el II Congreso no representarán a territorios, sino
a los afiliados: el número de delegados de cada provincia es proporcional al
número de afiliados.
En segundo lugar porque cualquier afiliado puede presentar
su candidatura, sin tener que pedir permiso a nadie, y sin verse obligado a
obtener apoyos, firmas ni avales de ningún tipo. Todos los candidatos disponen
del mismo espacio en la web para publicitar su candidatura; y todos disponen
del mismo tiempo para dirigirse a los demás compañeros el día de la elección.
Por otra parte, también todos –delegados o no- pueden
presentar enmiendas a las ponencias presentadas, que serán debatidas y votadas
en el Congreso; y todos podrán votar para elegir al nuevo Consejo de Dirección.
En una formación en el que el 90% de los afiliados no han militado nunca en
ningún partido, la independencia de su voto es la norma general.
Sin embargo, desde los viejos partidos y desde algunos
medios de comunicación seguirán surgiendo voces acusando a UPyD de autoritarismo,
de falta de democracia interna, y de personalismo de Rosa Díez. A falta de
otros argumentos para atacar a un partido joven y vital, que está insuflando
aire fresco al panorama político nacional; ante el insultante contraste de este
partido con otras formaciones aquejadas de unas dolencias crónicas que no van a
poder curar, la acusación gratuita de autoritarismo es la más fácil.
miércoles, 4 de septiembre de 2013
31 parados en un tren
Nos enteramos de que el número de parados ha disminuido en
España en 31 personas, durante el mes de agosto. El gobierno saca pecho, y nos
cuenta que es el mejor dato desde el año 2000, que es el inicio de un nuevo ciclo,
y que tenemos que estar todos muy contentos.
Treinta y una personas que han encontrado trabajo en agosto.
Una por día. A ese ritmo se necesitarían unos 12.650 años para llegar al pleno
empleo. Pero el gobierno está contento porque espera que los españoles vuelvan
a darle mayoría dentro de dos años.
Probablemente esa enorme diferencia de perspectiva es la que
más ha contribuido a traernos hasta esta situación, y al rechazo de los
españoles hacia sus políticos. Todos los partidos que ocuparon el escenario
político a partir de 1977 han caído en el mismo pecado. Olvidaron muy pronto
que eran instrumentos para gestionar lo público mejorando la sociedad, y se
convirtieron en costosas máquinas de captar votos para conseguir un poder que
les permitía disponer del dinero de los impuestos para gastarlo de la manera
más conveniente para volver a captar votos.
Unas máquinas absurdas –en términos físicos- que han
terminado absorbiendo más energía para su funcionamiento interno que para
producir movimiento útil. Como locomotoras que quemasen toneladas de carbón
para avanzar unos metros, emitiendo estruendosos silbidos e inmensas nubes de
humo.
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