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miércoles, 9 de marzo de 2011

Privilegios y dignidad

Los empleados de tierra de AENA han anunciado un calendario de huelgas desde Semana Santa hasta el verano, justamente en los días de mayor movimiento de viajeros. Han tomado la medida para presionar a la empresa (al gobierno), intentando evitar la aplicación del decreto por el que se pondrá en manos privadas el 49% de la empresa.

Como todos los trabajadores, tienen derecho a recurrir a la huelga para lograr sus intereses. Además, han planteado una huelga legal, anunciada de antemano, y en la que se aplicarán en su momento los correspondientes servicios mínimos. Pero a diferencia de otros trabajadores, tienen en su mano causar graves perjuicios a millones de personas y a la economía de España. Le echan un pulso al gobierno retorciendo la muñeca de los viajeros.

Lo fácil –y más con un gobierno tan inepto como éste- es echarle la culpa, y presionarle para que ceda a las exigencias de los huelguistas. Pero lo sensato es apoyar al gobierno. El decreto –nos guste más o menos- es legítimo, y se debe aplicar la legalidad.

El gobierno –nos guste o no- nos representa a todos, mientras que los de AENA se representan únicamente a ellos, a sus privilegios que ellos llaman “derechos”. En este caso hay que estar con el gobierno, ya que los de AENA van a estar contra nosotros. A ninguno nos apetece tener que modificar las fechas de nuestras vacaciones. Pero más vale eso que ceder –una vez más- al chantaje descarado de los que usan su trabajo como un arma para coaccionar a un gobierno y a toda una sociedad. Tienen derecho a defender sus privilegios. Nosotros tenemos derecho a defender nuestra dignidad.

Señor Blanco: usted, al igual que su jefe, me parecen unos perfectos incompetentes, manipuladores y mentirosos. Pero en este caso cuente usted con mi apoyo. Por una vez, manténganse firmes en la aplicación de la ley, no se tambaleen, no se acojonen. No tienen nada que perder. No nos hagan perder a los españoles otra vez la dignidad.

martes, 8 de marzo de 2011

El síndrome del Ángel de la Guarda

Cuando yo era niño me decían que el Ángel de la Guarda estaba siempre cerca de mí, y su trabajo consistía en protegerme para que no me pasara nunca nada malo. Yo me lo creía, claro, aunque me mosqueaba bastante cuando me daba un coscorrón y me dolía un buen rato.

Felipe González se ha sumado a los que dicen que si alguien no puede pagar la hipoteca de su piso, la deuda debería quedar saldada con la entrega de dicho piso, aunque el valor de mercado del piso no fuera suficiente para cubrir la deuda con el banco.

Hay que reconocer que perder tu vivienda por no poder pagarla es, como diría, Fernández Toxo “una gran putada”. Gordísima. es cierto. Pero también es verdad que el banco lo que presta no es un piso, sino dinero contante y sonante, y que parece lógico que quiera recuperar el total de lo que prestó, y no un piso devaluado.

Por otra parte, de ponerse en marcha esa medida, repercutiría inmediatamente en una gran restricción en los préstamos, en una subida de los tipos de interés, y en un incremento de las exigencias de garantías. Lo que en la práctica se traduciría en una mayor dificultad para obtener préstamos.

Lo que era un consuelo para niños ha llegado a convertirse en un fraude para adultos. Porque –nos digan lo que nos digan los obispos o los gobiernos- la vida es riesgo. La vida es tomar decisiones. Acertar en unas y equivocarse en otras. Salir beneficiado en las primeras y quedar perjudicado en las segundas.

Lo más corrosivo –socialmente hablando- del síndrome del Ángel de la Guarda es que estimula la toma de decisiones precipitadas, aventuradas, e irracionales. Si la gente adulta cree que hay un Ángel de la Guarda que les salvará de sus meteduras de pata, que cancelará sus deudas, que les dará de comer sin trabajar, que les devolverá lo que han derrochado, tenderá a comportarse precipitada, aventurada, e irracionalmente.

El Estado-Providencia se convierte así en un sustituto laico de la tradicional Providencia Divina. Millones de personas creen firmemente en la segunda. Al parecer, el resto cree igual de firmemente en la segunda. El resultado: una sociedad que se considera adulta, pero que actúa como los niños de ocho años. Algo muy malo para la sociedad. Algo excelente para la tranquilidad de los gobernantes.

viernes, 4 de marzo de 2011

Estilo español

Salió de Zaragoza en vuelo hacia Londres. Del aeropuerto a la ciudad en autobús. Cinco días en la capital del viejo imperio británico. Visitas a museos y monumentos tradicionales. Gente por todas partes.
Otra vez la cola del bus para volver al aeropuerto, la cola para el embarque con destino Copenhague. Cola para recoger equipaje a la llegada al país nórdico, y cola para otro autobús. Seis días visitando nuevos lugares de interés. Más colas.
De nuevo el viaje. Ahora en tren hasta Berlín. Museo de Opel, el Reichstag, la torre de comunicaciones… Colas, colas, colas.

Al fin llega el momento de regresar. Ahora es el aeropuerto de Berlín. Facturación, control de seguridad, embarque… Pero se nota algo raro. Una sensación diferente. Las cosas no ocurren como durante los quince días anteriores ¿Qué es?
¡Claro! Es la cola. No es una cola como todas las que ha hecho estos días. A diferencia de todas ellas, aquí hay gente que se cuela. Los listos de siempre. Esos que se van acercando poco a poco, y van haciéndose un hueco en medio. Tras tantos días de respetuoso civismo, el hecho llama la atención ¿Qué ocurre hoy? ¿qué le pasa a la gente?
Y entonces descubre la razón del extraño cambio: es la cola de los viajeros con destino Madrid. En su inmnensa mayoría españoles, con su estilo inconfundible.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Mortadelo

El alcalde de Getafe, y Presidente de la Federación de Municipios y Provincias, Pedro Castro, se ha reunido con el ministro de Industria, Miguel Sebastián, para abordar la cuestión del ahorro energético.

Entrevistado sobre ese encuentro en Onda Cero ha declarado que han decidido que se van a cambiar las bombillas de todas las farolas de España, y que se iba a comenzar a hacer dentro de 40 días. El periodista le ha preguntado que de cuántas farolas estaban hablando, y el bueno de Castro ha respondido que eso no lo sabían. El periodista ha tratado de saber también cuánto iba a costar esa sustitución. Y la respuesta ha vuelto a ser que eso no lo sabían.

Ante semejante nivel de improvisación, incompetencia e ignorancia uno se pregunta si está escuchando las palabras de unos dirigentes políticos o a la escenificación de una historieta de cómic. De Mortadelo y Filemón, concretamente. Escuchando al presidente del Gobierno, a sus ministros, y a todo tipo de altos cargos, cada vez me recuerdan más a Mortadelo, con sus incesantes meteduras de pata, su torpeza extrema, y su capacidad para hacer lo contrario de lo que conviene.

Me pregunto dónde están y qué piensan los miles de militantes del PSOE que tienen sentido común, formación, experiencia, y capacidad. Me pregunto a qué esperan para rebelarse contra esta tribu de descabezados que ocupa las altas instancias del Estado. Me pregunto dónde están los que les votaron en 2004, y en 2008, creyendo que colocarían en la cúspide de las instituciones a personas serias y rigurosas. Y me pregunto si volverán a votarles otra vez dentro de dos meses y medio.

¿Es viable una nación que pone su futuro en manos de Mortadelos?

martes, 1 de marzo de 2011

El poder hereditario

El carácter hereditario del poder es una característica propia de las monarquías. En cambio, en los modernos estados de derecho el poder lo ostentan gobiernos elegidos directa o indirectamente por los ciudadanos cada cierto tiempo. Se entiende que el poder ya no se hereda, sino que se renueva y se legitima en cada proceso electoral, en función de los deseos de los electores.

Pero en España se ha consolidado una nueva modalidad de poder hereditario: el que se establece por la vía de acaparar el poder por los grandes partidos, y aplicar unas reglas de juego que dificultan de manera extrema la incorporación de nuevos partidos a la arena política. Existen unas barreras casi invisibles, pero altamente eficaces. La más aparente consiste en el reparto por parte del Estado de cuantiosas sumas entre los partidos que ya tienen representación en las instituciones, obligando a los nuevos a moverse en franca desventaja. El dinero se traduce en campañas, publicidad, actos, publicaciones y visibilidad social. Y la falta de dinero implica incapacidad para hacerse oír y dar a conocer nuevas ideas y propuestas.
Otra barrera -no declarada, -pero igualmente eficaz- es la que opera a través de la desatención de los medios de comunicación. Cada medio tiene su ideología, y eso se nota en la presencia que condecen a unos u otros partidos. Pero todos los medios tienen como principal ideología el interés empresarial, y no pueden desdeñar el suculento pastel de la publicidad institucional o el de la propaganda partidista, ambas dependientes de la voluntad de los grandes partidos, que disponen de más dinero –el que reciben directamente, y el que controlan desde los diferentes gobiernos-. Como consecuencia, los partidos nuevos sufren un pertinaz ostracismo, ya que no son unos clientes interesantes para los medios.
Por último, también existe una sutil barrera que consiste en transmitir y mantener en la conciencia social la impresión de que “hay lo que hay”. La percepción de que los ciudadanos tienen que optar por uno de los partidos consolidados, y desestimar otras opciones. Con la inestimable ayuda de la indiferencia de gran parte del electorado hacia la política, el mecanismo funciona perfectamente, y a la hora de votar, millones de ciudadanos terminan eligiendo entre Guatemala y Guatepeor. De esta manera, después de treinta y cuatro años de democracia, los grandes partidos se han venido heredando a sí mismos en el poder, y han conseguido transmitir a gran parte de los ciudadanos la idea de que no hay alternativa. No deja de ser una jugada maestra de prestidigitación, para establecer en un estado democrático moderno la vieja práctica del poder hereditario.

lunes, 28 de febrero de 2011

110 km/h

El pasado viernes, el gobierno se ha sacado otro conejillo de la chistera: limitación de la velocidad máxima en autovías y autopistas a 110 km/h. Dicen que así se ahorrará un 15% en el consumo de combustible. La melancolía nos apabulla: otra chorrada esperpéntica. Como la de la bombilla de regalo, como la de ponerse la corbata para ahorrar en aire acondicionado.
Un profesor de ingeniería lo explicaba muy bien: “Se ahorraría un 15% si todos los vehículos circularan a 120 km/h, y todos bajaran la velocidad a 110 km/h”. Pero es que la cosa no es así. Por una parte porque los mayores consumos se producen en el transporte pesado y en las ciudades. Resulta que a los camiones y autobuses no les va a afectar la medida porque ya tienen limitada su velocidad a 100 km/h. Por su parte, el tráfico urbano está limitado a 50 km/h, y tampoco van a reducir el consumo porque se limite la velocidad en las autopistas. Conclusión del experto: “Se pude obtener un ahorro de en torno al 1%.

Señor Rubalcaba: ¿No cree que estaría bien que antes de salir a la palestra a decir bobadas se tomara unos minutos para asesorarse bien? Además, si el ministro Sebastián acaba de decir que el suministro está garantizado en España ¿a qué viene esa urgencia en tomar una medida estrafalaria, que ningún país europeo ha tomado?

miércoles, 23 de febrero de 2011

Libia

Tras lo ocurrido en Egipto, es ahora en Libia donde la gente sale a la calle para pedir la salida de un dictador.

Los optimistas antropológicos quieren ver en todo esto el fin de un rosario de dictaduras basadas en el Corán. Pero la cosa no es tan simple, aunque a los occidentales nos encantaría que así fuera. Además de Libia está Argelia, otro importante proveedor de gas; y Marruecos, cuya sociedad espera la prosperidad a 14 km. de nosotros. Pero ahí no termina la cosa: Arabia Saudí y Abu-Dabi están gobernadas por unos déspotas, y en su subsuelo se conserva la parte más sustancial de las reservas de petróleo.
Además, todos esos tiranos son dictadores, pero cada uno tiene su estilo. En Egipto, el ejército no ha atacado a la población. En Libia sí ¿está Europa preparada para admitir –o para rechazar- a una oleada de millones de inmigrantes que huyen del caos?
Y hay otra cosa llamativa ¿dónde están los activistas europeos en defensa de los derechos humanos? ¿por qué nadie ha organizado una manifestación para exigir que Gadaffi deje de asesinar a su pueblo? ¿dónde están los actores españoles, tan beligerantes ellos? ¿nadie mueve un dedo si no es contra los abusos de EE.UU.?

martes, 22 de febrero de 2011

Los otros diecisieta

Desde hace 30 años, cuando en España se habla de 17, todos pensamos en las 17 CC.AA., o en sus 17 parlamentos, o en sus 17 presidentes. Pensando en los 17 nos vienen a la mente los Pujol, los Chaves, los Bono, los Fraga, los Rodríguez Ibarra, los Ibarretxe, o los Camps.

Ahora acaban de aparecer otros 17. Tienen también mucho poder, pero son otros nombres: los Alierta, los Álvarez, los Brufau, los Botín, los Lara o los Roig. Ellos son menos conocidos, pero las empresas que dirigen nos suenan bastante más: Telefónica, El Corte Inglés, Repsol, Banco Santander, Planeta o Mercadona. Entre todos ellos gestionan el 35,5% del PIB, como los 17 de siempre, pero manejan su dinero, y no el nuestro, como los de siempre.

Dicen que se han unido para “rescatar la marca España”. Es decir, que por lo visto se van a dedicar a todo lo contrario de lo que vienen haciendo los 17 de siempre, muy afanados ellos en construir marquitas autonómicas a costa de la marca España.

Dicen que quieren recuperar la cultura del esfuerzo, que la LOGSE enterró hace años,, y formar un laboratorio de ideas para elaborar propuestas que nos ayuden a levantarnos de este batacazo que nos hemos dado, por culpa de una crisis que sólo era internacional.

Por mi parte, bienvenidos. En España andamos sobrados de ideologías, pero nos hacen mucha falta ideas.

martes, 8 de febrero de 2011

El punto de ebullición

Llamamos punto de ebullición a la temperatura en la que un líquido comienza a hervir. En el caso del agua al nivel del mar esa temperatura es de 100”. A menor presión, se necesita más temperatura. Otros líquidos hierven a temperaturas inferiores o mucho más altas.

Me pregunto cuál es el punto de ebullición de la sociedad española. De momento, parece innegable que está ya muy caliente. La desastrosa gestión de diferentes gobiernos (centrales, autonómicos y locales) ha venido calentando en gran manera el líquido social. El escalofriante endeudamiento público; los cientos de casos de corrupción, el derroche de dinero público en fastos de todo tipo, los privilegios de los altos cargos, las mentiras constantes de los gobernantes, la ausencia de ideas basadas en un compromiso ético, los aumentos de impuestos, los recortes de salarios, la reducción de gastos sanitarios, el mal estado de la educación, la congelación de las pensiones, los casi cinco millones de parados, la economía sumergida…

Hemos visto en otros lugares cómo algunas sociedades han entrado en ebullición. La sociedad berlinesa en 1.991; o muy recientemente las de Túnez o Egipto. ¿Puede empezar a hervir cualquier día la nuestra?

Es imposible decirlo con antelación. Pero en estos momentos se dan las condiciones objetivas suficientes. Sólo hace falta una gota que desborde el vaso, y un catalizador. La sociedad casi nunca se moviliza por sí misma. Pero cuando está lo suficientemente caliente, sólo necesita de alguien que lance la primera piedra, pàra que cientos de miles le sigan de inmediato. Los políticos de los partidos de siempre deberían saberlo. Están jugando con fuego. y si esto empieza a hervir, ellos siempre suelen escapar a tiempo. Somos nosotros los que podemos quedar completamente abrasados.

jueves, 3 de febrero de 2011

Egipto

Egipto lleva ya varios días en situación prerrevolucionaria. Hasta ahora el ejército no ha intervenido contra la multitud, pero ya se han producido enfrentamientos entre manifestantes de uno y otro bando, desabastecimiento, saqueos, y algún intento de ocupar el Museo de El Cairo, donde se hallan innumerables obras de valor incalculable.

De nuevo asistimos al acelerado ritmo de otro acontecimiento histórico. Sus consecuencias pueden ser tan relevantes –incluso mucho más- que la desintegración de la URSS. Ahora no se trata del desmoronamiento del comunismo real, sino, quizá, de la extensión del islamismo teocrático. Egipto podría convertirse en un nuevo Irán.

Moubarak es un sátrapa. Pero Moubarak ha formado parte de la Internacional Socialista hasta hace una semana. Moubarak es un dictador, pero ha venido siendo un importante aliado de EE.UU. y un vecino cómodo de Israel. Ahora Occidente dice que Moubarak es un impresentable, pero Moubarak es uno de los socios principales de ese engendro llamado Alianza de Civilizaciones. Moubarak es un tirano, pero ha garantizado el transporte por el Canal de Suez y ha contribuido a la estabilidad de una zona de altísimo valor estratégico en la que se extrae la mayor parte del petróleo que da vida a las sociedades occidentales. Las sociedades occidentales ahora se indignan contra el funesto Moubarak, aunque no han dicho ni pío de él durante 30 años.

¿Cuál es la alternativa a los Moubaraks del mundo? ¿la barbarie de las turbas descontroladas o el orden divino que manda el Corán?

La Historia nos enseña que las turbas sirven para derribar reyes y gobiernos, pero son incapaces de gobernar una nación. Ocurrió en la Revolución Francesa, y ha ocurrido siempre. Alguien vendrá a sentarse en el palacio de Moubarak, y las turbas aceptarán un nuevo culo en el viejo trono, y se marcharán a sus casas a lamerse las heridas. Sería estupendo que a Moubarak le sucediera un sistema genuinamente democrático. Pero no me parece posible. Sería el primer país musulmán en el que tal cosa ocurre. Ojalá que dentro de cinco años no echemos de menos a Moubarak.

lunes, 31 de enero de 2011

Propietarios, inquilinos, y okupas

La Constitución española, en su artículo 1.2 establece que la soberanía nacional reside en el pueblo español. No obstante, otros preceptos de la Carta Magna se encargan de proporcionar a los partidos políticos el protagonismo absoluto en la actividad política. Este hecho, que resultaba comprensible en 1978, tras cuatro décadas de ausencia de partidos en España, ha dado lugar a una configuración en la que los partidos políticos tradicionales han usurpado buena parte de la soberanía que corresponde a los ciudadanos.
En la práctica, los ciudadanos han sido desalojados de su soberanía, y los usurpadores se limitan a pedirles un cheque en blanco cada cuatro años, cuidando con esmero que sea casi imposible que nuevos partidos entren en escena. En estas condiciones, sólo les queda el recurso de las vías extrarrepresentativas, es decir: salir a la calle para manifestarse más o menos ruidosamente.
Pero ese canal también ha sido cuidadosamente controlado por otras organizaciones -los grandes sindicatos de clase- que tienen el monopolio casi exclusivo de decidir cuándo los ciudadanos tienen que salir a gritar a la calle y cuándo no.

Si la soberanía fuera una vivienda de tres habitaciones, en dos de ellas –las mejores- estarían cómodamente instalados unos inquilinos a perpetuidad: los dos grandes partidos. La tercera habitación estaría compartida por una pareja de okupas: los dos principales sindicatos de clase, disfrutando de alojamiento gracias a su capacidad para proteger a los inquilinos de las iras de los propietarios.
Y los propietarios de esa vivienda, de esa soberanía, los ciudadanos españoles, corriendo con todos los gastos. Pagando todos los recibos y todas las facturas. Cada día más perplejos, cada día más desconcertados. Cada día preguntándose con más fuerza si esta democracia que les han regalado esos inquilinos no será un timo descomunal.
Afortunadamente para todos, parece que cada vez más ciudadanos van descubriendo que la auténtica democracia es otra cosa.

lunes, 24 de enero de 2011

Tenemos la cola más larga

La Asociación Nacional de Desempleados ha organizado para hoy una cola de parados desde el Congreso hasta el Palacio de La Moncloa para escenificar el terrible drama que supone el desempleo en España.

La noticia nos puede dar un toque de orgullo en estos tiempos tan propicios para la depresión. España, un país en el que continúa existiendo un fuerte toque de machismo en la sociedad, va a poder alardear de tener la cola más larga del mundo.

Un sencillo cálculo basta para constatar que si los cuatro millones de desempleados españoles se pusieran en una apretada fila, formarían una cola aún más larga que llegaría desde Madrid hasta Berlín. Seguramente eso sería mucho más útil que hacer cola ante La Moncloa para pedir trabajo. Allí no solamente han demostrado que no saben fomentar el empleo privado, sino que los que la ocupan están a punto de perder el suyo propio.



Quizá una cola bien larga pudiera impresionar a la “fracasada” Merkel, y hacer que moviera una ceja para ayudar a esta sociedad que se está despertando lentamente de un bonito sueño.

jueves, 20 de enero de 2011

Esperpento

Además de un género literario que desarrolló Valle-Inclán, un esperpento es, según la RAE “un hecho grotesco o desatinado”. Dada la fiebre innovadora de la prestigiosa institución, me permito sugerir a los sesudos académicos que amplíen la definición del término:

Esperpento: Hecho grotesco o desatinado. Senado.

Porque si existiera un premio Nóbel al esperpento, el Senado español sería uno de los más firmes candidatos a obtenerlo. La imagen de un señor andaluz hablando en catalán, mientras otro señor andaluz le escucha a través del sistema de traducción simultánea en español, o la de un traductor pagado para traducir al catalán lo que dice un senador que habla en valenciano no necesitan comentarios.

Contratar 25 traductores para convertir los discursos a cinco lenguas distintas, cuando todos los que intervienen dominan a la perfección una de ellas es, quizá, el gasto más inútil e inverosímil de los muchos a los que nos tienen acostumbrados estos políticos. 12.000 euros por sesión nos cuesta la broma. Y esto se produce mientras se reducen sueldos a los funcionarios, se congelan las pensiones de los jubilados, y se aumentan los impuestos. Por si fuera poco, la institución en la que se comete esta majadería carece de sentido, no sirve para legislar, y tiene como única utilidad la de dar un cargo y un sueldo a los políticos venidos a menos en cada partido.

Sus señorías han escenificado una razón más para justificar el desprecio de los españoles hacia unos políticos que insisten en demostrar que están interesados en cosas completamente diferentes de las que preocupan a los ciudadanos.

lunes, 17 de enero de 2011

Una marea magenta

Tuve ocasión de asistir el pasado sábado, en Madrid, al acto en el que Unión Progreso y Democracia presentaba a sus cabezas de lista para ayuntamientos y CC.AA. en las próximas elecciones del 22 de mayo.

Intervinieron una docena de candidatos de diversos puntos del país. Un cartero prejubilado, un profesor de universidad, un ama de casa. En la mayoría de ellos se percibía el nerviosismo de algo a lo que no estaban acostumbrados: hablar para un auditorio de varios centenares de personas. No eran políticos. Eran gente corriente que había decidido dar un paso para intentar cambiar cosas, para hacer política de otra manera.
Se percibía ilusión, confianza en que es posible otro camino, determinación de no sucumbir a la cómoda resignación. No se escuchó ni un solo insulto. Hubo críticas a la gestión de los partidos de siempre, pero hubo, sobre todo, propuestas de futuro, ideas para renovar, para devolver a los ciudadanos el protagonismo de lo público. Hablaban el lenguaje de la calle. Se les entendía. Eran ciudadanos corrientes que han decidido dedicar parte de su tiempo y su energía a trabajar en un proyecto para una España más limpia, más transparente, más justa y más sosegada. Gente que piensa que España tiene que ser el resultado de la suma del trabajo de todos. Gente que cree que España no puede ser un despojo del que todos tratan de llevarse algo.

Rosa Díez protagonizó la intervención final y hablo de una marea magenta. Un magenta que no quiere recordar ninguna batalla, sino que sencillamente alude al color escogido por UPyD. Una marea para limpiar. “Millones de españoles son de UPyD, aunque todavía no lo saben” -dijo. Y es posible que tenga razón, porque millones de españoles sólo quieren vivir, trabajar, estudiar, amar, reír, sin que en cada telediario aparezcan los líderes de los partidos de siempre amargándoles el día con sus mutuas acusaciones, reproches, insidias, mentiras o insultos.
Puede que tenga razón. Sólo hace falta que esos millones de españoles se den cuenta de que su voto puede ser la llave que les abra la puerta de otra democracia más auténtica.

martes, 11 de enero de 2011

¡Qué tiempos aquellos!

¡Qué tiempos aquellos!

Hubo una vez un tiempo en el que la palabra tenía un valor. Había gente que cerraba transacciones comerciales de mucho dinero con un simple apretón de manos. La mentira existía, claro, pero era algo propio de villanos de malhechores y de truhanes. Las personas decentes no mentían, o lo hacían en contadísimas ocasiones. Los grandes hombres no lo hacían nunca. Una mentira era una mancha horrorosa que nada podía lavar. Los gobernantes, obligados a mantener el equilibrio entre grandes responsabilidades, se veían a veces obligados a falsear la realidad, pero no se atrevían a mentir con absoluta desfachatez.

¿Por qué se me ocurre esto ahora?
¿Será porque ETA ha anunciado otro alto el fuego?
¿Será porque Pérez Rubalcaba ha considerado que ese anuncio merecía una comparecencia ante la prensa?
¿Será porque el ministro no ha admitido preguntas de los periodistas?
¿Por qué será que cada vez que habla alguien de este gobierno me acuerdo de aquellos tiempos?

lunes, 10 de enero de 2011

Srs. constructores

El gobierno ha presentado el Proyecto de Ley de Igualdad de Trato. En el se contemplan sanciones de hasta 500.000 euros, y además prevé que serán los acusados de discriminación los que tendrán que demostrar su inocencia. La ministra Pajín ha declarado que la ley pretende: “construir una sociedad que no humille a nadie y en que nadie sea humillado”. Es esa intención lo que me parece más preocupante: este gobierno pretende nada más y nada menos que ¡construir la sociedad! Semejante ocurrencia me parece fruto de una cultivada ignorancia, y por eso creo necesario proporcionarles alguna información.

Señores constructores:

Les comunico que ustedes no pueden construir la sociedad por la sencilla razón de que la sociedad existe desde muchos siglos antes que el señor Rodríguez Zapatero hubiera descubierto el buenismo como doctrina política. Es más, debo decirles que es la sociedad la que construye los gobiernos, y no al revés. Son los gobiernos los que emanan de la sociedad y los que se parecen a ella. (Esto también me preocupa en gran medida).

Sepan también que cuando una sociedad madura elige un gobierno no está nombrando un tutor para sí misma, sino un gestor que administre los bienes comunes y que garantice el cumplimiento de las leyes y el libre ejercicio de la iniciativa privada de todos los ciudadanos.

Lamento comunicarles que esa tendencia a actuar con la sociedad como padres benevolentes, vigilantes y ordenancistas no es un invento de ustedes. Sé que se van a ofender mucho, pero la realidad es que ese estilo de gobernar como si los ciudadanos fueran menores de edad o incapacitados mentales estuvo presente en España desde 1939 hasta 1975. (Les recomiendo recurrir a sus sesudos tratados de Memoria Histórica).

Comprendo que ustedes están tan ocupados en hacerle la oposición a la oposición que no han tenido tiempo de informarse de estas elementales cuestiones. Pero les exijo que dejen de intentar construir la sociedad conmigo dentro. Les ruego que no me traten como a un ladrillo (que ya sabemos la mala opinión que tienen ustedes del ladrillo). Déjenme utilizar el idioma. Déjenme llamar “negros” a los negros y “blancos” a los blancos. No me prohíban decir que mi vecina está gorda, si está gorda; ni que mi cuñado es feo, si es horroroso. Permítanme decir que unos gobernantes son majaderos, cuando actúan como tales.

Gracias por su atención, y espero impaciente las próximas elecciones para construir otro gobierno... con ladrillos y no con zoquetes.

sábado, 8 de enero de 2011

Más igualdaz

Una vez conseguida por ley la igualdaz entre hombres y mujeres (sólo falta corregir pequeños detalles, como que los hombres puedan abortar, y que las mujeres puedan lucir frondosas barbas), ahora el gobierno lanza la nueva ley de Igualdad de Trato.

Aunque pudiera parecerlo, no consiste en hacer que todo el mundo se trate con igual respeto, sino en eliminar cualquier discriminación: por edad, origen social, raza, religión o aspecto físico.

A mí me parece perfecto. Ahora ya no se rechazará a nadie para jugar al baloncesto por medir 1, 55 cms. Tampoco podrá ningún adolescente rechazar las insinuaciones amorosas de una mujer de 60 años; ni se pondrán inconvenientes para que los ciegos obtengan el carnet de conducir.

Es tan sencillo... Con una simple ley se acabaron para siempre las preferencias de unas personas hacia otras. A partir del momento en que sea aprobada todo el mundo nos parecerá igual, nos suscitará la misma simpatía, y todos seremos igual de amigos.

Es un paso más hacia la construcción de un mundo feliz, un mundo de cuento.

Espero que pronto saquen otra ley que obligue a que nos gusten por igual todos los alimentos, todas las músicas, todos los colores, todas las novelas, y todos los bares.

Entonces habremos alcanzado el estado social más perfecto. Todos iguales, todos idénticos. Los hombres ya no necesitarán pensar, no podrán comparar, no tendrán que decidir. Por fin se habrá logrado una sociedad en la que la libertad sea un anacronismo completamente innecesario.

martes, 14 de diciembre de 2010

Cuando salí de Cuba

Me acuerdo de la vieja canción de Luis Aguilé al ver la nueva chapuza con la que el gobierno parece querer solucionar un grave problema: el del control aéreo.

No cabe duda de que el abandono masivo del puesto de trabajo por parte de los controladores el pasado día dos fue un acto gravísimo que causó perjuicios a cientos de miles de personas y unas pérdidas económicas aún no calculadas.
Pero sin quitar ni un ápice de la responsabilidad que les corresponde por ese acto, no se puede dejar de señalar la también grave irresponsabilidad de unos gobiernos que, primero aceptaron unas condiciones laborales desorbitadas, y después han sido incapaces de establecer un plan para racionalizar ese servicio.
Al final, se ha recurrido a un mecanismo de excepción previsto en la Constitución, lo que ha supuesto un gran alivio para los pasajeros que estaban tirados en los aeropuertos. Lo malo es que eso no soluciona el problema, sino que sólo es un parche –uno más- para salir del paso. Ahora el gobierno piensa pedir a las Cortes la prórroga del estado de alarma, y como es probable que el PP se oponga, tendrán otra razón para acusarles de antipatriotas.

¿Hasta cuándo piensa el señor Zapatero mantener el estado de alarma? ¿quizá hasta las elecciones generales de 2012? ¿Piensa militarizar también a los sindicatos si convocan nuevas huelgas generales? ¿Declarará en rebeldía al PP, IU, ERC y UPyD si no le apoyan? ¿Si no lo consigue, declarará el estado de sitio?

Si no fuera dramático, sería para morirse de risa. El presidente que quería parecerse a Obama, y que no se cansa de proclamar su aversión a “la derecha”, termina imitando a Ronald Reagan. Pero es seguro que él no piensa en Reagan. La afición a controlar la libertad individual se parece mucho más a otros estilos de gobierno. El de Hugo Chávez, por ejemplo. O el de Fidel Castro: solución de problemas manu militari.
España salió de Cuba en 1898 ¿Acaso querrá Zapatero que sea ahora Cuba la que entre en España emulando el estilo de gobierno totalitario? ¿Es esa su única salida en la alocada huída hacia adelante que emprendió hace unos meses?

jueves, 2 de diciembre de 2010

El Plan Z

Hace unos pocos meses el presidente Zapatero anunció una serie de duras medidas que incluían el recorte de salarios de funcionarios y la congelación de pensiones. A pesar de ello, no se logró recuperar la confianza en la solvencia de España. Voces como la de Fernández Ordóñez avisaron de que convendría que el gobierno tuviera listo un “Plan B” por si acaso el Plan A no daba resultado. Desde el gobierno saltaron como panteras negando toda necesidad de un “Plan B”, puesto que el “Plan A” era más que suficiente.

Como era de esperar –puesto que lo habían negado- ayer Zapatero anunció el Plan B. Venta de aeropuertos y loterías, y supresión de los 426 euros que cobran los que han agotado el subsidio de desempleo, entre otras cosas.

Los mercados han reaccionado bien, en principio a esos anuncios. Pero me pregunto si ese rebrote de confianza se mantendrá en el tiempo o durará tan poco como los buenos propósitos del presidente. Ojalá no sea así. Pero si algo ha acreditado Rodríguez Zapatero es que el número de sus anuncios es muy superior al de sus cumplimientos. Y eso lo van notando los inversores internacionales.

Que nadie se extrañe si dentro de un mes nos anuncia el “Plan C”, y después el “D”... Espero equivocarme. Pero me da la impresión de que mientras no se racionalice la Administración, incluyendo CC.AA. y ayuntamientos. El estado autonómico que hemos construido no será viable. Las CC.AA. han alcanzado tal peso en el manejo del dinero público, han creado tal red de clientelismo, y han quedado tan fuera de control del gobierno central, que sólo una cirugía de fondo podrá hacer manejable lo que queda de España.
Y tampoco hay que descartar que la confianza esté definitivamente perdida mientras el piloto que dirige esta nave se llame Rodríguez Zapatero. Probablemente la única medida definitiva sería el “Plan Z”, es decir: un plan de jubilación anticipada para el presidente, y un gobierno de concentración con otros protagonistas.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

WikiLeaks

Pues esta es la nueva palabreja que hemos tenido que aprendernos todos en las últimas semanas. Se trata de un sitio web creado para publicar todo tipo de informaciones “secretas” de gobiernos, empresas, y todo tipo de organismos. Los administradores de la web garantizan el anonimato a sus fuentes, y utilizan las posibilidades de internet para escabullirse de los controles oficiales.
En la última entrega han aparecido conversaciones de altos funcionarios de diferentes embajadas de EE.UU. por todo el mundo. Gracias a ellas sabemos que los embajadores hacían labores de espionaje que más bien pertencen al ámbito del cotilleo; que han informado de que Zapatero era un político cortoplacista con ideas de una izquierda trasnochada, y que han presionado a toda clase de funcionarios en interés de EE.UU.

El revuelo es monumental, y desde mi punto de vista, desproporcionado. ¿Acaso no se sabe que los embajadores en cada país se ocupan de averiguar todo lo que pueden y remitirlo a sus gobiernos? ¿o es que eso sólo lo hace EE.UU.? ¿Acaso no tienen como misión “trabajar” por los intereses de su país? ¿Para qué se les paga si no es para eso? Lo grave no es eso, sino –si fuera así- que los funcionarios presionados hubieran cedido a esas presiones.

Y respecto a los cotilleos y opiniones sobre mandatarios de todo el mundo, pues nada muy diferente de los cotilleos y opiniones que todos hacemos sobre familiares, compañeros, vecinos y conocidos. ¿Acaso no quedaríamos todos en evidencia si se hicieran públicos muchas de las cosas que decimos en privado? ¿No hemos hecho bromas crueles o dicho barbaridades sobre una cuñada, una tía, un vecino o un amigo?

Bienvenido sea WikiLeaks al mundo de la basura mediática. Si no teníamos bastante con Belén Ortega o la Pantoja y sus líos, ahora tenemos cotilleo a lo grande. Y de paso, como hasta ahora todas las informaciones se refieren a EE.UU., tenemos una buena ocasión para ratificarnos en lo malísimos que son los norteamericanos. Sería interesantísimo obtener los mismos datos de los gobiernos de Venezuela, de Irán, de Cuba, de China… o de España, sin ir más lejos.