La metáfora de las dos Españas viene de antiguo. Dos Españas enfrentadas sin remedio. Una España de terratenientes, industriales, financieros, clero, y caciques. Otra España de jornaleros, obreros, analfabetos y pobres.
La II República fue la ocasión perdida de establecer la convivencia entre las dos. La guerra civil terminó con el aplastamiento de una España a la otra. La transición de los 70 parecía que había encontrado la solución al eterno problema.
En un interesante artículo, Rosa Díez –parlamentaria de UPyD- apela a una "Tercera España" para impulsar otro estilo de convivencia, y propugna una inaplazable reforma de la Constitución. Respecto a la “España plural de los territorios” dice: “El fetichismo de la diferencia a ultranza nos parece una solemne majadería política de la que viven unos cuantos iluminados y numerosos mangantes de la política local”.
Dice de la Transición: “El perdón y el olvido que se acordó entre vencedores y vencidos de la Guerra Civil y de sus secuelas no significó ningún empate: la democracia venció por goleada”. Y añade: “Estoy segura de que hay millones de españoles que añoramos esa Tercera España que tan bien representaron un liberal como Marañón y un socialdemócrata como Besteiro”.
Tengo la impresión de que el artículo de Rosa Díez podría ser suscrito por millones de ciudadanos. Pero me temo que se trata de los ciudadanos menos bulliciosos, de los menos estridentes, de los más desengañados de la política. Me gustaría que Rosa tuviera razón, y que esa Tercera España fuera capaz de hacer oír su voz. Pero no lo tengo nada claro. Mucho me temo que esa tercera España volverá a votar a una de las dos Españas de siempre. Para seguir recibiendo golpes de ambas. Es el riesgo de encontrarse en medio de dos fanáticos irreconciliables.
Preguntas y reflexiones sobre la sociedad, su evolución, y las relaciones entre las personas.
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miércoles, 5 de mayo de 2010
martes, 4 de mayo de 2010
No a la guerra... según para qué
El sábado me fui a callejear, con la intención de observar el ambiente del 1º de mayo.
Al llegar a la Pl. Paraíso me encontré con la cabecera de la manifestación conjunta de UGT y CC.OO. Docenas de banderolas rojas con las iniciales de las dos centrales. Cincuenta metros atrás otros grupos llevando ante sí las grandes pancartas reivindicativas: “Por el empleo decente y la protección social para todos y todas”, decía una de ellas. Me alegré que no se hubieran olvidado de incluir a “todas”, que igual al gobierno se le ocurre algo para que haya empleo para todos, y se olvida de las pobres todas.
Claro que me parece que las pancartas y las reclamaciones no iban contra el gobierno. No sé contra quién.
En todo caso, la gente caminaba muy despacio, sin prisa. Tampoco se notaba demasiada efervescencia. El entusiasmo y la fuerza de la rebeldía sindical estaban completamente ausentes. Más bien parecía un rito que hay que cumplir cada año.
Una camioneta llena de banderas de UGT portaba a tres o cuatro sindicalistas, que desde lo alto de ella trataban de animar un poco al personal. Una de las ocupantes de la camioneta lanzaba de vez en cuando proclamas a través de un potente megáfono. Una de las que más repetía decía:
Me quedé pensativo… Por una parte, por la ligereza con la que invocaban la guerra como medio de arreglar dificultades laborales. Por otra, porque me pregunto a quién tendrían pensado declarar esa hipotética guerra.
Y por último, porque recuerdo esas mismas banderolas de UGT y de CC.OO., y esos mismos manifestantes, que, junto a otros miles que ahora no salieron, recorrían las calles gritando hasta enmudecer aquello de “¡No a la guerra!”.
Ahora veo que al preparar las pancartas de hace siete años se les olvidó incluir una parte esencial. Deberían haber dicho: “No a la guerra… según para qué”.
Ahora ya lo entiendo.
Al llegar a la Pl. Paraíso me encontré con la cabecera de la manifestación conjunta de UGT y CC.OO. Docenas de banderolas rojas con las iniciales de las dos centrales. Cincuenta metros atrás otros grupos llevando ante sí las grandes pancartas reivindicativas: “Por el empleo decente y la protección social para todos y todas”, decía una de ellas. Me alegré que no se hubieran olvidado de incluir a “todas”, que igual al gobierno se le ocurre algo para que haya empleo para todos, y se olvida de las pobres todas.
Claro que me parece que las pancartas y las reclamaciones no iban contra el gobierno. No sé contra quién.
En todo caso, la gente caminaba muy despacio, sin prisa. Tampoco se notaba demasiada efervescencia. El entusiasmo y la fuerza de la rebeldía sindical estaban completamente ausentes. Más bien parecía un rito que hay que cumplir cada año.
Una camioneta llena de banderas de UGT portaba a tres o cuatro sindicalistas, que desde lo alto de ella trataban de animar un poco al personal. Una de las ocupantes de la camioneta lanzaba de vez en cuando proclamas a través de un potente megáfono. Una de las que más repetía decía:
“Si esto no se apaña,
¡caña, caña, caña!
Y si esto no se arregla,
¡haremos una guerra!”
Me quedé pensativo… Por una parte, por la ligereza con la que invocaban la guerra como medio de arreglar dificultades laborales. Por otra, porque me pregunto a quién tendrían pensado declarar esa hipotética guerra.
Y por último, porque recuerdo esas mismas banderolas de UGT y de CC.OO., y esos mismos manifestantes, que, junto a otros miles que ahora no salieron, recorrían las calles gritando hasta enmudecer aquello de “¡No a la guerra!”.
Ahora veo que al preparar las pancartas de hace siete años se les olvidó incluir una parte esencial. Deberían haber dicho: “No a la guerra… según para qué”.
Ahora ya lo entiendo.
lunes, 3 de mayo de 2010
Sociedad infantil
Las características más destacadas de la infancia son inmadurez, dependencia y vulnerabilidad.
Justamente tres características que se aprecian en la sociedad española. Una inmadurez que hace que no deseemos ver lo que no queremos ver, y que que prefiramos que nos cuenten bonitos cuentos, aunque sean todos mentira.
Una dependencia que nos hace esperar que el Estado se ocupe de solucionar todos nuestros problemas, desde los económicos hasta los personales. Queremos ser hijos del Estado, que el Estado cuide de nosotros, y no estamos dispuestos a correr el menor riesgo.
Y una vulnerabilidad de que se desprende de los dos puntos anteriores. De tanto esperar que el Estado se ocupe de todo, hemos perdido la capacidad de ocuparnos nosotros de lo nuestro. A lo más que llegamos es a enarbolar una pancarta para exigirle algo al Estado. Esa obsesión por evitar el menor riesgo nos coloca en la situación de ser muy vulnerables ante cualquier tropiezo.
Todo sería muy bonito si fuera real. Y casi sería posible si al frente del Estado hubiera "padres" prudentes, responsables, íntegros y honrados. Pero todo puede acabar en desastre si al frente del Estado hemos colocado a individuos sectarios, incompetentes, visionarios y tramposos.
Y como no queremos ni soñar con que pueda suceder ningún desastre, aquí seguimos, apretando con fuerza los párpados para no verlo venir, y aferrándonos desesperadamente a una fe ciega en un Estado que nos ha prometido de todo, pero que no podrá traspasar una de las leyes fundamentales de la física y del sentido común: la que afirma que de donde no hay, no se puede sacar.
Justamente tres características que se aprecian en la sociedad española. Una inmadurez que hace que no deseemos ver lo que no queremos ver, y que que prefiramos que nos cuenten bonitos cuentos, aunque sean todos mentira.
Una dependencia que nos hace esperar que el Estado se ocupe de solucionar todos nuestros problemas, desde los económicos hasta los personales. Queremos ser hijos del Estado, que el Estado cuide de nosotros, y no estamos dispuestos a correr el menor riesgo.
Y una vulnerabilidad de que se desprende de los dos puntos anteriores. De tanto esperar que el Estado se ocupe de todo, hemos perdido la capacidad de ocuparnos nosotros de lo nuestro. A lo más que llegamos es a enarbolar una pancarta para exigirle algo al Estado. Esa obsesión por evitar el menor riesgo nos coloca en la situación de ser muy vulnerables ante cualquier tropiezo.
Todo sería muy bonito si fuera real. Y casi sería posible si al frente del Estado hubiera "padres" prudentes, responsables, íntegros y honrados. Pero todo puede acabar en desastre si al frente del Estado hemos colocado a individuos sectarios, incompetentes, visionarios y tramposos.
Y como no queremos ni soñar con que pueda suceder ningún desastre, aquí seguimos, apretando con fuerza los párpados para no verlo venir, y aferrándonos desesperadamente a una fe ciega en un Estado que nos ha prometido de todo, pero que no podrá traspasar una de las leyes fundamentales de la física y del sentido común: la que afirma que de donde no hay, no se puede sacar.
viernes, 30 de abril de 2010
Tontos en cuatro idiomas
La secretaria de organización del PSOE, Leire Pajín ha intervenido en el Senado utilizando cuatro idiomas: castellano, catalán, gallego y vasco. Según el nuevo reglamento cada senador pueda dirigirse a la cámara en el idioma cooficial de su comunidad, Se trata de una vieja pretensión de los partidos nacionalistas, que hasta ahora había sido rechazada por los dos grandes partidos.
Continuamos en la línea de los despropósitos más ridículos y seguimos cultivando la confusión generalizada.
En España se hablan varias lenguas, y eso es una realidad y una riqueza cultural. Pero esas lenguas no se hablan en toda España, sino sólo en determinadas regiones, excepto el castellano, que es la lengua común a todos.
Por otra parte, en España hay varias comunidades autónomas, que disponen de órganos legislativos propios, y cuando existen dos lenguas, sus diputados pueden intervenir en cualquiera de ellas, porque todos conocen las dos.
En el Senado están representadas todas las comunidades, y la única lengua común a todos ellos es el castellano. Es el idioma en que conversan en el bar los senadores vascos y los catalanes, y en el que dialogan en los pasillos los senadores gallegos y los valencianos.
Eso va a seguir siendo así, porque el nuevo reglamento no prevé la asistencia de traductores en los pasillos o en el bar del Senado. Pero en la cámara sí. Allí se dispondrá de un equipo de traductores, de administrativos, y de fotocopiadoras, para traducir todo lo que se diga a los cuatro idiomas y entregar después copias a los senadores.
¿Después nos extrañamos cuando en el exterior no nos toman en serio?
Se dice que en una ocasión Ortega y Gasset dijo que Salvador de Madariaga era tonto en cinco idiomas. Ha quedado claro que Leire Pajín no es tan tonta. Sólo en cuatro.
Continuamos en la línea de los despropósitos más ridículos y seguimos cultivando la confusión generalizada.
En España se hablan varias lenguas, y eso es una realidad y una riqueza cultural. Pero esas lenguas no se hablan en toda España, sino sólo en determinadas regiones, excepto el castellano, que es la lengua común a todos.
Por otra parte, en España hay varias comunidades autónomas, que disponen de órganos legislativos propios, y cuando existen dos lenguas, sus diputados pueden intervenir en cualquiera de ellas, porque todos conocen las dos.
En el Senado están representadas todas las comunidades, y la única lengua común a todos ellos es el castellano. Es el idioma en que conversan en el bar los senadores vascos y los catalanes, y en el que dialogan en los pasillos los senadores gallegos y los valencianos.
Eso va a seguir siendo así, porque el nuevo reglamento no prevé la asistencia de traductores en los pasillos o en el bar del Senado. Pero en la cámara sí. Allí se dispondrá de un equipo de traductores, de administrativos, y de fotocopiadoras, para traducir todo lo que se diga a los cuatro idiomas y entregar después copias a los senadores.
¿Después nos extrañamos cuando en el exterior no nos toman en serio?
Se dice que en una ocasión Ortega y Gasset dijo que Salvador de Madariaga era tonto en cinco idiomas. Ha quedado claro que Leire Pajín no es tan tonta. Sólo en cuatro.
jueves, 29 de abril de 2010
Caminos de impunidad
Uno de los radicales vascos que fue ingresado en prisión por intentar recomponer la estructura ilegal de Batasuna –Rafa Díez Usabiaga- ha sido puesto en libertad por Baltasar Garzón.
¿Ha encontrado el juez nuevos indicios que apuntan a su inocencia? No.
¿Se le ha conmutado la pena por haber colaborado con la justicia? No.
¿Ha sido declarado inocente de los cargos? No.
¿Se encuentra enfermo y en estado terminal? No.
Garzón le ha puesto en libertad porque su madre –la de Díez, no la de Garzón- necesita cuidados (¡). Y claro, en todo el País Vasco la única persona capacitada para cuidar a la pobre madre es Rafa. No hay otros familiares, no existen residencias, ni hospitales, ni servicios de atención domiciliaria.
Pues ya lo saben: si alguien quiere atracar un banco, dar un pelotazo urbanístico, cargarse a un indigente, o violar a cinco niñas, sólo necesita tener una anciana madre enferma. Con eso se asegura que no podrá permanecer mucho tiempo en prisión, porque tendrá que cuidarla personalmente. Eso sÍ: es importante que no se le muera la madre, porque entonces tendría que volver a la trena.
Y digo yo… si es tan imprescindible que el hijo y la madre vivan juntos, ¿por qué no se le ofrece a la madre la posibilidad de ocupar una celda en la misma prisión que su hijo?
¿Ha encontrado el juez nuevos indicios que apuntan a su inocencia? No.
¿Se le ha conmutado la pena por haber colaborado con la justicia? No.
¿Ha sido declarado inocente de los cargos? No.
¿Se encuentra enfermo y en estado terminal? No.
Garzón le ha puesto en libertad porque su madre –la de Díez, no la de Garzón- necesita cuidados (¡). Y claro, en todo el País Vasco la única persona capacitada para cuidar a la pobre madre es Rafa. No hay otros familiares, no existen residencias, ni hospitales, ni servicios de atención domiciliaria.
Pues ya lo saben: si alguien quiere atracar un banco, dar un pelotazo urbanístico, cargarse a un indigente, o violar a cinco niñas, sólo necesita tener una anciana madre enferma. Con eso se asegura que no podrá permanecer mucho tiempo en prisión, porque tendrá que cuidarla personalmente. Eso sÍ: es importante que no se le muera la madre, porque entonces tendría que volver a la trena.
Y digo yo… si es tan imprescindible que el hijo y la madre vivan juntos, ¿por qué no se le ofrece a la madre la posibilidad de ocupar una celda en la misma prisión que su hijo?
miércoles, 28 de abril de 2010
Optimista o insensato
El desempleo alcanza ya el 20,5% de la población activa. Ya son 4.612.700 las personas sin trabajo, y Celestino Corbacho no ha dimitido a pesar de que aseguró que “nunca alcanzaríamos los cuatro millones”.
Grecia hace agua, y su economía amenaza con hundirse en el Egeo. Nadie le presta un duro porque nadie confía en que pueda devolverlo. Irlanda, Portugal y España van poniendo las barbas a remojar.
La Bolsa cae un 4,19%. Pero eso sólo afecta a los malditos capitalistas.
El cacareado plan de austeridad que anunció el gobierno hace dos meses, sigue siendo eso: un anuncio. Ni se ha reformado el sistema de pensiones, ni el mercado de trabajo, y tampoco se ha reducido el número de altos cargos.
Anuncios, profecías, optimismo para dar y vender. Bla, bla, bla.
Ni un sólo periódico, ni una sola emisora de radio, ni una cadena de televisión, ni el Banco de España, ni el FMI, ni los servicios de estudios de los bancos ofrecen un rayo de optimismo. Nadie. Todos parecen haberse afiliado al PP, de puro catastrofistas.
Sólo el presidente y sus acólitos se mantienen en sus trece: “Lo peor ya ha pasado”. Lo llevan diciendo desde hace un año. Alguna vez acertarán. Pero de momento siguen en su carril, en sentido contrario.
¿Que hay un borracho conduciendo en sentido contrario por la autopista?
Uno, no. ¡Miles! Todos van al revés.
Como decía Groucho Marx: “¿A quién va usted a creer. A mí o a sus propios ojos?
¿Qué tiene que pasar para que nos demos cuenta de que hemos colocado a un insensato en la presidencia del gobierno?
Grecia hace agua, y su economía amenaza con hundirse en el Egeo. Nadie le presta un duro porque nadie confía en que pueda devolverlo. Irlanda, Portugal y España van poniendo las barbas a remojar.
La Bolsa cae un 4,19%. Pero eso sólo afecta a los malditos capitalistas.
El cacareado plan de austeridad que anunció el gobierno hace dos meses, sigue siendo eso: un anuncio. Ni se ha reformado el sistema de pensiones, ni el mercado de trabajo, y tampoco se ha reducido el número de altos cargos.
Anuncios, profecías, optimismo para dar y vender. Bla, bla, bla.
Ni un sólo periódico, ni una sola emisora de radio, ni una cadena de televisión, ni el Banco de España, ni el FMI, ni los servicios de estudios de los bancos ofrecen un rayo de optimismo. Nadie. Todos parecen haberse afiliado al PP, de puro catastrofistas.
Sólo el presidente y sus acólitos se mantienen en sus trece: “Lo peor ya ha pasado”. Lo llevan diciendo desde hace un año. Alguna vez acertarán. Pero de momento siguen en su carril, en sentido contrario.
¿Que hay un borracho conduciendo en sentido contrario por la autopista?
Uno, no. ¡Miles! Todos van al revés.
Como decía Groucho Marx: “¿A quién va usted a creer. A mí o a sus propios ojos?
¿Qué tiene que pasar para que nos demos cuenta de que hemos colocado a un insensato en la presidencia del gobierno?
martes, 27 de abril de 2010
Marcianito, marcianito: quiero ser tu amiguito
El prestigioso científico Stephen Hawking asegura que es muy razonable pensar que existe vida inteligente fuera de la Tierra. También opina que los humanos deberíamos evitar el contacto con esa posible vida extraterrestre.
La verdad es que no hace falta llamarse Stephen Hawkings para llegar a ambas conclusiones. La primera resulta una obviedad cuando no se aceptan las explicaciones religiosas, y a poco que se hagan unos sencillos cálculos de probabilidades. La segunda, en cambio, puede resultar más controvertida, aunque yo coincido con la opinión de Hawkings.
Aunque son millones los seres humanos que sueñan con un maravilloso encuentro con seres venidos de lejanas galaxias, y aunque todo ellos parecen estar convencidos de que cualquier vida inteligente tiene que ser bondadosa, pacífica y justa, el científico británico nos enfrenta a la cruda realidad con su demoledora frase: "Sólo tenemos que mirarnos a nosotros mismos para ver cómo la vida inteligente (fuera de nuestro planeta) podría desarrollarse en algo que no querríamos ver",
Completamente de acuerdo. Si 5.000 años de desarrollo de la inteligencia humana en la Tierra han dado como resultado el mundo y las sociedades que todos conocemos, ¿en base a qué idea infantiloide estamos tan seguros de que más inteligencia supondría menos maldad, menos guerras, menos desigualdad, menos egoísmo, menos mentiras, y menos sufrimiento?
Y otra cuestión ¿acaso la experiencia humana permite creer que los más inteligentes hayan sido también los más bondadosos? A mí me parece que no.
La verdad es que no hace falta llamarse Stephen Hawkings para llegar a ambas conclusiones. La primera resulta una obviedad cuando no se aceptan las explicaciones religiosas, y a poco que se hagan unos sencillos cálculos de probabilidades. La segunda, en cambio, puede resultar más controvertida, aunque yo coincido con la opinión de Hawkings.
Aunque son millones los seres humanos que sueñan con un maravilloso encuentro con seres venidos de lejanas galaxias, y aunque todo ellos parecen estar convencidos de que cualquier vida inteligente tiene que ser bondadosa, pacífica y justa, el científico británico nos enfrenta a la cruda realidad con su demoledora frase: "Sólo tenemos que mirarnos a nosotros mismos para ver cómo la vida inteligente (fuera de nuestro planeta) podría desarrollarse en algo que no querríamos ver",
Completamente de acuerdo. Si 5.000 años de desarrollo de la inteligencia humana en la Tierra han dado como resultado el mundo y las sociedades que todos conocemos, ¿en base a qué idea infantiloide estamos tan seguros de que más inteligencia supondría menos maldad, menos guerras, menos desigualdad, menos egoísmo, menos mentiras, y menos sufrimiento?
Y otra cuestión ¿acaso la experiencia humana permite creer que los más inteligentes hayan sido también los más bondadosos? A mí me parece que no.
lunes, 26 de abril de 2010
Un viaje en el tiempo
tarde era espléndida en Madrid. Yo subía por la calle Sevilla, hacia Alcalá, huyendo de la aglomeración de la Puerta del Sol. De pronto me di cuenta de que algo raro ocurría: faltaban coches. En cambio, había mucha gente. ¡Vaya! ¡una manifestación!
Ignoraba de qué se trataba ¿quizá agricultores reclamando más subvenciones? ¿acaso eran ecologistas pidiendo el cierre de la centrales nucleares? ¿quizá inmigrantes reclamando permisos de residencia?
Era mucha gente. No podría decir cuántos, pero eran varios miles. ¿Sería un acto de homenaje a los brigadistas internacionales? ¿se conmemoraba el nacimiento de Azaña? Sobre el tejadillo de un quiosco, un individuo agitaba una enorme bandera republicana. Pude leer alguna pancarta: “JUSTICIA PARA TODOS”. Después escuché casualmente lo que una manifestante le iba comentando a otra, en tono airado y duro: “Ellos sí que saben quién es su enemigo”.
No sé a quién se refería con ese “ellos”. Pero me llamó desagradablemente la atención el aroma de odio que transmitía su comentario. ¡Ellos! ¡Nosotros¡ ¡El enemigo! ¡No pasarán!
¿Dónde estaba? ¿me había sentado mal el chupito de orujo tostado? ¿Estaba paseando por Madrid, en 2010, o en 1938? Y lo que era más extraño: ¿por qué la gente llevaba banderas de la II República con el escudo de la Corona? ¿Se trataría de un espectáculo de humor?Al final me enteré del motivo de la manifestación. No había viajado en el tiempo. No era contra el fascismo de principios del siglo XX. No era el entierro de Largo Caballero. No era el 14 de abril de 1931.
Era en apoyo de Baltasar Garzón. El 24 de abril de 2010.
jueves, 22 de abril de 2010
El pollo capitalista
El presidente de Bolivia, Evo Morales, ha afirmado en un discurso que comer pollo es la causa de la calvicie y de la homosexualidad. Dijo que “en Europa casi todos son calvos” por comer alimentos transgénicos y pollo.
No consta que haya dicho también que “en Europa casi todos son homosexuales”, pero es probable que lo piense. El hombre se extendió atacando a la Coca-Cola y al mal de todos los males: el capitalismo.
Tampoco se sabe si el presidente boliviano se había tomado una tapita de cocaína, o si es que es así de normal. Me entristece pensar que algunos países iberoamericanos hayan puesto su destino en manos de personajes como Evo o su amigo Hugo Chávez.
A diferencia de lo que hicieron los anglosajones, los españoles no acabaron con los indígenas cuando llegaron al continente hace 500 años. En cambio, les dejaron una pesada losa de la que aún no se han levantado: corrupción, intolerancia, demagogia, y caudillismo. Eso, y la españolísima costumbre de culpar siempre a otros de los males propios.
Una pena.
No consta que haya dicho también que “en Europa casi todos son homosexuales”, pero es probable que lo piense. El hombre se extendió atacando a la Coca-Cola y al mal de todos los males: el capitalismo.
Tampoco se sabe si el presidente boliviano se había tomado una tapita de cocaína, o si es que es así de normal. Me entristece pensar que algunos países iberoamericanos hayan puesto su destino en manos de personajes como Evo o su amigo Hugo Chávez.
A diferencia de lo que hicieron los anglosajones, los españoles no acabaron con los indígenas cuando llegaron al continente hace 500 años. En cambio, les dejaron una pesada losa de la que aún no se han levantado: corrupción, intolerancia, demagogia, y caudillismo. Eso, y la españolísima costumbre de culpar siempre a otros de los males propios.
Una pena.
miércoles, 21 de abril de 2010
Samaranch, o el arte de no mirar lo que no se quiere ver
Juan Antonio Samaranch se encuentra hospitalizado, y en estado muy grave. Su avanzada edad hace temer lo peor.
Se trata sin duda de una destacadísima figura en el deporte olímpico. Bajo su mandato como presidente del COI, se designó a Barcelona como sede de los JJ.OO. de 1.982. Sin duda vamos a oír y leer mucho sobre él, y es previsible que la tónica general sea un mar de elogios.
Sin embargo –para los amigos de la memoria histórica- Samaranch fue falangista desde muy joven. Ejerció de concejal en el ayuntamiento de Barcelona, presidente de la Diputación Provincial, Procurador en las Cortes, y embajador en Moscú, todo ello estando Franco bien vivo.
Va a ser divertido ver cómo se las apañan algunos para combinar las dos biografías de Samaranch. Me apuesto una bono-bus caducado contra un pin de Coca-Cola a que muchos de los que claman cada día recordando los fantasmas del franquismo se van a deshacer en alabanzas de ese gran deportista que ha sido Juan Antonio Samaranch. De momento, la noticia de El País no dice ni “mu” de su glorioso pasado franquista.
Se trata sin duda de una destacadísima figura en el deporte olímpico. Bajo su mandato como presidente del COI, se designó a Barcelona como sede de los JJ.OO. de 1.982. Sin duda vamos a oír y leer mucho sobre él, y es previsible que la tónica general sea un mar de elogios.
Sin embargo –para los amigos de la memoria histórica- Samaranch fue falangista desde muy joven. Ejerció de concejal en el ayuntamiento de Barcelona, presidente de la Diputación Provincial, Procurador en las Cortes, y embajador en Moscú, todo ello estando Franco bien vivo.
Va a ser divertido ver cómo se las apañan algunos para combinar las dos biografías de Samaranch. Me apuesto una bono-bus caducado contra un pin de Coca-Cola a que muchos de los que claman cada día recordando los fantasmas del franquismo se van a deshacer en alabanzas de ese gran deportista que ha sido Juan Antonio Samaranch. De momento, la noticia de El País no dice ni “mu” de su glorioso pasado franquista.
martes, 20 de abril de 2010
¿Quién manda en casa?
Sonsoles Espinosa, la esposa de Rodríguez Zapatero se siente como en una sartén hirviendo. Al parecer está harta de la vida en La Moncloa, y quiere que ésta sea la última legislatura de su marido.
Hay que decir que la esposa del presidente ha desempeñado un discreto papel, y ha sabido hacer valer su deseo de no convertirse en “la presidenta”. Se ha mantenido todo lo apartada que ha podido de los actos públicos, de la prensa, y de los platós de televisión. Dejando aparte algunos episodios –como las obras en la piscina de La Moncloa para su uso particular, o el viaje a Londres para ir de compras en un avión del Estado--, su comportamiento ha sido irreprochable. No se ha dejado arrastrar por la estela de su marido, y todo indica que ha conservado el timón de la vida familiar.
Por otra parte, el presidente ha reconocido en varias ocasiones que tiene un pacto con su esposa, que le obliga a mantener unos mínimos de vida familiar. Los fines de semana son para Sonsoles, y sólo se puede romper esa regla en casos excepcionales. También es sabido que a causa de esa imperiosa obligación familiar, el presidente ha cancelado algunos actos oficiales, e incluso algún que otro viaje de Estado al extranjero.
Por todo ello, cabe preguntarse por el futuro político del presidente. ¿Será más poderoso su amor al cargo o su amor de pareja? ¿Se atrevería a desafiar a Sonsoles volviendo a presentarse como candidato a presidente del gobierno? ¿Será Sonsoles y no los electores la que le desaloje de La Moncloa? ¿En su caso será cierto eso de que tiran más dos tetas que dos carretas?
Hay que decir que la esposa del presidente ha desempeñado un discreto papel, y ha sabido hacer valer su deseo de no convertirse en “la presidenta”. Se ha mantenido todo lo apartada que ha podido de los actos públicos, de la prensa, y de los platós de televisión. Dejando aparte algunos episodios –como las obras en la piscina de La Moncloa para su uso particular, o el viaje a Londres para ir de compras en un avión del Estado--, su comportamiento ha sido irreprochable. No se ha dejado arrastrar por la estela de su marido, y todo indica que ha conservado el timón de la vida familiar.
Por otra parte, el presidente ha reconocido en varias ocasiones que tiene un pacto con su esposa, que le obliga a mantener unos mínimos de vida familiar. Los fines de semana son para Sonsoles, y sólo se puede romper esa regla en casos excepcionales. También es sabido que a causa de esa imperiosa obligación familiar, el presidente ha cancelado algunos actos oficiales, e incluso algún que otro viaje de Estado al extranjero.
Por todo ello, cabe preguntarse por el futuro político del presidente. ¿Será más poderoso su amor al cargo o su amor de pareja? ¿Se atrevería a desafiar a Sonsoles volviendo a presentarse como candidato a presidente del gobierno? ¿Será Sonsoles y no los electores la que le desaloje de La Moncloa? ¿En su caso será cierto eso de que tiran más dos tetas que dos carretas?
lunes, 19 de abril de 2010
Los cenicientos
Hace ya cuatro días que el volcán Eyjafjalla tosió de manera imprevista. Y ya se sabe: cuando los volcanes tosen expulsan toneladas de virus en forma de lava y cenizas.
La navegación aérea de casi toda europa se ha visto gravemente afectada. Cientos de aeropuertos cerrados, miles de vuelos cancelados, y decenas de miles de viajeros tirados sin poder ir a sus asuntos o regresar a sus casas. Millones de euros en pérdidas para las compañías aéreas, las de seguros, y los bolsillos de los ciudadanos.
El incidente nos hace reflexionar sobre la vulnerabilidad de las sociedades opulentas. Si el volcán hubiera estado en África central, y los vientos hubieran esparcido las cenizas sobre el continente, las consecuencias habrían sido mínimas para los africanos, por la sencilla razón de que la inmensa mayoría de los africanos se desplazan caminando, y no volando.
Nuestra sociedad hiperdesarrollada es también terriblemente vulnerable. Estamos encantados de disfrutar de las innumerables ventajas de la tecnología, pero poco a poco nos hemos ido convirtiendo en adictos a la misma. La mayoría de nosotros no podría sobrevivir sin esa tecnología. No sabríamos qué hacer sin electricidad, sin gasolina, sin ordenadores, sin teléfonos, sin transportes, sin aire acondicionado, y sin cajeros automáticos.
Produce escalofríos pensarlo, pero si algún día este hermoso castillo de naipes tecnológico se viniera abajo, el planeta seguiría girando en torno al Sol; y los africanos continuarían pasando el mismo hambre que ahora. Ellos apenas iban a notar el cambio Pero los europeos, los norteamericanos y los japoneses lo íbamos a pasar muy mal.
¿Alguien ha pensado que podría ocurrir que sonaran las doce en el reloj del superdesarrollo, y que todos nos viéramos de pronto convertidos en miserables cenicientos?
La navegación aérea de casi toda europa se ha visto gravemente afectada. Cientos de aeropuertos cerrados, miles de vuelos cancelados, y decenas de miles de viajeros tirados sin poder ir a sus asuntos o regresar a sus casas. Millones de euros en pérdidas para las compañías aéreas, las de seguros, y los bolsillos de los ciudadanos.
El incidente nos hace reflexionar sobre la vulnerabilidad de las sociedades opulentas. Si el volcán hubiera estado en África central, y los vientos hubieran esparcido las cenizas sobre el continente, las consecuencias habrían sido mínimas para los africanos, por la sencilla razón de que la inmensa mayoría de los africanos se desplazan caminando, y no volando.
Nuestra sociedad hiperdesarrollada es también terriblemente vulnerable. Estamos encantados de disfrutar de las innumerables ventajas de la tecnología, pero poco a poco nos hemos ido convirtiendo en adictos a la misma. La mayoría de nosotros no podría sobrevivir sin esa tecnología. No sabríamos qué hacer sin electricidad, sin gasolina, sin ordenadores, sin teléfonos, sin transportes, sin aire acondicionado, y sin cajeros automáticos.
Produce escalofríos pensarlo, pero si algún día este hermoso castillo de naipes tecnológico se viniera abajo, el planeta seguiría girando en torno al Sol; y los africanos continuarían pasando el mismo hambre que ahora. Ellos apenas iban a notar el cambio Pero los europeos, los norteamericanos y los japoneses lo íbamos a pasar muy mal.
¿Alguien ha pensado que podría ocurrir que sonaran las doce en el reloj del superdesarrollo, y que todos nos viéramos de pronto convertidos en miserables cenicientos?
viernes, 16 de abril de 2010
El cepo
Una doctora sudafricana ha desarrollado un preservativo anti-violación. La mujer lo introduce en su vagina, y si es violada el artilugio atrapa el pene del hombre como un cepo, y no se suelta hasta que se interviene en un hospital.
¡Cómo no se le habrá ocurrido la idea a Bibiana Aido! Nada de pulseras de protección, nada de denuncias a todo trapo.¡Un cepo oculto! Esa es la solución.
Si Bibiana hubiera lanzado la propuesta de regalar el cepo a las mujeres en los estancos habría sido maravilloso para todos. El PIB se habría recuperado al tener que fabricar 20 millones de cepos para otras tantas mujeres. El desempleo desaparecería porque se necesitarían decenas de miles de monitoras para enseñar a utilizarlo correctamente ¡y además sería todo empleo femenino!
Y los hombres… ¡por fin los hombres domesticados! Aterrorizados, incapaces de consumar un coito. Porque… a ver quién es el guapo al que no se le encoge ante la duda de si le esperará un cepo sorpresa cuando su mujer se pone cariñosa.
Yo creo que habría que nombrar a la doctora Ehlers (que así se llama la inventora del artilugio) por lo menos presidenta de algo. Del observatorio vaginal, por ejemplo.
¡Cómo no se le habrá ocurrido la idea a Bibiana Aido! Nada de pulseras de protección, nada de denuncias a todo trapo.¡Un cepo oculto! Esa es la solución.
Si Bibiana hubiera lanzado la propuesta de regalar el cepo a las mujeres en los estancos habría sido maravilloso para todos. El PIB se habría recuperado al tener que fabricar 20 millones de cepos para otras tantas mujeres. El desempleo desaparecería porque se necesitarían decenas de miles de monitoras para enseñar a utilizarlo correctamente ¡y además sería todo empleo femenino!
Y los hombres… ¡por fin los hombres domesticados! Aterrorizados, incapaces de consumar un coito. Porque… a ver quién es el guapo al que no se le encoge ante la duda de si le esperará un cepo sorpresa cuando su mujer se pone cariñosa.
Yo creo que habría que nombrar a la doctora Ehlers (que así se llama la inventora del artilugio) por lo menos presidenta de algo. Del observatorio vaginal, por ejemplo.
miércoles, 14 de abril de 2010
El peligro de las manzanas
En la cumbre de seguridad nuclear, Obama ha recordado que un terrorista podría causar cientos de miles de muertos con un artefacto nuclear del tamaño de una manzana.
Es un hecho sabido, pero no por ello menos escalofriante. Y el escalofrío sube de intensidad cuando pensamos que ciertos terroristas están dispuestos a morir en un atentado. Las labores tradicionales de prevención y seguridad contaban con el hecho de que todo el que quiere cometer un crimen espera también no ser apresado, lo que permitía infinidad de medidas disuasorias.
Pero todas esas medidas resultan inútiles si el terrorista está dispuesto a morir. Se necesitan otros métodos, y además es preciso que esos métodos no terminen enterrando las libertades individuales. Difícil papeleta.
También ha vuelto a cargar contra Irán, acusándola de ser una potencial amenaza nuclear. Y es cierto que el presidente de Irán tiene dicho que hará lo posible para expulsar a los judíos de Israel.
Pero sigue chirriando el hecho de que algunas potencias dispongas de armamento nuclear, mientras que a otras se les niega ese derecho.
Yo soy partidario de la limitación y de la reducción de ese armamento. Por el camino de la espiral armamentista es seguro que terminaremos todos muy mal. Y, pese a todo, prefiero que las armas nucleares estén bajo el control de EE.UU., de Francia, o de Gran Bretaña, que de Irán, de Corea, o de cualquier teocracia fanatizada.
Con todo, los gobernantes del mundo deberían continuar dando pasos hacia la definitiva destrucción de las armas nucleares, químicas y bacteriológicas. Habría que arbitrar mecanismos de inspección fiables para que ningún país tuviera a su alcance semejantes artilugios.
Sería grotesco que la primera gran desgracia de la humanidad (según la Bíblia) comenzara con una manzana, y la útlima también.
Es un hecho sabido, pero no por ello menos escalofriante. Y el escalofrío sube de intensidad cuando pensamos que ciertos terroristas están dispuestos a morir en un atentado. Las labores tradicionales de prevención y seguridad contaban con el hecho de que todo el que quiere cometer un crimen espera también no ser apresado, lo que permitía infinidad de medidas disuasorias.
Pero todas esas medidas resultan inútiles si el terrorista está dispuesto a morir. Se necesitan otros métodos, y además es preciso que esos métodos no terminen enterrando las libertades individuales. Difícil papeleta.
También ha vuelto a cargar contra Irán, acusándola de ser una potencial amenaza nuclear. Y es cierto que el presidente de Irán tiene dicho que hará lo posible para expulsar a los judíos de Israel.
Pero sigue chirriando el hecho de que algunas potencias dispongas de armamento nuclear, mientras que a otras se les niega ese derecho.
Yo soy partidario de la limitación y de la reducción de ese armamento. Por el camino de la espiral armamentista es seguro que terminaremos todos muy mal. Y, pese a todo, prefiero que las armas nucleares estén bajo el control de EE.UU., de Francia, o de Gran Bretaña, que de Irán, de Corea, o de cualquier teocracia fanatizada.
Con todo, los gobernantes del mundo deberían continuar dando pasos hacia la definitiva destrucción de las armas nucleares, químicas y bacteriológicas. Habría que arbitrar mecanismos de inspección fiables para que ningún país tuviera a su alcance semejantes artilugios.
Sería grotesco que la primera gran desgracia de la humanidad (según la Bíblia) comenzara con una manzana, y la útlima también.
martes, 13 de abril de 2010
Famososo, famosillos, y famosetes
Del Olmo, Messi Pedraz, Villa, Ronaldo, Grande Marlasca. Casillas, Gómez Bermúdez, Garzón, Xavi, Varela.
Apellidos conocidos. Los vemos todos los días en los medios de comunicación. No son los siete magníficos ni los doce del patíbulo. Unos compiten, corren y regatean sobre el césped de los estadios de fútbol. Otros lo hacen por los pasillos de los tribunales.
Unos meten goles de infarto, que dividen a la afición. Otros producen autos y sentencias explosivas, que dividen igualmente al personal.
Espectáculo garantizado. ¿Por qué algunos jueces son ya tan conocidos como los grandes futbolistas?
Algo va mal cuando los jueces adquieren semejante grado de protagonismo público. Aparte del probable afán de notoriedad de alguno de ellos, los culpables de esa distorsión son los dirigentes de los partidos políticos, que faltos de capacidad, prudencia o coraje para desempeñar su papel recurren un día sí y otro también a la judicatura para resolver sus problemas.
Se sirven de los jueces como herramientas de confrontación política. Y pueden terminar convirtiendo a los jueces en el primer poder del Estado.
Apellidos conocidos. Los vemos todos los días en los medios de comunicación. No son los siete magníficos ni los doce del patíbulo. Unos compiten, corren y regatean sobre el césped de los estadios de fútbol. Otros lo hacen por los pasillos de los tribunales.
Unos meten goles de infarto, que dividen a la afición. Otros producen autos y sentencias explosivas, que dividen igualmente al personal.
Espectáculo garantizado. ¿Por qué algunos jueces son ya tan conocidos como los grandes futbolistas?
Algo va mal cuando los jueces adquieren semejante grado de protagonismo público. Aparte del probable afán de notoriedad de alguno de ellos, los culpables de esa distorsión son los dirigentes de los partidos políticos, que faltos de capacidad, prudencia o coraje para desempeñar su papel recurren un día sí y otro también a la judicatura para resolver sus problemas.
Se sirven de los jueces como herramientas de confrontación política. Y pueden terminar convirtiendo a los jueces en el primer poder del Estado.
lunes, 12 de abril de 2010
Cuenta atrás
Falta un año para el comienzo de la cmpaña de las elecciones municipales y autonómicas de 2011, y el panorama político es desolador.
Los partidos de siempre han conseguido que los políticos se hayan convertido en la tercera causa de preocupación para los españoles. Nos desangramos en una crisis económica de la nos dicen que ya hemos salido hace un año. Más de 700 personas, entre cargos públicos y funcionarios están en este momento inmersos en causas judiciales por corrupción. Todo el mundo acusa a otros de los males del país, pero nadie reconoce ni el más mínimo gramo de responsabilidad en todo este desastre.
Pero dentro de un año volverán a convencernos para que volvamos a votarles. Y lo haremos. Inaugurarán centros cívicos, parques y carriles-bici. Nos asustarán con el peligro de que ganen “los otros”. Nos prometerán el oro y el moro (ocultando que todo lo que nos regalan lo pagamos nosotros). Y apelarán a nuestras vísceras porque saben que si hacemos trabajar la razón es probable que les escupamos a la cara.
Y volveremos a olvidarnos de todo. Y volveremos a creer que esta democracia es de verdad. Y volveremos a proporcionarles buenos sueldos, coches oficiales, y prebendas ilimitadas.
Tienen todo un añito para volver a hipnotizarnos.
Los partidos de siempre han conseguido que los políticos se hayan convertido en la tercera causa de preocupación para los españoles. Nos desangramos en una crisis económica de la nos dicen que ya hemos salido hace un año. Más de 700 personas, entre cargos públicos y funcionarios están en este momento inmersos en causas judiciales por corrupción. Todo el mundo acusa a otros de los males del país, pero nadie reconoce ni el más mínimo gramo de responsabilidad en todo este desastre.
Pero dentro de un año volverán a convencernos para que volvamos a votarles. Y lo haremos. Inaugurarán centros cívicos, parques y carriles-bici. Nos asustarán con el peligro de que ganen “los otros”. Nos prometerán el oro y el moro (ocultando que todo lo que nos regalan lo pagamos nosotros). Y apelarán a nuestras vísceras porque saben que si hacemos trabajar la razón es probable que les escupamos a la cara.
Y volveremos a olvidarnos de todo. Y volveremos a creer que esta democracia es de verdad. Y volveremos a proporcionarles buenos sueldos, coches oficiales, y prebendas ilimitadas.
Tienen todo un añito para volver a hipnotizarnos.
jueves, 8 de abril de 2010
Olvida y sé feliz
Hoy de he acordado de la gripe A. De esa terrible plaga que iba a poner en peligro a la humanidad entera. Algún conocido mío hizo hace un año acopio de alimentos por lo que pudiera pasar. Se me había olvidado.
Es increíble la velocidad con la que olvidamos acontecimientos relevantes. No hace tanto que Osama Bin-Laden llenaba páginas y páginas de periódicos. Hasta EE.UU. invadió Afganistán con el único objetivo de echarle el guante.
Hace dos años el capitalismo se tambaleaba. Sesudos analistas aseguraban que había llegado su fin porque era un sistema inviable. Algún conocido mío sacó todos sus ahorros del banco, por si acaso.
Hay infinidad de ejemplos similares, pero, naturalmente, no me acuerdo de ninguno.
Tenemos una memoria de muy corto recorrido. Vivimos tan pegados al día a día que los acontecimientos más graves se desdibujan al cabo de un mes. Los medios de comunicación imponen su ley porque tienen que vender sus productos cada día. Por eso la única noticia importante es la de cada día.
Y nosotros seguimos esa línea fielmente. Hay que olvidarse enseguida de las cosas para poder interesarnos en otras nuevas. Los directores de periódicos están encantados con una población tan olvidadiza. Pero los que más agradecen esta falta de memoria son los gobernantes de cualquier partido. Debe ser maravilloso gobernar así. Para un público que aplaude o abuchea sólo la última ocurrencia, la última decisión, el último discurso. Debe ser maravilloso poder meter la pata todo lo que uno quiera, teniendo la seguridad de que en las siguientes elecciones la gente se habrá olvidado por completo de casi todo.
Es increíble la velocidad con la que olvidamos acontecimientos relevantes. No hace tanto que Osama Bin-Laden llenaba páginas y páginas de periódicos. Hasta EE.UU. invadió Afganistán con el único objetivo de echarle el guante.
Hace dos años el capitalismo se tambaleaba. Sesudos analistas aseguraban que había llegado su fin porque era un sistema inviable. Algún conocido mío sacó todos sus ahorros del banco, por si acaso.
Hay infinidad de ejemplos similares, pero, naturalmente, no me acuerdo de ninguno.
Tenemos una memoria de muy corto recorrido. Vivimos tan pegados al día a día que los acontecimientos más graves se desdibujan al cabo de un mes. Los medios de comunicación imponen su ley porque tienen que vender sus productos cada día. Por eso la única noticia importante es la de cada día.
Y nosotros seguimos esa línea fielmente. Hay que olvidarse enseguida de las cosas para poder interesarnos en otras nuevas. Los directores de periódicos están encantados con una población tan olvidadiza. Pero los que más agradecen esta falta de memoria son los gobernantes de cualquier partido. Debe ser maravilloso gobernar así. Para un público que aplaude o abuchea sólo la última ocurrencia, la última decisión, el último discurso. Debe ser maravilloso poder meter la pata todo lo que uno quiera, teniendo la seguridad de que en las siguientes elecciones la gente se habrá olvidado por completo de casi todo.
miércoles, 7 de abril de 2010
Dejad a los niños en paz
Nuevo golpe mortal a nuestras ansias de protección infinita de los niños (aunque “los niños” ya tengan 17 años, se afeiten la barba, y se pongan ciegos de calimocho). Esta vez ha sucedido en Seseña, donde una adolescente de 15 años ha sido detenida como presunta autora del asesinato de otra adolescente de su edad.
Y llega el gemir y rechinar de dientes, el lamento interminable, la sorpresa superesdrújula: ¡cómo es posible! ¿por qué pasan estas cosas? ¿qué hace el Estado para proteger a nuestros niños? ¿por qué no pone Rubalcaba un guardia civil detrás de cada uno de ellos?
Y llega también la reacción aterrorizada: ¡hay que reformar urgentemente la ley del menor! ¡Si tienen edad para asesinar, tienen edad para ir a la cárcel!
Pero no es la ley del menor la que falla. Tampoco es Rubalcaba que no vigila, ni los profesores que no enseñan.
Coincido plenamente con Emilio Calatayud, cuando dijo anteayer que lo terrorífico no es que la ley del menor deje prácticamente impunes los delitos cometidos por menores de 14 años. Lo terrorífico son las cosas que estamos transmitiendo a nuestros hijos; los valores que estamos dejando que adquieran; la impunidad en la que les estamos dejando crecer; la convicción que les transmitimos de que son los reyes del universo; la libertad sin control que les regalamos; las cesiones a sus caprichos y a sus exigencias; la claudicación ante la responsabilidad de padres.
Se multiplica el número de menores detenidos por cometer diversos delitos. Se multiplica el número de denuncias de padres a sus hijos por agresiones.
Entonces la sociedad reacciona, los legisladores se ponen en movimiento, el gobierno se activa. Como resultado de todo ello, se prohíbe que los padres puedan dar un azote a sus hijos pequeños. Y de paso, se pone de vuelta y media al Defensor del Menor por vigilar lo que hace su hija. ¡Por Dios! ¡son niños! ¡pobrecitos! ¡dejadles vivir! ¡dejadles que hagan lo que quieran!
Si no reaccionamos pronto…. esta sociedad está condenada al suicidio colectivo.
Y llega el gemir y rechinar de dientes, el lamento interminable, la sorpresa superesdrújula: ¡cómo es posible! ¿por qué pasan estas cosas? ¿qué hace el Estado para proteger a nuestros niños? ¿por qué no pone Rubalcaba un guardia civil detrás de cada uno de ellos?
Y llega también la reacción aterrorizada: ¡hay que reformar urgentemente la ley del menor! ¡Si tienen edad para asesinar, tienen edad para ir a la cárcel!
Pero no es la ley del menor la que falla. Tampoco es Rubalcaba que no vigila, ni los profesores que no enseñan.
Coincido plenamente con Emilio Calatayud, cuando dijo anteayer que lo terrorífico no es que la ley del menor deje prácticamente impunes los delitos cometidos por menores de 14 años. Lo terrorífico son las cosas que estamos transmitiendo a nuestros hijos; los valores que estamos dejando que adquieran; la impunidad en la que les estamos dejando crecer; la convicción que les transmitimos de que son los reyes del universo; la libertad sin control que les regalamos; las cesiones a sus caprichos y a sus exigencias; la claudicación ante la responsabilidad de padres.
Se multiplica el número de menores detenidos por cometer diversos delitos. Se multiplica el número de denuncias de padres a sus hijos por agresiones.
Entonces la sociedad reacciona, los legisladores se ponen en movimiento, el gobierno se activa. Como resultado de todo ello, se prohíbe que los padres puedan dar un azote a sus hijos pequeños. Y de paso, se pone de vuelta y media al Defensor del Menor por vigilar lo que hace su hija. ¡Por Dios! ¡son niños! ¡pobrecitos! ¡dejadles vivir! ¡dejadles que hagan lo que quieran!
Si no reaccionamos pronto…. esta sociedad está condenada al suicidio colectivo.
martes, 6 de abril de 2010
Recuperarse de un divorcio
Una separación o un divorcio son siempre eventos no deseables que dan lugar a gran número de conflictos y a mucho sufrimiento para los implicados.
No obstante, son decenas de miles las parejas que cada año se ven obligadas a reconocer que aquél ilusionado proyecto de vida en común no resulta viable.
Los medios de comunicación, siempre dispuestos a simplificar las cosas para conseguir un titular llamativo, buscan respuestas sencillas a preguntas como ésta: ¿Quién se recupera antes de una separación, los hombres o las mujeres?
Naturalmente, la respuesta –como en tantas cosas- es: “depende”.
Porque la recuperación de una crisis de ruptura de pareja no depende tanto del sexo, sino de otros tres factores principales:
Quién ha tomado la iniciativa de la ruptura. Aquél de los dos que haya llegado a la conclusión de que la convivencia ya no es sostenible, y que haya tomado la decisión de romper, a pesar de todos los inconvenientes que eso conlleva, será el que se encuentre en mejor situación para superar el cataclismo, y recomponer su vida de otra manera.
El grado de estabilidad emocional. Cuanto mayor sea esa estabilidad, más fácilmente se podrá dejar atrás un pasado turbulento, y más fácilmente se podrá seguir adelante fuera de la pareja.
El grado de dependencia. La dependencia actúa como una pesada cadena que mantiene a mucha gente amarrada a otro al que no desea estar unida. A mayor autonomía económica, social, funcional o afectiva, mayor facilidad para recuperarse del golpe de una separación.
No es, pues, cuestión del sexo de las personas, sino de otros factores, que estadísticamente favorecen más a unos o a otras. La iniciativa en las rupturas la toman en mayor medida las mujeres. El nivel de estabilidad emocional es muy semejante en hombres y mujeres, aunque quizá con una ligera ventaja para ellos. Y el grado de independencia varía entre hombres y mujeres: es generalmente superior en hombres en lo económico y lo social. y superior en las mujeres en lo funcional.
No obstante, son decenas de miles las parejas que cada año se ven obligadas a reconocer que aquél ilusionado proyecto de vida en común no resulta viable.
Los medios de comunicación, siempre dispuestos a simplificar las cosas para conseguir un titular llamativo, buscan respuestas sencillas a preguntas como ésta: ¿Quién se recupera antes de una separación, los hombres o las mujeres?
Naturalmente, la respuesta –como en tantas cosas- es: “depende”.
Porque la recuperación de una crisis de ruptura de pareja no depende tanto del sexo, sino de otros tres factores principales:
Quién ha tomado la iniciativa de la ruptura. Aquél de los dos que haya llegado a la conclusión de que la convivencia ya no es sostenible, y que haya tomado la decisión de romper, a pesar de todos los inconvenientes que eso conlleva, será el que se encuentre en mejor situación para superar el cataclismo, y recomponer su vida de otra manera.
El grado de estabilidad emocional. Cuanto mayor sea esa estabilidad, más fácilmente se podrá dejar atrás un pasado turbulento, y más fácilmente se podrá seguir adelante fuera de la pareja.
El grado de dependencia. La dependencia actúa como una pesada cadena que mantiene a mucha gente amarrada a otro al que no desea estar unida. A mayor autonomía económica, social, funcional o afectiva, mayor facilidad para recuperarse del golpe de una separación.
No es, pues, cuestión del sexo de las personas, sino de otros factores, que estadísticamente favorecen más a unos o a otras. La iniciativa en las rupturas la toman en mayor medida las mujeres. El nivel de estabilidad emocional es muy semejante en hombres y mujeres, aunque quizá con una ligera ventaja para ellos. Y el grado de independencia varía entre hombres y mujeres: es generalmente superior en hombres en lo económico y lo social. y superior en las mujeres en lo funcional.
lunes, 5 de abril de 2010
Sobre buenos y malos
El otro día, Eduardo Punset, en su programa Redes, le preguntaba a un eminente investigador en psicología (cuyo nombre no recuerdo) por la tan debatida cuestión de si el ser humano es esencialmente bueno, o fundamentalmente malo.
El debate sobre el asunto viene de muy antiguo, y, quizá, los representantes más conocidos de una y otra postura sean Rousseau y Hobbes. El primero afirmaba que el hombre era bondadoso por naturaleza, hablaba del “buen salvaje” y aseguraba que es la sociedad la que corrompe a ese ser angelical.
Por contra, Hobbes defendía que el hombre era un lobo para el hombre, y que sólo la sociedad lograba moderar esos impulsos naturales hacia el mal.
Los partidos políticos actuales han resuelto a su manera el dilema. Los de izquierdas tienen muy claro que los de derechas son malvados por naturaleza; y los de derechas están totalmente convencidos de que los de izquierda son auténticos malvados.
¿Quién tiene razón? ¿Rousseau o Hobbes? ¿los de derechas o los de izquierdas? ¿Todos al mismo tiempo? ¿Ninguno?
Y más aún: ¿Existen la maldad y la bondad en sí mismas? ¿o sólo hay personas que hacen el bien o el mal? ¿Hay alguien que sea siempre malo o siempre bueno? ¿y qué pasa cuando lo que es bueno para unos es malo para otros?
El debate sobre el asunto viene de muy antiguo, y, quizá, los representantes más conocidos de una y otra postura sean Rousseau y Hobbes. El primero afirmaba que el hombre era bondadoso por naturaleza, hablaba del “buen salvaje” y aseguraba que es la sociedad la que corrompe a ese ser angelical.
Por contra, Hobbes defendía que el hombre era un lobo para el hombre, y que sólo la sociedad lograba moderar esos impulsos naturales hacia el mal.
Los partidos políticos actuales han resuelto a su manera el dilema. Los de izquierdas tienen muy claro que los de derechas son malvados por naturaleza; y los de derechas están totalmente convencidos de que los de izquierda son auténticos malvados.
¿Quién tiene razón? ¿Rousseau o Hobbes? ¿los de derechas o los de izquierdas? ¿Todos al mismo tiempo? ¿Ninguno?
Y más aún: ¿Existen la maldad y la bondad en sí mismas? ¿o sólo hay personas que hacen el bien o el mal? ¿Hay alguien que sea siempre malo o siempre bueno? ¿y qué pasa cuando lo que es bueno para unos es malo para otros?
jueves, 25 de marzo de 2010
Un espía muy peligroso
Se ha creado cierto revuelo tras conocerse que el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid había creado un perfil en Tuenti para poder saber lo que hacían sus hijos a través de Internet.
Hay dos bandos enfrentados: los que creen que es intolerable esa acción, que se trata de una grave intromisión en la intimidad de los menores; y los que piensan que forma parte de las obligaciones de los padres conocer qué hacen sus hijos, y con quién se relacionan.
¿Es el Defensor del Menor un espía peligroso? ¿atenta contra los derechos elementales de sus hijos? ¿debería abstenerse de vigilar lo que hacen? ¿Deberían presentar sus hijos una queja ante el Defensor del Menor? ¿A qué edad comienza el derecho a la intimidad? ¿a los doce años? ¿a los seis? ¿quizá a los tres meses? ¿Es una intromisión examinar las caquitas de un bebé? ¿es un signo de pederastia mirarle el culito a un recién nacido?
¿Estamos tontos?
Hay dos bandos enfrentados: los que creen que es intolerable esa acción, que se trata de una grave intromisión en la intimidad de los menores; y los que piensan que forma parte de las obligaciones de los padres conocer qué hacen sus hijos, y con quién se relacionan.
¿Es el Defensor del Menor un espía peligroso? ¿atenta contra los derechos elementales de sus hijos? ¿debería abstenerse de vigilar lo que hacen? ¿Deberían presentar sus hijos una queja ante el Defensor del Menor? ¿A qué edad comienza el derecho a la intimidad? ¿a los doce años? ¿a los seis? ¿quizá a los tres meses? ¿Es una intromisión examinar las caquitas de un bebé? ¿es un signo de pederastia mirarle el culito a un recién nacido?
¿Estamos tontos?
miércoles, 24 de marzo de 2010
Pasarse tres pueblos
Jaime Mayor Oreja, diputado europeo y ex-ministro de Interior con Aznar ha afirmado que “ETA y Zapatero no son adversarios, sino aliados potenciales”. Explica que ambos buscan una España debilitada, y que se trata de que Zapatero permita la presencia del mundo etarra en las elecciones municipales, para que luego ETA le devuelva el favor en las elecciones generales.
Me parece que el señor Mayor se ha pasado varios pueblos.
Es bastante verosímil que Zapatero vuelva a intentar sacarse un conejo de la chistera a cuenta de nuevos “procesos de paz”, sobre todo teniendo en cuenta que la verdadera dimensión de la crisis económica puede expulsarlo de La Moncloa en 2012. Ante esa situación, su única posibilidad de mantenerse en el gobierno podría ser iniciar un nuevo malabarismo, y lograr vender a la opinión pública otro espejismo envuelto con la palabra talismán: PAZ.
Pero una cosa es eso -que a mí no me sorprendería lo más mínimo-, y otra muy distinta que Zapatero y ETA puedan ser cómplices en ninguna aventura. Zapatero podrá ser un iluso, incluso un iluminado, y por supuesto un mentiroso. Pero no es un cómplice de la banda de matones. Sin la menor duda, Zapatero ansía tanto como cualquier demócrata el fin de ETA, y sugerir su posible complicidad es una grave ofensa.
Ha cometido graves torpezas en política antiterrorista. Pero también ha rectificado después. He dicho alguna vez que es más peligroso un ignorante que un malvado, es cierto. Pero me parece una infamia afirmar que, en este asunto, Zapatero es un malvado.
Me parece que el señor Mayor se ha pasado varios pueblos.
Es bastante verosímil que Zapatero vuelva a intentar sacarse un conejo de la chistera a cuenta de nuevos “procesos de paz”, sobre todo teniendo en cuenta que la verdadera dimensión de la crisis económica puede expulsarlo de La Moncloa en 2012. Ante esa situación, su única posibilidad de mantenerse en el gobierno podría ser iniciar un nuevo malabarismo, y lograr vender a la opinión pública otro espejismo envuelto con la palabra talismán: PAZ.
Pero una cosa es eso -que a mí no me sorprendería lo más mínimo-, y otra muy distinta que Zapatero y ETA puedan ser cómplices en ninguna aventura. Zapatero podrá ser un iluso, incluso un iluminado, y por supuesto un mentiroso. Pero no es un cómplice de la banda de matones. Sin la menor duda, Zapatero ansía tanto como cualquier demócrata el fin de ETA, y sugerir su posible complicidad es una grave ofensa.
Ha cometido graves torpezas en política antiterrorista. Pero también ha rectificado después. He dicho alguna vez que es más peligroso un ignorante que un malvado, es cierto. Pero me parece una infamia afirmar que, en este asunto, Zapatero es un malvado.
martes, 23 de marzo de 2010
El síndrome Guiness
Entre los numerosos cambios de valores sociales que se han producido en las últimas décadas podríamos señalar la aparición del “Síndrome Guiness”. No se trata de una afición desmedida a la conocida cerveza irlandesa, sino de una tendencia a sobrevalorar la importancia de los “records”. O dicho de otra manera: de fijar la atención en los valores cuantitativos, menospreciando los cualitativos.
Hechos meramente anecdóticos reciben un tratamiento mediático y una acogida de la opinión pública muy superior a otros hechos de mayor importancia, pero que carecen de ese valor cuantitativo.
Se considera gran noticia que determinado programa de televisión ha tenido seis millones de espectadores. Un presidente de gobierno presume de haber nombrado a la ministra más joven de la Historia, o a la primera mujer ministra de defensa, o de ser el primer país que vota en referéndum el Tratado de la UE.
Contemplamos con admiración al hombre más viejo, a la mujer más gorda, al terrorista más masivo, al ladrón que más se ha llevado, a la tortilla más grande, y a la salchicha más larga.
El hombre más rico, la mujer más elegante, el cantante que más discos ha vendido, el colega que más cervezas se bebe, la web más visitada, la película más cara, el coche más rápido, el día más frío del invierno, el edificio más alto, el partido del siglo, la manifestación más numerosa, el perfil de Facebook con más amigos, y la cola más larga (que ahora ya es la del INEM).
Nueva versión del circo romano. Un pueblo embobado ante hazañas irrelevantes. Millones de personas que miden la virtud en millones, en centímetros, en kilos, o en litros.
La integridad, la honradez, la generosidad, el esfuerzo, la sensibilidad, la paciencia, la inteligencia, y la bondad quedan en una zona sombría. No se han inventado unidades para medirlas, y no se pueden establecer récords sobre ellas. ¡Qué importa una cosa que no se puede cuantificar! ¡Cómo presumir de algo si no se le puede poner un valor numérico!
A ver si un día de estos me animo, y consigo escribir el post más largo, o el más tonto. Eso es lo de menos. Lo importante es que sea “el más” de lo que sea.
Hechos meramente anecdóticos reciben un tratamiento mediático y una acogida de la opinión pública muy superior a otros hechos de mayor importancia, pero que carecen de ese valor cuantitativo.
Se considera gran noticia que determinado programa de televisión ha tenido seis millones de espectadores. Un presidente de gobierno presume de haber nombrado a la ministra más joven de la Historia, o a la primera mujer ministra de defensa, o de ser el primer país que vota en referéndum el Tratado de la UE.
Contemplamos con admiración al hombre más viejo, a la mujer más gorda, al terrorista más masivo, al ladrón que más se ha llevado, a la tortilla más grande, y a la salchicha más larga.
El hombre más rico, la mujer más elegante, el cantante que más discos ha vendido, el colega que más cervezas se bebe, la web más visitada, la película más cara, el coche más rápido, el día más frío del invierno, el edificio más alto, el partido del siglo, la manifestación más numerosa, el perfil de Facebook con más amigos, y la cola más larga (que ahora ya es la del INEM).
Nueva versión del circo romano. Un pueblo embobado ante hazañas irrelevantes. Millones de personas que miden la virtud en millones, en centímetros, en kilos, o en litros.
La integridad, la honradez, la generosidad, el esfuerzo, la sensibilidad, la paciencia, la inteligencia, y la bondad quedan en una zona sombría. No se han inventado unidades para medirlas, y no se pueden establecer récords sobre ellas. ¡Qué importa una cosa que no se puede cuantificar! ¡Cómo presumir de algo si no se le puede poner un valor numérico!
A ver si un día de estos me animo, y consigo escribir el post más largo, o el más tonto. Eso es lo de menos. Lo importante es que sea “el más” de lo que sea.
lunes, 22 de marzo de 2010
Envidia
Los representantes en el Congreso de EE.UU. votan la polémica reforma sanitaria defendida por Obama. El resultado de la votación ha sido incierto hasta el último minuto, porque no todos los miembros del Partido Demócrata veían con buenos ojos esa reforma.
Eso es algo totalmente habitual en EE.UU. Ante cualquier proyecto del presidente cada congresista y cada senador se posiciona al respecto, y su voto dependerá de su criterio personal, de los intereses del estado al que representa, o incluso de otros intereses menos diáfanos. Pero allí ningún presidente puede estar seguro a priori de que sus iniciativas van a obtener el respaldo de todos los miembros de su propio partido. En muchos casos, incluso ocurre que reciben el apoyo de algunos congresistas o senadores del partido de la oposición. ¡Hasta celebran plenos en domingo!
¡Qué envidia!
En España está de moda poner a caldo a EE.UU., y sin duda ese país presenta muchas características poco edificantes. Pero, por mucho que algunos se empeñen en no querer verlo, son un gran ejemplo de libertad y de democracia. Los ciudadanos eligen a sus representantes, y responden ante ellos.
Al revés que en España. Aquí los partidos eligen a los candidatos electorales, y los ciudadanos eligen un partido, Por eso los diputados y senadores representan únicamente al partido que les puso en las listas y no a los ciudadanos. Por eso defienden siempre los intereses del partido antes que los de los ciudadanos. Por eso votan como borreguitos lo que les indica el jefe del grupo parlamentario.
Por eso en España todavía no hay una democracia de primera.
Eso es algo totalmente habitual en EE.UU. Ante cualquier proyecto del presidente cada congresista y cada senador se posiciona al respecto, y su voto dependerá de su criterio personal, de los intereses del estado al que representa, o incluso de otros intereses menos diáfanos. Pero allí ningún presidente puede estar seguro a priori de que sus iniciativas van a obtener el respaldo de todos los miembros de su propio partido. En muchos casos, incluso ocurre que reciben el apoyo de algunos congresistas o senadores del partido de la oposición. ¡Hasta celebran plenos en domingo!
¡Qué envidia!
En España está de moda poner a caldo a EE.UU., y sin duda ese país presenta muchas características poco edificantes. Pero, por mucho que algunos se empeñen en no querer verlo, son un gran ejemplo de libertad y de democracia. Los ciudadanos eligen a sus representantes, y responden ante ellos.
Al revés que en España. Aquí los partidos eligen a los candidatos electorales, y los ciudadanos eligen un partido, Por eso los diputados y senadores representan únicamente al partido que les puso en las listas y no a los ciudadanos. Por eso defienden siempre los intereses del partido antes que los de los ciudadanos. Por eso votan como borreguitos lo que les indica el jefe del grupo parlamentario.
Por eso en España todavía no hay una democracia de primera.
viernes, 19 de marzo de 2010
El ejemplo
El que fue Director General de la Guardia Civil en el gobierno de Felipe González (“cien años de honradez”, presumía el PSOE em aauella época) queda hoy en libertad. Lleva ya cinco años en situación de libertad de hecho, al no ir sino a dormir a una institución de Zaragoza.
Es, probablemente, la mancha más negra que ha sufrido la reciente democracia en España. Nada menos que el máximo jefe de los guardias era el chorizo número uno. Un tramposo contumaz, que por mentir, había mentido incluso respecto a su currículum universitario. Un peso pesado del PSOE de Zaragoza en los años 80. Un tipo al que tuve oportunidad de escuchar en una entrevista en Tele-5 hace cosa de un año, reprimiendo las náuseas.
En España hay muchas cosas que deberían modificarse. Quizá una de ellas tendría que ser que las condenas por robo estuvieran condicionadas por la reposición de lo robado. No entro en si debió cumplir los 34 años a los que se le condenó, sólo los 20 que le correspondieron (en aplicación de esa estúpida ley que permitía condenar a alguien a 1.500 años de cárcel, por una parte, pero que determina que nadie podía estar más de 20 en prisión), o si basta con los diez años que ha cumplido. Pero, en mi opinión, las puertas de la prisión deberían permanecer cerradas para tipos como éste, si no devuelven lo robado.
Pero, por desgracia, a partir de hoy tendremos en libertad por las calles de Zaragoza a un socialista ejemplar: Luis Roldán. El ejemplo vivo de cómo chulear a un Estado de Derecho, a un pueblo, y a la mismísima Guardia Civil.
Es, probablemente, la mancha más negra que ha sufrido la reciente democracia en España. Nada menos que el máximo jefe de los guardias era el chorizo número uno. Un tramposo contumaz, que por mentir, había mentido incluso respecto a su currículum universitario. Un peso pesado del PSOE de Zaragoza en los años 80. Un tipo al que tuve oportunidad de escuchar en una entrevista en Tele-5 hace cosa de un año, reprimiendo las náuseas.
En España hay muchas cosas que deberían modificarse. Quizá una de ellas tendría que ser que las condenas por robo estuvieran condicionadas por la reposición de lo robado. No entro en si debió cumplir los 34 años a los que se le condenó, sólo los 20 que le correspondieron (en aplicación de esa estúpida ley que permitía condenar a alguien a 1.500 años de cárcel, por una parte, pero que determina que nadie podía estar más de 20 en prisión), o si basta con los diez años que ha cumplido. Pero, en mi opinión, las puertas de la prisión deberían permanecer cerradas para tipos como éste, si no devuelven lo robado.
Pero, por desgracia, a partir de hoy tendremos en libertad por las calles de Zaragoza a un socialista ejemplar: Luis Roldán. El ejemplo vivo de cómo chulear a un Estado de Derecho, a un pueblo, y a la mismísima Guardia Civil.
jueves, 18 de marzo de 2010
El gordo y el flaco
Según un estudio de la universidad de Carolina del Norte, el número de obesos en el mundo supera ya al de desnutridos. 1000 millones de gordos y 800 millones de famélicos.
Se me ocurre una solución sencilla para solucionar ese desequilibrio: Cada uno de los obesos podría invitar a su casa a un hambriento durante un año, manteniendo el gasto en alimentación invariable.
Otra posibilidad sería que cada hambriento del mundo acogiera en su hogar a uno de los obesos, también durante un año. En este caso el obeso entregaría a la familia hambrienta lo que se gasta en gimnasios, productos dietéticos, alimentos ligth, etc.
Y más en serio… los que tenemos ya cierta edad llevamos toda la vida oyendo hablar del problema del hambre en el mundo. La ONU, los países desarrollados, e infinidad de ONG’s destinan miles de millones cada año para pallar ese problema, pero el problema se empeña en permanecer igual que siempre.
Es fácil comprobar que los países más ricos (con excepción de los que tienen océanos de petróleo) son precisamente los que disponen de sistemas sociales basados en la libertad, la democracia y el imperio de la ley. Por mucho dinero que envíe el mundo rico al pobre, no se erradicará el hambre mientras los países pobres no sean capaces de cambiar sus estructuras sociales y políticas.
Se considera que la ONU es una organización benigna que hace todo lo que puede para paliar el sufrimiento de los más pobres. Pero es mentira. La ONU es culpable de no haber movido ni un dedo en los más de 60 años de existencia para que la libertad y la ley entren en muchos países, entre otras cosas, porque la ONU está formada mayoritariamente por los vampiros que rigen esos mismos países.
Los africanos acabarán con su hambre cuando sean capaces de organizarse en libertad. Jamás lo conseguirán a base de las limosnas de otros.
Se me ocurre una solución sencilla para solucionar ese desequilibrio: Cada uno de los obesos podría invitar a su casa a un hambriento durante un año, manteniendo el gasto en alimentación invariable.
Otra posibilidad sería que cada hambriento del mundo acogiera en su hogar a uno de los obesos, también durante un año. En este caso el obeso entregaría a la familia hambrienta lo que se gasta en gimnasios, productos dietéticos, alimentos ligth, etc.
Y más en serio… los que tenemos ya cierta edad llevamos toda la vida oyendo hablar del problema del hambre en el mundo. La ONU, los países desarrollados, e infinidad de ONG’s destinan miles de millones cada año para pallar ese problema, pero el problema se empeña en permanecer igual que siempre.
Es fácil comprobar que los países más ricos (con excepción de los que tienen océanos de petróleo) son precisamente los que disponen de sistemas sociales basados en la libertad, la democracia y el imperio de la ley. Por mucho dinero que envíe el mundo rico al pobre, no se erradicará el hambre mientras los países pobres no sean capaces de cambiar sus estructuras sociales y políticas.
Se considera que la ONU es una organización benigna que hace todo lo que puede para paliar el sufrimiento de los más pobres. Pero es mentira. La ONU es culpable de no haber movido ni un dedo en los más de 60 años de existencia para que la libertad y la ley entren en muchos países, entre otras cosas, porque la ONU está formada mayoritariamente por los vampiros que rigen esos mismos países.
Los africanos acabarán con su hambre cuando sean capaces de organizarse en libertad. Jamás lo conseguirán a base de las limosnas de otros.
miércoles, 17 de marzo de 2010
Pegar al jefe
El Tribunal Superior de Andalucía ha dictaminado que un trabajador que insultó y agredió a su jefe debe ser readmitido porque esos actos no son suficiente motivo de despido.
Me parece muy bien. Sin duda el pobre trabajador tuvo buenos motivos para agredir a su jefe. Y si no se conocen los motivos, da igual: en caso de duda, la razón la tiene siempre el trabajador.
Decisiones como ésta son las que hacen que una sociedad sea más libre y más segura. Espero que cunda el ejemplo, y que a partir de ahora no se sancionen conductas como pegar a un profesor en las aulas, pegar a un oficial en el ejército, al alcalde en el pueblo, o a un padre en casa.
Sólo me queda una duda ¿se podrá también pegar a un juez impunemente?
Me parece muy bien. Sin duda el pobre trabajador tuvo buenos motivos para agredir a su jefe. Y si no se conocen los motivos, da igual: en caso de duda, la razón la tiene siempre el trabajador.
Decisiones como ésta son las que hacen que una sociedad sea más libre y más segura. Espero que cunda el ejemplo, y que a partir de ahora no se sancionen conductas como pegar a un profesor en las aulas, pegar a un oficial en el ejército, al alcalde en el pueblo, o a un padre en casa.
Sólo me queda una duda ¿se podrá también pegar a un juez impunemente?
martes, 16 de marzo de 2010
Los pacificadores
El Ayuntamiento de Zaragoza va a limitar la velocidad del tráfico a 30 km/h, en todas las calles de un sólo carril. Además prevé hacer lo mismo en algunas vías de varios carriles.
El asunto se presta al debate. Unos dicen que el tráfico será insufriblemente lento, y que habrá más atascos. Otros, en cambio, aplauden porque habrá más seguridad para los ciclistas, y puede que algunos opten por dejar el coche en casa.
A mí no me parece mal del todo, si se aplica únicamente en calles estrechas. Esas calles suelen ser cortas, y muchas veces ya se recorren a escasa velocidad.
Lo que entiendo mucho menos es que se vaya a vigilar con radares a los automovilistas para que no superen los 30 km/h, pero nadie vigila a los ciclistas para que no superen los 10 km/h que es la velocidad máxima que pueden alcanzar en zonas peatonales.
Como de costumbre, siempre andamos con medidas selectivas, dirigidas a unos pero no a otros. Estos políticos padecen una especie de paranoia, que les lleva a ir siempre a favor de unos y en contra de otros. Ahora les ha dado por perseguir automovilistas y dar palmaditas a los ciclistas.
Los ciclistas tienen derecho a ocupar un espacio seguro en la vía pública. Pero los peatones también. ¿Por qué los ciclistas no están obligados a llevar casco? ¿por qué no tienen que disponer de un seguro de responsabilidad civil? ¿por qué no tienen que llevar iluminación nocturna? ¿por qué no están identificadas las bicicletas?
Y por si fura poco el despropósito, a esto lo llaman “pacificación viaria”. ¡Toma ya tontería! ¿Desde cuando hay guerra en las calles? Pero, claro, como contiene una alusión a la paz…. pues todos contentos.
El asunto se presta al debate. Unos dicen que el tráfico será insufriblemente lento, y que habrá más atascos. Otros, en cambio, aplauden porque habrá más seguridad para los ciclistas, y puede que algunos opten por dejar el coche en casa.
A mí no me parece mal del todo, si se aplica únicamente en calles estrechas. Esas calles suelen ser cortas, y muchas veces ya se recorren a escasa velocidad.
Lo que entiendo mucho menos es que se vaya a vigilar con radares a los automovilistas para que no superen los 30 km/h, pero nadie vigila a los ciclistas para que no superen los 10 km/h que es la velocidad máxima que pueden alcanzar en zonas peatonales.
Como de costumbre, siempre andamos con medidas selectivas, dirigidas a unos pero no a otros. Estos políticos padecen una especie de paranoia, que les lleva a ir siempre a favor de unos y en contra de otros. Ahora les ha dado por perseguir automovilistas y dar palmaditas a los ciclistas.
Los ciclistas tienen derecho a ocupar un espacio seguro en la vía pública. Pero los peatones también. ¿Por qué los ciclistas no están obligados a llevar casco? ¿por qué no tienen que disponer de un seguro de responsabilidad civil? ¿por qué no tienen que llevar iluminación nocturna? ¿por qué no están identificadas las bicicletas?
Y por si fura poco el despropósito, a esto lo llaman “pacificación viaria”. ¡Toma ya tontería! ¿Desde cuando hay guerra en las calles? Pero, claro, como contiene una alusión a la paz…. pues todos contentos.
lunes, 15 de marzo de 2010
La monserga de cada año
Cada año, coincidiendo con el “día de la mujer”, salta a los periódicos y los telediarios la misma noticia: “Las mujeres perciben un salario 25% menor que el de los hombres”.
El titular tiene impacto, y los medios siempre buscan el impacto. Los feministas reaccionan furiosos, y exigen más y más prebendas y privilegios para todas las mujeres. Y cientos de miles de mujeres –y hombres- de buena fe, piensan que se trata de una gran injusticia, y se muestras dispuestos a aceptar esos privilegios para las “pobres” mujeres.
Pues bien: se trata de un burdo engaño masivo. Es cierto que el promedio de salario de los trabajadores hembras es menor que el promedio del de los trabajadores varones. Pero NO ES CIERTO que cada trabajador hembra tenga un salario inferior que su compañero de trabajo varón.
Como ejemplo, pensemos en el personal de vuelo de una compañía aérea. Todos sabemos que los pilotos ganan mucho más que las azafatas –y nadie se escandaliza por ello-. Pues bien: si resulta que el 90% de los pilotos son hombres, y el 90% de las azafatas son mujeres, es evidente que el promedio de salarios de hombres y mujeres en la compañía será muy diferente. Y, sin embargo, no existe la menor discriminación.
Lo que una sociedad sana tiene que garantizar es que nada impida que una mujer pueda ser pilota, si lo desea –y nada lo impide-. Y también que cualquier hombre pueda ser azafato si así lo quiere –y nada lo impide-.
Todo lo demás son fraudes, engaños, timos. Propiciados por la cara dura –durísima- de los feministas, y consentidos por el desconocimiento de una mayoría bienintencionada.
La diferencia en el promedio salarial es cierta. Pero no es cierto que se deba a ningún tipo de discriminación, sino a muchos otros factores que tienen que ver con la libertad individual de hombres y mujeres. Y si resulta que hay más mujeres que prefieren ser azafatas, y más hombres que prefieren ser pilotos, ya sería hora de que se les dejara en paz, en vez de enzarzarlos a unas contra otros.
El titular tiene impacto, y los medios siempre buscan el impacto. Los feministas reaccionan furiosos, y exigen más y más prebendas y privilegios para todas las mujeres. Y cientos de miles de mujeres –y hombres- de buena fe, piensan que se trata de una gran injusticia, y se muestras dispuestos a aceptar esos privilegios para las “pobres” mujeres.
Pues bien: se trata de un burdo engaño masivo. Es cierto que el promedio de salario de los trabajadores hembras es menor que el promedio del de los trabajadores varones. Pero NO ES CIERTO que cada trabajador hembra tenga un salario inferior que su compañero de trabajo varón.
Como ejemplo, pensemos en el personal de vuelo de una compañía aérea. Todos sabemos que los pilotos ganan mucho más que las azafatas –y nadie se escandaliza por ello-. Pues bien: si resulta que el 90% de los pilotos son hombres, y el 90% de las azafatas son mujeres, es evidente que el promedio de salarios de hombres y mujeres en la compañía será muy diferente. Y, sin embargo, no existe la menor discriminación.
Lo que una sociedad sana tiene que garantizar es que nada impida que una mujer pueda ser pilota, si lo desea –y nada lo impide-. Y también que cualquier hombre pueda ser azafato si así lo quiere –y nada lo impide-.
Todo lo demás son fraudes, engaños, timos. Propiciados por la cara dura –durísima- de los feministas, y consentidos por el desconocimiento de una mayoría bienintencionada.
La diferencia en el promedio salarial es cierta. Pero no es cierto que se deba a ningún tipo de discriminación, sino a muchos otros factores que tienen que ver con la libertad individual de hombres y mujeres. Y si resulta que hay más mujeres que prefieren ser azafatas, y más hombres que prefieren ser pilotos, ya sería hora de que se les dejara en paz, en vez de enzarzarlos a unas contra otros.
viernes, 12 de marzo de 2010
¿A las barricadas?
Esperanza Aguirre ha anunciado una campaña de rebelión contra la subida del IVA decidida por el gobierno central.
Señora Aguirre: estamos de acuerdo en que aumentar los impuestos reducirá el consumo, aumentará la crisis de las empresas, aumentará el desempleo, y aumentará la economía sumergida. Estamos de acuerdo en que el gobierno nos precipita hacia el abismo, y que el déficit del Estado no hay que reducirlo exprimiendo a los ciudadanos, sino reduciendo el despilfarro de las Administraciones.
Pero, señora Aguirre: usted no puede llamar a la rebelión ciudadana. Usted ocupa un cargo institucional de responsabilidad. No puede imitar a Ibarretxe –que quería hacer un referéndum inconstitucional-. No puede imitar a Montilla –que pretende anular las decisiones del Tribunal Constitucional-. No puede imitar a Fernández de la Vega –que abroncó públicamente a la presidenta del TC-. No puede imitar a los sindicatos –que pretenden imponer sus criterios en la calle-. Usted no puede imitar a Fernández de la Vega –que anunció que “había dado instrucciones” al fiscal general del Estado.
Y no puede por muchas razones. Una de ellas porque estaría dando pie a que los ciudadanos también se rebelaran contra su gobierno autonómico. Pero sobre todo porque sería una locura que su partido también se sumase a la escandalosa falta de respeto entre las diferentes instituciones.
Si todos los partidos se suman a esa guerra entre instituciones, estaremos dando un paso decisivo hacia la verdadera rebelión: la de los ciudadanos hartos, quemando ministerios, palacios presidenciales, y consejerías.
Señora Aguirre: estamos de acuerdo en que aumentar los impuestos reducirá el consumo, aumentará la crisis de las empresas, aumentará el desempleo, y aumentará la economía sumergida. Estamos de acuerdo en que el gobierno nos precipita hacia el abismo, y que el déficit del Estado no hay que reducirlo exprimiendo a los ciudadanos, sino reduciendo el despilfarro de las Administraciones.
Pero, señora Aguirre: usted no puede llamar a la rebelión ciudadana. Usted ocupa un cargo institucional de responsabilidad. No puede imitar a Ibarretxe –que quería hacer un referéndum inconstitucional-. No puede imitar a Montilla –que pretende anular las decisiones del Tribunal Constitucional-. No puede imitar a Fernández de la Vega –que abroncó públicamente a la presidenta del TC-. No puede imitar a los sindicatos –que pretenden imponer sus criterios en la calle-. Usted no puede imitar a Fernández de la Vega –que anunció que “había dado instrucciones” al fiscal general del Estado.
Y no puede por muchas razones. Una de ellas porque estaría dando pie a que los ciudadanos también se rebelaran contra su gobierno autonómico. Pero sobre todo porque sería una locura que su partido también se sumase a la escandalosa falta de respeto entre las diferentes instituciones.
Si todos los partidos se suman a esa guerra entre instituciones, estaremos dando un paso decisivo hacia la verdadera rebelión: la de los ciudadanos hartos, quemando ministerios, palacios presidenciales, y consejerías.
jueves, 11 de marzo de 2010
Una alegría y algunas preguntas
Hoy ha sido liberada la voluntaria de Acció Soidaria, Alicia Gámez, secuestrada hace tres meses. Los comandos de Al-Qaida también han liberado a la italiana Filomena Kaoburee.
Me alegro de esta liberación, que supone que una compatriota y su familia van a poder, por fin, dormir sin pesadillas, aunque sigue viva la preocupación por los otros dos voluntarios de la ONG, que continúan secuestrados.
Pero más allá de esa alegría, cabe hacer algunas preguntas:
Me alegro de esta liberación, que supone que una compatriota y su familia van a poder, por fin, dormir sin pesadillas, aunque sigue viva la preocupación por los otros dos voluntarios de la ONG, que continúan secuestrados.
Pero más allá de esa alegría, cabe hacer algunas preguntas:
- ¿Cuánto se ha pagado por su liberación?
- ¿Quién ha puesto el dinero?
- ¿Cuánto ha costado el despliegue de negociadores que han intevenido para lograr su liberación?
- ¿Qué riesgos han corrido los que han tenido que desplazarse a Mali para negociar?
- ¿Dónde pondrá Al-Qaida las bombas que podrá comprar con el dinero recibido?
- ¿Es de recibo que cualquier ONG se embarque en aventuras peligrosas en países inestables?
- ¿Alguien le va a pedir responsabilidades a esa ONG?
- ¿No tiene el gobierno de España sus propios programas de colaboración internacional?
Y por otra parte, de los varios secuestrados en poder de Al-Qaida, han sido liberadas dos mujeres. Y lo han sido por eso: por ser mujeres, algo muy propio del machismo islámico.
Lo que me extraña es que no he oído ni una voz de los feministas -que tanto protestan en España-, para quejarse de esa flagrante muestra de injusticia machista.- ¿Por qué a los feministas no les parece mal el machismo cuando beneficia a las mujeres?
miércoles, 10 de marzo de 2010
Mr Been, Mr MIcawber, y Cantinflas
Cada día me da más pereza comentar cualquier cosa sobre el presidente. Ya poco queda por decir, una vez que se va disipando el humo de colorines con el que siempre se ha camuflado, y ha quedado ya patente lo que puede esperarse de él.
Uno ya se ha acostumbrado a que no ejerza como presidente de todos los españoles, sino sólo de los que le votan. Pero duele que el hombre sea el representante visible de España en el resto del mundo. Tras comenzar el año siendo objeto del pitorreo internacional, y ser comparado con Mr. Been, ahora el Wall Street Journal, en un artículo demoledor, lo compara con Mr. Micawber, un personaje de Charles Dickens, cuya ingenua bondad le llevaba a tomar siempre las decisiones equivocadas, y que terminó arruinando su propia empresa, y dando con sus huesos en la cárcel.
Al igual que Zapatero, Mr. Micawber tenía un talismán para enfrentarse a los problemas: “algo pasará”, decía. Y, como el presidente español, continuaba impasible, henchido de optimismo, hasta el desastre final.
¡Cómo me gustaría que la comparación no fuera correcta! No tengo el menor deseo de que acabe en la cárcel. Pero me preocupa muchísimo más que termine arruinando su empresa. Porque su empresa se llama España.
Sólo me pregunto ¿cuánto tardará otro periódico internacional en compararlo con Cantinflas. Lo peor es que en el extranjero se sabe que España es una democracia, y se sabe que lo hemos elegido nosotros. No me hace ni pizca de gracia pensar que cuando vuelva a salir al extranjero, me miren como uno de los que votaron a Cantinflas.
Uno ya se ha acostumbrado a que no ejerza como presidente de todos los españoles, sino sólo de los que le votan. Pero duele que el hombre sea el representante visible de España en el resto del mundo. Tras comenzar el año siendo objeto del pitorreo internacional, y ser comparado con Mr. Been, ahora el Wall Street Journal, en un artículo demoledor, lo compara con Mr. Micawber, un personaje de Charles Dickens, cuya ingenua bondad le llevaba a tomar siempre las decisiones equivocadas, y que terminó arruinando su propia empresa, y dando con sus huesos en la cárcel.
Al igual que Zapatero, Mr. Micawber tenía un talismán para enfrentarse a los problemas: “algo pasará”, decía. Y, como el presidente español, continuaba impasible, henchido de optimismo, hasta el desastre final.
¡Cómo me gustaría que la comparación no fuera correcta! No tengo el menor deseo de que acabe en la cárcel. Pero me preocupa muchísimo más que termine arruinando su empresa. Porque su empresa se llama España.
Sólo me pregunto ¿cuánto tardará otro periódico internacional en compararlo con Cantinflas. Lo peor es que en el extranjero se sabe que España es una democracia, y se sabe que lo hemos elegido nosotros. No me hace ni pizca de gracia pensar que cuando vuelva a salir al extranjero, me miren como uno de los que votaron a Cantinflas.
martes, 9 de marzo de 2010
Garzón
Baltasar Garzón sigue siendo noticia. El personaje parece sacado de la canción “Dama, dama”, de Cecilia: “Sería la novia en la boda, el niño en el bautizo, el muerto en el entierro, con tal de dejar sus sello”.
Ahora anda metido en querellas y procesos, y el debate está en la calle, Si en España tenemos tendencia a mezclarlo y confundirlo todo, la fiebre llega al máximo cuando se trata de alguien tan polémico como Garzón. ETA, su etapa de diputado, el GAL, Pinochet, el “proceso de paz”, la “memoria histórica”, Gürtel, el banco de Santander, todo se confunde en un revoltillo imposible. Para complicarlo más, hay que añadir el papel del CGPJ, del Tribunal Supremo, y hasta del Presidente del Gobierno, que se ha unido al lío, defendiendo al juez.
Unos, se colocan del bando del CGPJ y del Tribunal Supremo, y consideran si ha cometido irregularidades o delitos relativos a sus conferencias en EE.UU., en sus actuaciones sobre los crímenes del franquismo, o en las escuchas a los abogados de los implicados en el asunto Gürtel.
Otros, se alinean con Rodríguez Zapatero recordando sus valientes intervenciones en la persecución de ETA, antes de que cambiara de criterio para colaborar en el quimérico “proceso de paz”.
¿Por qué nos cuesta tanto situarnos en una posición equilibrada y neutral? ¿Por qué tendemos a mezclarlo todo sin orden ni concierto?
Es cierto que Garzón tuvo un papel muy meritorio contra ETA durante muchos años. Se lo reconocemos, se lo agradecemos, y además le hemos pagado un buen sueldo para hacerlo.
Pero si, además, ha cometido irregularidades, si se ha excedido en sus atribuciones, o si ha infringido la ley, también tendríamos que reconocerlo, condenarlo, y hacer que pague el precio que corresponda.
La madre Teresa de Calcuta fue una persona admirable, y la humanidad le debe mucho. Pero estaría obligada a pagar sus impuestos, y la grúa se hubiera llevado su coche si lo hubiera dejado tapando la entrada de un garaje. Lo uno no tienen nada que ver con lo otro.
El maniqueísmo nos ciega. Buenos muy buenos y malos malísimos. O conmigo o contra mí. Blanco o negro. Todo o nada.
Pero lo cierto es que a Garzón, como a cualquiera de nosotros, se le debe premiar por sus méritos, y castigar por sus faltas.
Ahora anda metido en querellas y procesos, y el debate está en la calle, Si en España tenemos tendencia a mezclarlo y confundirlo todo, la fiebre llega al máximo cuando se trata de alguien tan polémico como Garzón. ETA, su etapa de diputado, el GAL, Pinochet, el “proceso de paz”, la “memoria histórica”, Gürtel, el banco de Santander, todo se confunde en un revoltillo imposible. Para complicarlo más, hay que añadir el papel del CGPJ, del Tribunal Supremo, y hasta del Presidente del Gobierno, que se ha unido al lío, defendiendo al juez.
Unos, se colocan del bando del CGPJ y del Tribunal Supremo, y consideran si ha cometido irregularidades o delitos relativos a sus conferencias en EE.UU., en sus actuaciones sobre los crímenes del franquismo, o en las escuchas a los abogados de los implicados en el asunto Gürtel.
Otros, se alinean con Rodríguez Zapatero recordando sus valientes intervenciones en la persecución de ETA, antes de que cambiara de criterio para colaborar en el quimérico “proceso de paz”.
¿Por qué nos cuesta tanto situarnos en una posición equilibrada y neutral? ¿Por qué tendemos a mezclarlo todo sin orden ni concierto?
Es cierto que Garzón tuvo un papel muy meritorio contra ETA durante muchos años. Se lo reconocemos, se lo agradecemos, y además le hemos pagado un buen sueldo para hacerlo.
Pero si, además, ha cometido irregularidades, si se ha excedido en sus atribuciones, o si ha infringido la ley, también tendríamos que reconocerlo, condenarlo, y hacer que pague el precio que corresponda.
La madre Teresa de Calcuta fue una persona admirable, y la humanidad le debe mucho. Pero estaría obligada a pagar sus impuestos, y la grúa se hubiera llevado su coche si lo hubiera dejado tapando la entrada de un garaje. Lo uno no tienen nada que ver con lo otro.
El maniqueísmo nos ciega. Buenos muy buenos y malos malísimos. O conmigo o contra mí. Blanco o negro. Todo o nada.
Pero lo cierto es que a Garzón, como a cualquiera de nosotros, se le debe premiar por sus méritos, y castigar por sus faltas.
lunes, 8 de marzo de 2010
B-Txkung
B-Txkung procedía de un lejano planeta, aunque su aspecto era igual que el de los humanos. Le gustó la Tierra y decidió quedarse a vivir en ella. Pasó seis meses observando a los humanos, y vio que casi todos tenían alguna ocupación. Pensó que él también debería escoger una. Entabló conversación con un anciano, para que le ayudara a elegir.
- Me gustaría ser chófer –dijo.
- Es un buen trabajo. Sólo tienes que obtener el carné de conducir. Si estudias y practicas, puedes tenerlo en tres meses.
Pero B-Txkung estaba impaciente por empezar su nueva vida.
- Quiero ser cocinero –cambió de idea.
- Eso es fácil. Se aprende en algunos institutos, y sólo hay que estudiar durante dos años.
- Demasiado tiempo… ¿Podría ser maestro?
- Sí, claro. En la universidad podrás ser maestro en tres años.
- ¡Vaya!... Entonces ¡médico! –probó de nuevo.
- Eso te costará más… tendrás que estudiar mucho durante seis años.
B-Txkung se entristeció.
- ¿No puedo trabajar de nada sin haber tenido que prepararme primero?
- Sí –respondió el anciano-. Pero los trabajos más delicados, los que se gana más dinero, están reservados a los que pueden demostrar su capacidad para ellos.
- No me importa el dinero –aclaró B-Txkung-, lo que me gustaría es hacer algo importante, algo de responsabilidad.
- Pues sin la preparación adecuada… eso es difícil. A menos…
B-Txkung sintió que podría haber una solución.
- A menos que te hagas concejal, o alcalde –concluyó el anciano.
- Pero… -se extrañó B-Txkung- los que hacen ese trabajo tienen a su cargo la seguridad de mucha gente ¿se puede hacer sin conocimientos?
- Sí –respondió el anciano.
- Y también administran muchos millones que no son suyos.
- Ya. Pero no importa.
- Qué raro. ¿Y podría también ser diputado?
- Sí.
- ¿Y hacer las leyes sin conocer a fondo los asuntos?
- Sí. Y ministro, y presidente del gobierno.
B-Txkung no salía de su asombro.
- Pero… ¿y por qué no inventan unos estudios para unos trabajos de tanta responsabiliad?
- Ya existen: Ciencia Política, y Ciencias de la Administración. Los politólogos son los que han aprendido esas cosas.
- Entonces ¿por qué no se encargan ellos de esos trabajos?
- Porque esos trabajos los hacen los que elige la gente.
- ¿Aunque no tengan ni idea?
- Así es.
- O sea… que para ser cocinero hay que estudiar dos años, y para ser primer ministro no hace falta estudiar nada especial…
B-Txkung se quedó pensativo. Miró con tristeza a su alrededor, al planeta en el que le hubiera gustado quedarse. Después onsultó su agenda para ver cuándo pasaba la próxima nave que pudiera llevarle de vuelta a su planeta.
- Me gustaría ser chófer –dijo.
- Es un buen trabajo. Sólo tienes que obtener el carné de conducir. Si estudias y practicas, puedes tenerlo en tres meses.
Pero B-Txkung estaba impaciente por empezar su nueva vida.
- Quiero ser cocinero –cambió de idea.
- Eso es fácil. Se aprende en algunos institutos, y sólo hay que estudiar durante dos años.
- Demasiado tiempo… ¿Podría ser maestro?
- Sí, claro. En la universidad podrás ser maestro en tres años.
- ¡Vaya!... Entonces ¡médico! –probó de nuevo.
- Eso te costará más… tendrás que estudiar mucho durante seis años.
B-Txkung se entristeció.
- ¿No puedo trabajar de nada sin haber tenido que prepararme primero?
- Sí –respondió el anciano-. Pero los trabajos más delicados, los que se gana más dinero, están reservados a los que pueden demostrar su capacidad para ellos.
- No me importa el dinero –aclaró B-Txkung-, lo que me gustaría es hacer algo importante, algo de responsabilidad.
- Pues sin la preparación adecuada… eso es difícil. A menos…
B-Txkung sintió que podría haber una solución.
- A menos que te hagas concejal, o alcalde –concluyó el anciano.
- Pero… -se extrañó B-Txkung- los que hacen ese trabajo tienen a su cargo la seguridad de mucha gente ¿se puede hacer sin conocimientos?
- Sí –respondió el anciano.
- Y también administran muchos millones que no son suyos.
- Ya. Pero no importa.
- Qué raro. ¿Y podría también ser diputado?
- Sí.
- ¿Y hacer las leyes sin conocer a fondo los asuntos?
- Sí. Y ministro, y presidente del gobierno.
B-Txkung no salía de su asombro.
- Pero… ¿y por qué no inventan unos estudios para unos trabajos de tanta responsabiliad?
- Ya existen: Ciencia Política, y Ciencias de la Administración. Los politólogos son los que han aprendido esas cosas.
- Entonces ¿por qué no se encargan ellos de esos trabajos?
- Porque esos trabajos los hacen los que elige la gente.
- ¿Aunque no tengan ni idea?
- Así es.
- O sea… que para ser cocinero hay que estudiar dos años, y para ser primer ministro no hace falta estudiar nada especial…
B-Txkung se quedó pensativo. Miró con tristeza a su alrededor, al planeta en el que le hubiera gustado quedarse. Después onsultó su agenda para ver cuándo pasaba la próxima nave que pudiera llevarle de vuelta a su planeta.
viernes, 5 de marzo de 2010
Crisis y adaptación
En tiempos de crisis, las especies que sobreviven no son las más inteligentes ni las más fuertes, sino las que se adaptan mejor a los cambios.
La afirmación es de Charles Darwin, el famoso investigador y autor de la teroría de la evolución.
Naturalmente, no es correcto hacer una traslación completa de los procesos evolutivos biológicos a los sociales. El darwinismo social es una corriente que no carece de defensores, pero que adolece de evidentes limitaciones. Los seres humanos disponemos de un conjunto de características mentales que modifican notablemente las relaciones causa/efecto de los factores medioambientales.
Sin embargo, tampoco es correcto pensar que los humanos estamos por encima de determinados condicionantes biológicos. Por mucho Armani que nos pongamos encima, y por mucho I-Pod que utilicemos, seguimos siendo unos mamíferos vertebrados, y estamos sujetos a determinadas leyes naturales.
Las sociedades occidentales parecen haber olvidado por completo esas leyes naturales, o más bien su soberbia les ha hecho creer que pueden eludirlas. Vemos cómo nos azota una terrible crisis, y metemos la cabeza debajo del ala, esperando que la crisis la solucionen otros, que la paguen otros, y que afecte a otros.
Si adaptamos la teoría de Darwin a las sociedades modernas, y concretamente a la española, la afirmación sería:
En tiempos de crisis, las especies que sobreviven no son las más inteligentes ni las más fuertes. Ni tampoco las más buenas ni las más optimistas ni las que más derechos tienen, sino las que se adaptan mejor a los cambios.
La afirmación es de Charles Darwin, el famoso investigador y autor de la teroría de la evolución.
Naturalmente, no es correcto hacer una traslación completa de los procesos evolutivos biológicos a los sociales. El darwinismo social es una corriente que no carece de defensores, pero que adolece de evidentes limitaciones. Los seres humanos disponemos de un conjunto de características mentales que modifican notablemente las relaciones causa/efecto de los factores medioambientales.
Sin embargo, tampoco es correcto pensar que los humanos estamos por encima de determinados condicionantes biológicos. Por mucho Armani que nos pongamos encima, y por mucho I-Pod que utilicemos, seguimos siendo unos mamíferos vertebrados, y estamos sujetos a determinadas leyes naturales.
Las sociedades occidentales parecen haber olvidado por completo esas leyes naturales, o más bien su soberbia les ha hecho creer que pueden eludirlas. Vemos cómo nos azota una terrible crisis, y metemos la cabeza debajo del ala, esperando que la crisis la solucionen otros, que la paguen otros, y que afecte a otros.
Si adaptamos la teoría de Darwin a las sociedades modernas, y concretamente a la española, la afirmación sería:
En tiempos de crisis, las especies que sobreviven no son las más inteligentes ni las más fuertes. Ni tampoco las más buenas ni las más optimistas ni las que más derechos tienen, sino las que se adaptan mejor a los cambios.
jueves, 4 de marzo de 2010
El silencio de los corderos
La ministra de Defensa ha ordenado que se eliminen los nombres de todos los militares de la época de Franco de todos los espacios militares.
Ni la crudeza de la crisis económica, ni los cuatro millones y medio de parados pueden hacer olvidar a este gobierno su esquizofrenia histórica. No tratan de compensar sesgos históricos: tratan de escribir una Historia irreal. Una Historia en la que no hayan existido los cuarenta años de franquismo. Una Historia en la que la II República fue un mar de tranquilidad y prosperidad. Una Historia en la que todos los de izquierdas eran seres angelicales, y todos los de derechas eran monstruos malignos.
En su línea de confundirlo todo, confunden a los militares rebeldes del 36 con cualquiera que hay trabajado como militar hasta 1975. ¿Borrarán de los ministerios los retratos de los ministros del franquismo? ¿echarán abajo las viviendas de los sindicatos franquistas? ¿demolerán las presas de los embalses que inauguró Franco? ¿Llegarán a abolir uno de los más conocidos inventos franquistas: el empleo fijo?
En su línea de pervertir el lenguaje, lo llaman “memoria histórica”, pero ejecutan el silencio histórico. Recurso típicamente infantil: no nombrar lo que no gusta. Silencio sobre el franquismo; silencio ante la crisis económica; silencio, silencio.
Así, tacita a tacita, van consiguiendo el silencio de los corderos. O de los borregos.
Ni la crudeza de la crisis económica, ni los cuatro millones y medio de parados pueden hacer olvidar a este gobierno su esquizofrenia histórica. No tratan de compensar sesgos históricos: tratan de escribir una Historia irreal. Una Historia en la que no hayan existido los cuarenta años de franquismo. Una Historia en la que la II República fue un mar de tranquilidad y prosperidad. Una Historia en la que todos los de izquierdas eran seres angelicales, y todos los de derechas eran monstruos malignos.
En su línea de confundirlo todo, confunden a los militares rebeldes del 36 con cualquiera que hay trabajado como militar hasta 1975. ¿Borrarán de los ministerios los retratos de los ministros del franquismo? ¿echarán abajo las viviendas de los sindicatos franquistas? ¿demolerán las presas de los embalses que inauguró Franco? ¿Llegarán a abolir uno de los más conocidos inventos franquistas: el empleo fijo?
En su línea de pervertir el lenguaje, lo llaman “memoria histórica”, pero ejecutan el silencio histórico. Recurso típicamente infantil: no nombrar lo que no gusta. Silencio sobre el franquismo; silencio ante la crisis económica; silencio, silencio.
Así, tacita a tacita, van consiguiendo el silencio de los corderos. O de los borregos.
miércoles, 3 de marzo de 2010
Los paganos
El Gobierno de Aragón ha puesto en marcha un servicio de traducción para inmigrantes. En realidad, el servicio lo prestará una empresa privada, y el gobierno pagará el coste. Tienen previsto llegar a traducir a los inmigrantes en 50 idiomas.
Así… de entrada, parece una medida razonable. Pero quedan algunas dudas en el aire.
¿Los inmigrantes que viven en Aragón desconocen tanto el español que no pueden comunicarse con su médico? Si no saben ¿cómo se comunican en el trabajo? Y si no hablan español ni tienen trabajo ¿qué hacen aquí? En todo caso ¿no sería mejor crear un servicio intensivo y obligatorio de enseñanza del español? En caso de error en el diagnóstico o en el tratamiento ¿quién será el responsable, el médico o el traductor? ¿Y cuánto nos va a costar el invento?
Sería muy bueno que todos los ciudadanos fuéramos adoptando la costumbre de preguntar “¿Cuánto?”, cada vez que los gobernantes de todos los niveles nos pasan la mano por el lomo presumiendo de lo que van a hacer.
Es cierto que ellos resaltan su mérito al hacer cosas, y silencian por completo que esas cosas que nos dan las pagamos nosotros. Pero lo grave es que nosotros tampoco preguntamos “¿Cuánto me va a costar?”. Mientras no lo hagamos… ellos seguirán metiéndonos la mano en el bolsillo para costear todas sus ocurrencias.
Así… de entrada, parece una medida razonable. Pero quedan algunas dudas en el aire.
¿Los inmigrantes que viven en Aragón desconocen tanto el español que no pueden comunicarse con su médico? Si no saben ¿cómo se comunican en el trabajo? Y si no hablan español ni tienen trabajo ¿qué hacen aquí? En todo caso ¿no sería mejor crear un servicio intensivo y obligatorio de enseñanza del español? En caso de error en el diagnóstico o en el tratamiento ¿quién será el responsable, el médico o el traductor? ¿Y cuánto nos va a costar el invento?
Sería muy bueno que todos los ciudadanos fuéramos adoptando la costumbre de preguntar “¿Cuánto?”, cada vez que los gobernantes de todos los niveles nos pasan la mano por el lomo presumiendo de lo que van a hacer.
Es cierto que ellos resaltan su mérito al hacer cosas, y silencian por completo que esas cosas que nos dan las pagamos nosotros. Pero lo grave es que nosotros tampoco preguntamos “¿Cuánto me va a costar?”. Mientras no lo hagamos… ellos seguirán metiéndonos la mano en el bolsillo para costear todas sus ocurrencias.
martes, 2 de marzo de 2010
A la defensiva
Alguien trataba de convencerme de que es necesario defender Aragón, votando a un partido que defienda Aragón.
¿Qué nos pasa? ¿por qué estamos todos a la defensiva?
Hay partidos, asociaciones, plataformas, coordinadoras, en defensa de casi todo. En defensa del Ebro, de la montaña, de Aragón, de Galicia, de la Opel, de la escuela pública, de las mujeres, de los niños, de la crisis, y del boquerón en vinagre.
¿De verdad nos atacan tanto? ¿Y quién nos ataca?
¿Por qué no pensamos en términos de “trabajar por” en vez de hacerlo pensando en “defendernos de”? ¿Necesitamos sentir que hay un enemigo para sentirnos vivos? ¿Se puede construir una sociedad en paz con toda su gente a la defensiva?
¿Qué nos pasa? ¿por qué estamos todos a la defensiva?
Hay partidos, asociaciones, plataformas, coordinadoras, en defensa de casi todo. En defensa del Ebro, de la montaña, de Aragón, de Galicia, de la Opel, de la escuela pública, de las mujeres, de los niños, de la crisis, y del boquerón en vinagre.
¿De verdad nos atacan tanto? ¿Y quién nos ataca?
¿Por qué no pensamos en términos de “trabajar por” en vez de hacerlo pensando en “defendernos de”? ¿Necesitamos sentir que hay un enemigo para sentirnos vivos? ¿Se puede construir una sociedad en paz con toda su gente a la defensiva?
lunes, 1 de marzo de 2010
La escoba
La niña tiene un año y medio. Aún no habla, todavía camina torpemente, y como todos los niños a esa edad, imita todo lo que ve hacer. Un día, viendo a su madre utilizar la escoba, quiso cogerla. A la madre le hizo gracia el gesto de la niña con la escoba en la mano. A partir de ese día, la niña iba a buscar la escoba, que le dobla en tamaño, y hacía lo que podía con ella, Al final la pequeña tiró un cuadro con la escoba. Entonces la madre le compró una escoba de juguete, pero la niña prefiere la de verdad.
La abuela dijo: “Has hecho muy bien comprándole una escoba pequeña. Si no, iba a destrozar la casa”.
La tía dijo: “Has hecho muy mal comprándole una escoba. Así se les inculca a las niñas que ellas son las que barren”.
El tío dijo: “No deberías haberle comprado una escoba. A su edad, para ella no es sino un palo”.
El abuelo dijo: “Lo que tendrías que haber hecho es decirle “no” cuando cogió la escoba grande la primera vez”.
¿Quién tiene razón?
La abuela dijo: “Has hecho muy bien comprándole una escoba pequeña. Si no, iba a destrozar la casa”.
La tía dijo: “Has hecho muy mal comprándole una escoba. Así se les inculca a las niñas que ellas son las que barren”.
El tío dijo: “No deberías haberle comprado una escoba. A su edad, para ella no es sino un palo”.
El abuelo dijo: “Lo que tendrías que haber hecho es decirle “no” cuando cogió la escoba grande la primera vez”.
¿Quién tiene razón?
jueves, 25 de febrero de 2010
El profeta
Los profetas eran unos individuos que, atribuyéndose poderes sobrenaturales o alegando disponer de información privilegiada de los dioses, anunciaban a sus congéneres acontecimientos futuros. Los congéneres les escuchaban temerosos, y en un mundo en el que eran muchas más las incertidumbres que las certezas, se avenían a seguir las indicaciones del profeta, por si acaso.
A medida que fue creciendo el conocimiento científico la gente fue estando menos dispuesta a creerse lo que decían los profetas, y finalmente cayeron en desuso. Desde hace ya mucho, a los pocos que intentan ejercer de profetas se les denomina cuentistas.
Pues bien: en 2004 llegó al poder en España un profeta. Y no lo digo porque los dioses le dieran su favor enviando carros de fuego en el mejor momento para hacer variar la intención de voto de mucha gente, sino por su estilo característico de hablar a las masas.
Normalmente, los que tienen una posición de poder –sea político, económico o empresarial- se dirigen a los que de ellos dependen para anunciar sus ideas, sus proyectos, sus deseos y sus intenciones. Es decir: anuncian lo que van a hacer. En cambio, Rodríguez Zapatero lleva siete años anunciando, no lo que va a hacer él, sino lo que va a suceder, y eso no es otra cosa sino hacer profecías.
En 2004 profetizó que John Kerry ganaría las elecciones en EE.UU. En 2005 que Gerhard Schröder las ganaría en Alemania, y en 2007 que Ségoléne Royal sería presidente de Francia. No acertó ni una de sus profecías.
En el ámbito nacional, en 2006 profetizó que ETA dejaría las armas en breve. En diciembre profetizó que dentro de un año estaríamos mejor respecto al terrorismo. En 2007, que la crisis de la que se hablaba sólo afectaría a EE.UU, y que nunca llegaría a España. En 2008, que la crisis no nos afectaría y que pronto estaríamos mejor que Italia y Francia. En marzo de 2009 profetizó que a partir del verano comenzaría a crearse empleo, y poco después profetizó que lo peor de la crisis ya había pasado. Exactamente lo mismo que acaba de hacer en febrero de 2010. Tampoco ha acertado en ninguna de esas profecías.
En cualquier país con una democracia consolidada semejante cúmulo de desaciertos habría provocado la dimisión o la expulsión a gorrazos de un personaje tan poco fiable. Pero ya se sabe que España es diferente.
Aún así, uno contempla perplejo ese peculiar estilo profético de gobernar, esa osadía con la que anuncia acontecimientos futuros que no dependen de él. Pero con más perplejidad aún el hecho de que millones de congéneres continúen escuchando sus palabras, y muchos de ellos continúen creyendo sus profecías.
Me pregunto quién se cansará antes: Zapatero de profetizar lo que no sabe, o los ciudadanos de creer lo que no ocurre.
A medida que fue creciendo el conocimiento científico la gente fue estando menos dispuesta a creerse lo que decían los profetas, y finalmente cayeron en desuso. Desde hace ya mucho, a los pocos que intentan ejercer de profetas se les denomina cuentistas.
Pues bien: en 2004 llegó al poder en España un profeta. Y no lo digo porque los dioses le dieran su favor enviando carros de fuego en el mejor momento para hacer variar la intención de voto de mucha gente, sino por su estilo característico de hablar a las masas.
Normalmente, los que tienen una posición de poder –sea político, económico o empresarial- se dirigen a los que de ellos dependen para anunciar sus ideas, sus proyectos, sus deseos y sus intenciones. Es decir: anuncian lo que van a hacer. En cambio, Rodríguez Zapatero lleva siete años anunciando, no lo que va a hacer él, sino lo que va a suceder, y eso no es otra cosa sino hacer profecías.
En 2004 profetizó que John Kerry ganaría las elecciones en EE.UU. En 2005 que Gerhard Schröder las ganaría en Alemania, y en 2007 que Ségoléne Royal sería presidente de Francia. No acertó ni una de sus profecías.
En el ámbito nacional, en 2006 profetizó que ETA dejaría las armas en breve. En diciembre profetizó que dentro de un año estaríamos mejor respecto al terrorismo. En 2007, que la crisis de la que se hablaba sólo afectaría a EE.UU, y que nunca llegaría a España. En 2008, que la crisis no nos afectaría y que pronto estaríamos mejor que Italia y Francia. En marzo de 2009 profetizó que a partir del verano comenzaría a crearse empleo, y poco después profetizó que lo peor de la crisis ya había pasado. Exactamente lo mismo que acaba de hacer en febrero de 2010. Tampoco ha acertado en ninguna de esas profecías.
En cualquier país con una democracia consolidada semejante cúmulo de desaciertos habría provocado la dimisión o la expulsión a gorrazos de un personaje tan poco fiable. Pero ya se sabe que España es diferente.
Aún así, uno contempla perplejo ese peculiar estilo profético de gobernar, esa osadía con la que anuncia acontecimientos futuros que no dependen de él. Pero con más perplejidad aún el hecho de que millones de congéneres continúen escuchando sus palabras, y muchos de ellos continúen creyendo sus profecías.
Me pregunto quién se cansará antes: Zapatero de profetizar lo que no sabe, o los ciudadanos de creer lo que no ocurre.
miércoles, 24 de febrero de 2010
Todo puede ir a peor
Alguien dijo que no hay situación desesperada que no pueda empeorar.
En 2008, como resultado de la votación popular, un personaje conocido como “El Chiquilicuatre” fue designado para representar a TVE en el festival de Eurovisión. La calidad de la canción y del cantante son opinables. “El Chiquilicuatre” es un personaje pintoresco, discutible como actor, y bastante malo como cantante. El resultado en Eurovisión fue demoledor, y “El Chiquilicuatre” cayó en el olvido.
Anteayer tuvo lugar la gala para designar al finalista para el festival de este año, entre los que han obtenido más votos. Entre ese grupo de cantantes que aspiraban a alcanzar la fama a través del depauperado festival, también había sido votado por la gente un tipo impresentable, zafio, violento, agresivo, ex-presidiario, y que probablemente necesitaría una intervención psiquiátrica urgente. Si alguien no ha visto el programa que emitió TVE, le recomiendo que pinche el enlace. No tiene desperdicio.
No me preocupa el personajillo en sí. Hay muchos como él por nuestras calles, nuestras cárceles o nuestros psiquiátricos.
Me preocupa que TVE haya permitido que este tipejo apareciera en las pantallas de millones de hogares, sin que nadie decidiera poner publicidad mientras el personal sanitario retiraba del escenario al energúmeno.
Y me preocupa mucho más que este subproducto de la sociedad haya llegado a ese plató por votación popular. Lo que significa que mucha gente –me temo que demasiada- vota para que alguien vaya a cantar, no en función de su calidad artística sino de sus simpatías o antipatías. Significa que hay mucha gente –me temo que demasiada- que admira a perturbados como ese, que les aplaude, que les jalea, y que fomenta su narcisismo histriónico.
Me preocupa porque no tengo nada claro que los que han elegido a este cafre para cantar, sean capaces de afinar mejor su criterio cuando tienen que votar a alguien para gobernar.
No sé si la situación en España es desesperada, pero sin duda puede llegar a ser mucho peor.
En 2008, como resultado de la votación popular, un personaje conocido como “El Chiquilicuatre” fue designado para representar a TVE en el festival de Eurovisión. La calidad de la canción y del cantante son opinables. “El Chiquilicuatre” es un personaje pintoresco, discutible como actor, y bastante malo como cantante. El resultado en Eurovisión fue demoledor, y “El Chiquilicuatre” cayó en el olvido.
Anteayer tuvo lugar la gala para designar al finalista para el festival de este año, entre los que han obtenido más votos. Entre ese grupo de cantantes que aspiraban a alcanzar la fama a través del depauperado festival, también había sido votado por la gente un tipo impresentable, zafio, violento, agresivo, ex-presidiario, y que probablemente necesitaría una intervención psiquiátrica urgente. Si alguien no ha visto el programa que emitió TVE, le recomiendo que pinche el enlace. No tiene desperdicio.
No me preocupa el personajillo en sí. Hay muchos como él por nuestras calles, nuestras cárceles o nuestros psiquiátricos.
Me preocupa que TVE haya permitido que este tipejo apareciera en las pantallas de millones de hogares, sin que nadie decidiera poner publicidad mientras el personal sanitario retiraba del escenario al energúmeno.
Y me preocupa mucho más que este subproducto de la sociedad haya llegado a ese plató por votación popular. Lo que significa que mucha gente –me temo que demasiada- vota para que alguien vaya a cantar, no en función de su calidad artística sino de sus simpatías o antipatías. Significa que hay mucha gente –me temo que demasiada- que admira a perturbados como ese, que les aplaude, que les jalea, y que fomenta su narcisismo histriónico.
Me preocupa porque no tengo nada claro que los que han elegido a este cafre para cantar, sean capaces de afinar mejor su criterio cuando tienen que votar a alguien para gobernar.
No sé si la situación en España es desesperada, pero sin duda puede llegar a ser mucho peor.
martes, 23 de febrero de 2010
Los cabroncitos
Se llama Rafael, pero todo el mundo lo conoce como “El Rafita”. Se dio a conocer en toda España por su participación en el secuestro y asesinato de Sanda Palo. En aquél momento tenía menos de 18 años, y le fue aplicada la Ley del Menor, lo que en la práctica supone un limbo jurídico que deja casi impunes los delitos más graves.
Después fue puesto en libertad “vigilada”. Pero tan mal vigilada que ya ha sido detenido no sé cuántas veces por participar en diversos delitos. De arrepentimiento, nada. De reinserción, nada.
Algo no está bien pensado en una ley que considera que cualquier individuo que no haya cumplido los 18 años es un tierno infante que necesita mucho mimo, mucho cariño, y mucha protección. Se diría que la sociedad, más que reformar al delincuentecito y protegerse de sus crimencitos, quiere pedirle disculpas por no haber sabido educarle bien.
Se reabre el debate sobre el adelanto o no de la edad penal. Pero no tiene por qué ir por ahí la cosa. La ley establece límites de edad para muchas cosas, pero no siempre son barreras absolutas. Cualquiera tiene derecho a conducir un automóvil a partir de los 18 años, excepto si no reúne ciertas condiciones físicas y psíquicas. ¿Por qué no se puede hacer algo parecido con la edad penal? Todo menor de 18 años tendría derecho a que se le aplicaran sus beneficios, excepto si un equipo de expertos profesionales dictamina que sus características no lo aconsejan. Y no deberían aconsejarlo cuando esos expertos están seguros de que el cabroncito no va a aprovechar la oportunidad de reinserción, sino que va a aprovecharse de los buenos y quiméricos deseos de los legisladores.
Igualmente se podría considerar el factor de reincidencia: todo menor de 18 años tiene derecho a que se le aplique una legislación más blanda, pero sólo la primera vez que delinque. Si reincide en el delito, debería pasar automáticamente al régimen penitenciario general.
Todos podemos cometer una grave equivocación, y a los menores debería dárseles una segunda oportunidad. Pero no infinitas oportunidades. Desgraciadamente, a algunos de esos cabroncitos habría que retirarles el diminutivo.
Después fue puesto en libertad “vigilada”. Pero tan mal vigilada que ya ha sido detenido no sé cuántas veces por participar en diversos delitos. De arrepentimiento, nada. De reinserción, nada.
Algo no está bien pensado en una ley que considera que cualquier individuo que no haya cumplido los 18 años es un tierno infante que necesita mucho mimo, mucho cariño, y mucha protección. Se diría que la sociedad, más que reformar al delincuentecito y protegerse de sus crimencitos, quiere pedirle disculpas por no haber sabido educarle bien.
Se reabre el debate sobre el adelanto o no de la edad penal. Pero no tiene por qué ir por ahí la cosa. La ley establece límites de edad para muchas cosas, pero no siempre son barreras absolutas. Cualquiera tiene derecho a conducir un automóvil a partir de los 18 años, excepto si no reúne ciertas condiciones físicas y psíquicas. ¿Por qué no se puede hacer algo parecido con la edad penal? Todo menor de 18 años tendría derecho a que se le aplicaran sus beneficios, excepto si un equipo de expertos profesionales dictamina que sus características no lo aconsejan. Y no deberían aconsejarlo cuando esos expertos están seguros de que el cabroncito no va a aprovechar la oportunidad de reinserción, sino que va a aprovecharse de los buenos y quiméricos deseos de los legisladores.
Igualmente se podría considerar el factor de reincidencia: todo menor de 18 años tiene derecho a que se le aplique una legislación más blanda, pero sólo la primera vez que delinque. Si reincide en el delito, debería pasar automáticamente al régimen penitenciario general.
Todos podemos cometer una grave equivocación, y a los menores debería dárseles una segunda oportunidad. Pero no infinitas oportunidades. Desgraciadamente, a algunos de esos cabroncitos habría que retirarles el diminutivo.
lunes, 22 de febrero de 2010
Animales de primera
Un cocinero italiano ha sido cesado en su espacio de televisión por haber presentado una receta de guiso de gato.
Por supuesto, contra gustos no hay nada escrito, y a muchos les puede repugnar comer carne de gato, de perro, o de serpiente. Pero no se explica muy bien en base a qué ley se concede a ciertas especies unos privilegios que otras no tienen.
¿Por qué es una barbaridad comer carne de gato y no ocurre lo mismo con la de caballo? ¿Acaso los gatos son más humanos? ¿Existe la declaración universal de los derechos del gato? ¿Está en peligro de extinción el gato? ¿Acaso el gato no comería carne humana si pudiera?
Siempre me ha llamado la atención la distinta consideración que tenemos hacia diferentes animales. En mi opinión, unos son más inteligentes y otros menos; unos cooperan con el hombre y otros no; unos son más bellos o más evolucionados que otros. Pero ¿por qué merece más respeto un gato que un mejillón? ¿alguien le ha preguntado su opinión a los mejillones?
Por supuesto, contra gustos no hay nada escrito, y a muchos les puede repugnar comer carne de gato, de perro, o de serpiente. Pero no se explica muy bien en base a qué ley se concede a ciertas especies unos privilegios que otras no tienen.
¿Por qué es una barbaridad comer carne de gato y no ocurre lo mismo con la de caballo? ¿Acaso los gatos son más humanos? ¿Existe la declaración universal de los derechos del gato? ¿Está en peligro de extinción el gato? ¿Acaso el gato no comería carne humana si pudiera?
Siempre me ha llamado la atención la distinta consideración que tenemos hacia diferentes animales. En mi opinión, unos son más inteligentes y otros menos; unos cooperan con el hombre y otros no; unos son más bellos o más evolucionados que otros. Pero ¿por qué merece más respeto un gato que un mejillón? ¿alguien le ha preguntado su opinión a los mejillones?
viernes, 19 de febrero de 2010
La peineta de Aznar
El ex-presidente Aznar fue abucheado ayer por un grupo de estudiantes que querían boicotear la conferencia que iba a impartir. Les respondió con un gesto bien conocido, y bastante obsceno.
En primer lugar, en el sueldo de ex-presidente del gobierno va incluido saber mantener el tipo ante cosas como ésta.
En segundo lugar, si no hubiera sido por ese gesto, la noticia del boicot a su conferencia hubiera pasado desapercibida. Pero en realidad me parece bastante más grave que se pisotee la libertad de expresión que hacer un mal gesto. Lo primero es un atentado a las libertades fundamentales, lo segundo es sólo un atentado a la buena educación.
En tercer lugar, hace unos años el rey fue también abucheado en Vitoria, y respondió con el mismo gesto. En aquella ocasión se pensó “muy bien tío”. Ahora la reacción es “otra chulería de Aznar”. ¿Significa que todo lo que haga el rey está bien? ¿que todo lo que haga Aznar estará mal? ¿o ambas cosas?
Me parece muy mal la reacción de Aznar. Pero me parece mucho más preocupante que después de 30 años de democracia, todavía existan energúmenos que utilizan métodos fascistas para hacer callar a otros, y encima llamándoles ¡fascista!
En primer lugar, en el sueldo de ex-presidente del gobierno va incluido saber mantener el tipo ante cosas como ésta.
En segundo lugar, si no hubiera sido por ese gesto, la noticia del boicot a su conferencia hubiera pasado desapercibida. Pero en realidad me parece bastante más grave que se pisotee la libertad de expresión que hacer un mal gesto. Lo primero es un atentado a las libertades fundamentales, lo segundo es sólo un atentado a la buena educación.
En tercer lugar, hace unos años el rey fue también abucheado en Vitoria, y respondió con el mismo gesto. En aquella ocasión se pensó “muy bien tío”. Ahora la reacción es “otra chulería de Aznar”. ¿Significa que todo lo que haga el rey está bien? ¿que todo lo que haga Aznar estará mal? ¿o ambas cosas?
Me parece muy mal la reacción de Aznar. Pero me parece mucho más preocupante que después de 30 años de democracia, todavía existan energúmenos que utilizan métodos fascistas para hacer callar a otros, y encima llamándoles ¡fascista!
jueves, 18 de febrero de 2010
Salomón y la custodia compartida
Además de los problemas emocionales y económicos, una separación implica también un importante problema cuando hay hijos pequeños. Si lo ideal sería que los niños crecieran junto a sus dos progenitores, eso resulta imposible cuando estos son incapaces de convivir.
Hasta ahora –y en clara violación de los principios de igualdad que tanto se pregonan- los jueces adjudican mayoritariamente a las madres la guarda y custodia de los menores. No se sabe por qué, pero parece que se impone el criterio de que las madres están más capacitadas para cuidar a sus hijos –continuando con la violación de los criterios de igualdad.
Últimamente se va abriendo camino la solución de estipular la custodia compartida para ambos, lo que se traduce en que los menores tienen que convivir a tiempos iguales con uno y con otra. Sólo hay dos formas de hacerlo: o los niños hacen la maleta cada tres o seis meses para ir y venir de casa de papá a casa de mamá, o los niños están siempre en la misma vivienda y son papá y mamá los que hacen las maletas y van allí a vivir cada tres o seis meses.
¿Es razonable privar a los niños de un hogar, de un dormitorio, de un entorno estables? ¿Es buena solución que sean padre y madre los que se turnen en la vivienda?
Y la pregunta de fondo ¿cómo pueden compartir la educación de los niños aquellos que no sólo han sido incapaces de entenderse para convivir, sino que tampoco lo han sido para ponerse de acuerdo respecto a los términos de la separación?
Partir psicológicamente al niño en dos es una mala versión del famoso juicio de Salomón.
Hasta ahora –y en clara violación de los principios de igualdad que tanto se pregonan- los jueces adjudican mayoritariamente a las madres la guarda y custodia de los menores. No se sabe por qué, pero parece que se impone el criterio de que las madres están más capacitadas para cuidar a sus hijos –continuando con la violación de los criterios de igualdad.
Últimamente se va abriendo camino la solución de estipular la custodia compartida para ambos, lo que se traduce en que los menores tienen que convivir a tiempos iguales con uno y con otra. Sólo hay dos formas de hacerlo: o los niños hacen la maleta cada tres o seis meses para ir y venir de casa de papá a casa de mamá, o los niños están siempre en la misma vivienda y son papá y mamá los que hacen las maletas y van allí a vivir cada tres o seis meses.
¿Es razonable privar a los niños de un hogar, de un dormitorio, de un entorno estables? ¿Es buena solución que sean padre y madre los que se turnen en la vivienda?
Y la pregunta de fondo ¿cómo pueden compartir la educación de los niños aquellos que no sólo han sido incapaces de entenderse para convivir, sino que tampoco lo han sido para ponerse de acuerdo respecto a los términos de la separación?
Partir psicológicamente al niño en dos es una mala versión del famoso juicio de Salomón.
miércoles, 17 de febrero de 2010
Estar a la altura
El presidente del gobierno comparece hoy en el Congreso “para informar de la Cumbre Europea, y para dar cuenta de las últimas propuestas del Gobierno frente a la crisis”.
Eso es lo que dice el escrito que presentó el grupo del PSOE. Para eso se ha convocado el pleno: para que Zapatero explique.
Pero por milagros del marketing y de los medios de comunicación casi todo el mundo está convencido de que se trata de ver si Zapatero y Rajoy pueden alcanzar un pacto de estado, y de paso para ver si Rajoy tiene soluciones para la situación económica.
Malabarismo político. Estafa democrática. Birlibirloque intelectual. Engañabobos mediático.
El responsable de la marcha del país es el gobierno. El que en la última campaña electoral prometió pleno empleo, aseguró que la crisis no llegaría a España, y presumió de que íbamos tan bien que devolvería 400 euros a todo el mundo fue Zapatero.
Rajoy tiene la obligación de denunciar todo lo que crea que hace mal el gobierno, como hace la oposición en todos los países democráticos. No tiene por qué dar cheques en blanco, no tiene por qué “arrimar el hombro”. Los votantes no le dieron esa responsabilidad.
Si el presidente no sabe cómo salir de la crisis puede dimitir y dejar que otro socialista tome el relevo. O bien puede convocar elecciones generales para que seamos los ciudadanos los que decidamos.
Y es en ese caso, durante la campaña electoral, cuando Rajoy, y quien sustituya a Zapatero en el PSOE, y los demás partidos deberán hacer sus propuestas y explicar sus soluciones.
Pero de momento no estamos en campaña electoral. De momento el presidente del gobierno es el que es. De momento esperamos que hoy Zapatero explique lo que dijo que iba a explicar hoy.
Si al final del día hay más gente hablando sobre si Rajoy ha estado a la altura en el debate, en lugar de calibrar si Zapatero está a la altura en el gobierno, nos la habrán vuelto a colar con vaselina.
¿Estamos a la altura los ciudadanos?
Eso es lo que dice el escrito que presentó el grupo del PSOE. Para eso se ha convocado el pleno: para que Zapatero explique.
Pero por milagros del marketing y de los medios de comunicación casi todo el mundo está convencido de que se trata de ver si Zapatero y Rajoy pueden alcanzar un pacto de estado, y de paso para ver si Rajoy tiene soluciones para la situación económica.
Malabarismo político. Estafa democrática. Birlibirloque intelectual. Engañabobos mediático.
El responsable de la marcha del país es el gobierno. El que en la última campaña electoral prometió pleno empleo, aseguró que la crisis no llegaría a España, y presumió de que íbamos tan bien que devolvería 400 euros a todo el mundo fue Zapatero.
Rajoy tiene la obligación de denunciar todo lo que crea que hace mal el gobierno, como hace la oposición en todos los países democráticos. No tiene por qué dar cheques en blanco, no tiene por qué “arrimar el hombro”. Los votantes no le dieron esa responsabilidad.
Si el presidente no sabe cómo salir de la crisis puede dimitir y dejar que otro socialista tome el relevo. O bien puede convocar elecciones generales para que seamos los ciudadanos los que decidamos.
Y es en ese caso, durante la campaña electoral, cuando Rajoy, y quien sustituya a Zapatero en el PSOE, y los demás partidos deberán hacer sus propuestas y explicar sus soluciones.
Pero de momento no estamos en campaña electoral. De momento el presidente del gobierno es el que es. De momento esperamos que hoy Zapatero explique lo que dijo que iba a explicar hoy.
Si al final del día hay más gente hablando sobre si Rajoy ha estado a la altura en el debate, en lugar de calibrar si Zapatero está a la altura en el gobierno, nos la habrán vuelto a colar con vaselina.
¿Estamos a la altura los ciudadanos?
martes, 16 de febrero de 2010
De estúpidos y estupideces
Es difícil saber cuántos estúpidos pueblan el planeta. No existen estadísticas fiables, entre otras cosas porque no hay unanimidad para definir dónde está el límite, y dónde uno empieza a poder ser considerado estúpido.
Si nos atenemos a la opinión que tiene la gente sobre sí misma, el número de estúpidos es casi cero, ya que son escasísimas las personas que se reconocen –en serio- como estúpidos. Probablemente porque los auténticos estúpidos son incapaces de darse cuenta de ello.
En cambio, si nos basamos en la opinión de la gente sobre otras gentes, la cifra de estúpidos aumenta considerablemente. Son innumerables los que pensan que están rodeados de estúpidos.
Evidentemente, haberlos, haylos. Pero no creo que sean muchas las personas estúpidas de un modo absoluto.
Otra cosa son las estupideces. Se atribuye a Einstein la frase: “sólo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y de lo primero no estoy completamente seguro”.
Y es cierto. Porque todos decimos y cometemos estupideces. Los simples, las personas consideradas de inteligencia normal, y los grandes genios. Todos.
El problema consiste en que hay una tendencia a identificar “estúpido” y “estupidez”. Por eso nos cuesta tanto reconocer que hemos cometido una estupidez, porque creemos que es lo mismo que admitir que somos unos estúpidos. Y como decía antes, casi nadie admite ser estúpido.
Pero creer que todo el que comete una estupidez es un estúpido… no deja de ser otra estupidez.
Si nos atenemos a la opinión que tiene la gente sobre sí misma, el número de estúpidos es casi cero, ya que son escasísimas las personas que se reconocen –en serio- como estúpidos. Probablemente porque los auténticos estúpidos son incapaces de darse cuenta de ello.
En cambio, si nos basamos en la opinión de la gente sobre otras gentes, la cifra de estúpidos aumenta considerablemente. Son innumerables los que pensan que están rodeados de estúpidos.
Evidentemente, haberlos, haylos. Pero no creo que sean muchas las personas estúpidas de un modo absoluto.
Otra cosa son las estupideces. Se atribuye a Einstein la frase: “sólo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y de lo primero no estoy completamente seguro”.
Y es cierto. Porque todos decimos y cometemos estupideces. Los simples, las personas consideradas de inteligencia normal, y los grandes genios. Todos.
El problema consiste en que hay una tendencia a identificar “estúpido” y “estupidez”. Por eso nos cuesta tanto reconocer que hemos cometido una estupidez, porque creemos que es lo mismo que admitir que somos unos estúpidos. Y como decía antes, casi nadie admite ser estúpido.
Pero creer que todo el que comete una estupidez es un estúpido… no deja de ser otra estupidez.
lunes, 15 de febrero de 2010
Precipitación, estupidez, y tragedia
Hace unas semanas saltó la noticia de una niña que falleció a causa de diversas lesiones, y cuyo padrastro fue inmediatamente detenido como sospechoso de haberle producido las mismas. Los médicos levantaron la liebre, la opinión pública se tiró a la yugular del padre, y varias asociaciones convocaron manifestaciones de protesta. Días después la autopsia confirmó la versión de los hechos del detenido, quien no había hecho el menor daño a la niña.
Eso es precipitación.
Hace dos años se modificó el Código Civil, retirando el artículo que permitía que los padres pudieran corregir moderada y razonablemente a sus hijos. Dijeron que era para erradicar los malos tratos, y que en ningún caso está justificado que unos padres den un azote a un hijo.
Eso es estupidez.
En Palma de Mallorca ha ingresado en estado de coma un niño de dos años. Sus padres han ingresado en prisión. Pero lo más terrible es que resulta que en el mismo hospital constan veinte informes de anteriores ocasiones en las que habían tenido que atender a ese mismo niño. ¡Veinte veces que no sirvieron para que nadie tomara medidas!
Eso es una tragedia.
Me temo que en lo social, en lo político y en lo económico, en España llevamos unos años haciendo estupideces con precipitación.
No deberíamos extrañarnos si todo termina en tragedia.
Eso es precipitación.
Hace dos años se modificó el Código Civil, retirando el artículo que permitía que los padres pudieran corregir moderada y razonablemente a sus hijos. Dijeron que era para erradicar los malos tratos, y que en ningún caso está justificado que unos padres den un azote a un hijo.
Eso es estupidez.
En Palma de Mallorca ha ingresado en estado de coma un niño de dos años. Sus padres han ingresado en prisión. Pero lo más terrible es que resulta que en el mismo hospital constan veinte informes de anteriores ocasiones en las que habían tenido que atender a ese mismo niño. ¡Veinte veces que no sirvieron para que nadie tomara medidas!
Eso es una tragedia.
Me temo que en lo social, en lo político y en lo económico, en España llevamos unos años haciendo estupideces con precipitación.
No deberíamos extrañarnos si todo termina en tragedia.
viernes, 12 de febrero de 2010
Pacto de Estado
Un pacto de estado es una medida extraordinaria, que consiste en que los principales partidos antagónicos ponen en cuarentena su lucha por el poder, para aunar sus esfuerzos en una tarea común de gobierno. Como es natural, tal cosa sólo se produce en situaciones nacionales realmente graves. Por eso a ese tipo de pactos se les llama también “de salvación nacional”.
Desde hace más de un año son muchas las voces que sugieren la conveniencia de formar en España un pacto de ese tipo, y hoy, el rey se ha sumado a ellos. Sin embargo, me parece muy poco probable que tal cosa ocurra.
Por una parte porque el PSOE de Zapatero entiende eso de los pactos con el PP como que lo que tiene que hacer este partido es callarse y “arrimar el hombro”.
En segundo lugar porque al PP le conviene más dejar que Zapatero se ponga él solito la soga al cuello con sus vaivenes y ocurrencias.
En tercer lugar porque el panorama político se halla altamente polarizado entre izquierda y derecha. Los líderes de ambos partidos han contribuido a crear un ambiente de confrontación irreconciliable en vez de otro de sana competencia democrática.
Y por último porque el sistema político español hace que cada poco tiempo tengamos elecciones –generales, autonómicas, municipales, europeas, vascas, gallegas y catalanas). Esto obliga a los grandes partidos a moverse siempre con una estrategia de corto plazo, completamente incompatible con un pacto de estado.
Me temo que –por desgracia para todos- las cosas seguirán empeorando hasta que estemos tan mal que sólo las soluciones draconianas sean posibles.
Desde hace más de un año son muchas las voces que sugieren la conveniencia de formar en España un pacto de ese tipo, y hoy, el rey se ha sumado a ellos. Sin embargo, me parece muy poco probable que tal cosa ocurra.
Por una parte porque el PSOE de Zapatero entiende eso de los pactos con el PP como que lo que tiene que hacer este partido es callarse y “arrimar el hombro”.
En segundo lugar porque al PP le conviene más dejar que Zapatero se ponga él solito la soga al cuello con sus vaivenes y ocurrencias.
En tercer lugar porque el panorama político se halla altamente polarizado entre izquierda y derecha. Los líderes de ambos partidos han contribuido a crear un ambiente de confrontación irreconciliable en vez de otro de sana competencia democrática.
Y por último porque el sistema político español hace que cada poco tiempo tengamos elecciones –generales, autonómicas, municipales, europeas, vascas, gallegas y catalanas). Esto obliga a los grandes partidos a moverse siempre con una estrategia de corto plazo, completamente incompatible con un pacto de estado.
Me temo que –por desgracia para todos- las cosas seguirán empeorando hasta que estemos tan mal que sólo las soluciones draconianas sean posibles.
jueves, 11 de febrero de 2010
Sé infiel y no mires con quién
Entre las numerosas amenazas que pueden planear sobre una relación de pareja, la infidelidad es quizá la más temida. Salvo excepciones, una pareja estable se construye sobre un compromiso –tácito o expreso- de exclusividad mutua en cuanto a las relaciones sexuales.
Sin embargo, la ruptura de ese compromiso no es infrecuente. Numerosos factores –desde una personalidad emocionalmente inestable hasta el despecho por una discusión violenta- pueden conducir a un encuentro sexual con una persona diferente de la pareja “oficial”.
La cuestión estriba en saber si una infidelidad tiene que traducirse en una ruptura de la pareja, o si puede suponer simplemente un tropiezo desagradable.
¿Se puede perdonar –pero de verdad- una infidelidad? ¿Supone la pérdida definitiva de la confianza? ¿Indica que el amor y la ilusión se han roto para siempre? ¿Acaso es la exclusividad sexual un imperativo cultural antinatural?
Sin embargo, la ruptura de ese compromiso no es infrecuente. Numerosos factores –desde una personalidad emocionalmente inestable hasta el despecho por una discusión violenta- pueden conducir a un encuentro sexual con una persona diferente de la pareja “oficial”.
La cuestión estriba en saber si una infidelidad tiene que traducirse en una ruptura de la pareja, o si puede suponer simplemente un tropiezo desagradable.
¿Se puede perdonar –pero de verdad- una infidelidad? ¿Supone la pérdida definitiva de la confianza? ¿Indica que el amor y la ilusión se han roto para siempre? ¿Acaso es la exclusividad sexual un imperativo cultural antinatural?
miércoles, 10 de febrero de 2010
Monteagudo
Un grupo de demócratas tolerantes ha pedido al Tribunal Superior de Justicia de Madrid que se retire el Cristo de Monteagudo, situado en un monte propiedad del Estado, en el pueblo de Murcia del mismo nombre. Argumentan que al estar en un lugar público, se puede identificar al Estado con el credo católico.
Pues me parece muy bien. A ver si cunde el ejemplo y dejan de utilizarse los espacios públicos para mostrar ideas y creencias privadas.
Podríamos empezar por la demolición de todas las iglesias, catedrales y monumentos religiosos- que además se ven mucho y estropean el paisaje-. Después tendrían que prohibirse todo tipo de procesiones, actos de Semana Santa, ofrendas de flores, etc., porque utilizan la vía pública.
A continuación se prohibirán los actos de celebración de acontecimientos deportivos en la vía pública, y por la misma razón todas las manifestaciones de cualquier signo.
Después se prohibirá transitar por la vía pública a cualquier persona vestida con ropas que les identifiquen con alguna religión. Quedará prohibido caminar por la vía pública llevando medallas de la Virgen del Pilar o cualquier otro símbolo religioso. O mejor aún: cualquier persona que tenga alguna creencia religiosa deberá permanecer sin salir de casa. Es más: habría que prohibir el uso de la vía pública a cualquier persona que tenga creencias, a cualquiera que piense.
Da gusto comprobar cómo ejercen la tolerancia muchos que se autoproclaman tolerantes.
Pues me parece muy bien. A ver si cunde el ejemplo y dejan de utilizarse los espacios públicos para mostrar ideas y creencias privadas.
Podríamos empezar por la demolición de todas las iglesias, catedrales y monumentos religiosos- que además se ven mucho y estropean el paisaje-. Después tendrían que prohibirse todo tipo de procesiones, actos de Semana Santa, ofrendas de flores, etc., porque utilizan la vía pública.
A continuación se prohibirán los actos de celebración de acontecimientos deportivos en la vía pública, y por la misma razón todas las manifestaciones de cualquier signo.
Después se prohibirá transitar por la vía pública a cualquier persona vestida con ropas que les identifiquen con alguna religión. Quedará prohibido caminar por la vía pública llevando medallas de la Virgen del Pilar o cualquier otro símbolo religioso. O mejor aún: cualquier persona que tenga alguna creencia religiosa deberá permanecer sin salir de casa. Es más: habría que prohibir el uso de la vía pública a cualquier persona que tenga creencias, a cualquiera que piense.
Da gusto comprobar cómo ejercen la tolerancia muchos que se autoproclaman tolerantes.
martes, 9 de febrero de 2010
El mereciómetro
Es curiosa la manera en que las personas solemos abordar la cuestión de los merecimientos. Por ejemplo: son legión los que piensan que la vida les ha dado menos de lo que merecen, que la gente les trata peor de lo que merecen, o que ganan menos de lo que merecen por su trabajo. En cambio, resulta rarísimo encontrar a alguien que crea que tiene, le tratan, o gana más de lo que merece.
¿A qué se puede deber esa asimetría? Porque admitiendo que el mundo no es justo, lo normal sería que esa falta de equidad se diera en los dos sentidos: mientras unos obtendrían menos de lo que merecen, otros tendrían que obtener más.
También es interesante ver cómo mucha gente reclama cosas a la Administración (un centro de salud, un colegio, un puesto de trabajo, una vivienda “digna”) dando como único argumento “porque nos lo merecemos”,
Me gustaría saber dónde venden los “mereciómetros”.
¿A qué se puede deber esa asimetría? Porque admitiendo que el mundo no es justo, lo normal sería que esa falta de equidad se diera en los dos sentidos: mientras unos obtendrían menos de lo que merecen, otros tendrían que obtener más.
También es interesante ver cómo mucha gente reclama cosas a la Administración (un centro de salud, un colegio, un puesto de trabajo, una vivienda “digna”) dando como único argumento “porque nos lo merecemos”,
Me gustaría saber dónde venden los “mereciómetros”.
lunes, 8 de febrero de 2010
El socialfeminismo
Desde que llegó al poder el gobierno socialfeminista puso en marcha una potente campaña enfatizando la cuestión de los malos tratos a mujeres por parte de sus parejas. Naturalmente, se trata de actos no sólo condenables, sino claramente delictivos, y que ya estaban tipificados en el código penal.
Pero el gobierno socialfeminista se propuso que estos delitos fueran considerados por la sociedad como hiperdelitos. Para ello se promulgó una ley específica -de dudosa constitucionalidad por cierto-, una orden de protección a las víctimas, juzgados especiales, se creó un ministerio específico –el de igualdad-. Se crearon observatorios, comisiones y todo tipo de organismos destinados a emitir comunicados de prensa. El argumento fundamental utilizado ha venido siendo el de la extrema gravedad del fenómeno. Los miembros del gobierno socialfeminista han hablado de “esta creciente lacra social”, “la mayor tragedia de la sociedad”, y han intentado hacer creer a la gente que se trata de un fenómeno desorbitado, masivo, y casi exclusivo de España.
Pues bien: una de las preguntas que se hacen en el barómetro de opinión del CIS se refiere a los problemas que afectan personalmente a las personas entrevistadas. Aparecen todo tipo de cuestiones, y se llevan la palma el paro y los problemas económicos. A la vista de la propaganda del gobierno socialfemista, uno esperaría que lo de los malos tratos constituyera uno de los problemas que más preocupan a los entrevistados, Al menos a las mujeres entrevistadas.
Pero no es así. Resulta que sólo el 0,1% de las mujeres considera que el maltrato en pareja es el problema que más le afecta personalmente. ¡Una de cada mil!
Evidentemente, hay algo que no encaja: o los del CIS hacen muy mal su trabajo, o el gobierno socialfemista nos engaña también en esto. Constituye uno de sus grandes timos, junto al del pleno empleo, la entrega de las armas de ETA, la championship de la economía o la protección infinita a los trabajadores.
Pero el gobierno socialfeminista se propuso que estos delitos fueran considerados por la sociedad como hiperdelitos. Para ello se promulgó una ley específica -de dudosa constitucionalidad por cierto-, una orden de protección a las víctimas, juzgados especiales, se creó un ministerio específico –el de igualdad-. Se crearon observatorios, comisiones y todo tipo de organismos destinados a emitir comunicados de prensa. El argumento fundamental utilizado ha venido siendo el de la extrema gravedad del fenómeno. Los miembros del gobierno socialfeminista han hablado de “esta creciente lacra social”, “la mayor tragedia de la sociedad”, y han intentado hacer creer a la gente que se trata de un fenómeno desorbitado, masivo, y casi exclusivo de España.
Pues bien: una de las preguntas que se hacen en el barómetro de opinión del CIS se refiere a los problemas que afectan personalmente a las personas entrevistadas. Aparecen todo tipo de cuestiones, y se llevan la palma el paro y los problemas económicos. A la vista de la propaganda del gobierno socialfemista, uno esperaría que lo de los malos tratos constituyera uno de los problemas que más preocupan a los entrevistados, Al menos a las mujeres entrevistadas.
Pero no es así. Resulta que sólo el 0,1% de las mujeres considera que el maltrato en pareja es el problema que más le afecta personalmente. ¡Una de cada mil!
Evidentemente, hay algo que no encaja: o los del CIS hacen muy mal su trabajo, o el gobierno socialfemista nos engaña también en esto. Constituye uno de sus grandes timos, junto al del pleno empleo, la entrega de las armas de ETA, la championship de la economía o la protección infinita a los trabajadores.
jueves, 4 de febrero de 2010
Jubilación por sexo
La OCDE recomienda establecer la edad de jubilación en función de la esperanza de vida de la población, lo cual ajustaría los años de trabajo con los años de pensión.
Fernando Onega comentaba –con su coña marinera- que en ese caso, y puesto que las mujeres tienen una esperanza de vida cuatro años superior a la de los hombres, lo justo sería que ellas tuvieran que jubilarse también cuatro años más tarde.
Lo dijo en tono de broma, y así lo interpreté.
Pero de pronto pensé ¿qué pasaría si fuera al revés, si los hombres vivieran cuatro años más que las mujeres?
Y no me costó nada ver una escena que a todos nos resultaría creíble: Leyre Pajín, Bibiana Aido, De la Vega y Zapatero explicando que había que jubilar antes a las mujeres porque vivían menos años, y no era justo que disfrutaran de menos años de jubilación que los hombres.
¿Por què el comentario de Fernando Onega suena a broma y lo contrario no nos parecería una broma?
Fernando Onega comentaba –con su coña marinera- que en ese caso, y puesto que las mujeres tienen una esperanza de vida cuatro años superior a la de los hombres, lo justo sería que ellas tuvieran que jubilarse también cuatro años más tarde.
Lo dijo en tono de broma, y así lo interpreté.
Pero de pronto pensé ¿qué pasaría si fuera al revés, si los hombres vivieran cuatro años más que las mujeres?
Y no me costó nada ver una escena que a todos nos resultaría creíble: Leyre Pajín, Bibiana Aido, De la Vega y Zapatero explicando que había que jubilar antes a las mujeres porque vivían menos años, y no era justo que disfrutaran de menos años de jubilación que los hombres.
¿Por què el comentario de Fernando Onega suena a broma y lo contrario no nos parecería una broma?
miércoles, 3 de febrero de 2010
"Nunca nadie hizo tanto daño en tan poco tiempo"
La afirmación es del ex-presidente del gobierno, José María Aznar. Se refiere, naturalmente, al actual presidente Rodríguez Zapatero, y fue pronunciada durante una conferencia sobre economía. Definió la situación de España como “de extrema gravedad”, y afirmó que “la factura que España tendrá que pagar es desoladora”.
Probablemente no le falta razón en su análisis sobre las consecuencias que puede tener el paso de Rodríguez Zapatero por La Moncloa. La tónica habitual del presidente viene siendo la de hacer las cosas bien… cuando rectifica, después de hacerlas rematadamente mal durante un par de años.
Pero afirmar que nadie hizo tanto daño en tan poco tiempo es una exageración desorbitada. No hay que buscar mucho en la Historia para encontrar personajes mucho más nefastos –lo cual no exime de responsabilidad por sus errores al presidente actual-.
Es comprensible el rencor que anida en el espíritu de Aznar. Con todos los errores que pudo cometer, la actitud aviesamente revanchista con la que Zapatero llegó al poder ha sido contumaz.
Ahora bien: una afirmación así podemos hacerla cualquier ciudadano, cualquier dirigente político de cualquier partido o cualquier analista político. Incluso puede hacerla un señor llamado José María Aznar.
Pero el que no debería hacerla es un ex-presidente del gobierno. Le obliga cierta responsabilidad por el cargo que ejerció, y no puede hacer declaraciones poniendo en duda la solvencia de España en el contexto internacional –aunque fuera cierto-.
Felipe González fue prudente y generoso con su antecesor, Adolfo Suárez, y no hizo sangre de los errores de éste. El propio Aznar hizo lo mismo respecto a Felipe González, y no se ensañó con la corrupción y los crímenes de los GAL. Es cierto que Zapatero fue el primero que rompió esa tradición: nada más llegar al poder revocó dos importantes leyes que acababan de ser aprobadas en el Parlamento, y persistió en el acoso a un Aznar retirado, a cuenta del asunto de la guerra de Irak.
Sin embargo, respondiendo con la misma moneda Aznar se pone a la misma altura en cuanto a mezquindad. Debería dejar que fuera Rajoy quien criticara todo lo criticable de Zapatero. Debería saber desempeñar con elegancia el papel de ex-presidente.
Pero está claro que no sabe.
Probablemente no le falta razón en su análisis sobre las consecuencias que puede tener el paso de Rodríguez Zapatero por La Moncloa. La tónica habitual del presidente viene siendo la de hacer las cosas bien… cuando rectifica, después de hacerlas rematadamente mal durante un par de años.
Pero afirmar que nadie hizo tanto daño en tan poco tiempo es una exageración desorbitada. No hay que buscar mucho en la Historia para encontrar personajes mucho más nefastos –lo cual no exime de responsabilidad por sus errores al presidente actual-.
Es comprensible el rencor que anida en el espíritu de Aznar. Con todos los errores que pudo cometer, la actitud aviesamente revanchista con la que Zapatero llegó al poder ha sido contumaz.
Ahora bien: una afirmación así podemos hacerla cualquier ciudadano, cualquier dirigente político de cualquier partido o cualquier analista político. Incluso puede hacerla un señor llamado José María Aznar.
Pero el que no debería hacerla es un ex-presidente del gobierno. Le obliga cierta responsabilidad por el cargo que ejerció, y no puede hacer declaraciones poniendo en duda la solvencia de España en el contexto internacional –aunque fuera cierto-.
Felipe González fue prudente y generoso con su antecesor, Adolfo Suárez, y no hizo sangre de los errores de éste. El propio Aznar hizo lo mismo respecto a Felipe González, y no se ensañó con la corrupción y los crímenes de los GAL. Es cierto que Zapatero fue el primero que rompió esa tradición: nada más llegar al poder revocó dos importantes leyes que acababan de ser aprobadas en el Parlamento, y persistió en el acoso a un Aznar retirado, a cuenta del asunto de la guerra de Irak.
Sin embargo, respondiendo con la misma moneda Aznar se pone a la misma altura en cuanto a mezquindad. Debería dejar que fuera Rajoy quien criticara todo lo criticable de Zapatero. Debería saber desempeñar con elegancia el papel de ex-presidente.
Pero está claro que no sabe.
martes, 2 de febrero de 2010
De guerras, minas y viajes
Un soldado ha resultado muerto y otros seis heridos como consecuencia de la explosión de una mina al paso de un blindado español en Afganistán. La ministra de Defensa y el Jefe del Estado Mayor se van a desplazar a ese país para recoger el cadáver del militar.
Naturalmente, uno no puede sino lamentar la muerte del soldado y las heridas de sus compañeros. A mí me gustaría que las guerras se hicieran con pistolas de agua y con bombas de chocolate, pero una cosa es lo que a mí me gustaría y otra muy distinta la realidad existente.
Me pregunto si está justificado que el ministro de Defensa interrumpa todas sus actividades (se supone que debe tener mucho que hacer cada día) cada vez que un militar español fallece en un lejano país. Tenemos tropas en varios lugares del mundo, y la misión de los soldados en países en guerra siempre es arriesgada.
Me pregunto también por qué el ministro de Vivienda no se desplaza a cada lugar en el que fallece un albañil al caer de un andamio. O por qué el ministro de Fomento no se desplaza a retirar el cadáver de cada muerto en un accidente en cualquier carretera. O por qué no se presenta inmediatamente la ministra de Igualdad cada vez que una mujer es asesinada por su pareja. ¿No es un accidente laboral la muerte de un soldado haciendo su trabajo?
¿Tiene alguna utilidad un ministro en el lugar del ataque? ¿Va a limpiar de minas los caminos? ¿No resultaría más eficaz en su despacho trabajando para mejorar el equipo y la seguridad de los soldados? ¿Acaso es el complejo de culpa de un gobierno pacifista que envía soldados a lugares de guerra? ¿Se desplazan los ministros de EE.UU. o de Gran Bretaña cuando fallece un soldado de esas nacionalidades en algún remoto lugar del mundo? ¿No bastaría, como gesto, con que la ministra recibiera en España al avión que repatriará sus restos?
Naturalmente, uno no puede sino lamentar la muerte del soldado y las heridas de sus compañeros. A mí me gustaría que las guerras se hicieran con pistolas de agua y con bombas de chocolate, pero una cosa es lo que a mí me gustaría y otra muy distinta la realidad existente.
Me pregunto si está justificado que el ministro de Defensa interrumpa todas sus actividades (se supone que debe tener mucho que hacer cada día) cada vez que un militar español fallece en un lejano país. Tenemos tropas en varios lugares del mundo, y la misión de los soldados en países en guerra siempre es arriesgada.
Me pregunto también por qué el ministro de Vivienda no se desplaza a cada lugar en el que fallece un albañil al caer de un andamio. O por qué el ministro de Fomento no se desplaza a retirar el cadáver de cada muerto en un accidente en cualquier carretera. O por qué no se presenta inmediatamente la ministra de Igualdad cada vez que una mujer es asesinada por su pareja. ¿No es un accidente laboral la muerte de un soldado haciendo su trabajo?
¿Tiene alguna utilidad un ministro en el lugar del ataque? ¿Va a limpiar de minas los caminos? ¿No resultaría más eficaz en su despacho trabajando para mejorar el equipo y la seguridad de los soldados? ¿Acaso es el complejo de culpa de un gobierno pacifista que envía soldados a lugares de guerra? ¿Se desplazan los ministros de EE.UU. o de Gran Bretaña cuando fallece un soldado de esas nacionalidades en algún remoto lugar del mundo? ¿No bastaría, como gesto, con que la ministra recibiera en España al avión que repatriará sus restos?
lunes, 1 de febrero de 2010
La burbuja rota
El gobierno tiene la intención de prolongar la edad de jubilación hasta los 67 años. También pretende ampliar el periodo para su cálculo y modificar las de viudedad.
En principio, parece que se trata de medidas dolorosas pero necesarias. No hace falta ser un gran economista para entender que no es sostenible a largo plazo un sistema que se creó cuando la gente se moría a los 68 años, ahora que la esperanza de vida ronda los 80.
El PP, IU, CC.OO, ya han puesto el grito en el cielo (UGT sólo ha dicho que no comparte la propuesta). Sobre todo IU y CC.OO, que consideran que esas medidas son una alta traición a los trabajadores. En cambio a mí me parece que no queda más remedio que hacer reformas importantes, y tengo que apoyar al gobierno en esto.
Pero se ha roto la burbuja. Este plan –si sigue adelante- puede convertirse en la puntilla que termine definitivamente con aquél espejismo que fue el “efecto Zapatero”. Y me parece triste que sea una decisión acertada la que más cara le vaya a costar electoralmente.
Pero hay que reconocer que se lo ha buscado él solito. Porque hace más de un año que muchos expertos –entre ellos el gobernador del Banco de España- venían avisando que había que hacer este tipo de cosas, mientras desde el gobierno se les respondía incluso con insultos. Zapatero primero negó la crisis, luego aseguró que los parados estarían protegidos, y se comprometió sin parar a que “no permitiría ningún recorte en los derechos sociales”.
Y esto es un importante recorte a esos “derechos sociales”. Lo vistan como lo vistan. Zapatero con esta medida ha iniciado la cuenta atrás de su caída. Y no por hacer algo que no deba, sino por hablar más de la cuenta. Por prometer lo que no estaba en su mano, por engañar a millones de personas que no tienen por qué entender de macroeconomía.
Zapatero prometió a los españoles que los mantendría protegidos en una burbuja contra toda clase de males –incluido el desempleo-, y muchos españoles le creyeron. Ahora se ha roto la burbuja y alguien se va a cortar con los cristales. El desengaño o la rabia de millones de votantes pasará una elevada factura a un PSOE que eligió en el año 2000 a un insensato como secretario general.
Pero en esto de las pensiones tiene razón el gobierno. Ahora.
En principio, parece que se trata de medidas dolorosas pero necesarias. No hace falta ser un gran economista para entender que no es sostenible a largo plazo un sistema que se creó cuando la gente se moría a los 68 años, ahora que la esperanza de vida ronda los 80.
El PP, IU, CC.OO, ya han puesto el grito en el cielo (UGT sólo ha dicho que no comparte la propuesta). Sobre todo IU y CC.OO, que consideran que esas medidas son una alta traición a los trabajadores. En cambio a mí me parece que no queda más remedio que hacer reformas importantes, y tengo que apoyar al gobierno en esto.
Pero se ha roto la burbuja. Este plan –si sigue adelante- puede convertirse en la puntilla que termine definitivamente con aquél espejismo que fue el “efecto Zapatero”. Y me parece triste que sea una decisión acertada la que más cara le vaya a costar electoralmente.
Pero hay que reconocer que se lo ha buscado él solito. Porque hace más de un año que muchos expertos –entre ellos el gobernador del Banco de España- venían avisando que había que hacer este tipo de cosas, mientras desde el gobierno se les respondía incluso con insultos. Zapatero primero negó la crisis, luego aseguró que los parados estarían protegidos, y se comprometió sin parar a que “no permitiría ningún recorte en los derechos sociales”.
Y esto es un importante recorte a esos “derechos sociales”. Lo vistan como lo vistan. Zapatero con esta medida ha iniciado la cuenta atrás de su caída. Y no por hacer algo que no deba, sino por hablar más de la cuenta. Por prometer lo que no estaba en su mano, por engañar a millones de personas que no tienen por qué entender de macroeconomía.
Zapatero prometió a los españoles que los mantendría protegidos en una burbuja contra toda clase de males –incluido el desempleo-, y muchos españoles le creyeron. Ahora se ha roto la burbuja y alguien se va a cortar con los cristales. El desengaño o la rabia de millones de votantes pasará una elevada factura a un PSOE que eligió en el año 2000 a un insensato como secretario general.
Pero en esto de las pensiones tiene razón el gobierno. Ahora.
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