Preguntas y reflexiones sobre la sociedad, su evolución, y las relaciones entre las personas.
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jueves, 15 de noviembre de 2012
Alguien se ha llevado el queso
lunes, 12 de noviembre de 2012
Hacer de su toga un sayo
viernes, 9 de noviembre de 2012
Como pollos sin cabeza
Es probable que sea conveniente reformar la Ley Hipotecaria, pero mal vamos si la razón principal es porque se ha producido un suicidio.
martes, 6 de noviembre de 2012
De borrachos para idiotas
viernes, 26 de octubre de 2012
El "malvado" Amancio Ortega
martes, 23 de octubre de 2012
Fútbol y política
martes, 16 de octubre de 2012
La libertad o el rebaño
sábado, 13 de octubre de 2012
¿Cuántos idiotas caben en una democracia?
miércoles, 3 de octubre de 2012
Soberanía parcelada
miércoles, 26 de septiembre de 2012
El incumplimiento del contrato social
lunes, 24 de septiembre de 2012
La democracia gritamentaria
jueves, 20 de septiembre de 2012
Las tres caras del miedo
lunes, 17 de septiembre de 2012
Política de lavadoras
jueves, 13 de septiembre de 2012
Y si se van, ¡buen viaje!
- Apelar a razones históricas para reclamar la independencia es tan inconsistente como si Romano Prodi reclamara para Italia la Península Ibérica, las Galias, y Britania; o como si España reclamara las Islas Filipinas.
- El argumento de que “Cataluña paga más de lo que recibe” podrían utilizarlo millones de ciudadanos que pagan más impuestos que sus vecinos que ganan menos. Cataluña no paga impuestos: los pagan los catalanes, igual que los valencianos, los aragoneses o los extremeños.
- Si Cataluña se independizara de España, quedaría fuera de la UE, tendría que acuñar moneda propia, crear su propio ejército, y dejaría de formar parte del mercado único, perdiendo además su principal mercado: el resto de España.
martes, 11 de septiembre de 2012
Toro de fuego
lunes, 3 de septiembre de 2012
Érase una vez una tribu
Al cabo de diez años producían muchos más alimentos de los que necesitaban, así que decidieron dejar de fabricar herramientas y comprarlas a una tribu vecina. Los diez artesanos que habían venido haciendo ese trabajo se dedicaron ahora a construir instrumentos musicales y a amenizar con canciones las veladas de la tribu.
Diez años más tarde, seguían teniendo excedentes, y volvieron a reorganizarse: las diez personas que construían viviendas dejaron de hacerlo, y se ocuparon de enseñar las tradiciones a los niños. Al mismo tiempo se decidió que éstos, en lugar de empezar a trabajar a los 14 años, continuaran aprendiendo hasta los 20. Compraron los materiales de las viviendas y pagaron a gente de otra tribu para que las construyera. Decidieron también nombrar un Consejo de diez personas para que escribiera la historia de la tribu y para que redactara las leyes.
Ahora eran 15 ancianos, 30 niños y jóvenes estudiando, 10 músicos, 10 profesores, 10 miembros del Consejo. y 25 trabajando las tierras y cuidando el ganado. La producción descendió bruscamente, y como todos se habían acostumbrado a comer en abundancia, el Consejo decidió pedir alimentos prestados a las tribus vecinas.
Al cabo de otros cinco años, debían a las otras tribus más de lo que ellos producían en tres años. Los vecinos empezaron a ponerles pegas para prestarles más alimentos, y el Consejo convocó una asamblea tribal para decidir qué hacer. Un anciano medio ciego propuso volver a la organización anterior, y que al menos 60 personas se dedicaran a trabajar los campos. Todos se opusieron tachándole de loco. Todos –excepto el anciano- estaban de acuerdo en que era importante que los jóvenes continuaran estudiando hasta los 20 años, y en que la música formaba parte de sus costumbres. Los miembros del Consejo convencieron a todos de que no podían disolverse, ya que sin ellos la tribu sería un caos. Al final, para reducir gastos, decidieron reducir a la mitad la ración de comida de los ancianos.
La producción siguió cayendo, y era imposible devolver a sus vecinos todo lo que les habían pedido prestado. Una mañana vieron que se acercaba una multitud de más de mil personas, armadas con espadas y lanzas.
Sólo el anciano entendió por qué las tribus vecinas se habían aliado y les habían invadido.
viernes, 31 de agosto de 2012
Educación y enseñanza
jueves, 23 de agosto de 2012
¿Los chicos con los chicos?
Vaya por delante que no tengo una posición tomada al respecto. No estoy en condiciones de afirmar que uno u otro tipo de enseñanza sea mejor para los alumnos. Tampoco existe unanimidad entre los expertos en pedagogía, y los hay que defienden la educación conjunta, y otros la separada. Por su parte, la UNESCO, en la Convención para la lucha contra la Discriminación en la Enseñanza, considera que no supone discriminación la enseñanza separada para alumnos de distinto sexo.
Lo que me llama la atención es desde un amplio sector ideológico de España se rechace simplemente el debate. Confunden “separación” con “segregación”, y se aferran a que hay que educar en igualdad entre sexos. No consideran otros principios importantes como son la libertad de elección de los padres, y ni siquiera el de la eficacia en los resultados de la enseñanza. Evocan el modelo de separación que existía durante el franquismo, y con eso les basta.
Para empezar, si niños y niñas estudian en aulas distintas, no tienen por qué recibir enseñanzas diferentes. No se trata de que las niñas aprendan a ser amas de casa y los niños rudos trabajadores. Los contenidos pueden ser exactamente los mismos.
Por otra parte, con el modelo actual conjunto, en cuanto niños y niñas tienen la oportunidad de actuar por su cuenta –en el patio de recreo o a la salida del colegio- tienen a agruparse por sexos, practican juegos distintos, y forman pandillas de chicos y de chicas, sin que nadie se lo imponga.
En cuanto a la eficacia de la enseñanza, las chicas –como promedio- son más aplicadas, más responsables, más cuidadosas, y obtienen mejores calificaciones. En este sentido, más bien parece que la educación conjunta puede suponer cierto lastre para el rendimiento académico de las chicas.
A partir de la preadolescencia, la educación en las mismas aulas de chicos y chicas da lugar a numerosas ineficiencias, derivadas del comportamiento natural de chicos y chicas en una edad en la que despiertan los instintos de aproximación sexual.
Por último, la ideología que pretende imponer la mezcolanza en todo demuestra su incoherencia en otros aspectos de la vida: a nadie le parece mal que chicos y chicas estén segregados en la práctica de los deportes; y nadie ha protestado porque los lavabos de los bares y de todos los edificios públicos estén segregados y rotulados por sexos.
Sin duda es bueno que chicos y chicas se vean como equivalentes, que se conozcan, y que aprendan a respetarse y valorarse desde niños. Ambos sexos están condenados a atraerse, a unirse, y a formar familias que seria deseable que gozaran de la máxima estabilidad. Pero habrá que reconocer que tras 40 años de enseñanza conjunta, el machismo sigue campando a sus anchas en la sociedad, y los divorcios no han hecho sino aumentar.
No tengo una postura definida al respecto. Pero creo que, al menos, merece la pena reflexionar sobre la cuestión.
lunes, 13 de agosto de 2012
El Estado del revés
Los ciudadanos eligen como representantes a aquellos que mejor pueden defender sus opiniones o intereses, y esos representantes redactan modifican o derogan las leyes que obligan a todos. Esos representantes designan también un gobierno, cuya misión consiste en dirigir la Administración del Estado, proponer textos legislativos, y siempre cumplir y asegurar el cumplimiento de la ley.
España quedó configurada como un Estado de Derecho a partir de la aprobación de la Constitución, en 1978. Sin embargo, la realidad del funcionamiento de las instituciones es muy distinta. Los diferentes poderes no son independientes, sino que se solapan y se confunden en un continuo toma y daca para el beneficio electoral de los grandes partidos. Presidentes de CC.AA. incumplen sentencias del Tribunal Supremo, y no pasa nada; gobiernos autónomos deciden no aplicar las normas del gobierno central que no les gustan, y no pasa nada; diputados autonómicos asaltan supermercados y no pasa nada; dirigentes sindicales anuncian públicamente que van a cortar carreteras, y no pasa nada; médicos proclaman que no van a cumplir la ley sobre atención a inmigrantes irregulares, y no pasa nada.
La confusión es total. Los partidos políticos interpretan el Estado de Derecho a conveniencia; retuercen las leyes, o las ignoran, directamente. Muchos ciudadanos creen que vivir en un Estado de Derecho significa que todo el mundo puede disfrutar de todos los derechos que se le ocurran. Piensan en los derechos como en cosas preexistentes, que estaban ahí, y sólo hacía falta alargar la mano, cogerlos, y quedárselos para siempre. No pueden entender que son las leyes las que establecen los derechos concretos, y que también las leyes pueden modificarlos o suprimirlos.
Creemos tener un Estado de Derecho, pero lo que tenemos es un estado de confusión, un estado manga por hombro. Un Estado del revés.
miércoles, 1 de agosto de 2012
Entre todos la mataron, y ella sola se murió
En el pasado reciente unos rayos de optimismo le habían hecho pensar que la familia podría recuperar su prestigio. Se había producido la alianza con otras importantes familias. La casa solariega había sido totalmente reformada. Se había colocado moqueta por todas partes. Los muebles eran ahora nuevos y de calidad; se había instalado aire acondicionado. Se había construido un enorme garaje, que albergaba los diecisiete lujosos coches de que disfrutaban todos los hijos, sobrinos, nietos, yernos y nueras. Se habían gastado todos los ahorros, se habían vendido los retratos de los antepasados, y se habían empeñado las antiguas joyas familiares, pero todos vivían suntuosamente.
Pero no era una familia bien avenida. Los hijos malcriados exigían más y más, sin querer ver que ya no había de dónde sacarlo. Discutían y peleaban entre sí, disputándose los dormitorios, echándose en cara unos a otros la responsabilidad por la decadencia que estaban viviendo. Desobedecían a la abuela, se mofaban de ella, habían ocultado su retrato, y únicamente le dirigían la palabra para reclamarle más dinero.
La abuela veía aproximarse su fin, y contemplaba con pena a aquellos hijos y nietos desunidos, que se encerraban en sus habitaciones como si fueran castillos, sin dejar entrar a los demás. Sólo ella veía venir la terrible tormenta que se abatiría sobre todos ellos cuando ella hubiera desaparecido. Sólo ella sabía que aquellos majaderos caprichosos serían incapaces de sobrevivir aislados y divididos.
Pensando en todo esto, cerró los ojos. Una lágrima resbaló por su mejilla. Fuera se oía el griterío de las discusiones de unos, y las risas de otros que comían y bebían en la terraza. En un futuro alguien diría eso de “entre todos la mataron, y ella sola se murió”. España tenía ya muchos años.
martes, 24 de julio de 2012
El espíritu de D'Artagnan
Los burócratas que canibalizan el poder político, tanto en Bruselas como en Berlín, París, Roma o Madrid, han olvidado la lección de 1939. Adocenados en suntuosos despachos, son incapaces de ver Europa, y sólo ven las urnas de su propio país. Todo parecía ir medio bien mientras los PIB aumentaban cada año. En cambio, cuando la recesión impone su tiranía reaparecen los intereses nacionales. La idea inicial al estilo D’Artagnan “todos para uno y uno para todos” se transforma la clásica de los naugragios: “sálvese quien pueda”.
Exactamente igual que ha ocurrido en España. A la muerte de Franco, el recuerdo de la Guerra Civil inyectó una buena dosis de sentido común a los políticos del momento, que fueron capaces de firmar los Pactos de la Moncloa. Pero se promocionó de forma desmedida el sentimiento nacionalista-regionalista-aldeano de la gente, y 35 años después, al igual que en Europa, tenemos 17 nacioncitas, con sus aeropuertitos, sus televisioncitas, y sus banderitas.
Mientras había crecimiento, la cosa iba funcionando: cada virreinato se daba por satisfecho con ir arrancando algo del Estado. Malcriaron a sus ciudadanos diciéndoles que les regalaban toda clase de cosas innecesarias: universidades en poblaciones de 40.000 habitantes; líneas AVE para unir ciudades sin pasajeros; polideportivos para pueblos de 200 habitantes envejecidos. Crearon cientos de miles de puestos de trabajo ficticios: en la minería para extraer carbón que no se utiliza; en las televisiones autonómicas para emitir programas calcados de las privadas; en las universidades para dar clases en carreras que ninguna empresa necesita.
Los españoles, nuevos ricos, llevábamos a nuestros hijos a estudiar para que fueran ingenieros, abogados, biólogos marinos o educadores sociales. Con nuestros hijos estudiando ocho años carreras que deberían aprobarse en cinco, hacían falta camareros, peones agrícolas, trabajadores de la construcción, de la limpieza, del servicio doméstico. Y vinieron de África, de América, de Europa del Este a hacer esos trabajos. Nos compramos pisos a precios astronómicos sin tener dinero ni para pagar una tienda de campaña decente. En verano, las ciudades europeas y las playas del Caribe rebosaban de españoles felices y confiados, que habían pedido un préstamo para pagarse unas buenas vacaciones.
¿Y ahora, qué? ¿Quién le explica a los funcionarios que muchos de ellos sobran porque no deberían haber obtenido su plaza? ¿Quién les dice a los jubilados que sus exiguas pensiones son demasiado altas? ¿Quién les cuenta a los padres que sus niños tienen que hincar los codos porque no puede haber un maestro por cada diez alumnos? ¿Seremos capaces de entonar el lema de los tres mosqueteros? ¿O nos disputaremos unos a otros los salvavidas en el naufragio?
jueves, 5 de julio de 2012
¿Para qué sirve UPyD?
La economía española está agonizando, a causa de la mala gestión de unos, la avaricia de otros, y la irresponsabilidad de casi todos. El hundimiento de Bankia ha dañado gravemente la estructura financiera del país, y ha contribuido de manera importante a la desconfianza internacional. Además ha dado lugar a que miles de personas perdieran sus ahorros, y ha hecho subir dos puntos el enfado social ante las multimillonarias retribuciones de los gestores que tan mal han gestionado.
Y en ese panorama la partitocracia se ha mostrado completamente insensible. Ni el gobierno, ni el mayor partido de la oposición; ni los defensores oficiales de los pobres; como IU, BNG; ERC, CHA, etc.; ni los tahúres de dos barajas de CiU y el PNV; ni los come-ricos de UGT y CC.OO.; han movido un sólo dedo para intentar aclarar lo qué ha pasado en Bankia y en las cajas de ahorro que la formaron.
Sólo gracias a la existencia de un partido joven, sin hipotecas, sin ataduras, que llama a las cosas por su nombre, y que tiene ideas en vez de un catecismo ideológico, se ha podido dar el primer paso para aclarar lo sucedido. Todos los demás partidos se han negado a que los directivos de Bankia dieran explicaciones en el Congreso. Ningún partido y ningún sindicato han tomado la iniciativa de presentarse ante un juez. Ejemplo lamentable de la gran hipocresía nacional: todo el mundo critica a todo el mundo, pero nadie toma medidas porque todos están chupando de la vaca.
Ahora la justicia tendrá que investigar, y en su momento dictar sentencia, que puede ser absolutoria o condenatoria. Pero sea cual sea el resultado, ahora los ciudadanos saben con mayor claridad para qué sirve un partido como UPyD. Sin duda, el único que, si los ciudadanos quieren, –y con mucha dificultad- podría llegar a limpiar este establo político-financiero llamado España. Los que están instalados en el sistema perverso no lo van a hacer porque el sistema perverso son ellos. Ahora se entiende por qué les molesta tanto UPyD, y no sólo porque sea el único partido que no ha aceptado venderse a cambio de un cargo institucional.
martes, 26 de junio de 2012
El virus de la insidia
Veamos uno de los métodos de propagación del virus:
V le dice a A en un lugar discreto: “Voy a contarte algo porque mereces toda mi confianza. Pero no se lo digas a nadie. X es un borracho, aunque lo disimula muy bien”.
Después, V –de nuevo en plan confidencial- le transmite a B el mismo virus: “X es un borracho”.
“No me digas, nunca le he visto bebido”, responde B.
“Claro, lo disimula perfectamente. Pregúntale a A y verás”.
Y va repitiendo el mensaje a C, a D, etc. Ninguno tiene motivos para desconfiar de V; y todos ellos se sienten halagados por la confianza que V ha depositado en ellos.
Pero A, B, C, y los demás se relacionan también entre sí. Un día C le comenta a B: “creo que X tiene problemas con el alcohol”, a lo que B responde: “sí, eso tengo entendido”, demostrando así a C que está bien informado. Escenas parecidas se van repitiendo, y al final todos están absolutamente seguros de que X es un bebedor incorregible, aunque ninguno de ellos le haya visto tomar una gota de alcohol.
Existen numerosos expertos en el lanzamiento de insidias. A menudo se trata de personas mediocres, carentes de escrúpulos y que desconocen el significado del la palabra “ética”, y que utilizan esa táctica para medrar en el mundo laboral, social, o político. Otras veces son individuos con patologías mentales, que buscan desesperadamente el protagonismo para sentirse importantes. En ocasiones, se combinan ambas cosas.
En cualquier caso, el daño que pueden hacer es muy grande. Si bien es cierto que la verdad suele terminar imponiéndose antes o después, no es menos cierto que ese camino puede ser largo, y destruir en el proceso a una empresa o una organización. Y en el mejor de los casos, siempre habrá alguien que siga observando a X, intentando descubrir en él un ligero temblor de manos.
miércoles, 20 de junio de 2012
El catalanés
viernes, 15 de junio de 2012
Tocar fondo antes de remontar
viernes, 8 de junio de 2012
Menos gestos, y más hechos
jueves, 7 de junio de 2012
Jibarizar el Estado
martes, 5 de junio de 2012
Ponerse las pilas
miércoles, 30 de mayo de 2012
Despersonalizando el personalismo
Hace pocos días ha presentado la dimisión la que ha sido durante dos años Coordinadora del Consejo Territorial de Aragón, Cristina Andreu. Tal como ella ha manifestado, no existen discrepancias ideológicas con el partido, y afirma que continuará defendiendo los mismos principios como simple ciudadana. Tras esa dimisión, el Consejo de Dirección ha nombrado a Carlos Aparicio para dirigir la Comisión Gestora que regirá el partido en Aragón hasta que los afiliados elijan a un nuevo Consejo Territorial en los próximos meses. Todo ello supone una refutación de ese sambenito de “personalismo”, que tanto jalean los partidos mayoritarios y los nacionalistas. Por una parte porque Cristina Andreu, que ha desarrollado una importante labor política durante su mandato, ha sido coherente con lo que predica UPyD, y cuando no se ha sentido cómoda en el partido ha decidido apartarse. Podría haber tratado de capitalizar que ha llegado a ser una persona conocida en Aragón con una maniobra “personalista”, pero ha hecho lo razonable: dejar que el partido continúe su evolución natural, que viene siendo de lento, pero continuo crecimiento desde su fundación. La segunda prueba de que UPyD tiene menos de personalista de lo que dicen sus adversarios es que el Consejo de Dirección no ha designado al frente de la Gestora a uno de los fundadores de la formación, ni a una “personalidad” de las más destacadas del partido. Ha optado por un hombre riguroso y equilibrado, que ha venido desempeñando con eficacia y discreción la función de Responsable de Comunicación y Prensa, y que ha demostrado no tener el menor interés en destacar “personalmente”. Lo más alejado que pueda pensarse del dichoso “personalismo”. Y en tercer lugar la inmensa mayoría de afiliados y simpatizantes de Aragón, que continúan adelante trabajando para dar a conocer a los ciudadanos unas propuestas políticas que resultan revolucionarias: regenerar la política y la sociedad; poner las ideas por delante de los intereses personales; mantener el mismo discurso en cualquier lugar de España; actuar coherentemente con lo que se predica; y pedir a los españoles que actúen como ciudadanos y no como súbditos. Esos afiliados y simpatizantes que conocían a la anterior Coordinadora, y que respetando su decisión, se disponen a seguir participando en política, con independencia de quién dirija el partido, demuestran claramente que también para ellos lo importante no son las personas, sino las ideas. Algo muy poco común en la práctica política española, y de lo que deberían aprender aquellos que acusan a UPyD de ser un partido “personalista”.
viernes, 18 de mayo de 2012
La niña bonita ha perdido la virginidad
lunes, 14 de mayo de 2012
La burbuja del Estado
viernes, 11 de mayo de 2012
El peso de los escombros
martes, 8 de mayo de 2012
La importancia de las motos
viernes, 27 de abril de 2012
Quimioterapia social
martes, 24 de abril de 2012
Sálvese quien pueda
La reacción ha sido inmediata. Los maestros y profesores, y el personal sanitario, a través de sus variopintos sindicatos han visto venir la pérdida de miles de puestos de trabajo interino, y puede que empiecen a sentir el vértigo de un futurible despido de funcionarios con oposición. En otros países ha ocurrido, y no hay razón para pensar que en España no llegue a ser posible.
Por su parte, los padres de alumnos, los universitarios, los enfermos, y los candidatos a enfermos –que somos todos- también han puesto el grito en el cielo, temiéndose que van a verse perjudicados por una u otra vía.
Es curiosa la diferente vara de medir que utilizamos las personas para evaluar las situaciones y establecer soluciones. La conciencia de que existe un gasto público desmesurado es universal. La asunción de la necesidad de reducir gastos y servicios se extiende cada día más. Pero cuando llegamos a lo concreto, y esa reducción se plasma en consecuencias que nos afectan directamente a cada uno, olvidamos lo anterior, y exigimos que a nosotros no nos toquen los derechos adquiridos.
No sé si España será capaz de salir airosa de esta dura y larga prueba. Se necesitaría mucha cordura, visión de futuro, y sentido de estado por parte de los dirigentes políticos; y no son esas las características que más les distinguen. Pero haría falta también grandes dosis de responsabilidad y coherencia por parte de los ciudadanos. Si todos nos obstinamos en que los sacrificios los hagan los demás, podemos entrar en la peligrosa espiral del “sálvese quién pueda”.
viernes, 20 de abril de 2012
Recortes o reformas
Con todo, las medidas anunciadas en Sanidad no me parecen las más convenientes. Dejando aparte el hecho de que todo el alud de medidas del gobierno deja en evidencia la falsedad y la cobardía que desplegó el PP durante la campaña electoral –hecho gravísimo en sí mismo-, en todas ellas se aprecia la imperiosa necesidad de recortar, y una insuficiente elaboración de reformas estructurales imprescindibles.
Las medidas de racionalización en Sanidad podrán ser aplicadas o no en las CC.AA., con lo que pueden aumentarse la diferencia en los derechos de los españoles en función de la región en que habitan. Si no todas las CC.AA. las aplican, el efecto esperado en cuanto a recuperar confianza de los mercados internacionales se habrá perdido en buena medida. Como viene proponiendo UPyD, habría sido necesario, primero, devolver al Estado las competencias normativas sobre estos servicios, para que la Sanidad fuera la misma para todos, aunque siguiera estando gestionada por lso gobiernos autonómicos.
Se crea, además, un sistema complejo, ligado a la renta de cada usuario, lo que supondrá un elevado coste, una mayor burocracia, y abrirá una puerta más al fraude y al chanchullo –cosas en las que somos expertos en España-. Nada garantiza que muchos médicos vayan a dejar de recetar alegremente todo lo que le piden sus pacientes. Nada garantiza que los pensionistas –y ahora también los parados sin prestación- sigan consiguiendo recetas para toda la familia. No se hace nada para evitar el abuso de las urgencias, ni de las consultas de atención primaria.
En definitiva: un parche para ir tirando. Una leve mejora respecto a lo anterior. Pero todavía muy lejos de una reforma que fomente la responsabilidad de los usuarios y del personal sanitario. Aceptamos el recorte. Pero esperamos la reforma.
