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miércoles, 8 de septiembre de 2010

Espíritu de ONG

Hace unas décadas las relaciones afectivo-sexuales reconocidas entre hombres y mujeres se clasificaban en dos categorías: novios y matrimonios, siendo la primera un estado previo y orientado siempre a la segunda. Además, existían otra clase de relaciones no reconocidas y socialmente mal vistas: amancebamiento, concubinato, adulterio, y contactos sexuales a través de la prostitución.
Las costumbres evolucionan, y cada vez adquiere más proporción un tipo de relación diferente, para la que no existe una denominación clara. Unos lo llaman “amigos con derecho a roce”, otros dicen que son “compañeros”, y otros, que simplemente son “pareja”.
Se trata de personas que se quieren, que pueden convivir o no, y que mantienen relaciones sexuales con regularidad. Cuando conviven, la relación es idéntica a la del matrimonio, excepto en que no está refrendada jurídicamente, por lo que carece de una regulación en cuanto a derechos y obligaciones.
¿Por qué cada vez más gente decide establecer ese tipo de relación? ¿por qué se elude cada vez más la oficialidad del matrimonio? ¿Hay mucho miedo al compromiso?
Sí que hay un rechazo al compromiso, pero yo no creo que pueda definirse como “miedo”. A veces pido en un bar una ración de chipirones, o de gambas, y cuando el camarero me pregunta que si quiero pan, le digo que no. Pero no es porque yo le tenga miedo al pan: es que prefiero comerme los chipirones y las gambas. Esto es lo que le ocurre a gran número de personas: ¿para qué adquirir compromisos, responsabilidades, y obligaciones, si se puede hacer exactamente lo mismo sin pasar por ese aro?
A mí me parece que es lo lógico, en la medida en que van llegando a la edad de formar pareja oleadas de adolescentes que han sido educados en el “espíritu de ONG”. Es el resultado de un tipo de educación que gran número de padres vienen practicando desde hace tres décadas. Los jóvenes adquieren una escala de valores determinada, que les lleva casi necesariamente a eludir cualquier compromiso. Cada vez más gente joven se enfrenta al mundo con ese espíritu ONG: Obligaciones No, Gracias.

martes, 7 de septiembre de 2010

El hombre que pasaba por allí

Jesús Neira era un perfecto desconocido. Un día la casualidad quiso que pasara junto a una pareja que reñía, y decidió intervenir para defender a la parte más débil. Como consecuencia de ello sufrió lesiones que le causaron un largo coma. Podía haber pasado de largo; podía haber llamado inmediatamente al 091. Pero optó por intervenir directamente y enfrentarse a un energúmeno.
A partir de ahí los medios de comunicación lo convirtieron en un ídolo. Un ídolo inmóvil y silencioso, en la antesala de la muerte. Y la gente lo convirtió en un mito: ¡el héroe! ¡el hombre ideal! ¡el adalid de la defensa de las mujeres!
Pero el ídolo “resucitó”, y los políticos se lanzaron a la caza de aquél estandarte que significaba muchos votos. Se lo llevó Esperanza Aguirre, y lo nombró PCAOVGCM. Sí, sí. Nada menos que Presidente del Consejo Asesor del Observatorio de Violencia de Género de la Comunidad de Madrid.
Una vez que el buen señor dejó de ser un perfecto desconocido empezó a hablar, y se empezó a ver que igual no era tan maravilloso como los medios de comunicación lo habían pintado. Pronto se convirtió en un elemento incómodo para la presidenta de Madrid. Por eso, aprovechando que ha sido condenado por conducir con una tasa de alcohol superior a la permitida, ha decidido librarse de él.
¿Podemos extraer alguna reflexión de todo esto? ¿Está la opinión pública en manos de la prensa? ¿Nuestras ideas y opiniones dependen casi por completo de los espejismos que decidan crear los medios? ¿Este hecho explica por qué los políticos se han convertido en la casta menos valorada por los ciudadanos? ¿Se colocan al frente de organismos públicos no a los más capacitados sino a los más mediáticos? ¿Pronto tendremos a Casillas como presidente del gobierno?

lunes, 6 de septiembre de 2010

El pedo

Todos los vecinos del pueblo se hallaban reunidos en la iglesia para decidir qué hacer. El nido de cigüeñas que había sobre la techumbre del templo había seguido creciendo, y su peso amenazaba la vieja estructura. Todos coincidían en que había que hacer algo urgentemente si no querían que el templo quedase en ruinas.
No se ponían de acuerdo. Uno proponía matar a tiros a las cigüeñas. Otro prefería ponerles veneno. Aquél sugería construir otro nido en un lugar diferente y éste decía que lo que había que hacer era reforzar las vigas.
Entonces apareció don Julián, el sacristán medio sordo, que llevaba un paquete a la sacristía. Justo al entrar en ella se oyó un sonoro pedo, y el hombre continuó como si tal cosa. Pero a partir de ese momento todos los congregados dejaron de hablar del tejado y de las cigüeñas, y todo fueron comentarios, risas, críticas, burlas y compasiones a cuento del pedo del sacristán. La reunión se disolvió sin tomar decisión alguna. A la semana siguiente el tejado de la iglesia se vino estrepitosamente abajo.

La pandilla de delincuentes de ETA han hecho público un comunicado en el que dicen que van a suspender los atentados. Pues qué bien. Yo les diría que como si se operan de hemorroides. Allá ellos. A la sociedad debería importarle un pimiento lo que digan estos fanáticos. Se les sigue buscando, deteniendo, juzgando y encarcelando. Y punto.

Pero no va a ser así. Se han tirado un pedo. Como cada vez que abren la boca: apesta. Y todos vamos a estar dándole vueltas al pedo, olvidando los gravísimos problemas económicos que aquejan a esta sociedad. El presidente no podrá dejar pasar la única oportunidad que le queda de recuperar algo de su pisoteada credibilidad. La oposición pondrá el grito en el cielo, y el gobierno volverá a oponerse a la oposición. Los periodistas dedicarán páginas y horas a analizar el pedo. Y la gente corriente nos olvidaremos de la amenaza de las cigüeñas.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Premio a la irresponsabilidad

Hace unos días fueron por fin liberados los dos españoles que habían sido secuestrado hace nueve meses por Al Quaeda, en Mauritania. Todos nos alegramos de que hayan salvado la vida, naturalmente; pero quizá deberíamos reflexionar sobre algunas cuestiones.

Nadie duda de que el gobierno ha pagado un buen rescate –aunque no puede reconocerlo, porque sería un delito-. Además, docenas de funcionarios de los ministerios de Asuntos Exteriores y del Interior se han dedicado al asunto, y han tenido que realizarse gran número de viajes a diversos países de África. ¿Cuánto nos ha costado traer a su casa a estos dos señores? Lo ignoro. Pero, si duda, muchísimo dinero.

A menudo se dice que la vida humana no tiene precio, y desde ese punto de vista habría que dar por bien empleado el dinero que se haya gastado. En cambio, es más discutible que los que tengan que pagarlo seamos todos los españoles, y no los interesados. Porque los españoles no hemos enviado a esos señores a recorrer el desierto subidos en sus camiones. Seguramente para un buen fin, pero también porque no deja de ser una aventura apasionante.

Ya son muchos casos –el Playa de Bakio, el Alakrana, por ejemplo- en los que la irresponsabilidad o la insensatez de unos, tenemos que pagarla otros. Yo me sentí indignado cuando escuché al responsable de la asociación declarando que no le importa quién haya pagado, que enseguida iban a organizar otra excursión similar.
¿Para cuándo una ley de responsabilidad, que deje claro para todos que las consecuencias de conductas de riesgo deben asumirlas los que afrontan voluntariamente ese riesgo?

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Septiembre

Amanece y el azul del cielo se ha vestido de un tenue gris ennubado. El calor afixiante da un paso atrás, y el aire que entra en los pulmones tiene un color más fresco. El ruido del tráfico en la calle ha aumentado dos grados. La gente camina un poquito más deprisa. Es septiembre.

Huele a nuevo curso escolar, a libros y cuadernos nuevos, a calcetines largos, a jersey. Retornan a las emisoras las tertulias políticas, los sindicatos se desperezan, los políticos regresan al gallinero dispuestos a picotearse sin sentido entre sí.

En el archivo de la nostalgia se abre otro apartado con el pedazo de vida consumido durante el verano. Muy variado: la costa atlántica envuelta en aroma de mariscos y Albariño. La sierra mediterránea, en un concierto de grillos, salpicada de olivos y almendros. La isla de la Cité, entre la sinfonía de luz de las vidrieras de la Sainte Chapelle y el sonido del acordeón en. un recodo del pasillo del metro de Chatelet. La luna llena asomando entre dos picos pirenaicos, contemplando impúdica para observar el camino entre El Pueyo y Panticosa. La sonrisa de una china al servirme un cubata en una terraza de Zaragoza, mientras escucho cómo los de la mesa de al lado arreglan el mundo.

Archivado. Ahora ya es septiembre.

miércoles, 28 de julio de 2010

Estoques y banderillas

El Parlamento de Cataluña decide hoy –casi con seguridad- prohibir las corridas de toros en la región. La cuestión no es de derechas ni de izquierdas. Hay conocidos aficionados a los toros de izquierdas (de izquierdas los aficionados, no los toros), y muchos de derechas a los que no les gustan.

¿A qué obedece el empeño en prohibirla en Cataluña? Sencillamente a que es un espectáculo que se conoce como “la fiesta nacional” en España. Ese es el verdadero delito de las corridas.

La mayoría de los políticos catalanes han abrazado banderas nacionalistas o independentistas. Se encuentran enfrascados en una pugna por demostrar quién es más catalán que los demás, y han logrado arrastrar a una parte muy importante de los ciudadanos catalanes, a los que durante muchas décadas no les ha supuesto ningún problema ser catalanes y españoles.

Pero los políticos catalanes –rabiosamente enfrentados en casi todo- sólo parecen ponerse de acuerdo en vestirse de Judas y negar a España todo lo que pueden. Unos preparan el estoque para terminar definitivamente con ese bicho, y aspiran directamente a la independencia. Otros no llegan tan lejos, y se conforman con ponerle todas las banderillas que pueden. En cualquier campo de la vida social se trata de marcar diferencias con España, y lo hacen incluso invadiendo parcelas que deberían pertenecer al ejercicio de la libertad individual, como el uso de la lengua, la rotulación de establecimientos, o los espectáculos.

Porque los políticos catalanes tienen muy claro que cuando ellos hablan de “diferencia” lo que quieren decir es “privilegio”, y ya que se les ha venido permitiendo tener privilegios durante décadas, no van a renunciar ahora. Sin embargo, incluso con esos privilegios, Cataluña va perdiendo fuerza en lo económico. Lentamente va pasando de ser una región destacada en el conjunto de España a convertirse en un territorio que avanza torpemente, lastrado con un pesado bagaje de trabas burocráticas y sentimentaloides. Lo de prohibir las corridas de toros sólo es un banderillazo más a España. Y un nuevo paso atrás de la Cataluña puntera e innovadora hacia otra Cataluña aldeana y residual. Una pena.

martes, 27 de julio de 2010

Desolación

El ministro de Fomento anunció hace unos días un recorte draconiano en las inversiones del ministerio. Cientos de obras han quedado repentinamente paralizadas en toda España. En Aragón, las de ampliación de la ronda norte de Zaragoza, las de la autovía Lérida-Jaca, y las de la carretera Huesca-Sabiñánigo, entre otras.

Un signo inequívoco de la situación de pobreza de muchos países se aprecia en la escasez de infraestructuras y en la precariedad de las mismas. Es lo mismo que se observa en las viviendas de los pobres: muebles sencillos o viejos, láminas enmarcadas en lugar de óleos en las paredes, bombillas peladas en vez de lámparas en los techos, grifos antiguos. Es la imagen de la pobreza.

Hay viviendas con un aspecto diferente: muebles con puertas y cajones rotos, cortinas desgarradas, bombillas fundidas, grifos que gotean, y paredes desconchadas. Es la imagen de la desidia o de la decadencia.

De esta manera va a quedar el territorio español durante unos cuantos años. Obras a medio terminar, zanjas, desvíos, puentes por los que no se puede pasar, túneles cerrados. Es la imagen de la imprevisión, de la desorganización, del quiero y no puedo. Es el fantasma de la ruina.

Nadie con sentido común puede negar la imperiosa necesidad de esos recortes en las obras públicas. Pero cuando uno observa los cientos de kilómetros de flamantes carriles-bici, las docenas de polideportivos, los nuevos mini-aeropuertos, las estaciones de ferrocarril faraónicas, las decenas de miles de farolas de diseño que se han inaugurado en los últimos años, siente una sorda rabia interior. Cuando uno se da cuenta de que ese violento frenazo en el desarrollo necesario de un país se produce unos pocos meses después de que el gobierno haya derrochado 13.000 millones de euros en planes “E” para obras superfluas e insustanciales, siente un intenso deseo de encorrer a gorrazos a alguien, de echar a patadas a algún cretino de un lugar de decisión al que no debería haber accedido nunca.

viernes, 23 de julio de 2010

El acantilado

Regreso a casa y me encuentro con la noticia de que el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya respaldan la independencia de Kosovo. Hay que recordar que esa declaración de independencia se produjo de manera unilateral por parte de una facción de los kosovares, y sin atenerse a ningún procedimiento legalmente establecido.

Me parece una de las noticias internacionales que más consecuencias pueden tener en el futuro desarrollo de los acontecimientos en España. Unida al fallo del TC sobre el Estatuto de Cataluña, a la reacción de nacionalistas catalanes (“Somos una nación, tenemos derecho a decidir”), y a la postura de chalaneo apuntada por el presidente del gobierno (“Haremos lo posible para que sea posible lo que el TC ha dicho que no es posible”), forma un amasijo altamente explosivo, cuyas consecuencias preferimos no ver, aunque todos recordamos el significado de la palabra “balcanización”.

Pero el tema tiene demasiada enjundia para abordarlo así, nada más llegar, todavía con el sabor a pulpo y a albariño en el paladar. Todavía con el sonido de las olas rompiendo con furia en los acantilados de Caión. Diez días desconectado. Diez días sin leer un periódico, sin ver un televisor, sin escuchar una radio. Y el mundo sigue girando. Los partidos de siempre siguen atizándose como niños malcriados. Los sindicatos siguen secuestrando la libertad de los ciudadanos. Y los ciudadanos siguen ejerciendo como adictos, cada uno a los de su color. Fieles a la banderola de sus siglas. Hasta que la marea de Kosovo o la tormenta de la economía nos empotren contra los acantilados.

jueves, 15 de julio de 2010

Desconexión

Creo que ha habido un mundial de fútbol.
Creo que ha habido un debate sobre el estado de la nación.
Creo que hay casi cinco millones de parados.

Pero no estoy seguro.
En Betanzos el Parque del Pasatiempo parece un lugar de otro mundo. Los chupitos de yema tostada te hacen pensar menos. Los 20 grados de temperatura máxima te refrescan por fuera y por dentro. Las gaviontas te recuerdan que la naturaleza sigue viva.

Hoy mee espera un arroz con bogavante.

Realmente, en estas condiciones, hasta las cosas de TTessa me parecen razonables.

lunes, 12 de julio de 2010

Tarjeta roja

Pues sí. La selección española de fútbol ha ganado la copa del mundo. No está muy claro si el mérito es de Del Bosque, de Villa, de Casillas, de Puyol, de Iniesta, o del PP (el Pulpo Paul, naturalmente). La inmensa mayoría de los españoles estamos contentos, y ayer vivimos con ansiedad las patadas de los holandeses, la miopía del árbitro, y el paso del reloj.

Está muy bien este respiro para la autoestima nacional. Está muy bien ver a tanta gente cantando gritos de viva España. Está muy bien poder sentirnos los mejores. Aunque se trate de un acontecimiento deportivo, tiene razón en parte el ministro de industria cuando dice que la victoria es buena para la imagen de España en el mundo y para el comercio exterior. Todo está muy bien, y me sumo sin reservas a ese chapuzón de optimismo.

La selección española de fútbol ha hecho bien su trabajo, y es campeona del mundo. Ahora sólo falta que la selección nacional del Congreso y el Senado haga bien el suyo; que la selección nacional de la prensa empiece a informar más y a opinar menos; y sobre todo, que la la nación entera despierte del letargo, asuma el protagonismo de su futuro, deje de esperar que le caiga el maná del cielo, y se atreva a echar a patadas a los políticos que lo merezcan. Aunque sean de su cuerda. En este otro partido juega España contra el desastre, y en este caso el árbitro es el público. Menos amonestar, y más tarjeta roja.

jueves, 8 de julio de 2010

Fervorosamente

Ayer presencié dos actos de intenso fervor. El primero era un funeral en un pequeño pueblo. Como no conozco bien los usos de las ceremonias religiosas, y no entiendo a qué obedece eso de levantarse y sentarse tantas veces durante la misa, opté por quedarme sentado todo el tiempo. Detrás de mí, una señora muy fervorosa, que se sabía todos los cánticos y todas las oraciones, me decía de vez en cuando “ahora hay que estar de pie”. A la tercera vez apoyó sus palabras con un ligero toque de su abanico en mi espalda. Pero como yo no entiendo el lenguaje de los abanicos, seguí sentado escuchando las cosas terribles que decía el oficiante. Al parecer todos teníamos estar muy contentos de que mi tía se hubiera muerto porque Dios la había protegido durante toda su vida. Todo lo que dijo me pareció incoherente y delirante, pero la señora de atrás, y varias docenas más le escuchaban con todo fervor.

El segundo se originó a 9.000 km. de mi casa, pero ha dado lugar a que centenares de miles de personas decidieran que era el momento de hacer sonar las bocinas de sus coches y de aullar como locos. Incluso han tenido la osadía de agitar miles de banderas de España, y, sorprendentemente, nadie les ha llamado “fachas”.

Yo soy poco dado a los fervores (excepto en cuestiones muy personales que no voy a describir ahora). Pero no puedo dejar de reconocer la importancia que tienen en la vida de las personas y las sociedades. Eso que Emile Durkheim denominaba “efervescencia colectiva” resulta ser un poderoso motor, capaz de mover más voluntades y de arrastrar más esfuerzos que la más sólida argumentación, o el análisis más racional.

No sé si eso es bueno o malo, pero somos así. Convenientemente excitados podemos quemar La Bastilla, clavar tijeras en el vientre de los caballos napoleónicos, lograr la independencia de la India, o meter el Ebro en un cántaro para que no lo toque nadie.

Lo siento, Arama. Pero esos señores en pantalón corto son capaces de levantar el fervor de millones de personas, y hacer que cambien su conducta. Como bien saben los dueños de todos los bares de España que han visto dispararse sus ventas tras la victoria del equipo de fútbol.

miércoles, 7 de julio de 2010

El aborto y la chulería autonómica

Ayer entró en vigor la nueva ley del aborto. Quizá lo esencial de ella es que el aborto pasa de ser considerado algo no deseable -aunque en determinadas ocasiones puede resultar también necesario- a ser tratado como un derecho. La polémica ha sido y sigue siendo intensa. Unos ponen el acento en la mujer y consideran al feto como una excrecencia del cuerpo de la misma, y otros focalizan sobre el feto, al que consideran como un sujeto pasivo e indefenso que debe ser protegido por la ley.

Independientemente de la opinión que cada uno tenga, el hecho objetivo es que la ley ha sido aprobada legal y legítimamente. Ha sido recurrida ante el TC, y en su momento se conocerá la resolución del alto tribunal. Por su parte, el presidente de Murciia, Ramón Luis Valcárcel ha afirmado que de momento no hay razones para aplicar esa ley.

Otro empujoncito para llevar a España hacia el caos. Hemos hablado hasta la saciedad de los empujones de Ibarretxe, Zapatero, Carod-Rovira, Maragall y Montilla en el mismo sentido. Seguramente han sido de los más potentes, pero esto del presidente de Murcia es otra ocurrencia impresentable, que debería dar lugar a una reacción contundente por parte del gobierno central.

Si esto es un estado de derecho, o jugamos todos o rompemos la baraja. No puede ser que cada reyezuelo autonómico o local se atribuya el derecho a decidir qué leyes se cumples y cuáles no. No es de recibo que Montilla organice una manifestación contra la ley. No es tolerable que Valcárcel diga que no va a cumplir la ley “de momento”. Las leyes se cumplen o esto se irá al garete. Y el responsable máximo de hacer cumplir las leyes es el gobierno. Es irresponsable que no ejerza su papel. El gobierno central dispone de mecanismos para intervenir en las CC.AA. cuando en ellas nos e cumple la ley. Han sido numerosas las ocasiones en las que ha tenido motivos para hacerlo, y ni este ni anteriores gobiernos se han atrevido. Como consecuencia, la rebeldía y la anarquía siguen avanzando. El estado central agoniza, casi sin pulso. Apenas le quedan competencias, apenas le queda dinero que administrar, apenas le queda autoridad que ejercer. Por no ejercer, no ejerce ni la defensa de la dignidad nacional, hecha jirones por 17 hijos chulitos que intentan quedarse cada uno con un trocito de eso que se había llamado España.

martes, 6 de julio de 2010

La audiencia cautiva

Hace unos días comentaba José Antonio Marina lo demoledor que resulta para una sociedad libre la existencia de enormes masas de ciudadanos que padecen “audiencia cautiva”. Se refiere al hecho de recibir la información de la actualidad preferente –o únicamente- de un sólo medio de comunicación.
Quién más, quién menos, tiene su periódico, su radio, o su cadena de televisión favoritas. La elección de ese medio no es casual, sino que se debe a que es ese medio el que más se identifica con las creencias previas o la ideología de la persona.
Estoy de acuerdo con Marina en que esa costumbre dificulta el funcionamiento de una sociedad plenamente democrática. La mayoría de la gente está convencida de que en España existe una democracia moderna, pero no es así. Es una democracia en el aspecto formal, porque existe separación de poderes, representatividad del poder, y libertades individuales, especialmente la de información.
Pero, sorprendentemente, son los propios ciudadanos los que amputan esa fundamental libertad de información renunciando a la diversidad informativa. Apuestan por alquien, se fían de él, e ignoran todo lo que publican los demás. Los que tenemos la costumbre de leer y escuchar varios medios comprobamos a menudo que hay días en los que parece que cada medio habla de un país diferente. Cada uno destaca unas noticias, omite otras, y manipula otras. Así, recibiendo la información de un único medio, es imposible hacerse una idea más o menos veraz de lo que sucede.
Renunciar a la pluralidad informativa, someterse al criterio del editor de un determinado medio es a la libertad de expresión lo mismo que someterse a un amo es a la libertad.
Uno es libre de hacerse esclavo. Pero es realmente triste que ocurra eso.

lunes, 5 de julio de 2010

España se la juega

Querámoslo o no, el futuro de España se decide esta semana. La cuestión no tiene nada que ver con estatutos autonómicos y la posibilidad de desmembramiento del Estado. Tampoco con que millones de personas no tengan un trabajo que echarse a las manos. Ni siquiera con el riesgo de quiebra de un estado que se ha venido dedicando a derrochar lo que no tenía.

No, el futuro de España se decide en Sudáfrica. Por primera vez la selección española de fútbol ha llegado a la semifinal del campeonato mundial, y ahora cualquiera que tenga un DNI de España (excepto, quizá, los que usan calzoncillos con tela de senyera o de ikurriña) contiene el aliento a la espera de lo que nos dejen hacer los chicos de Ángela Merkel.

Los personajes importantes del momento no son ni Rubalcaba ni Aido; tampoco Zapatero ni Rajoy. Los auténticos protagonistas de la vida en España se llaman Casillas, Villa, Xabi, Piqué, Capdevilla, Puyol o Llorente. Ellos son los que tienen nuestro futuro en sus pies (en sus manos, en el caso de Casillas). Si triunfan, todos afrontaremos el verano con cierta sensación de orgullo. La economía y la política seguirán yendo mal, pero todos podremos decir eso de “pobres pero honrados”.
En cambio, si pierden, todos tendremos la impresión de que hemos perdido, de que hemos sido rechazados por los dioses del fútbol. La economía y la política continuarán igual de mal, pero ya tendremos culpables para nuestras desgracias. Podremos crucificar a Vicente del Bosque, escupir a la cara a Fernando Torres; o acordarnos de la madre del árbitro.

Nos iremos de vacaciones con el tubo de Prozac. En lo económico y en lo político continuará la confrontación entre dos equipos. Pero en ese encuentro los españoles tenemos poco que ganar.

jueves, 1 de julio de 2010

El argumento de los cojones

Es muy ilustrativo escuchar los serenos argumentos del portavoz del comité de empresa del Metro de Madrid:
“Vamos a muerte. Si tenemos que entrar a matar, entraremos a matar.”
“Si nos tocan los cojones somos capaces de cualquier cosa”. Por otra parte, cuatro trabajadores de Metro han sido agredidos por sus “compañeros” de un piquete cuando se dirigían a cocheras para cumplir su trabajo.

Este es el energúmeno impresentable que está arengando a los trabajadores para que se salten la ley. Es decir: para que se conviertan en delincuentes. Y además el tipo tiene la cara dura de decir que ellos “son personas decentes”. Recurre al argumento más usado por los bestias cuando no tienen argumentos: los cojones.

La empresa asegura que ha abierto 400 expedientes a los trabajadores por incumplimiento de sus obligaciones. ¿Cuál ha sido la respuesta de los sindicalistas? ¿acaso contratar abogados? ¿acaso declarar que ellos no han hecho nada? Pues no. Su reacción ha sido amenazar: “Si se producen expedientes, volvemos a la huelga total”.

Resulta anacrónico este comportamiento propio de “gánsters” del Bronx de principios del siglo XX. Pero lo que es absolutamente intolerable es que el Ministro del Interior, y el Fiscal General del Estado no hayan dado instrucciones inmediatas a las fuerzas de seguridad para proteger a los trabajadores que quieren hacerlo, y para detener y enjuiciar a los que tienen la chulería de retar a todos los españoles. de coaccionar a trabajadores libres, y de agredir al que no se pliega a su capricho.

miércoles, 30 de junio de 2010

Los caciques del Metro

Los trabajadores del Metro de Madrid han llevado a cabo una huelga en protesta por el recorte de salarios. No han cumplido los servicios mínimos establecidos. Los piquetes han “disuadido” a los conductores que pensaban cumplir su cometido. El caos en Madrid ha sido total. Cientos de miles de personas no han podido acudir a su trabajo.

Es otro caso de conflicto de intereses. Los trabajadores tienen derecho a la huelga; los ciudadanos tienen derecho a utilizar los servicios públicos; el gobierno tiene derecho a fijar los salarios de los trabajadores de empresas públicas.
Y también hay diferentes obligaciones. Los sindicatos tienen la obligación de cumplir la ley. Los usuarios tienen la obligación de aguantar las molestias de una huelga legal. Y el gobierno tiene la obligación de hacer cumplir la ley.

Pero casi nada funciona como debería. Los sindicatos son un poderoso poder fáctico, que vive a costa de los impuestos, y que suplanta a menudo al poder legítimo que radica en el Parlamento y el gobierno. Yo denuncio a menudo la incompetencia de este gobierno. Pero tiene toda la legitimidad para ejercer el poder. Puede que nos lleve a la ruina, pero lo hará con toda legitimidad porque ha sido elegido para gobernar.
En cambio, los sindicatos no tienen ninguna legitimidad para intervenir en política –como hacen todos los días-. Y menos aún para saltarse la ley a su antojo. Cuando una organización incumple la ley, el Estado puede declararlas ilegales, como se hizo con Batasuna. Y no me digan que comparo a los sindicatos con Batasuna. Lo que comparo es la reacción del gobierno ante los delitos cometidos por según quién.

Pero no pasará nada. Nadie va a llevar ante un juez a ningún piquete ni a ningún sindicalista. Los sindicatos podrán seguir ejerciendo su prepotencia política y su matonismo en las huelgas. Resulta esperpéntico que tras luchar contra el viejo caciquismo del siglo XIX, los sindicatos se hayan convertido en los nuevos caciques del siglo XXI. Deciden lo que se puede y no se puede hacer; quiénes trabajan y quiénes no; y ponen en jaque a los gobiernos.

martes, 29 de junio de 2010

El reino de la confusión

¡Habemus sentencia! Después de tres años deliberando, el TC ha hecho pública su sentencia sobre el recurso de inconstitucionalidad del Estatuto de Cataluña. ¡Ya era hora! ¡Por fin sabremos a qué atenernos al respecto! ¿O no?

Pues no. Porque el reino de España cada día se parece más al reino de la confusión. No hay manera de saber si hay crisis o no, si los impuestos suben o bajan, si las huelgas tienen poco o mucho respaldo, y si las sentencias judiciales favorecen a unos o a otros.

El TC ha anulado o modificado 14 artículos del Estatuto, y ha señalado la interpretación que debe darse a otros 24. Pues ya está. Eso debería bastar. Se toma nota y se procede en consecuencia. Pero no iba a ser tan sencillo. Unos y otros ya se han enzarzado en la pelea de si ha ganado el PP con su recurso, o si ha ganado el PSOE con su Estatuto. Todos dicen que han ganado ellos, como es natural.

Entre tanta confusión, podemos encontrar algunos hechos objetivos:
  • El PP estaba equivocado cuando decía que 114 artículos eran incostitucionales.
  • El PSOE estaba equivocado cuando decía que el Estatuto era perfectamente constitucional.
  • Todos dicen que acatarán la sentencia.
  • Jordi Pujol ha declarado “esta sentencia es humillante y un engaño ético”.
  • Montilla se ha declarado indignado, y ha anunciado movilizaciones para defender la identidad de Cataluña.
El papelón lo tiene que hacer el PSOE. Es difícil entender por qué Montilla dice que el PP ha salido derrotado pero que está indignado. Y es difícil entender por qué MTFV ha dicho que la sentencia ha demostrado que el Estatuto era constitucional, cuando ha tenido que pronunciarse sobre 38 artículos. ¿Se puede acatar una sentencia y al mismo tiempo convocar manifestaciones contra ella?
Pero en España la objetividad no importa. Lo que cuenta es la propaganda. Y en vísperas de las elecciones catalanas, el PP utilizará la sentencia para presumir de que tenía razón, y los nacionalistas para seguir presentándose como víctimas. El PSOE –como casi siempre desde hace seis años- jugará con dos barajas: en Cataluña se presentarán como víctimas, y en el resto de España presumirán de que tenían razón.

lunes, 28 de junio de 2010

Cuestión de emergencia

Parece que en la cumbre del G-20 no se han alcanzado acuerdos operativos de importancia. Es casi un sálvese quien pueda, en el que se dibujan tres grandes bloques y tres maneras diferentes de dirigirse hacia el futuro. EE.UU., cuya economía lleva meses creciendo moderadamente; la vieja Europa, que no termina de recuperarse de la indigestión de estado de bienestar; y los llamados países emergentes, que crecen más que nadie.
Tres situaciones económicas y tres modelos de sociedad. Y otro de tantos círculos mágicos: la sociedad determina la economía y la economía configura la sociedad. Desde mi punto de vista –de no experto en economía- el factor más claramente diferencial es el de modelo social de bienestar. Europa ha creado el modelo más protector. La redistribución de la riqueza se produce a través del estado, por cuyas manos pasa casi la mitad del PIB. Dinero que pagan los ciudadanos a regañadientes, dinero que el estado reparte a su antojo –quedándose una parte significativa en la mera gestión burocrática-, y dinero que los ciudadanos tratan de recuperar en una competencia por el subsidio, la subvención, la exención, la ayuda, la pensión, la prestración.
La sociedad de EE.UU. no ha querido crear ese estado de bienestar. Ellos siguen creyendo que cada cual tiene que ocuparse de sí mismo, y que el estado sólo debe garantizar el marco legal, el orden público y la seguridad nacional, y únicamente prestar algunas escasas ayudas a los realmente muy necesitados.
En los países emergentes la sociedad es muy diferente. Allí eso del estado del bienestar les suena a chino –nunca mejor dicho-. Vienen directamente de la precariedad, de la penuria, del hambre. Apenas han oído hablar de derechos sociales, y ni siquiera de derechos humanos. Sólo aspiran a sobrevivir, y a trabajar un poco más para vivir un poco mejor.
Nadie en Europa desea vivir como los chinos o los indios. Pero no basta desear algo para que ocurra. En el mundo globalizado la competencia es despiadada. Nosotros estamos muy cómodos así, pero alguien tendría que plantearse si realmente vamos a poder continuar así de cómodos.
Los países asiáticos no tienen estado de bienestar. Por eso emergen. Nosotros lo tenemos desmesurado. Por eso nos estamos hundiendo. No queremos verlo, pero nos encontramos en una situación de emergencia. ¿Reaccionaremos a tiempo? ¿O nos hundiremos enarbolando la bandera de los derechos adquiridos?

viernes, 25 de junio de 2010

El caballo de hierro

Dicen que los indígenas de Norteamérica llamaban “caballo de hierro” al ferrocarril que atravesaba de este a oeste las inmensas praderas. Dicen que a veces saboteaban las vías, enfurecidos por los estragos que aquél intruso hacía entre las pacíficas manadas de bisontes.

Ayer el caballo de hierro se llevó por delante trece vidas. Chavales jóvenes recién descendidos de otro tren en el apeadero próximo a la berbena de la playa. Iban contentos, ansiosos por pasarlo bien en la fiesta. Tenían mucha prisa.

Hay un paso subterráneo para salir del andén. Pero también había muchos viajeros. Había que esperar para recorrer el túnel. Quizá medio minuto, quizá un minuto. Demasiado tiempo cuando se huele a pocos metros la diversión. No ha que cruzar las vías, ellos lo sabían. Pero ¡hay tantas cosas que uno sabe que no hay que hacer! Si fuéramos a reprimir todos nuestros impulsos ¿qué asco de vida sería esta? Trece cadáveres destrozados. Todo por no perder un minuto. ¿Quién decía aquello de que más vale perder un minuto en la vida que la vida en un minuto?

Y ahora viene lo de siempre. La búsqueda de responsables que no sean los que decidieron cruzar las vías. El Ministerio de Fomento, La Generalitat, el ayuntamiento, RENFE, el ingeniero de ADIF, el conductor del tren, y la señora de la taquilla serán recriminados por no haber evitado esta tragedia. Estamos tan convencidos de que en el Estado-Providencia no nos puede suceder nada, que no admitimos que suceda sin más. Y aunque ahora las familias estarán sumidas en el comprensible desconsuelo, pronto algunos les harán reaccionar. Nada puede devolver la vida a los jóvenes, pero hay mucho dinero en juego si se consigue responsabilizar a la Administración.

miércoles, 23 de junio de 2010

Sorpresa en el Congreso

Hoy se ha producido en el Congreso un hecho sorprendente. Algo tan poco habitual que ha producido mareos en más de un conserje.

No me refiero a que el PSOE se haya quedado solo –por cierto, no oigo a los que la pasada legislatura clamaban eso de “el PP se ha quedado solo”-. Tampoco a que el grupo socialista haya aprobado la reforma laboral que su jefe había jurado que nunca haría. Ni siquiera a que esa dichosa reforma no satisfaga ni a los sindicatos, ni a la patronal, ni a la oposición, ni al gobernador del Banco de España. Lo realmente extraordinario de hoy ha sido que Antonio Gutiérrez, diputado del PSOE y ex secretario general de CC.OO. ha roto la consiga de su partido y se ha abstenido en la votación.

Hay que felicitar a Antonio Gutiérrez, que ha salido de su culiparlante mutismo, nada menos que por haber tenido el valor de votar en conciencia. La mayoría de los diputados han tenido que ir al diccionario para encontrar el significado de esa palabra. Ellos ya saben que el precio a pagar por figurar en una lista electoral es el de renunciar a todo atisbo de conciencia, y a abrazar ciegamente la obediencia al jefe.

La Constitución dice que los diputados y senadores no tienen “mandato imperativo”. Es decir, que no pueden ser obligados a votar algo ni por sus partidos ni por los ciudadanos que los han elegido. Pero ya sabemos que la Constitución dice unas cuantas bobadas, y ésta es una de ellas. La realidad la definió con mucha precisión Alfonso Guerra, hace ya veinte años: “el que se mueve no sale en la foto”. Pues eso, que el que se atreve a desempolvar su conciencia no volverá a salir en ninguna foto del partido.

Felicitaciones a Antonio Gutiérrez por dar un pequeño paso hacia la democracia. Por haberse atrevido a sacar la nariz del nauseabundo charco de la partitocracia.

martes, 22 de junio de 2010

El Sr. Gil y pollas

El Sr. Gil Imón fue alcalde de Madrid de comienzos del siglo XVII. Se cuenta que el buen señor tenía dos hijas bastante poco agraciadas física y mentalmente, lo que las convertía en difícilmente casaderas. Así que su padre aprovechaba todos los actos y ceremonias a los que era invitado por su cargo para llevar con él a sus hijas, con la esperanza de que alguien se fijara en ellas.
Como tal cosa no sucedía, la aparición del alcalde y sus dos hijas se fue convirtiendo en un hecho bien conocido en Madrid. Don Gil llegaba siempre acompañado de sus dos pollas –que así se llamaban coloquialmente a las jovencitas en la época-. Todo el mundo sabía que si se esperaba a don Gil, aparecería el trío formado por don Gil y pollas. El recochineo ante los patéticos esfuerzos de don Gil para colocar a sus pollas fue subiendo de tono, hasta el punto de que el término “Gil y pollas” pasó a ser sinónimo de tontuelo recalcitrante, y ya convertida en “gilipollas” fue recogida por la Real Academia, y a subsistido hasta hoy.

Probablemente, si aquél alcalde bobalicón hubiera ejercido su cargo hoy en día, se habría presentado con sus dos pollas hasta en una recepción oficial en la Casa Blanca.

lunes, 21 de junio de 2010

A vueltas con Dorian Gray

El sábado estuve viendo la nueva versión de “El Retrato de Dorian Gray”. La impresionante obra de Oscar Wilde nos hace reflexionar sobre profundas cuestiones éticas y morales, que también están presentes en la vida cotidiana de cada uno de nosotros.
Entre otras muchas, el cínico Lord Henry Botton pronuncia esta frase: “El hombre quiere ser feliz, pero la sociedad quiere que sea bueno. El hombre cuando es bueno no es feliz, pero cuando es feliz siempre es bueno”.
No comparto esa idea en términos absolutos. Hacer el bien produce felicidad, y hay gente muy feliz que no ha hecho un bien en su vida. Sin embargo, también es cierto que se puede ser infeliz siendo muy bueno, Con frecuencia el exceso de bondad conduce a una situación en la que los demás ven al "bueno" como un felpudo al que se puede pisotear, y al que no guardan el menor respeto ni agradecimiento.

La enjundia está en la primera parte de la frase. En ella se contrapone el deseo de felicidad humana con el imperativo de bondad que exige la sociedad. ¿Acaso son cosas incompatibles? ¿Es que el hombre busca la felicidad a través de la maldad? ¿O es la sociedad califica de “malos” a las inclinaciones humanas más naturales? ¿Por qué lo que la sociedad considera “bueno” o “malo” va cambiando con el paso del tiempo?
Si un niño quiere comerse un buen trozo de tarta, y su madre le impone que la comparta con sus primos ¿Es malo el niño que quiere comerse toda la porción? ¿la mala es la madre que se lo impide? ¿Son buenos los primos que sin haber llevado nada quieren comer de la tarta del niño? ¿De verdad alguien espera que al niño le haga feliz renunciar a su trozo de tarta? ¿Acaso la bondad que impone la sociedad no es sino una camisa de fuerza para reprimir los impulsos naturales hacia la felicidad? Y como resultado ¿se consigue que la gente sea buena por obligación?

viernes, 18 de junio de 2010

Dos buenas noticias

El Consejo europeo de ayer ha puesto fin al semestre de presidencia española de la UE, y el resultado ha sido espectacular: la UE ha sobrevivido a la experiencia. Ha sido un semestre movidito, en el que no ha sucedido nada de lo que se esperaba. Seis meses de sorpresas y de aliento contenido.

Salvo que me haya perdido la noticia, no se ha producido la anunciada “conjunción planetaria”. Obama y Zapatero no han liderado nada, salvo sus respectivos países. Tampoco se ha producido la prometida reforma del sistema capitalista mundial, y los “brotes verdes” que alguien creyó ver hace un años han resultado ser carcomas devorando el desvencijado estado del bienestar.
En cambio, por primera vez la UE ha tenido que rescatar a un país que se hundía irremisiblemente; se ha establecido un fondo multimillonario por si hace falta rescatar a otros; Alemania y Francia han ejercido el liderazgo de este heterogéneo club de 27; y se ha establecido una carrera para ver quién rebaja más el sueldo de sus funcionarios, quién va a jubilarse con más años, y quién recorta más los famosos “derechos de los trabajadores”. Pero deberíamos estar muy contentos: la UE ha sobrevivido.

Se ha hacho público el ranking de solvencia de los bancos europeos, y el Santander y el BBVA ocupan el primero y segundo lugar. Eso también es una gran noticia. Una banca solvente infunde más confianza que veinticinco discursos huecos. No puedo dejar de recordar el clamor que se ha venido escuchando durante los dos últimos años en España: “no hay derecho, en plena crisis y los bancos ganan dinero”. Patética muestra del desconocimiento popular. Si los bancos –o las empresas- no ganan dinero, el resultado es la quiebra, el hundimiento del sistema financiero, y en el caso de las empresas decenas de miles de parados más. Esquizofrenia colectiva de una sociedad que no termina de entender que en un sistema capitalista hay que jugar con las reglas capitalistas. Hay otro modelo –el soviético, el cubano, el de Corea del Norte-, pero no es el que nos ha tocado vivir. No se puede jugar al ajedrez aplicando las reglas del parchís.

jueves, 17 de junio de 2010

Tocando la vuvuzela

La selección española de fútbol –la gran favorita- ha perdido su primer encuentro del mundial. No contra Brasil, ni contra Alemania, sino contra Suiza, que –con permiso de Pilar- no es precisamente uno de los equipos más brillantes. Los españoles fueron incapaces de marcar un gol, quizá aturdidos por el insoportable gruñido de miles de vuvuzelas.

Al mismo tiempo, el gobierno daba a conocer por fin su decreto de reforma del mercado de trabajo. Sí, esa reforma que este gobierno no iba a hacer por nada del mundo. La misma que pedían desde hace dos años los organismos internacionales, los analistas económicos y hasta el gobernador del Banco de España. Todos ellos decía que sin reforma laboral no comenzaría a crearse trabajo en España.

Y ahora que se conoce la reforma, todos –excepto el PSOE- dicen que es malísima. Los sindicatos reaccionan convocando una huelguita generalita ad calendas grecas; los empresarios dicen que es una reformita; todos los partidos –excepto el PSOE, faltaría más- dicen que no están de acuerdo con ella; la prensa la califica de insuficiente, de “churro”, de bodrio y de chapuza. Y ahora todos coinciden en que no va a servir para crear empleo.

Hoy, el presidente tiene que presentar su reforma a la UE. Me da la impresión de que allí tampoco va a gustarles, que van a volver a decir que no es suficiente. Y puede ser que aumente el diferencial de riesgo-país, que el dinero que necesitamos que nos presten nos cueste aún más caro, o que vuelvan a ofrecernos el plan de ayuda de choque para países en riesgo de quiebra.

Si yo fuera el presidente, me presentaría en Bruselas tocando la vuvuzela y bailando el sirtaki. Si de todas formas vamos a hacer el ridículo, al menos que sea por eso, y no por habernos pasado cuarenta años suspirando por ejercer la democracia para terminar eligiendo al peor gobernante de la Historia.

miércoles, 16 de junio de 2010

"Esto no es lo mío. No tengo huevos"

El hombre miró la bestia que tenía delante y se dio cuenta de lo que se le venía encima. En ese momento tomó conciencia del peligro, de la responsabilidad. A su alrededor todos estaban pendientes de él, esperando que fuera capaz de terminar lo que había empezado. Había alardeado de valentía, se había pavoneado delante de las muchachas con su elegante traje. Al aparecer en público, muchos le aplaudían, y otros le gritaban ¡maestro!
Pero había llegado la hora de la verdad. Ahora su elegante traje ya no le serviría de nada. Su talante altivo, su buena facha iban a resultar totalmente inútiles para llevar a cabo lo que tenía que hacer.
Se sintió invadido por el pánico y salió corriendo de allí. Le hubiera gustado que se lo tragara la tierra. Le hubiera gustado poder borrar todo lo que había dicho anteriormente. Sus baladronadas, sus órdagos, todo lo que había presumido. Pero ya no era posible borrarlo. Sólo pudo decir unas breves palabras “Me faltaron un par de huevos. Esto no es lo mío”.

Nota: Cualquier parecido entre los hechos de este comentario con cualquier presidente de gobierno europeo es mera coincidencia. Si no lo cree, vea el vídeo y la noticia.

martes, 15 de junio de 2010

La solución del burka

El alcalde de Barcelona ha decidido prohibir el uso del burka, el niqab, o cualquier prenda que tape la cara en las instalaciones municipales. El asunto se debate en toda Europa. Francia ha tomado medidas similares, mientras que en el Senado español se rechazó una propuesta semejante. Voces encontradas abogan a favor y en contra, y se esgrimen argumentos inconexos, apelando a varios conceptos independientes.
Yo no lo tengo nada claro. Depende del enfoque que se utilice, me encuentro a favor de la prohibición o no. Y es que nadie me aclara de qué se trata: ¿es una cuestión religiosa, y se busca eliminar los símbolos religiosos de los lugares públicos? ¿se trata de algo que sólo afecta a la dignidad de las mujeres? ¿es un asunto relacionado con la seguridad pública? ¿o tiene que ver con la libertad individual?
Si se trata de situar la religión en el ámbito estrictamente privado, la medida me parece coherente con otras que ya se han tomado, como la supresión de crucifijos, o la prohibición de que las FF.AA. rindan homenaje en ceremonias católicas. Aunque se mantiene una fuerte incoherencia con el hecho de que se sigan impartiendo clases de religión en las escuelas públicas.
Si nos atenemos a la dignidad de las mujeres, habría que prohibir su uso, pero no sólo en instalaciones municipales, sino en cualquier calle, plaza o playa. No parece lógico que las mujeres tengan su dignidad a salvo en la casa consistorial, pero pueda ser pisoteada en un parque público.
Si tiene que ver con la seguridad, me parece bien que se prohíba todo lo que oculte el rostro de una persona en la calle. Claro que habría que prohibir también los carnavales, los cabezudos, y cualquier celebración en los que la gente resulta irreconocible.
Y si lo miro desde el punto de vista de la libertad individual me pregunto con qué derecho puede la administración entrometerse en el modo de vestir de la gente. Si una mujer decide libremente llevar burka, debería tener derecho a hacerlo. Claro que entonces hay que plantearse por qué no va a poder decidir un nudista moverse por las calles llevando como única prenda unas gafas de sol.
Un verdadero lío. Pero resulta agradable. Es la única manera de olvidar por unos minutos el caos de la economía y la política. Quién sabe… igual Zapatero resultaría más creíble si compareciera en el Congreso tapado con un burka.

lunes, 14 de junio de 2010

Los malditos mercados

Llevamos una temporada en la que parece que los mercados se han empeñado en amargarnos la vida. Un día hunden a Grecia, otro ponen en duda la credibilidad del gobierno de España, y otro les da por comprar nuestra deuda pública casi al doble del precio que le cobran a Alemania. Y, claro, uno se mosquea con esos diabólicos mercados que en todo se meten y que no paran de fastidiarnos.

Pero ¿quiénes son esos malditos mercados? ¿dónde están? ¿cómo visten? ¿a qué huelen? A uno le gustaría echárselos a la cara para cantarles las cuarenta, o para rogarles por el niño Jesús que dejen de complicarnos la existencia.

Lamentablemente, eso no va a ser posible porque “el mercado” es un concepto intangible que se corresponde exactamente a la suma de millones de decisiones individuales. Así que todos somos el “mercado”. Cada decisión que tomamos –yo, mi vecina del tercero derecha, mi peluquero, el taxista, el fontanero o el inversor en bolsa- aporta su millonésima parte al resultado final: los vaivenes del mercado.
Si a mí me da por dejar de tomar café, no pasa nada. Pero si hacen lo mismo millones de personas en el mundo, el mercado decide que el precio del café se hunde, y Colombia, Brasil o Nigeria empiezan a tener serios problemas. Es una faena que mi decisión de dejar de tomar café repercuta en que un niño nigeriano se quede sin una vacuna, pero puedo prometer que no era mi intención que tal cosa sucediera.

Eso son los mercados. El financiero, el del petróleo, el de materias primas, el de divisasm o el de trabajo. Una mera suma de millones de decisiones individuales. Pero cuando las consecuencias de esas decisiones modifican los precios, y eso nos perjudica personalmente, tendemos a buscar un culpable. Y como no podemos coger del cuello al maldito señor Mercado, exigimos a los gobiernos que intervengan para enderezar a tan molesto personaje.

Pero no se puede. El mercado tiene vida propia, y las decisiones de los gobiernos sólo son un factor más. Y lo que es peor: puesto que es el resultado de las decisiones individuales de los ciudadanos, cualquier medida para encarrilar a los mercados resulta ser una medida que coarta la libertad individual. Cosa que a los políticos les encanta hacer, y más si nosotros mismos se lo pedimos.

viernes, 11 de junio de 2010

Jubilación y SMS

Ayer anunció el presidente –en la celebración del centenario de la llegada de Pablo Iglesias al Congreso- la próxima reforma del sistema de pensiones. Sí, sí: esa que se anunció hace cuatro meses, pero que luego se dijo que había sido un error, y se dijo que no. Bien, pues es que sí. Es decir…. a menos que mañana diga que no, claro.

Habrá que trabajar dos o tres años más para poder jubilarse, y se calculará el importe sobre más años, lo que supondrá una pensión más baja. Seguramente es necesario, pero sigo preguntando lo de ayer ¿y por qué no recortar dinero de tantos otros sitios?

En el acto intervinieron Felipe Gonzáles y Rodríguez Zapatero. Este desveló que el ex-presidente le había enviado un SMS tras el anuncio en el Congreso del recorte de sueldos a los funcionarios y la congelación de las pensiones. El texto del mensaje es una de esas frases geniales:

“Hoy más que nunca tienes todo mi apoyo
gobernar es esto: tomar decisiones difíciles y duras”

¡Coño, Sr. González! ¿y por qué no le envió el SMS hace seis años? Nos habríamos evitado muchísimos disgustos.

jueves, 10 de junio de 2010

¿Y por qué no...?

Todos nos vamos haciendo a la idea de que las vamos a pasar canutas. Del mundo de Heidi vamos a pasar al infierno de Dante en muy pocos meses. Bien, de acuerdo. Somos realistas, y aceptamos que no queda más remedio. Pero, además de todas las medidas anunciadas, me pregunto por qué no se toman algunas más.

 
  • ¿Por qué no controlar más la economía sumergida? ¿Es razonable que –según algunas estimaciones- se muevan unos 200.000 millones anuales en negro?
  • ¿Por qué no se reforma el sistema de desempleo? ¿Cómo es posible que la mayoría de los parados con subsidio encuentren trabajo el último mes de prestación? ¿Por qué se permite que rechacen ofertas de trabajo?
  • ¿Por qué no racionalizar el PER? ¿Como es que tantos andaluces y extremeños sólo encuentran trabajo 21 días al año y tienen que venir inmigrantes a trabajar en Andalucía y Extremadura?
  • ¿Por qué todos los pensionistas tienen las recetas gratis cuando muchos cobran más de 1.500 euros? ¿Por qué los no pensionistas que sólo ganan 1.000 tienen que pagarlas?
  • ¿Por qué miles de ONG’s reciben cientos de millones en subvenciones? ¿Por qué que los que montan una asociación no la mantienen con sus cuotas?
  • ¿Por qué tenemos que pagar todos a los sindicatos? ¿Por qué no los mantienen los afiliados?
  • ¿Por qué tenemos que pagar todos a los partidos políticos? ¿Por qué no los mantienen los afiliados?
  • ¿Por qué hay que subvencionar al cine? ¿Por qué los productores no arriesgan su dinero como los demás empresarios?
  • ¿Por qué alguien que enviuda a los 40 años, teniendo su propio trabajo, tiene que cobrar también una pensión de viudedad?
  • ¿Por qué no desaparece el INEM, si no sirve para encontrar trabajo?
  • ¿Por qué no desaparecen los ministerios de Vivienda y de Cultura si las competencias las tienen las CC.AA?
  • ¿Por qué no desaparece el Ministerio de Igual-da si cada año hay el mismo número de mujeres asesinadas? ¿Por qué no se creó el Ministerio de Vida, habiendo unos 2.000 suicidios al año?
  • ¿Por qué se gasta tanto dinero en la “Alianza de Civilizaciones”, que no ha conseguido ningún resultado en cinco años?
  • ¿Por qué se subvenciona la producción de energía fotovoltaica, siendo doce veces más cara que la del petróleo y quince veces más que la nuclear?
  • ¿Por qué se subvenciona la minería del carbón que es cara y contaminante?
  • ¿Por qué los altos cargos no pueden ir al trabajo en su coche, en taxi o en bus?
  • ¿Por qué el gobierno no utiliza sus competencias para impedir el despilfarro en las CC.AA.?
  • ¿Por qué CC.AA. y ayuntamientos mantienen costosas cadenas de televisión y emisoras de radio?
  • ¿Por qué mantienen cientos de asesores externos? ¿No hay funcionarios técnicos para eso?
  • ¿Por qué este gobierno actúa como si fuéramos idiotas?

miércoles, 9 de junio de 2010

Como pollo sin cabeza

La huelga de funcionarios ha tenido un seguimiento escaso. Si los sindicatos la planteaban como ensayo para una futura huelga general, el resultado ha sido desesperanzador para sus planes.
Más allá de las cifras de participación, había que oír lo que cientos de funcionarios han ido manifestando a diferentes medios de comunicación. La conclusión parece inequívoca: la mayoría está contra un gobierno que les recorta ahora el sueldo -el mismo que hhace nueve meses firmó con ellos un significativo aumento. Pero también se han declarado en contra de unos sindicatos a los que perciben como burocracias apesebradas, más ocupadas en tener poder que en defender a trabajadores y parados.
Triste situación la de un país en el que la gente no dispone de un referente en el que confiar. Una mayoría se han rendido a la evidencia de la ineptitud de un presidente manirroto, que ha pasado de regalar 400 euros a todo el mundo, de dar 2.500 a las madres, y de regalar 13.000 millones de euros a los ayuntamientos a subir el IVA, congelar las pensiones, y reducir el sueldo de los funcionarios. Y que ya prepara las siguientes medidas de abaratamiento del despido (nunca, nunca, nunca), subida de tarifas eléctricas a los hogares, y copago de los servicios sanitarios.
Un presidente sin cabeza no sería tan grave si no fuera porque el país está descabezado. No hay nada. Ninguno de los posibles referentes sociales aparece con solidez: el gobierno desacreditado dentro y fuera de España; la oposición del PP salpicada de casos de corrupción, y sin conseguir despertar la confianza del electorado; los sindicatos a lo suyo, a vivir del cuento; y el único que se salva de la quema –el rey- carece por completo de atribuciones de gobierno.
Andamos como pollo sin cabeza, corriendo asustados sin saber hacia dónde.

martes, 8 de junio de 2010

Vente a Alemania, Pepe

Día de huelga de los funcionarios. A media mañana comenzará la consabida guerra de cifras. Al terminar la jornada los sindicatos estarán muy satisfechos por el altísimo seguimiento de la huelga, y el gobierno informará de que la repercusión ha sido mínima. Diálogo de mentirosos que a nadie interesa.
No creo que la huelga sea un gran éxito. Por una parte porque los ciudadanos –funcionarios o no- están con la mosca detrás de la oreja respecto a unos sindicatos que nos cuestan cientos de millones, que tienen a cientos de miles de “liberados”, y que llevan tres años de crisis mirando para otro lado. Y por otra porque la mayoría de los funcionarios son gente razonable, y pueden entender que en la situación actual es imprescindible reducir el déficit del Estado, y que dentro de lo malo ellos están a salvo del fantasma del paro que envuelve ya a cinco millones de españoles.

Pero la noticia importante nos llega de Alemania. Ángela Merkel ha anunciado severos recortes en su país. Despido de funcionarios, reducción de su sueldo, desaparición de subsidios a familias, reducción de subsidios a los parados, y reducción de 40.000 soldados en sus ejércitos. La canciller lo explica con una frase sencilla: “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”. De donde se desprende que no podemos seguir haciéndolo.
¿Tan mal está Alemania que han tomado medidas más duras que las que se anuncian en España? Su tasa de paro es del 7,7%, mientras que la de España anda en torno al 19,5%; su deuda pública es notablemente menor que la nuestra, sus estados federados –equivalentes a nuestras CC.AA.- funcionan con eficiencia y no se duplican estructuras y servicios. El dinero que tiene que pedir prestado el Estado nos cuesta un 2% más en España que en Alemania. Su industria continúa teniendo un elevado potencial, mientras que nosotros vivimos fundamentalmente de los servicios.
Hoy, las pancartas de los huelguistas exigirán “que no se toquen los derechos de los trabajadores”. Pero si un país como Alemania toma semejantes medidas ¿podemos siguiera imaginar lo que nos espera a nosotros?

lunes, 7 de junio de 2010

La derecha más rancia

El lenguaje es la principal herramienta que, junto a la arquitectura de las manos, ha permitido a la especie humana distanciarse del resto de los seres vivos. No es lugar aquí para describir en profundidad los numerosos elementos que configuran ese sistema de comunicación, pero sí que quiero señalar uno: el lenguaje influye en la forma de pensar tanto como la forma de pensar influye en el lenguaje.
Por lo tanto, el lenguaje no es neutro. Se puede decir lo mismo utilizando muchas palabras y expresiones diferentes, y cada una de ellas introduce matices y transmite nociones implícitas. Una de las formas sutiles con las que la ideología impregna el lenguaje es la utilización de los adjetivos. Y una buena manera de consolidar determinadas creencias es la adjudicación automática de ciertos adjetivos a ciertos substantivos.
Un buen ejemplo es la expresión “la derecha más rancia”. Si nos fijamos, es una muletilla que se repite constantemente, y que lleva implícitas varias cuestiones que son invariables:
El que emplea esa expresión “se siente” de izquierdas. Además, considera que ser de izquierdas es lo bueno, y que la derecha es mala por naturaleza.
Entiende a la humanidad en dos grandes categorías. los buenos y los malos, donde los buenos son los de izquierdas y los malos los de derechas.
La sensación de ser de izquierdas le proporciona una especie de “certificado de calidad” laico, que opera exactamente igual que el que se atribuyen muchos católicos, que sienten que por el hecho de serlo ya son mejores que los demás. Lo que con frecuencia les convierte en personajes realmente malvados: pueden mentir, conspirar, traicionar, engañar, despreciar y maltratar, porque después se confiesan y comulgan, y así ya “se saben” buenos.
Ni los unos ni los otros se dan cuenta de ello, ya que esa seguridad de pertenecer al bando de “los buenos” les impide ser ecuánimes. Pero aunque unos presumen de caridad cristiana y otros de solidaridad laica, y aunque unos presumen de amor al prójimo y otros de igualdad, ninguno de ellos sabe realmente lo que es respetar a los demás. Dicen “yo respeto a todo el mundo”. Pero no es cierto. Lo que ellos llaman respeto no es más que un desdeñoso gesto: “No tienes derecho a vivir, pero yo soy tan bueno que te perdono la vida”.
Y lo más divertido. Los católicos estarán de acuerdo en todo lo anterior… pero sólo en lo referido a los de izquierdas. Y los de izquierdas estarán de acuerdo, pero sólo en lo que se refiere a los católicos. O a la derecha más rancia.

jueves, 3 de junio de 2010

Voluntad de hierro

El hombre tenía profundas convicciones, y las defendía con ardor. Se expresaba con seguridad, con ese gesto típico del que sabe muy bien de lo que habla. Su voluntad era inquebrantable, y nadie conseguía hacerle cambiar de opinión, por muchos argumentos que desplegara. Era un idealista puro, que jamás se traicionaría a sí mismo.
Se encontraba discutiendo sobre economía con alguien que se parecía a él en muchos aspectos: convencido de su verdad, grave en el gesto, seguro el ademán, rotundo en sus afirmaciones, y además eran socios en la misma empresa. Pero ahí terminaba el parecido. Las ideas de los dos hombres eran completamente diferentes; sus análisis no coincidían en nada; sus intenciones tampoco.

– Vamos a invadir el mercado con nuestros productos –aseguraba el uno.
– Tonterías, la competencia nos va a arruinar –le respondía el segundo.
– Pero tenemos unas finanzas muy saneadas.
– Que no sirven de mucho con la demanda actual. Tendríamos que reducir plantilla mañana mismo.
– Jamás permitiré eso.
– Pues entonces, hablemos con los empleados para reducirles el salario.
– ¡Eso nunca! ¡Mi abuelo se revolvería en la tumba si hiciera una cosa así!
– Muchos son ya mayores, podemos proponerles que esperen dos años más antes de jubilarse.
– ¿Estás loco? Esa gente se ha ganado el derecho a descansar. No insistas. Nunca haré nada que suponga una merma en los derechos de los empleados de la empresa.
– Tenemos que tomar medidas desagradables, por responsabilidad. Hablemos con ellos.
– De ninguna manera. Si hay que hacer cambios, que lo decidan entre ellos.

La discusión podría haber durado eternamente. El hombre no cedía ni un milímetro, y el otro hacia gala de la misma firmeza. Eran posturas completamente irreconciliables. Entonces se escuchó la voz de la enfermera, llamándole para tomar su medicamento nocturno. En el rostro del hombre asomó una sonrisa misteriosa, y se alejó del espejo.

miércoles, 2 de junio de 2010

Rectificar es de sabios. Y hacerlo todos los días es de necios

Lo dijo ayer Felipe González, durante la presentación de un libro, y hablando sobre “los políticos”, pero sin señalar a ninguno. Así que cada cual puede intentar imaginar en quién podía estar pensando el ex presidente del gobierno. Quizá estuviera pensando en Camps, en Rajoy, en Aznar, o en Fernando VII.

Pero tampoco sería extraño que estuviera pensando en el actual inquilino de La Moncloa. No sería la primera vez que González ha hecho declaraciones contundentes, marcando distancias respecto a Rodríguez Zapatero, y señalando algunas de sus incoherencias.

No es el único que desde las filas del PSOE, ha osado manifestar en público la pobre opinión que tiene del presidente actual. Josep Borrell, Jordi Sevilla, Pedro Solbes, Joaquín Leguina, por citar sólo algunos de los más destacados han hablado y escrito, expresando su confusión, su preocupación, y su desacuerdo con muchas de las decisiones del hombre que dirige el PSOE y España.

Resulta llamativo que sólo personalidades ya retiradas de la política activa hayan dicho lo que pensaban. Hay también muchos diputados, presidentes autonómicos, consejeros, e incluso algún ministro socialista que han dicho cosas parecidas, pero siempre en voz baja, confidencialmente. Pero nunca en voz alta. Todos firmes en torno al jefe.

Es algo que ocurre en todos los partidos cuando están en el poder. Se trata, quizá, de la prueba más palpable de que la supuesta democracia de España no es sino una “partitocracia”, en las que los grandes partidos se reparten el poder sucesivamente, y en la que todos se mueven por el interés del partido (y de los cargos y prebendas que de él se derivan). Quizá el mayor problema que tiene España no es la crisis, sino unos partidos alejados de los ciudadanos, que sólo se miran el ombligo, y a los que les importa más bien poco una sociedad en la que sólo piensan para pedirle el voto, y para cobrarle los impuestos de los que ellos viven.

martes, 1 de junio de 2010

La culpa es del empedrado

El otro día José Antonio Marina debatía junto a otras tres personas sobre el esfuerzo. Todos coincidían en que el valor del esfuerzo debería ser transmitido a los niños en su familia, y también había coincidencia en que hemos creado una sociedad en la que predomina el logro fácil, en la que se espera que las cosas vengan caídas del cielo. Se confía en la suerte, en el enchufe, en el recoveco legal. Los chicos que estudian son tildados de empollones o de “pringaos” por sus compañeros. Se busca el atajo. Abundan más los “listos” que los inteligentes y que los trabajadores.
Todos coincidían, pero alguien le preguntó a Marina si era posible educar bien a los hijos cuando los padres tienen que trabajar los dos fuera de casa, y apenas tienen tiempo para dedicar a tan importante tarea. La respuesta del catedrático de instituto –como a él le gusta subrayar- fue contundente:
“Es que vivimos también en la sociedad de la excusa para todo. No lleva a ninguna parte escudarse en que los padres tienen poco tiempo para sus hijos. Tienen el que tienen. y es en ese tiempo en el que pueden educar o dejar de educar. Se ha confundido libertad con permisividad”.
Me gustó eso de “la sociedad de la excusa”. ¡Cuántas veces escuchamos excusas!
“Yo no he sido”; “la culpa es del gobierno”; “la culpa es de la oposición”; “los maestros no se molestan”; “faltan medios”; “son los banqueros”; “los políticos son corruptos”. ¡Oiga, a mí no me mire!
Como hacía el borracho del viejo dicho, cada vez que daba un tropezón en su tambaleante camino: “la culpa es del empedrado”.

lunes, 31 de mayo de 2010

La flotilla de la libertad

Ya era raro. Casi seis meses sin que el insoluble problema palestino-israelí se apoderara de las primeras páginas de la prensa mundial. Hoy nos despertamos con la noticia de que el ejército israelí ha atacado un convoy que se dirigía a Gaza con ayuda humanitaria, causando al menos 14 muertos.
Los detalles aún son confusos, y tras el enfrentamiento armado vendrá el enfrentamiento ideológico y mediático. La opinión pública volverá a dividirse en dos sectores irreconciliables: los partidarios de los israelíes como estandarte del único país democrático de la zona, y los defensores incondicionales de unos palestinos angelicales. Dibujo en blanco y negro en el que sólo hay buenos y malos.
Sin embargo la cosa no es tan sencilla –casi nunca lo son estas cosas-. Los israelíes han vuelto a demostrar que sólo piensan en su supervivencia, y que les importa bien poco la opinión pública internacional. Probablemente se han pasado en la contundencia de su acción, aunque han conseguido su fin: mantener el bloqueo a Gaza.
Y desde el otro lado no todo es tan puro. No se trataba simplemente de un convoy humanitario. El hecho de que en él participaran gran número de personalidades políticas de diferentes países hace que el convoy tuviera un componente más político que de ayuda a los necesitados. El propio nombre dado a la expedición –flotilla de la libertad- indica que no sólo se pretendía paliar las necesidades materiales de los palestinos de Gaza.
En este largo conflicto no puedo ponerme de parte de ninguno. Los palestinos tienen toda las razones del mundo para sentirse exiliados en su propia tierra, además de sojuzgados por un estado que no es el suyo. Pero los israelíes actuales tienen toda la razón en defender con uñas y dientes un estado precario, rodeado de otros en los que millones de personas hacen todo lo que pueden para arrojarles al mar. Y los israelíes de hoy han nacido prácticamente todos allí.

viernes, 28 de mayo de 2010

Demasiados loros

De repente, el gobierno ha descubierto que la crisis que nunca existió, y de la que ya pasó lo peor hace un año, amenaza con llevarnos directamente a la bancarrota. Presa del pánico, se ha inventado una serie de medidas para recortar los gastos sociales que nunca (jamás, jamás) se iban a tocar, y para meter la tijera a ministerios y ayuntamientos.

Ante la situación de necesidad, lo primero que hicieron  fue buscar al loro para quitarle el chocolate. Reducir el número de coches oficiales es el chocolate del loro. Bajar un 15% el sueldo de los ministros y diputados…. es el chocolate del loro. Recortar las dietas y viajes de los cargos públicos… más chocolate del loro. Suprimir algunas consejerías –como ha hecho Leopoldo Barrera en Castilla-La Mancha, es chocolate del loro.
Los funcionarios piensan que recortarles un 5% el salario es el chocolate del loro. Igual que opinan las futuras madres de los 2.500 euros que ya no van a cobrar. Un chocolate más miserable es el de las pensiones de los jubilados. Los cien euros que cobran las madres que trabajan y tienen hijos pequeños…. es chocolate del loro. Racanear en fotocopias y folios en la administración es el chocolate del loro. Y las subvenciones a la minería del carbón, y el PER andaluz, y el coste de la Alianza de Civilizaciones, y el establecimiento del “copago” en sanidad, y las pensiones máximas de los diputados, y las universidades en cada provincia, y los aeropuertos en cada comarca, y las recepciones y banquetes oficiales.

Cada cosa tomada por separado es el chocolate del loro. El problema es que hay demasiados loros tomando chocolate, y una sola vaca para dar leche. De tanto querer evitar quitarle el chocolate a los millones de loros, al final se morirá la vaca, todos los loros se quedarán sin chocolate, y terminarán matando a picotazos a los incompetentes que les dijeron que el chocolate era infinito.

miércoles, 26 de mayo de 2010

El eslabón perdido

Una sociedad es una tupida malla en la que millones de individuos están interrelacionados por infinidad de conexiones. Algunas son horizontales, como los lazos afectivos, familiares, de amistad, etc. que conectan a las personas de manera no jerárquica.
Junto a esas conexiones horizontales existen otras verticales. Cadenas más o menos largas, en las que los individuos están subordinados unos a otros. Es lo que ocurre entre padres e hijos; entre directivos y empleados; entre profesores y alumnos; o entre oficiales y soldados.
La Administración está trabada por esa clase de cadena. Los funcionarios tienen un jefe inmediato, que depende de otro jefe superior, el cual obedece a un director general, que está a las órdenes de un ministro, que obedece a un presidente de gobierno. La red es compleja, e incluye el estado, las CC.AA., los ayuntamientos, las diputaciones, la UE, y otros organismos internacionales.
Por ejemplo, la UE obliga al gobierno de España a tomar medidas para reducir el déficit. El gobierno obliga a los ayuntamientos a hacer lo propio, y los ayuntamientos impondrán a sus ciudadanos restricciones en los servicios que les prestan. Las decisiones se mueven a través de la cadena, y la máquina funciona.
Pero España tiene una grave anomalía: falta un eslabón en la cadena. El sistema autonómico se ha configurado de tal manera que el Estado apenas puede influir sobre las CC.AA. A veces a la fuerza, y a veces con irresponsabilidad, ha venido cediendo competencias que ahora es incapaz de recuperar.
Cada día que pasa aumenta el vértigo ante la situación económica. Cada vez hay más gente furiosa con el gobierno central, y lo va a estar pronto con sus ayuntamientos. Sólo las CC.AA. se libran de la rabia ciudadana. Han conseguido el milagro de ser el eslabón perdido: el que más gasta sin que nadie se fije mucho,  y el que impide que la cadena funcione.

martes, 25 de mayo de 2010

Que nos lleven de excursión

Un preso de la cárcel de Daroca se ha fugado durante una excursión a la Ciudad de las Ciencias de Valencia. El grupo lo formaban trece presos, tres educadores, y dos psicólogas.

Y digo yo… ¿qué hacemos pagando excursiones a Valencia a delincuentes condenados? ¿por qué no iba ningún vigilante? ¿para qué se necesitaban dos psicólogas?

Instituciones Penitenciarias dice que esas actividades se hacen para preparar a los internos para su vida en libertad. ¡Claro! es lo que hacemos los que no hemos cometido delitos todos todas las semanas: visitar la Ciudad de las Ciencias; el museo del Prado; o La Alhambra.

Además de que no está claro que esa sea la mejor manera de preparar a nadie para nada, también hay que hacerse la pregunta del millón, la que nadie explica, la que puede estar en la raíz de la ruina económica hacia la que nos dirigimos: ¿Cuánto cuestan cada año estas excursiones? ¿Por qué no nos llevan gratis a los que no hemos hecho nada para estar en prisión?

lunes, 24 de mayo de 2010

Hijos para el mundo

Siempre que se habla de problemas sociales relacionados con la convivencia o con actitudes personales (la circulación, los malos tratos, las drogas, el botellón, la violencia en el deporte, el egoísmo, la picaresca, etc.) alguien termina diciendo “es una cuestión de educación”.
Y en cuanto se nombra la palabra “educación” todos vuelven su mirada hacia los colegios los maestros, los profesores de secundaria, y los organismos que se proclaman “de Educación” (ministerio, consejerías, etc.). Pero se equivocan por completo: eso es enseñanza. La educación es otra cosa. En los colegios se enseñan conocimientos, gramática, matemáticas, historia, idiomas, ciencias. La educación o se produce en la familia o no se producirá.

En un conocido artículo –cuya lectura recomiendo-, Leopoldo Abadía llama la atención sobre una curiosa confusión que se observa en la mayoría de los padres. Preocupados por los acontecimientos cotidianos –guerras, economía, medio ambiente, injusticias, salud, etc.) suelen hacerse la misma pregunta: “¿qué mundo vamos a dejar a nuestros hijos?”. Como bien explica el autor, se trata de una pregunta inútil, que no puede ayudar en nada a esos hijos.

El mundo es algo que hacen en cada momento histórico los que viven en él, y no algo estático que se mantiene tal como lo han dejado otros. Igual que los herederos de una gran empresa pueden engrandecerla o arruinarla, nuestros hijos harán con el mundo que les dejemos lo que ellos mismos sean capaces de hacer.

Si realmente quisiéramos ayudar a nuestros hijos –y de paso al mundo-, deberíamos darle la vuelta a esa inquietud y preguntarnos: ¿Qué hijos vamos a dejar a este mundo?

viernes, 21 de mayo de 2010

Salomón con cachirulo

Las Cortes de Aragón han aprobado la primera ley de custodia compartida de España. En los divorcios en los que no haya acuerdo, el juez optará preferentemente por establecer la custodia compartida de los hijos menores.

Así, en principio, suena bien. Es lo más natural, que padre y madre se responsabilicen por igual de la educación y el cuidado de sus hijos. Los problemas aparecen a la hora de llevar a la práctica esa custodia compartida. O bien los hijos van y vienen, cada mes o cada seis meses, de casa de papá a la de mamá, y así sucesivamente, o bien los niños siguen en la misma cassa, y son papá y mamá los que viven en esa casa en periodos sucesivos.
En el primer caso es un disparate, porque un niño necesita disponer de un entrono estable, tanto físico como social. Un dormitorio, una decoración, un cuarto de baño, un hogar. Y unos vecinos, un barrio, unos amigos. Someterle a la obligación de adaptarse a todo eso cada mes o cada seis meses es una barbaridad.
En el segundo caso porque los problemas son infinitos, si la misma vivienda es ocupada por turno por dos personas que, además, han resultado incapaces de vivir juntas o de ponerse de acuerdo para separarse. ¿Se lleva el uno todos los objetos personales cada vez? ¿la decoración y el mobiliario quién de los dos lo decide? ¿se los llevan también cuando se van?

La ley pretende terminar con un grave agravio comparativo: la costumbre de que los jueces otorguen –por defecto- la custodia de los hijos a las madres. Pero ese agravio no puede eliminarse creando una situación aún más conflictiva que la que tenían antes de divorciarse. Lo razonable es –si no hay acuerdo- que un equipo multidisciplinar evalúe la capacidad psicosociolaboral del padre y de la madre, junto al grado de afinidad de los hijos hacia ellos, y que emitan un informe vinculante para el juez. De ese modo, en unos casos sería la madre la encargada de la custodia, y en otros el padre. Sin la actual discriminación por razón de sexo.
Todos estamos de acuerdo en que lo ideal sería que los hijos pudieran crecer junto a un padre y una madre en buena armonía. Pero si se rompe la convivencia de los padres, eso ya no va a ser posible. Es muy injusto, pero a los hijos también les toca padecer esa ruptura. Crear nuevos problemas no va a mejorar nada.

jueves, 20 de mayo de 2010

Goleada de realidad

Hace días que me cuesta encontrar algo que dé pie a un comentario optimista. La vida sigue, los niños ríen, los adolescentes se enamoran, los adultos ven el fútbol, los jubilados juegan a la baraja. Hay mucha gente feliz, y sin embargo… la atmósfera está cargada de nubes muy negras que amenazan con un terrible diluvio.
Por fin hoy veo una buena noticia: ETA ha sido descabezada. Ha sido detenido el jefe del llamado “aparato militar”, y dos de sus secuaces. La agencia de noticias los llama subalternos, pero son secuaces. (Me pregunto cuando las personas que vivimos democráticamente dentro de la ley dejaremos de utilizar el lenguaje de los delincuentes). En todo caso, es la gran noticia. Ya tenemos un motivo para olvidar por unos segundos el fantasma de la ruina. Ya tenemos la ocasión de aplaudir un instante un acierto del gobierno. Ya casi podemos ser felices. La detención del número uno de la banda asesina es un verdadero “brote verde” hacia la tranquilidad general. Es el comienzo del fin de ETA

Lástima que esta sea la vigésimo séptima vez que leo esa noticia en los últimos treinta años. Lástima que llevemos treinta años iniciando el fin de ETA. Lástima que seamos tan propensos a vender la piel del oso antes de haberlo cazado. Lástima que hace ya tres años que estábamos a punto de superar económicamente a Francia e Italia.

Sociedad que huye de la realidad, que vive con un pie en la nostalgia o el rencor del pasado, y el otro en la fantasía y la quimera del futuro, mientras la realidad pasa una y otra vez entre las piernas. Cualquier día, uno de esos balones de realidad nos va a destrozar las partes más sensibles.

martes, 18 de mayo de 2010

Tenía que ocurrir

Sabía que antes o después ocurriría. Al principio sólo eran los sindicalistas y poco más…. que repeteían machaconamente eso de “compañeros y compañeras” o “los trabajadores y las trabajadoras”. Después se extendió a los colegios, a los ayuntamientos, a los parlamentos, y muchos maestros, concejales y diputados se afanaban como loritos a hablar de “alumnos y alumnas”, “ciudadanos y ciudadanas”, “los vascos y las vascas”.
La cosa se fue extendiendo, y algunos medios de comunicación adoptaron la tontería con entusiasmo, repitiendo hasta el aburrimiento todo en masculino y femenino.
Y hoy he escuchado lo que sabía que ocurriría. La concejal de Parques y Jardines de Zaragoza, Dolores Campos, estaba en la SER respondiendo a cosas que le planteaban los oyentes. Una señora se quejó de que los perros entraban en los parques y dejaban allí sus regalitos malolientes y resbaladizos. Y entonces la concejala quiso ser más que nadie, y dio el paso que faltaba. Su respuesta fue:

“Esto es una cuestión de educación y de civismo. Cada persona que entra a un parque con su perro… bueno… o su perra, claro (porque aquí todos tenemos sexo)….”.

Parafraseando a Neil Armstrong: “Un pequeño paso para la estupidez de la concejal, un gran paso para el atontamiento de la sociedad”.

lunes, 17 de mayo de 2010

Siempre pagan los mismos

Tras el anuncio de recortes en pensiones, sueldos de funcionarios, transferencias a ayuntamientos, cooperación internacional, etc., media España se ha caído del guindo. Se habían estado aferrando a la quimera que alentaba su líder bondadoso, y esperaban contra viento y marea que se cumpliera el gran eslogan: ¡Que paguen los ricos!
 
Y resulta que no. Que van a pagar los de siempre. Por varias razones: porque los que más ganan ya pagan más; porque los ricos riquísimos no son tantos, y porque estos súper ricos no tendrían el menor problema en irse a otro país si en éste se les estruja demasiado el bolsillo.
¿Qué hará ahora esa media España que acaba de caerse del guindo? ¿pensará que su líder bondadoso ha sido víctima de la conspiración maligna de los banqueros, las derechas, los franquistas, y los reyes godos? ¿volverán sus iras contra ellos? ¿asaltarán bancos y sedes del PP?
¿O empezarán a darse cuenta de quiénes son los que realmente nos están arruinando? No confío mucho en ello, pero podría ser que por fin se dieran cuenta de dónde está la principal razón de que España se esté hundiendo mucho más que otros países, con la misma crisis internacional. El Estado autonómico actual, con sus diecisiete virreinatos es completamente insostenible. Cientos de millones de euros se despilfarran en cosas tan irracionales como embajadas autonómicas por el mundo, o traductores de catalán, gallego y vasco en el Senado.
Y sobre todo en los cientos de millones que se reparten sin rechistar los sindicatos, la patronal, y los propios partidos políticos. Verdaderas sanguijuelas de la democracia. Se han vestido de instituciones esenciales, pero son auténticos negocios del chanchullo. Los sindicatos tienen que mantenerse exclusivamente con las cuotas de sus afiliados. La patronal con la de sus asociados. Y los partidos políticos con las de sus militantes.
¿Cuándo la media España que acaba de caerse del guindo dejará de echarle la culpa a “los ricos”? ¿Cuándo empezará a echarle la culpa a los mangantes?

viernes, 14 de mayo de 2010

Pasar de política

Ayer la diputada y portavoz de UPyD, Rosa Díez, impartió una conferencia en la Facultad de Económicas de Zaragoza.
Me llamó la atención que la sala, con un aforo de 240 personas estaba llena. Unas treinta más permanecieron de pie, en los laterales, y otras treinta o cuarenta lo hicieron desde el pasillo exterior.
Me dicen que en las veces que Rosa Díez a visitado Zaragoza para un acto público, en la ocasión en que más gente hubo no se rebasaron los 150. Para tratarse de la portavoz de un partido pequeño, reciente, y poco conocido, me pareció llamativo ese incremento del interés de los ciudadanos.
Con su estilo habitual, firme y enérgico, se refirió a la actual situación de crisis económica: “quien no toma decisiones, termina cumpliendo  instrucciones”, dijo. Criticó que con las medidas anunciadas anteayer, el presidente se quiere cargar el único gran pacto que aún se mantenía vivo: el de Toledo, que regula la prestación de las pensiones de jubilación.
Pero, sobre todo, se refirió a la reforma de la Constitución,  para permitir que los derechos fundamentales que en ella se proclaman puedan ejercitarse de manera efectiva, independientemente de la CC.AA. en la que se resida. “Los derechos no son de los territorios, sino de los ciudadanos. Y los llevan consigo cuando se mueven de una Comunidad a otra”. En esa línea de reforzar el papel del Estado, aseguró que UPyD no pactará ni en el Congreso ni en las CC.AA. con partidos que no sean nacionales. Subrayó la paradoja de que con el actual sistema la UE tiene más poder sobre España que el gobierno de España sobre las CC.AA.
Apunté alguna de sus frases que me parecieron interesantes. De todas ellas me quedo con esta: “Cuando los ciudadanos pasan de la política, los políticos terminan pasando de los ciudadanos”.

jueves, 13 de mayo de 2010

Amarga realidad

Se desmontó la farsa. Como todo el mundo sabía –excepto los que no quieren ver lo que no les gusta- el presidente Zapatero ha anunciado severas medidas de recorte del gasto público. Medidas que incluyen lo que decía que no se iba a tocar jamás: los gastos sociales. Medidas que significan que la crisis la pagaremos entre todos, y no sólo “los ricos” como había dicho. Medidas que eran imprescindibles, y que confirman esa curiosa costumbre del presidente de acertar sólo cuando rectifica. Una característica muy natural en un adolescente, pero muy grave para un gobernante.

Pero no quería criticar a Zapatero. Es totalmente innecesario. Dice un viejo refrán que el tiempo pone a cada uno en su lugar, y así ha sido. Lo que me resulta sorprendente es que algunas de las medidas que hoy se han anunciado forman parte de una lista que publiqué hace ya un par de años –hace catorce meses en este blog, y un año antes en otro foro-. Me parecían obvias ante el aumento del déficit del Estado y del desempleo. Puedo entender que este presidente creyera que iba a salir de la crisis a base de optimismo y voluntarismo. Pero me cuesta creer que entre sus cientos de asesores y consejeros no haya habido nadie capaz de decirle que los milagros no existen.

Muchos han respirado con alivio hoy. Y otros muchos han quedado sumidos en el desconcierto. Pero a pesar de lo justificado de estas medidas, mucho me temo que no sean suficientes. El tiempo lo dirá, pero resulta raro que lo que pudo ver un simple botijo hace dos años, no haya querido verlo nadie en el gobierno.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Tres protones de diferencia

Ayer hablaban en la radio de las leyendas urbanas. Llamaban los oyentes y relataban historias inverosímiles que corren por ahí como hechos indiscutibles.
La chica fantasma que se aparece a los conductores en la curva en la que se había matado.
Los chinos que están exentos de pagar impuestos en España.
Walt Disney congelado hasta que se pueda curar la enfermedad de la que murió.
Los móviles explosivos que no hay que tocar.
Messenger que va a cerrar todos los meses.
Latas que no ha que beber porque están contaminadas con orín de ratas.
La margarina a la que sólo le falta un átomo para ser plástico.

Leyendas, bulos, mitos, cuentos, embustes, trolas, timos… Internet como paraíso de los hoax.

Y al otro lado… millones de personas dispuestas a creer casi cualquier cosa. Las leyendas urbanas se mantienen porque hay quién se las cree. Siempre hay alguien que nos cuenta algún secreto que sólo unos pocos conocen. Y siempre hay alguien dispuesto a creerlo.

Después nos sorprende la facilidad con la que los dirigentes políticos nos toman el pelo, nos cuentan toda clase de falsedades con aire muy solemne, y nos prometen toda clase de imposibles. Pero si uno es capaz de dejar de consumir margarina por si le falta un átomo para ser plástico…. ¡cómo no va a creer a alguien que habla con seguridad y encima manda mucho!

A alguien se le ha olvidado enseñar en los colegios que sólo hay tres protones de diferencia entre el plomo y el oro. Quizá sólo haya tres protones de diferencia entre dejarse atrapar en cualquier manipulación o ser capaz de comprobar la veracidad de las cosas. Quizá sólo hay tres protones entre ser dueños de nuestro destino, o estar a la merced de una pandilla de embaucadores.

La diferencia no estriba en ser catalán o andaluz, ni en ser de izquierdas o de derechas, ni joven o anciano, ni rico o pobre, del Madrid o del Barça. La diferencia está en esos tres protones.

martes, 11 de mayo de 2010

Los primos de "zumosol"

La situación económica mundial sigue pareciendo una montaña rusa. A veces parece avanzar razonablemente estable, y a veces parece que se desploma hacia un desastre final.

Echarles la culpa a los bancos o a los especuladores resulta tentador. Siempre descarga la conciencia pensar que son otros los responsables de todo lo malo. Pero los bancos no son sino unos operadores que venden dinero al que se lo pide, y no es obligatorio pedirles dinero. Y “especuladores” somos todos, en el sentido de que todos hacemos cálculos para tomar decisiones buscando nuestro propio beneficio. Los especuladores hicieron caer la bolsa la semana pasada, y los especuladores la han hecho subir hoy.

Así que algo se está haciendo mal desde hace mucho tiempo, El sistema financiero viene dando avisos desde hace tres años, y la única medida que se ha ido aplicando ha sido la de recurrir al primo de zumosol. Primero los estados acudieron en apoyo de las entidades bancarias en peligro de derrumbarse. Ahora la UE y el FMI acuden en ayuda de los estados que están en peligro de bancarrota. ¿Quién vendrá en ayuda de la UE o de EE.UU. si estos también terminan hundiéndose.

Probablemente el mundo desarrollado ha estirado el brazo mucho más de lo que permite la manga. Los llamados Estados del Bienestar (o Estados Providencia) tienen muy buena acogida y dan muchos votos. Así que los gobernantes se dejan seducir para aumentar los gastos que dan votos. Pero es realmente dudoso que en un mundo globalizado, en el que hay que competir con los productos de países emergentes, los estados occidentales puedan mantener indefinidamente una situación en la que cada vez son más lo que reciben y menos los que pagan.

Al final algunos se cansarán de hacer el primo. Lo ha resumido muy bien el ministro sueco de finanzas cuando ha dicho: “los contribuyentes suecos no están dispuestos a financiar a los griegos que se jubilan a los 40 o 50 años”.

lunes, 10 de mayo de 2010

5.000 - 5.000 = 0

Hace seis meses el gobierno anunció un nuevo “Plan E”, con un gasto de 5.000 millones de euros para que los ayuntamientos pudieran realizar obras, y crear así algunos puestos de trabajo.

Ayer el gobierno anunció un recorte del défict en 5.000 millones de euros. Cómo el déficit es el resultado de una sencilla operación -gastos menos ingresos- sólo se puede reducir recortando gastos o aumentando ingresos. Pero… ¡cachis! el gobierno no ha dicho cómo piensa reducir el famoso déficit.

Los gastos de las administraciones públicas pueden dividirse en unos pocos grandes apartados:
  • Inversiones: infraestructuras, carreteras, hospitales, equipos, etc.
  • Personal: sueldos y gastos de funcionarios y cargos políticos.
  • Prestaciones sociales: pensiones, subsidios, cheques bebé, prestación desempleo, etc.
  • Gastos corrientes: electricidad, gasolina vehículos, material oficina, propaganda, etc.
  • Gastos financieros: amortización e intereses de la deuda pública.
Además, puede añadirse otro gasto que consiste en el dispendio que supone la duplicación de funciones y servicios por parte del estado, de las CC.AA. y de los ayuntamientos.

Por el lado de los ingresos el estado sólo dispone de dos posibilidades:
  • Vender activos: privatizar empresas, vender propiedades.
  • Aumentar los impuestos.

Si este gobierno sigue jurando que nadie va a salir perjudicado con la crisis, la gran pregunta sigue siendo ¿cómo piensa recortar esos 5.000 millones de déficit? ¿va a conseguir la cuadratura del círculo? ¿por qué se gastó alegremente los 5.000 millones que ahora quiere ahorrar?
O quizá continúa engañándonos. 5.000 menos 5.000 es igual a cero.

viernes, 7 de mayo de 2010

Sangre y tomate

Los mercados financieros andan revueltos de nuevo. El Ibex-35 lleva tres días cayendo; ayer la bolsa de Nueva York se hundió un 9% en pocos minutos –aunque se recuperó después-; el Estado español encuentra dificultades para colocar su creciente deuda; el euro se debilita; y Grecia sigue siendo una incógnita.
Para combatir estas turbulencias, el presidente Zapatero ha propuesto en Bruselas la creación de una agencia de calificación de riesgos europea. Estas agencias son entidades que otorgan etiquetas de confianza a empresas y estados. Y esas etiquetas son tenidas en cuenta por los inversores de todo el mundo para tomar sus decisiones financieras. Las agencias de calificación no son infalibles, y de hecho se han equivocado estrepitosamente en muchas ocasiones.

La iniciativa de Zapatero refleja el pensamiento profundo del presidente: si no le gusta la descripción de una cosa, se cambia la descripción, no la cosa. Lo ha aplicado en educación: se prohibe poner ceros en los exámenes y se permite pasar de curso con tres suspensos. En economía: se repite machaconamente que ya hemos salido de la crisis a ver si así salimos de la crisis. Respecto al pacto social, se dice mil veces que habrá acuerdo entre empresarios y sindicatos, aunque sigue sin haberlo.

Se trata de la vieja táctica del avestruz. Un recurso que no ha salvado la vida a un sólo avestruz atacado por una fiera. Los inversores internacionales son como fieras, es cierto. Huelen la sangre. Pero para no perecer en sus colmillos lo que hay que hacer es taponar las heridas y cortar la hemorragia. De nada va a servir colocar muchos letreros que digan: “Señoras fieras, esto no es sangre, es salsa de tomate”.