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martes, 17 de septiembre de 2013

¿Se puede mejorar la enseñanza?

Empieza otro curso escolar. Esta vez muy marcado por toda clase de alteraciones, recortes, reclamaciones y protestas. Padres y profesores unidos por el descontento. Los primeros por que hay menos dinero para libros, becas de comedor, y clases de apoyo. Los segundos por que se reduce su número, y el resultado es que habrá que hacer el mismo trabajo con menos personal.

Pero ¿quién se preocupa de la salud de la enseñanza? Todas las protestas se amparan en ella, pero lo que piden es dinero. ¡Cómo si el aprovechamiento de la enseñanza dependiera sólo del dinero!

Me pregunto por qué –además de exigir al gobierno que disponga más medios para el sistema educativo- nadie se pone a pensar de qué manera se podrían compensar los recortes. Y hay tantas cosas que hacer en ese sentido…

¿Y si los padres confiaran más en los profesores? ¿y si muchos padres dejaran de ser defensores ciegos de sus hijos? ¿y si dejaran de suponer que los profesores están ahí para fastidiarles? ¿y si permitieran menos horas de televisión a la semana? ¿y si no se adelantaran a dar a sus hijos todo lo que no necesitan? ¿y si les enseñaran a que las cosas hay que ganárselas con esfuerzo? ¿y si muchos profesores no intentaran ser amigos de sus alumnos, sino maestros?

Muchas preguntas, y pocas respuestas. Claro que si todo eso se diera, no estaríamos en España, sino en Finlandia.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Del tocamiento a la violación

Ella era muy joven, casi una niña. Ellos sabían muy bien lo que querían, y estaban dispuestos a conseguirlo. Sólo pensaban en lo único, y para lograrlo estaban dispuestos a todo. A la mentira, al engaño, a la falsedad, a la amenaza, al halago y a las falsas promesas.

Ella era muy joven. Se sentía insegura y deseaba obtener el aprecio de todos. Ellos le dijeron palabras amables, se acercaron y le acariciaron el cabello. Ella sonrió, creyendo que era una caricia amistosa.

En su candor juvenil, ella creyó que sus intenciones eran limpias. Por eso no se opuso cuando ellos la abrazaron con una sonrisa, pensando que era sincera. Incluso se puso muy contenta cuando ellos le besaron el cuello.

Se sintió confusa y algo alarmada cuando ellos, sin dejar de besuquearla, pasaron su mano bajo su blusa y le tocaron los pechos. Se dejó hacer. Ahora no podía rechazarles bruscamente. Si lo hiciera, ellos se enfadarían, y ella necesitaba sentirse querida. Por un momento pensó en darles una bofetada, pero no se atrevió.

Sin darse cuenta, se encontró medio desnuda entre ellos. Y horrorizada vio cómo se bajaban la bragueta de sus pantalones. Entonces despertó a la realidad, y se dio cuenta de lo que se avecinaba: ¡se disponían a violarla!

Ella había sido ingenua y amable. No supo prever que sus concesiones a los primeros besos y tocamientos sólo provocarían que ellos se excitaran cada vez más. Ahora ya nada podría detener su lascivia. Demasiado tarde, comprendió que tendría que haberse mantenido pura desde el principio, que nunca debería haber tolerado las primeras confianzas.

Sin fuerzas para oponerse, España separó las piernas, resignada a ser violada por los nacionalistas.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Lo que nos une

El sábado, 7 de septiembre, los afiliados de UPyD en Aragón eligen a los delegados que les van a representar en el II Congreso del partido, que se celebrará en Madrid a primeros de noviembre.

Unión Progreso y Democracia es un partido que presume de ser diferente, y demuestra esa diferencia en la manera en que los afiliados participan en las decisiones. En primer lugar porque los delegados que aprobarán las ponencias en el II Congreso no representarán a territorios, sino a los afiliados: el número de delegados de cada provincia es proporcional al número de afiliados.

En segundo lugar porque cualquier afiliado puede presentar su candidatura, sin tener que pedir permiso a nadie, y sin verse obligado a obtener apoyos, firmas ni avales de ningún tipo. Todos los candidatos disponen del mismo espacio en la web para publicitar su candidatura; y todos disponen del mismo tiempo para dirigirse a los demás compañeros el día de la elección.

Por otra parte, también todos –delegados o no- pueden presentar enmiendas a las ponencias presentadas, que serán debatidas y votadas en el Congreso; y todos podrán votar para elegir al nuevo Consejo de Dirección. En una formación en el que el 90% de los afiliados no han militado nunca en ningún partido, la independencia de su voto es la norma general.

Sin embargo, desde los viejos partidos y desde algunos medios de comunicación seguirán surgiendo voces acusando a UPyD de autoritarismo, de falta de democracia interna, y de personalismo de Rosa Díez. A falta de otros argumentos para atacar a un partido joven y vital, que está insuflando aire fresco al panorama político nacional; ante el insultante contraste de este partido con otras formaciones aquejadas de unas dolencias crónicas que no van a poder curar, la acusación gratuita de autoritarismo es la más fácil.

El sábado, 7 de septiembre, los afiliados de UPyD eh Zaragoza, en Huesca y en Teruel volverán a demostrar con su participación activa que lo que define a los partidos –y la las personas- no son las palabras, sino los hechos.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

31 parados en un tren

Nos enteramos de que el número de parados ha disminuido en España en 31 personas, durante el mes de agosto. El gobierno saca pecho, y nos cuenta que es el mejor dato desde el año 2000, que es el inicio de un nuevo ciclo, y que tenemos que estar todos muy contentos.

Treinta y una personas que han encontrado trabajo en agosto. Una por día. A ese ritmo se necesitarían unos 12.650 años para llegar al pleno empleo. Pero el gobierno está contento porque espera que los españoles vuelvan a darle mayoría dentro de dos años.

Probablemente esa enorme diferencia de perspectiva es la que más ha contribuido a traernos hasta esta situación, y al rechazo de los españoles hacia sus políticos. Todos los partidos que ocuparon el escenario político a partir de 1977 han caído en el mismo pecado. Olvidaron muy pronto que eran instrumentos para gestionar lo público mejorando la sociedad, y se convirtieron en costosas máquinas de captar votos para conseguir un poder que les permitía disponer del dinero de los impuestos para gastarlo de la manera más conveniente para volver a captar votos.

Unas máquinas absurdas –en términos físicos- que han terminado absorbiendo más energía para su funcionamiento interno que para producir movimiento útil. Como locomotoras que quemasen toneladas de carbón para avanzar unos metros, emitiendo estruendosos silbidos e inmensas nubes de humo.

Se necesitan máquinas nuevas, ligeras, eficientes y limpias, si queremos que España vuelva a avanzar en el tren del progreso. Si no somos capaces de hacerlo, cada vez más gente tendrá que bajarse del tren, y terminaremos todos caminando en alpargatas.

martes, 20 de agosto de 2013

Vuelve el circo


El mes de agosto suele ser yermo en lo informativo. El Congreso y las Cortes de Aragón cerrados; los gobiernos de vacaciones; y los partidos políticos en calma  chicha. Con todo, este año el asunto Bárcenas ha mantenido la tensión entre un gobierno que intenta quitárselo de encima como sea, y una oposición que se lo tira a la cara todo lo que puede.

El final de agosto amenazaba con ser demoledor para un gobierno que ha hecho lo contrario de lo que dijo que haría; que ha reducido el déficit por la vía de los ingresos más que por la de los gastos; que no ha sabido emprender las reformas profundas que necesita la administración del Estado; y que parece noqueado ante el desafío independentista catalán.

El PSOE intenta aprovechar para entonar su canto de sirena, pero sólo le salen gallos, embarrado como está en los desmanes de la Junta de Andalucía, y sin haberse podido librar del legado de ese aprendiz de profeta que fue su anterior secretario general.

Partidos viejos desgastados y desprestigiados. La mitad de los ciudadanos resignados y la otra mitad furiosos. ¡Menos mal que vuelve la liga! Un potente amnésico para la gente corrieente. Un bálsamo para el gobierno. Una nueva ración de “pan y circo”, pero ahora con poco pan.

lunes, 5 de agosto de 2013

España en 2CV

Miles de Citröen 2CV recorren las calles de Alcañiz con motivo de la concentración mundial de este modelo. Un espectáculo insólito para los más jóvenes, y un soplo de nostalgia para los que peinan canas. Coches sin pretensiones, que en su momento representaron el inconformismo de la juventud, y que recorrían carreteras y caminos con la osadía del que no tiene mucho que perder.

Esta concentración de 2CV en Alcañiz es todo un símbolo de la España actual. Un país que había borrado de su memoria a estos vehículos para entregarse ciegamente en brazos de los Audi y los BMW. La apuesta por la seguridad y el confort a cualquier precio. Se había vuelto imprescindible el aire acondicionado, los siete air-bags, el navegador, el equipo de música envolvente, el motor de 190 CV, y el limpiaparabrisas automático.

Los españoles queríamos todo eso, y tratábamos de conseguirlo, tuviéramos o no dinero para pagarlo. Para eso estaban los bancos, para que nos prestaran lo necesario para viajar más cómodos, y de paso poder presumir ante los vecinos. Y de repente, sin aviso alguno, nos hemos encontrado con que el banco nos apremia para que devolvamos los préstamos, con que en la gasolinera ya no nos venden a crédito, con que no podemos pagar el seguro a todo riesgo, y con que los neumáticos del Audi tienen un precio astronómico.

Alcañiz es hoy la mejor fotografía de la España de 2013. La que tiene que renunciar al BMW y volver al 2CV. A un estilo de vida menos presuntuoso, menos derrochador, menos confortable y menos seguro. Pero habrá que recordare que el humilde Citröen nos llevaba a todas partes, por las mejores autopistas y por los caminos más intransitables. Allá donde los coches más elegantes no se atrevían a pasar, el 2CV seguía adelante, lento, pero incansable.

lunes, 22 de julio de 2013

Religión y política

asuntos muy diferentes. La primera se fundamenta en la fe revelada y establece dogmas que no necesitan demostración. La segunda se configura en torno a la racionalidad y al contraste de argumentos lógicos, y los que defienden determinados postulados confían en poder demostrarlos.Pero en España religión y política caminan por caminos separados pero revueltos. Tanto los que profesan alguna religión como los que no, actúan políticamente más con criterios religiosos que estrictamente políticos. Unos se consideran de derechas y otros de izquierdas con la misma convicción que otros se dicen musulmanes o católicos. Ambos consideran a los del otro color como infieles, generalmente perversos, y en el mejor de los casos, equivocados. Lo que les importa no es lo que propone alguien, sino de qué color es ese alguien. Les basta con saber qué bandera lleva para decidir si están a favor o en contra de lo que diga.Ni unos ni otros entienden que también haya ateos políticos. personas ajenas a esa clasificación simplona, y que analizan cada propuesta con espíritu crítico sin importarles quién la haya hecho.Entre los países con regímenes teocráticos, donde la ley emana de textos sagrados, y las democracias avanzadas occidentales hay un estado intermedio: el de los sistemas formalmente democráticos, cuyos ciudadanos y cuyos políticos todavía no han sido capaces de entender que la religión y la política pertenecen a esferas diferentes. En España no daremos el paso definitivo hacia la democracia plena mientras cada cual siga adorando a sus siglas políticas, y creyendo ciegamente lo que diga su profeta de turno, vestido de presidente de su partido del alma.

lunes, 15 de julio de 2013

El iceberg

En tiempos remotos, los habitantes de un pueblo de pescadores de los mares del norte descubrieron una masa blanca que apareció cerca de sus costas sobresaliendo del mar. Los más osados se acercaron al objeto, y comprobaron que era frío y resbaladizo. Consultado el brujo del pueblo, éste determinó que se trataba del espíritu del mal, y que había que destruirlo antes de que se acercara a tierra.

Así los lugareños rodearon con sus embarcaciones la temible amenaza, y con sus sencillas herramientas empezaron a romper aquella masa, arrancándole pequeños trozos que caían al mar. La tarea se prolongó durante muchas semanas, durante las cuales consiguieron arrancar miles de grandes trozos al espíritu del mal. Sin embargo, la masa flotante seguía sobresaliendo del agua, siempre con el mismo tamaño.

Aquellos hombres ignorantes desconocían las leyes de la Física, y no podían saber que aquello que querían destruir era un inmenso iceberg, un enorme objeto flotante del que sólo es visible una octava parte de su volumen. Por eso, a medida que iban arrancando pedazos de hielo de la parte superior, iba emergiendo el resto del iceberg que permanecía oculto bajo las aguas.


Muchos siglos más tarde, los hombres conocían perfectamente las características de los icebergs. Pero en un pueblo junto al Mediterráneo sus habitantes se encontraron con el mismo problema al intentar destruir otro espíritu del mal, al que llamaban corrupción. A medida que sus jueces iban arrancando pedazos de la parte visible, iban apareciendo nuevos espacios de una corrupción que había congelado la casi totalidad de la sociedad.

lunes, 8 de julio de 2013

Todos campeones

El fútbol es un deporte que arrastra masas. Millones de aficionados (no a dar patadas a un balón, sino a ver cómo otros las dan) siguen con apasionamiento la evolución de “sus” equipos. Al final, como en cualquier pugna por la obtención de un premio, son pocos los que ganan y muchos los que pierden. Lo que mantiene la fidelidad de los aficionados no es la victoria, sino la emoción de soñar con la victoria.

En España hay dos excepciones a esa regla general. Dos ámbitos en los que muchos compiten por ganar, y en los que al final todos presumen de haber ganado. Uno de esos fenómenos es el de las elecciones políticas. Al día siguiente es muy raro escuchar a un solo dirigente que admita haber perdido. Todos se muestran igualmente satisfechos, y usando los datos como si fueran de plastilina intentan que clamorosas derrotas aparezcan como resultados muy dignos. Pero esto no lo ven los que sólo escuchan a “su” partido.

La otra excepción coincide con el día en que se publican los resultados del Estudio General de Medios. Absolutamente todas las emisoras de radio abren sus informativos felicitándose por lo bien que les ha ido en esa encuesta. Sorprendentemente todas ellas dicen haber subido su audiencia en varios cientos de miles de personas. Todas aseguran que se han distanciado de la competencia. Pero esto no pueden verlo los que sólo escuchan “su”emisora.

Quizá porque aquí todo el mundo oye sólamente lo que quiere oír. Quizá porque somos una sociedad que considera la mentira como un pecadillo menor, Por eso millones de personas siguen informándose a través de unos medios que les mienten. Por eso millones de ciudadanos vuelven a votar a unos partidos que les engañan.

martes, 25 de junio de 2013

Hacienda bondadosa

En lo meteorológico, Junio es el mes en el que comienza el verano. En lo académico, en el que se terminan los cursos. Y en la economía doméstica el mes en el que los españoles ajustan sus cuentas con Hacienda, ya que no pueden ajustarle las cuentas a Cristóbal Montoro.

Todo el que tiene obligación de hacerlo, cumplimenta su declaración del IRPF. Con ayuda externa o a pecho descubierto, la gente va rellenando las interminables casillas, conteniendo el aliento hasta ver lo que aparece en la más importante: el resultado de la declaración. Sólo entonces, unos aprietan los dientes al ver lo que les va a tocar pagar, y a otros –la mayoría- les aparece una enorme sonrisa cuando ven que les sale “a devolver”.

El sistema está bien pensado para que sean muchos más los que sonríen que los que aprietan los dientes. Y el resultado es que millones de españoles están tan contentos con que Hacienda les devuelve 60, 150, o 300 euros, que se les olvida que antes ellos han pagado a lo largo del año 3.000, 8.000 ó 15.000.

Es un ingenioso malabarismo contable: la gente se adapta cada mes a sus ingresos netos, y apenas se fija en las retenciones mensuales. Es un dinero que paga casi sin enterarse, y su impresión final depende por completo de si en la declaración del IRPF tienen que pagar algo o les van a devolver algo.

Eso sí, en Hacienda dicen que lo hacen por nuestro bien. Para que no se nos acumule un pago importante en junio, para facilitarnos las cosas. ¡Son tan buenos! Casi nos dan ganas de enviarles un correo de agradecimiento cuando nos devuelven 30 euros después de habernos quitado 8.000.

jueves, 20 de junio de 2013

La escayola mental

Los que seguimos la actividad política en España, vemos como en debates y comparecencias los líderes políticos se suelen amparar en su ideología para defender sus posiciones. “Esto es una cuestión de ideología”; “No podemos estar de acuerdo por ideología”; “Nuestra ideología no nos permite…”; “Tenemos una ideología deferente”.

Por otra parte, tanto los políticos como mucha gente de a pie intenta averiguar cuál es la ideología de los otros: “Ese es de derechas”; “Fulano es del PP”; “Yo siempre he sido de izquierdas”. “Mengano es nacionalista”.

En nuestra sociedad las ideas han sido suplantadas por las ideologías, dando como resultado una permanente batalla “ideológica”, en la que nadie escucha a nadie para conocer sus ideas, y todos inrentan hacer valer los dogmas de su ideología. Las ideas son individuales, libres, frescas y sujetas a la evolución. Por el contrario, las ideologías son de grupos, vienen impuestas por un catecismo doctrinario, arrastran el olor a rancio de un origen remoto, y no admiten cambios.


Las ideas son el producto de la mente. Pueden ser geniales o descabelladas; posibles o quiméricas; lógicas o absurdas; beneficiosas o dañinas. Pero del contraste de ideas surge el entendimiento, el acuerdo y la cooperación. En cambio, las ideologías funcionan como una escayola mental: no hay posibilidad de entendimiento; si se alcanzan acuerdos es sobre la base de un intercambio interesado; y la cooperación nunca es leal, sino interesada y provisional.

martes, 18 de junio de 2013

En un túnel

El Presidente del Gobierno ha vuelto a echar mano de la metáfora del túnel para referirse a la supuestamente próxima salida de la crisis económica. Según eso, España avanza en la oscuridad de un largo túnel, y una lejana luz parece indicar que nos aproximamos a la salida del mismo. Por otra parte los profesionales del pesimismo advierten que podría ser que esa luz fuera la de un tren que avanza en sentido contrario.

Se me ocurre que la metáfora puede ser utilizada de manera mucho más amplia y tener aplicación para el conjunto de la sociedad, y para gran parte de los individuos que la forman. Son muchos los ciudadanos que caminan en la oscuridad, sin poder ver nada a su alrededor, pendientes únicamente de un leve resplandor que aparece al fondo de su túnel particular.

Los nacionalistas, por ejemplo, restringen su universo a un final de túnel llamado independencia. Para otros el final del túnel se llama República. Unos seis millones se frotan los ojos buscando una luz que signifique un empleo. Otros sueñan con una salida del túnel en la que no exista corrupción política. No faltan los que creen que a la salida bajarán los impuestos, ni los que esperan que al final del oscuro recorrido habrá impuestos más altos para los demás.

Todo el mundo anda obsesionado con lo suyo, sin importarle demasiado lo de los demás. Millones de personas recorriendo a ciegas un camino en busca de su luz particular. Encerrados en un tubo que no les permite ver lo que hay más allá de los muros de hormigón. No saben si sobre ellos hay un bosque o un glaciar; si es de noche o de día, si llueve o está despejado, si hace frío o calor.

Una sociedad en la que la gente camina encerrada en su túnel particular, buscando su salida particular, no es una sociedad, sino un mero amontonamiento de individuos.

viernes, 14 de junio de 2013

De alumnos a profesores, sin salir de la LOGSE

Hace unas semanas supimos que en unas oposiciones para maestros en Madrid, algunos de los opositores –con su título universitario en el bolsillo- habían respondido auténticas burradas a las preguntas del examen.

Ahora los estudiantes que se examinaban de selectividad se han tropezado con unos exámenes con faltas de ortografía en los enunciados de las preguntas, errores en los planteamientos y ecuaciones imposibles.

¿Cómo es posible que esas preguntas hayan pasado todos los filtros sin que ningún profesor se haya dado cuenta de los errores? Probablemente porque ya muchos alumnos LOGSE han llegado a profesores LOGSE. Gente que recibió la enseñanza secundaria y universitaria inspirada en la filosofía de la LOGSE. Una filosofía según la cual lo importante no son los conocimientos sino los diplomas. Un espíritu de igualdad estúpida, en el que tanto vale el profesor como el alumno. Una idea descabellada que prima el derecho de cualquier español para ser ingeniero aeronáutico, sobre la capacidad de cualquier español para diseñar un avión.


Así muchos de esos jóvenes fueron pasando de curso como se ascendía en el ejército de Franco: por antigüedad. Pasaron una selectividad diseñada para no molestar a nadie. Calentaron las sillas de la cafetería de alguna universidad, y obtuvieron el título que les permitía impartir clases. Superaron unas oposiciones en las que competían con otros candidatos tan mal preparados como ellos. Y ahora son los que redactan los exámenes en el tiempo que les queda entre una manifestación contra los recortes y otra en defensa de la enseñanza pública.

lunes, 10 de junio de 2013

Educación y aprendizaje

En un centro de enseñanza, un alumno de segundo de bachillerato afronta el fin de curso con seis asignaturas que no va a poder aprobar. Ante esto, su padre se ha dirigido a la dirección del centro para exigir que cada profesor de asignatura le indique por escrito qué tiene que hacer exactamente su hijo para aprobar.

Si yo fuera uno de esos profesores, redactaría el escrito que pide con dos únicas palabras: “estudiar más”. Pero como no lo soy, me contento con reflexionar sobre las implicaciones de la actitud, no del hijo, sino del padre.

Es probable que la reforma de la Educación que va a implantar el gobierno no sea la mejor de las reformas posibles. Desde mi punto de vista, sobra la consideración de la Religión como asignatura evaluable. Pero por otra parte introduce cambios que inducen a premiar el esfuerzo, el mérito, y la excelencia. Con todo, creo que ninguna ley de Educación podrá conseguir grandes mejoras si antes no se consigue cambiar profundamente la mentalidad y la actitud de muchos padres.

Quizá el primer error sea hablar de “educación” y no de “aprendizaje”. El lenguaje no es neutro, y el término “educación” sugieres que el actor es el profesor –el que educa-, y el alumno el sujeto pasivo que recibe la educación. En cambio, la palabra “aprendizaje” nos llevaría a pensar que el sujeto activo es el alumno –el que aprende.


Si además considerásemos que el profesor sólo es la herramienta para facilitar ese aprendizaje; y que esa herramienta nos cuesta mucho dinero a todos; es posible que muchos padres dejaran de creer que tienen derecho a que el Estado introduzca los conocimientos en sus hijos, de una manera similar al médico que le hace una transfusión a un enfermo tumbado en su cama.

martes, 28 de mayo de 2013

Democracia medieval

“Los barones” autonómicos del Partido Popular se han reunido con Rajoy para establecer los criterios con se van a establecer los límites del déficit de cada CC.AA. La reunión ha resultado ha tenido un importantísimo resultado: se han puesto de acuerdo en que tienen que ponerse de acuerdo. Se ha escenificado así una realidad que subyace en la estructura del Estado, y que se reproduce en la arquitectura de casi todos los partidos políticos: el modelo medieval.

Como en la época feudal, los viejos partidos políticos se configuran en una rígida escala de vasallaje. Entonces una tupida red de nobles rendían vasallaje a otro noble de mayor rango, y todos al rey. A cambio, el rey prestaba su protección a sus nobles, y garantizaba su posición privilegiada en cada feudo.

Se trataba de una relación en la que tanto el rey como los nobles salían beneficiados, a expensas del pueblo llano. Los nobles obedecían al rey, pero éste no podía extralimitarse en sus exigencias, ya que en última instancia dependía del apoyo de las tropas de los nobles para conservar el trono. El sistema estuvo en vigor durante varios siglos, y sólo con la aparición de los estados-nación se pudo salir de una situación que, además de injusta, impedía el desarrollo económico.


Es lo mismo que ocurre hoy en estos partidos antiguos, que se dicen nacionales, pero que en realidad son totalmente medievales. Los “barones” de cada Comunidad Autónoma rinden pleitesía al jefe de su partido, pero dejan de hacerlo si éste pone en peligro su posición en el condado. Hace 1.000 años los nobles ejercían su presión ante el rey con la fuerza de sus ejércitos. Hoy en día lo hacen con la fuerza de sus votos regionales. En la Edad Media los señores pagaban a sus soldados con el dinero de los impuestos del pueblo. Hoy en día los “barones” consiguen sus votos con el dinero de los impuestos del pueblo. Hemos recorrido un largo camino para volver al mismo punto.

jueves, 23 de mayo de 2013

!Condenad, condenados¡


Era una tarde soleada, y yo paseaba por el centro de la ciudad. En una concurrida plaza había una pequeña multitud en torno a una mesa. Detrás una gran pancarta en la que se leía “CONTRA EL MALTRATO INFANTIL”. Entonces se me acercó una joven con una pegatina en la mano, y con la intención de colocarla en mi solapa. Rehusé educadamente, y mirándome con odio, me dijo: “!Así que tú eres uno de esos criminales que maltratan a los niños¡”. La miré con pena, y le respondí: “No. Yo soy uno de esos que deciden por sí mismos cuándo se ponen una pegatina”.

Algo parecido ocurre en el Congreso de los Diputados cada cierto tiempo. De vez en cuando un diputado del PCE, de IU, de la Izquierda Plural –o como se llame en cada momento- presenta una proposición para que el Congreso condene el franquismo. Y una y otra vez, intentan hacer creer a la opinión pública que los que no se ponen la pegatina son franquistas.

¿Son ingenuos o malintencionados? Si no se dan cuenta de que los diputados –como los ciudadanos, en general- están en contra de cientos de cosas, actuales o históricas, sin que por eso se vayan a tener que poner cientos de pegatinas anunciándolo, entonces son unos ingenuos. Si creen que a alguien se le conoce por las pegatinas que lleva puestas y no por su comportamiento y sus opiniones, son unos ingenuos.

Pero si están muy interesados en mantener el foco de atención sobre el pasado, para dotarse de una superioridad moral que no son capaces de ganarse en el presente; si pretenden beneficiarse indefinidamente de las injusticias y los abusos que se cometieron al amparo de régimen franquista; entonces son unos malintencionados.

Y además: si pretenden que todo el mundo se ponga la pegatina que ellos han diseñado, son tan totalitarios como el régimen que quieren condenar,

jueves, 16 de mayo de 2013

La inflación académica


Según un estudio del mercado laboral realizado por AFI, el26,3% de los trabajadores ocupados desempeña un trabajo por debajo de sucualificación académica. El porcentaje de infraempleo es el doble entre los menores de 34 años que en los mayores de 56.

La noticia se presenta como una situación anómala, y gran parte de los jóvenes que desarrollan un trabajo por debajo de su nivel académico experimentan una gran frustración al tener que trabajar como camareros, teniendo en un bolsillo el título de licenciado en Psicología, en Derecho, o en Educación Infantil.

Sin embargo, se trata de algo completamente normal en un país desarrollado en el que la población tiene acceso a la enseñanza universitaria de manera generalizada. Se trata del resultado de la combinación de dos factores:

a) Es positivo que el máximo número de personas tengan buena formación. Esto mejora su capacidad como ciudadanos; les dota de un techo más elevado de expectativas profesionales; y mejora la competitividad general del país.

b) No es viable una sociedad en la que sólo trabajen ingenieros, médicos, abogados y biólogos. Es absolutamente necesaria la participación de camareros, dependientes, repartidores, conductores, limpiadores, etc.

El gran error ha sido dar por supuesto que la mera obtención de un título académico tenía que garantizar el desempeño de un trabajo acorde con esa cualificación. Es lo mismo que creer que la obtención del carnet de conducir nos va a garantizar disponer de coche propio.

Paralelamente, el sistema académico ha contribuido a esa inflación de títulos. El sistema está orientado al igualitarismo, dando toda clase de facilidades para pasar de curso en la enseñanza secundaria, y rebajando los niveles de exigencia en todos los tramos de la enseñanza. El resultado es exactamente el mismo que se produce cuando un banco central emite más dinero: la moneda se devalúa y la inflación vuelve a equilibrar el poder adquisitivo al estado rea de la economía.

Probablemente, este es el elemento que explica que en España se hayan producido durante la última década dos fenómenos simultáneos: la existencia de un desempleo estructural del doble de la media de la UE; y la entrada de cinco millones de inmigrantes. Ha habido una gran bolsa de jóvenes titulados en paro, que a la espera de una oportunidad para trabajar en “lo suyo” han descartado desempeñar unos trabajos que han tenido que ser ocupados por inmigrantes. Sólo ahora, ante lo apremiante de la situación, se van decidiendo a trabajar de lo que sea. Esta hipótesis la confirma el estudio, al señalar que existe una correlación negativa entre el porcentaje de sobrecualificados de cada Comunidad Autónoma y la tasa de paro.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Mantenella y no enmendalla


Había un comisario europeo de empleo al que nadie conocía en España. Sin embargo, su nombre -Laszio Andor- saltó ayer a la fama tras hacer unas declaraciones en las que recomendaba la implantación en España de un único tipo de contrato laboral.

Ha sido muy llamativa la reacción casi unánime de los partidos políticos, los sindicatos, y la patronal, que han saltado como un sólo hombre para oponerse a la iniciativa. Sólo UPyD, que ya llevaba en su programa electoral la propuesta de crear uncontrato único -con indemnización progresiva en caso de despido- ha considerado que la recomendación del señor Andor debería ser tenida en cuenta.

Es muy probable que ese tipo de contrato no fuera la panacea que permitiera terminar de un plumazo con el desempleo de seis millones de personas. Incluso es posible que la propuesta pudiera ser mejorada y complementada. Pero lo que no tiene sentido es que precisamente los partidos, los sindicatos, y la patronal que han configurado este estado de cosas en el que España se sitúa a la cabeza del paro se nieguen en redondo a revisar el sistema. No parece muy inteligente empeñarse en mantener un sistema que ha demostrado que no funciona.

Tampoco parece muy razonable que todos los debates en torno a las modalidades de contrato de trabajo pongan el foco en las condiciones de un posible despido, en vez de centrarse en la mejor manera de que la gente empiece a trabajar. Es casi tan anormal como si una pareja que va a contraer matrimonio mostrase más interés en acordar los términos de un hipotético futuro divorcio, que en encontrar vivienda, elegir el mobiliario, encargar el banquete y organizar el viaje de bodas.

Es ya muy larga la lista de iniciativas de Unión Progreso y Democracia que fueron rechazadas y despreciadas por los demás partidos, para terminar siendo defendidas como propias dos años después por los mismos partidos. A la vista de la energía con la que todos han rechazado esta idea, parece muy probable que dentro de uno o dos años la fuerza de la realidad obligue a adoptarla. Lo que me pregunto es cuántos puestos de trabajo más se habrán perdido para entonces.

lunes, 13 de mayo de 2013

Niño: eso no se dice

Cuando yo tenía pocos años, y aún no había aprendido a mentir, recuerdo que decía las cosas con la limpia espontaneidad de todos los niños. Con frecuencia, mi madre me reprendía con una frase tan incomprensible como inapelable para mí: “niño: eso no se dice”. Yo no entendía por qué no podía decir que la tía Matilde estaba gorda, que el señor Paco olía a vino, o que el Cristo del dormitorio de mis padres me daba miedo. Pero como en aquella época los niños solíamos ser obedientes, dejaba de decir esas cosas, aunque, naturalmente, seguía pensado exactamente lo mismo. Así fue como aprendí a autocensurarme.

Es curioso observar como décadas más tarde esa fórmula del “niño, eso no se dice” se haya extendido al mundo de los adultos. Ha cambiado el formato, eso sí, y ahora se llama “eso no es políticamente correcto”. Pero es el mismo mecanismo, sólo que en vez de actuar sobre niños en pleno proceso de socialización, ahora funciona para modelar el pensamiento de unos adultos que ya deberían haber desarrollado su capacidad de pensar y hablar por sí mismos.

Por lo demás, el efecto es idéntico. Bajo el imperativo de ser políticamente correctos mucha gente evita decir públicamente una buena parte de las cosas que piensan. Alguien –no se sabe muy bien quién- se ha erigido en madre educadora de toda la sociedad, y ha decidido qué idas son aceptables y qué opiniones son rechazables.

Lo más sorprendente es que tantos millones de adultos hayan aceptado sumisamente ese código de autocensura, que les obliga a callar lo que piensan; a decir lo que no sienten; y a sentirse culpables por tener las ideas que tienen. No sorprende, en cambio, que muchos políticos traten como a niños a unos adultos que se dejan dirigir tan fácilmente en sus manera de pensar y de expresarse.

miércoles, 8 de mayo de 2013

LAPAO, LAPAPYP, LAPRA y LEPAPA


Las Cortes de Aragón aprueban mañana un invento al que llaman Ley de Lenguas de Aragón. En esta región no existe ningún problema lingüístico; el 98% de los aragoneses tienen como lengua materna el español, y el 2% lo hablan con toda soltura, sin que ello les impida entenderse con sus convecinos en alguna versión pirenaica o en una variante del catalán.

Pero, una vez más, los políticos han encontrado la manera de crear problemas donde no los había, y se han empeñado en meter sus zarpas en algo tan personal y tan emocional como es el idioma en el que las gentes se entienden. Enfrascados en su pelea de colegiales, han sacado el asunto de lo sustancial y han dedicado todo su esfuerzo a lo superficial: la denominación de las lenguas minoritarias.

No les importa que los dueños de las lenguas –los que la hablan- se refieran a ellas como ansotano, cheso, panticuto o catalán. Afanosos por entrometerse en los aspectos más íntimos de la vida de la gente, han decidido cambiar sus nombres, y a partir de ahora ese 2% de aragoneses que –además del español- utilizan otras lenguas hablarán, por ley, lapao o lapapyp.

Según esta ley, LAPAO es la “lengua aragonesa propia del área oriental”, y la LAPAPYP es “lengua aragonesa propia de las áreas pirenaica y prepirenaica”. Sorprende que se les haya pasado por alto legislar sobre la LAPRA (lengua aragonesa propia del resto de Aragón). Sobre todo porque esta lapra, -conocida en todo el mundo como “español”- es el idioma que emplean el 98% de los aragoneses, y el que les permite entenderse con 500 millones de personas de todo el mundo.

¿Por qué se habrán olvidado de la LAPRA, siendo con diferencia la lengua más propia de Aragón? Pues por la misma razón por la que estos partidos rancios se ocupan de unas cosas y se olvidan de otras: porque la LAPRA, el español, se escapa a su control directo. Porque no pueden crear una Academia del Español; porque no pueden regular los topónimos; porque no pueden utilizarlo como coartada para crear nuevos organismos y nombrar más cargos públicos.

No sé si los aragoneses aceptarán hablar en LAPAO, en LAPAPYP, o en LAPRA. pero parece evidente que estos políticos hablan exclusivamente en LEPAPA: “lengua exclusiva de políticos ajenos a los problemas de los aragoneses”.